jueves, 27 de marzo de 2008

Me gusta que me abofetees y me llames puta, pero tengo miedo de que me maltrates.

Quizás le estemos dando demasiada importancia al sexo. Realmente, ¿qué importancia tiene?

Esta cuestión se me apareció después de que una amiga mía me dijera:

“Joder, me muero de ganas por tirármelo, pero tengo miedo de que me use”.

Y digo yo: si ambos quieren y lo hacen, ¿en dónde entra el verbo usar?

¿No es absurdo que piense que está siendo utilizada cuando ella está haciendo algo que desea?

Y así, descubrí mi verdadera vocación: ser monja de postal. Que me desvelen la intimidad al subir el habito hacia el cielo y colocarme después sobre el somier.

También descubrí que peinarse de acuerdo a la moda de los ochenta en nuestros días te convierte en un auténtico putón. Qué tendrá el pelo rizado recogido hacia atrás, raya a un lado y mechón clandestino, rizo enfurecido, cayendo ante el rostro. Aros de oro, bien grandes, o de plata; labios rojos y über eye liner que resalte los ojos.

En fin.

lunes, 24 de marzo de 2008

Trabajo de psicología. Capítulo 3

El cuerpo de Johnny es una prisión sin ventanas donde se encuentra su alma, y el único modo de soportar la existencia se basa en la construcción de recuerdos e imaginaciones, en un mundo mental donde pide consejo a sus amigos, se reencuentra con su novia y se reconcilia con su padre.

El tema de los recuerdos me lleva también hacia otra película: Blade Runner (Ridley Scott), en la cual se describe un futuro en el cual conviven seres humanos y androides cuya única diferencia con los hombres es que los recuerdos de éstos son producto de la experiencia vital, y los recuerdos de los androides a lo sumo son sucesiones de imágenes integradas en su estructura robótica. Son pues los recuerdos aquello que hace hombre al hombre, al menos para el autor de ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?, novela a partir de la cual Scott realizó su filme.

La imaginación y los recuerdos son un Matrix para Johnny, un mundo feliz donde puede vivir como un ser humano, disfrutando de sus cinco sentidos y relacionándose con los demás. El mundo real de Johnny es un mundo negro, estático, un mundo de sensaciones. Un mundo de soledad, pues el personal sanitario le trata como a lo que creen que es: un trozo de carne sin cerebro. Esto me recuerda a algo que mencioné en la anterior versión de mi trabajo. A sus ojos, Johnny es como cualquier cosa física: tiene propiedades en relación a forma, tamaño y masa, pero nada semejante a la cualidad de ser un dolor de cabeza o un sentimiento de tristeza,

¿cómo podría el pobre Johnny manifestar sus sentimientos si no tiene ojos con los que llorar ni boca a través de la cual gemir?

martes, 18 de marzo de 2008

Emos a la intemperie

Por un momento... me perdí.

El agua de la olla hierve, la oigo desde aquí. El vapor ha tomado la cocina, como los zombies hicieran con Racoon City. Ya ves, a veces todo es tan simple como un juego de la play.

Llevaba ya un par de meses picando a Sara porque en marzo vería a Tokio Hotel en concierto y estaba muy emocionada por ello. Que si iba a llevar el pelo como el cantante, que si se iba a peinar el flequillo a lo emo, que si tal y que si cual; el caso: todo el santo día tocándole las narices por el puñetero concierto.

Es más, incluso en mi agenda tenía escrito el día del susodicho: Sara a a ver a Tokio Hotel, ¡que valor!

Mi amiga erótico-festiva (si visitáis su blog sabréis el porqué de este apodo) no pagó la friolera cantidad de euros que costaba el dichoso espectáculo emo-púber-pijo-depresivo, sino que un familiar suyo le había conseguido un pase VIP, lo cual la convirtió en la envidia de todo el foro de fans de TH. Lo que nadie se esperaba era que a su acompañante le surgiera un imprevisto y mi amiga Sarita se viera aturdida y sola, pensando ¿Y ahora con quién voy?

Y lo que yo no me esperaba es que fuera precisamente a mí a quien se lo pidiera.

¿Ir a ver a Tokio Hotel con pase VIP? Parecía una idea tentadora, ¿verdad?

La´stima que al final se suspendiera el concierto... ¡Y yo preocupada porque una niña emo más merecedora que yo de tener esa entrada estaría llorando en casa, viendo fotos del grupo en la Loka Magazine! Ahora ya puedo dormir tranquila, ¡porque todos los emos que estuvieron haciendo cola desde el fin de semana compartirán el dolor de esa pequeña emo!

Pero qué patéticos, pero qué patéticos.

sábado, 15 de marzo de 2008

Pequeño Mordisco

Lo único que sabía es que se había ido por un camino que no fue el de las baldosas amarillas. El parqué viejo, reseco, roído por carcoma y semen.

Las lágrimas de un tiempo que no podía volver, la melancolía como sarro entre los dientes, alicatada en la mente.

Copas de coñac, pestañas con rimel azul y la represión del deseo. Abstemia comprimida. Placebo para idiotas.

Trabajo de psicología. Capítulo 2.


Johnny es un joven que vuelve de la I Guerra Mundial convertido en el contenedor de su propia mente.

La película comienza con una voz en off que va diciendo lo siguiente mientras el person­al sanitario ingresa en el hospital a un individuo totalmente cubierto:

Aunque el cerebelo sigue permitiendo movimientos físicos limitados, tales movimientos no significan nada. Si los actos corporales son violentos y se repiten de forma persistente, deberán tratarse como espasmos musculares reflejos, es decir, con tranquilizantes.

El cerebro ha sufrido lesiones graves e irreparables. De no estar seguro de esto no le hubiera permitido seguir viviendo.

Su existencia no tiene justificación si no es como estudio para ayudar a otros. Cuídenle como si él se enterase de lo que le están haciendo y sintiera el dolor.

El personal sanitario debe recordar que la atención médica prohíbe permitirse toda debilidad sentimental respecto al paciente. Eviten tal debilidad recordando que a un individuo sin cerebro le es imposible tener dolor, placer, recuerdos, sueños o pensamientos de ningún género. Por tanto este joven estará tan carente de emociones y de ideas como lo están los muertos hasta el día que se reúna con ellos.

Pero Johnny sí piensa y recuerda.

En su libro Filosofía de la psicología, Volker Gadenne dice que la diferencia principal que hay entre las personas y el resto de seres, es que las primeras tienen la propiedad de sentirse de alguna manera y de poder referirse mentalmente a otra cosa fuera de sí mismas.

Johnny se crea su propio mundo, compuesto de recuerdos y sueños. Sin brazos, sin piernas, sin rostro, es incapaz de comunicarse con los demás. No puede desahogarse gritando, porque carece de lengua (y de mandíbula), no puede comunicarse con la mirada porque la guerra le ha despojado de ojos.

La angustia de Johnny se acentúa más aún cuando descubre que al hacer la única acción que su estado le permite: mover la cabeza, los médicos le inyectan tranquilizantes pues interpretan tales movimientos como impulsos musculares.

Ilustración: Tudel.

martes, 11 de marzo de 2008

¿Quién nos protege de las casualidades?

Ayer murió un chico de mi edad porque el viento derribó una pieza de vidrio de 1.500 kilos y cayó sobre él. Cuando Elena me lo contó, evidentemente afectada pues conocía al chico, no dejaba de repetir “No ha sido culpa de nadie” y “Ha sido totalmente injusto”.


And when Miranda sang

Everyone turned away

Used to the noose the obey.


Ya no tenemos Dios, ni destino, ni justificación para nada. Se nos escapa la vida de las manos mientras perdemos el tiempo viviendo como inmortales, y si nos acordamos de la muerte nos sentamos en el sofa´a esperar. Después de todo, qué ma´s da lo que hagas, si vas a terminar convertido en aire.

Y el aire en viento y el viento en vendaval.

And when Miranda sang
Everyone turned away
Used to the noose the obey.





Un bio, tú si que vales, importa ma´s el chiki chiki que Llamazares; un cinco, un café, resolviendo crucigramas a las tres de la mañana. Un reloj, las persianas.

¿Tengo frío o estoy muy nerviosa?. Nos morimos si falla la calefacción.


Y nos gastamos treinta euros para ver a Mars Volta en La Riviera, y casi doscientos en una ca´mara digital que no logra pillar bien el audio.

No hay fotos, ni vídeos, ni sonido, ni ninguna otra sensación. Sólo el recuerdo.

Y los recuerdos en la mente se nos aparecen como sueños. Quiza´nunca estuvimos allí.

Para ver lo que grabé del concierto, aquí.

lunes, 10 de marzo de 2008

la poetisa intergala´ctica

No, no... bueno – me disculpé.- He leído algo de esa poetisa, Awixumayita, en una bodega que está aquí al lado, antes de llegar a esta calle... Tienen un poema suyo escrito en el escaparate... Bajo el dibujo de unos pechos de mujer humana cubiertos con rodajas de mandarina.

- ¡ ah, ya! – exclamó él – la alegoría al pezón que emana zumos sin conservantes ni colorantes. ¡Todo un clásico!, como ya bien dijo el otro – añadió de nuevo su coletilla, al mismo tiempo que levantaba su vaso de vino hacia lo alto. – Opino, estimado micuci, que no debería usted abandonar nuestro planeta sin escuchar una de mis elocuentes paráfrasis.
¿Sueñan los percebes con racimos de uvas?
Ijon Tichy
Ediciones Lulu, 2007

Ijon Tichy me encontró, escribió un libro y me mencionó en él. Todo un honor para esta blogger.

viernes, 7 de marzo de 2008

Rubber Johnny

Cuando tenía diecisiete años era goticucha e iba todos los viernes al Mi amigo - un bar de Logroño - con mi amiga Elena.

Un
a noche, el Chuchi - su por aquel entonces camarero - nos dijo que nos había llegado la hora de pasar la prueba que todos los asiduos a ese bar debían pasar. Quitó la música y apagó las luces del local, pese a las quejas de los dema´s clientes, y proyectó el siguiente vídeo:




martes, 4 de marzo de 2008

Trabajo de psicología. Capítulo 1.

With the lights out is less dangerous, que dirían Nirvana. Así ha de estar la habitación de Johnny, sumida en la más profunda oscuridad para evitar que nadie le vea.

Y él sólo pide que abran la ventana, para sentir la luz del sol.

Hace un tiempo, hablando de películas con unos amigos, alguien mencionó Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo, 1971) argumentando que había sido el filme que “peor cuerpo” le había dejado. Yo, que no he tenido la experiencia de visualizar una cantidad considerable de películas en mi vida, pregunté cuál era pues el argumento de la cinta, a lo que este chico respondió: El monólogo interior de un hombre que se ha quedado como un vegetal.

Después de un tiempo, precisamente hace una semana, decidí descargar la dichosa película para ver si era algo tan deprimente como me hicieron creer, pero en lugar de eso aquel filme me dio la clave para realizar de nuevo mi trabajo de filosofía de la psicología.


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