martes, 30 de junio de 2009

Lobotomía



Quiero que me lo hagas, y que me lo hagas bien. No cometas estupideces, sé muy bien que el instinto asesino te tentará, pero has de ser fuerte. Tampoco tergiverses las cosas: procura extirpar sólo lo que haga falta. Lo demás déjalo en su sitio, no quiero borrar todos los recuerdos.


Si no te ves capaz, no me hagas perder el tiempo y vete.



No quiero volver a experimentar el sentimiento de culpa cada vez que alguien se aleje de mí. No quiero volver a pasear sola como si fuera un fantasma y tener que ocultarme para llorar con ganas. No quiero seguir así otros tres meses, así que apunta bien o vete por donde has venido.



Pásame la ginebra. Coge el pica-hielo. No te preocupes, en serio, estoy dispuesta a correr el riesgo.


No me mires así, no quiero darte pena. Sólo haz lo que te digo; si no te ves capaz, en serio: vete por esa puerta y no vuelvas por el morbo que entraña poder encontrarme muerta.


¿Te vas, cobarde?


Recojo el pica-hielo del suelo, y observo durante un par de segundos el rastro que tus pasos de cobarde han dejado sobre el parquet. Tu silencio y tus estúpidas lágrimas no van a detenerme. Tu compasión no sirve de nada si cuando peor me siento huyes sin decirme nada.


Me miro frente al espejo. Es la última vez que voy a verme así. Después de esto seré tan feliz que volveré a quererme como antes, y ellos volverán a desearme hasta el final, y yo volveré a disfrutar de los amores breves.


El sentimiento de culpa se irá. Volveré a tener corazón. Dejaré de ser tan falsa, se irán mis mentiras como la sangre por el desagüe. Correrán con el agua purificados todos mis errores y los recuerdos, y las suposiciones, y el cariño que a pesar de todo te sigo teniendo.



Se irán contigo y todo lo que significaste en mi vida, y sólo serás un ciudadano más con quien cruzar una mirada en algún paso de cebra.



Sitúo el pica-hielo sobre el conducto lacrimal de mi ojo izquierdo y me miro fijamente a los ojos mientras sostengo con la otra mano un pequeño mazo de madera. Verme me duele. Me recuerdo a ti, como todas las cosas que te gustaban, y no puedo evitar desperdiciar otras pocas lágrimas.



Cierro los ojos y grito con todas mis fuerzas al tiempo que golpeo, y entra, y enredo, y me pierdo, ya no sé qué estoy haciendo, pero todo se está yendo. Lo noto. Noto que todo se está yendo, ya apenas te recuerdo, todo se va desvaneciendo, y sólo queda un intenso dolor de cabeza, y ceguera, y el olor a sangre. Sangre que se escapa y empapa mi rostro y se diluye con el sudor y el miedo, pero también con la tranquilidad que supone no volver a recordarte, y se va todo… se va…


Las fotos son obra de Cirenaica Moreira.

lunes, 29 de junio de 2009

Presentación del 26º número de la revista literaria Fábula






Correrá a cargo de Rubén Abella, finalista del Nadal de este año, y, además, participarán algunos de los autores de este número mediante la lectura del escrito que publican en la revista.


Este jueves, 2 de julio,

a las 20:00h en el

salón de actos del Centro Cultural de Ibercaja

(C/ Portales, 48, Logroño)



sábado, 27 de junio de 2009

serie b (hard to be soft, tough to be tender)



Caníbal, de J. Jesús Fez Jiménez




Con las uñas rotas busco bajo la ropa la piel que se presenta tersa y a la defensiva, pero caliente. Me gusta arañarla y llenarme de tus escamas, me gusta impregnar de tu sangre mis dedos, observar tu sonrisa estúpida, como si pudieras darme lo que necesito, pero ni siquiera lo que quiero me lo sabes dar.


Desato con cuidado el nudo de tu ombligo y me adentro con mis manos en la humedad de tu vientre. El olor tibio me transporta a la infancia, casi al segundo previo a mi nacimiento, y cierro los ojos en un gesto que oscila entre la melancolía y el placer.


Acerco mi rostro a tu abdomen, y olisqueo como una perra hambrienta, antes de introducir mi lengua en tu interior y relamer mis dedos con una sensualidad tan perturbadora como ardiente.


Aparto con suma ternura los intestinos, introduzco más aún el brazo y a su paso toco el hígado suavemente hasta llegar a la vesícula biliar. Y, mirándote a los ojos, aprieto y me deleito con el sonido de sus piedras. Como una niña sonrío y tú sufres, pero no dices nada, aunque puedo ver en cada lágrima el dolor que derraman, que sientes, que surca tu estúpido rostro, que alimenta mi ego y me calma, que grita desde tus entrañas:

Estúpida, mira lo que has hecho: sólo yo estaría dispuesto a morir por ti.



viernes, 26 de junio de 2009

Proyectos


Si quieres leer la carta de presentación de mi proyecto para las becas "con proyección", pulsa aquí.









Por fin hoy se ha hecho público el fallo de las becas “Con Proyección” 2009, unas becas que otorga el Ayuntamiento de Logroño a sus pequeños niños artistas.


Este año, los jóvenes afortunados han sido:


Israel Blázquez, por Octopussy, en la modalidad de música; Emilio Rebollo, por Hacia el final de la tierra, y Jana Garbayo (quien fuera premiada también en el decimotercer Premi d’Arts Visuals Ciutat de Burriana junto a Raúl Domínguez por La selva) y Daniel Llaría, por Nuestro juego al que jugar, en audiovisuales; Kelly Ann Mccown (Licenciada en Filología Hispánica - Reed College, Portland, Oregon - ), por Pinhole, en artes plásticas y visuales, y, por último, Natalia Gibert, por Con pájaros en los bolsillos, en literatura.


Los proyectos de Kelly Ann Mccown y Natalia Gibert recibirán 5.000 euros cada uno, mientras que Octupussy y los dos trabajos audiovisuales premiados: Hacia el final de la tierra y Nuestro juego al que jugar, recibirán 3.000.




Fuentes:



- Diario La Rioja





Earth Song

lunes, 22 de junio de 2009

Mute

En 1994 Barbie dio un paso adelante: en ese año se presentó el nuevo modelo “Barbie Hablemos tú y yo”, que era capaz de pronunciar hasta 10.000 frases en 10 lenguas diferentes.




El sábado, después de ver Synecdoche, me puse el final de Amélie.

Si no lo he dicho en este blog, lo habré dicho en la vida real: Amélie es una película de Fotolog. Pero esto lo dije durante aquella época de estupidez supina que me duró casi dos años. Antes, cuando comencé la carrera, cuando comencé este blog, cuando vi por primera vez Amélie, no se me hubiera ocurrido decirlo. Aunque lo es, las cosas como son. Como los amantes del círculo polar. Son películas cuyos títulos o frases significativas aparecen en la cabecera de los fotologs, con estrellitas, en un baile de minúsculas y mayúsculas, sobre la última foto del niño emo o la pareja de adolescentes que no tienen ni puta idea de lo que es querer a alguien hasta anularse, con frases del tipo: “Te QuiEroO mI XinO eRmOozzzzZZZOO”


La cuestión es que me puse a llorar como una gilipollas, y me acordé de aquella Barbie Hablemos Tú y Yo. Comúnmente conocida como la Barbie que hablaba.


Por aquel entonces yo vivía en Miranda de Ebro, y por la calle Concepción Arenal, había una tienda de Todo a 100 que siempre recuerdo naranja, en cuyo escaparate estaba esta muñeca.


Cada vez que pasaba por delante con mis padres, me quedaba estática como una subnormal frente a ella. Creo que la primera vez que la vi simulé un desmayo. Es que ya desde pequeñita apuntaba maneras. Pero nunca me la llegaron a comprar.


Aquella tienda estaba dividida en dos pisos. La planta baja era un Todo a 100 de toda la vida, con sus muñecas chinas de plástico, huecas, con poco pelo y fácilmente desmontables, a las que mi madre llamaba “marías”. En la parte de arriba estaban las Barbies y otros juguetes de mayor prestigio. Mi madre me tenía prohibido subir. Allí arriba, evidentemente, es donde estaba la Barbie que hablaba, y no la hubiera llegado a ver si no fuera porque la bajaron al escaparate.


Pero yo la había visto ya antes, en la revista del Club Barbie al cual estaba suscrita. Y me tenía tan loca como me tienen hoy Bellamy, Mars Volta o Risto Mejide.


Lo que me sorprende es que me recuerdo muy triste, cuando sé que en realidad por aquel entonces yo era muy feliz. Me recuerdo tímida, pero no autista, e incluso era popular, dentro de todo lo popular que se pueda ser con ocho años…

Era Victoria cuando imitábamos a las Spice Girls, a la fiesta de mi noveno cumpleaños acudieron muchísimos amigos, y por la noche llené de lágrimas un yogurt, y comprendí por primera vez por qué se ib­a a terminar todo.


Pero hasta entonces yo era muy feliz.


Me pregunto si el hecho de que yo quisiera la Barbie Hablemos Tú Y Yo transcendiera a las típicas razones que llevan a una niña a querer una muñeca y no otra. Y no sólo quererla, si no el no haberla podido conseguir. Del mismo modo que estaba loca por las sirenas, con el trasfondo de Ariel, y por Pícara en la serie que ponían de lunes a viernes en Telecinco antes de aquella aberrante serie que tenía locos a todos los niños y que se titulaba Power Rangers.


Ahora no puedo hablar, como tampoco pueden tocarme, y no conseguiré reponerme…


Sólo consigo que mi corazón se retrotraiga y a día de hoy sólo queda un pequeño pellejo palpitante.


Así que lloré, claro que lloré viendo el puto final de Amélie, y tuve ganas de llamarte y preguntarte:


¿Me quisiste así? Dime que me quisiste así, dime que se me puede querer así, joder, dime que me quisiste, hijo de puta, dime que me quisiste tanto y que aún te duele recordarme, cabronazo, dime que me quisiste así, y así y mejor me querrán otros tantos.



domingo, 21 de junio de 2009

Volveré a verte, Bellamy





¡¡Ya tengo mi entrada para ver a MUSE el 28 de Noviembre en el Palacio de los Deportes de Madrid!!

No quepo en mí de excitación...

Sinécdoque

Luego,

tal vez tú y yo podamos tomar un trago.

Y podamos intentar entender

esto entre nosotros...

y por qué lloré.

Porque nunca sentí por

nadie lo que siento por ti.

Y quiero penetrarte hasta que

nos volvamos una quimera...

Una bestia mítica con el pene

y la vagina unidos eternamente.

Dos pares de ojos

que sólo se miran entre sí...

y labios que nunca se tocan.

Y una voz que suspira para sí.

Synecdoche, New York.

(Charlie Kaufman, 2008)

Mira lo que hemos conseguido creando nuestras vidas al margen de nosotros mismos. Buscando en los sucedáneos lo que perdimos de nosotros, retrocediendo en el tiempo, pero sin rejuvenecer. El resto es cartón a nuestros ojos. No somos capaces de ver que detrás hay un mundo entero totalmente diferente que no seremos capaces de digerir aunque los polvos sean mucho más fáciles y no haya lágrimas antes, ni después.

Reemplazos. Copias de copias de copias que se vuelven en nuestra contra cuando al conocerlas decepcionan.



sábado, 20 de junio de 2009

Patética



Las chicas bajitas son mucho más grandes que yo. Más guapas, resultonas, atractivas, deseables, adorables, sexis, alcanzables.

Soy totalmente consciente de ello, y aún así me pongo los zapatos de la cuña de nueve centímetros y medio. Una parte de mí se siente rockabilly. La otra me escupe a la cara, llamándome patética de mierda. Con este vestido blanco no sé a quién pretendo engañar. Debajo de la fina tela sigo siendo la misma corrupta indeseable, con las mismas heridas en el pecho y en el pubis.

Sigo teniendo las briznas abiertas, a un pellizco de emanar sangre, y los pies destrozados, a punto de hacerme perder el equilibrio antes de poder llegar a un banco donde descansar mi sufrimiento. Un sufrimiento tan banal y patético como yo en esta mañana de junio.

Mi piel extremadamente blanca se invade de impertinentes pecas, algunas abultadas, que pizco y sangran y pienso: esto, como todo, es nada.

El pelo negro, el rojo de los labios y la palidez de mi piel, sólo componen un retrato patético de lo que quisiera tener, y ser, y no consigo, y me delato dando pasos cortos y mordiéndome la lengua, y buscando continuamente con la mirada algún punto muerto donde descansarla.

Decido que ya no puedo más cuando veo una ligera sombra negra bajo mis ojos y alcanzo a tiempo un autobús donde el resto de la gente parece igual de perdida que yo.

Después de dos paradas sube un nerd extremadamente delgado, gafas de pasta y pelo engominado. En cuanto le veo sé que se va a sentar a mi lado. Igual se lo he pedido yo con la mirada, y por eso la desvío a la ventana, pero en la calle el ganado es igual de deprimente e incluso yo me siento atraída inconscientemente por esas chicas en chándal, bajitas, de la cuarenta y dos sin maquillaje.

I know you wanna beat my lover, me susurran al oído The Sounds, y el nerd como si nada roza en un microsegundo mi muslo izquierdo por encima del vestido. Y ni me inmuto. Sigo fija en las aceras, la gente en movimiento, los escaparates y los productos adelgazantes que acaparan las farmacias.




La foto la he pillado de Venca, y es el vestido al que me refiero en esta entrada.


Sí, compro en Venca.


viernes, 19 de junio de 2009

ANTÍA MOURE




Memoria de lo vivido
Un contratiempo


Cada relación tiene una duración en el tiempo y uno o varios lugares donde suceder. Cada engaño ocupa una fracción de tiempo y un espacio en el que ocurrir… Cada mentira dura lo que le otorga quien la cuenta y transcurre en el espacio que se le inventa…

Para vivir algo hace falta tiempo, pero también para recordarlo y hablar de lo vivido se necesita un tiempo.

Cuando se acota el tiempo se retienen los recuerdos de forma más nítida, el tiempo para la memoria supone un grado más de verosimilitud para aquello que se recuerda.

Cada pieza se convierte en una unidad de medida. Corto y uno fragmentos para narrar mi historia, que no es más que el resultado de la acumulación de esos pedazos y de la inversión de mi propio tiempo en asimilar y organizar todos los sucesos. Es una constante búsqueda de mi misma a través de ellos y Ellos.

Esta pequeña colección de fechas y horas permite que mi felicidad y mi dolor se puedan descomponer en horas, minutos y segundos, y ubicar en un espacio concreto, creo que con la intención de encajar cada hecho en el lugar que le corresponde, el pasado, ya que a menudo los recuerdos tienden a volver desligados del suceso real y a perseguirme deformados en fantasías y pesadillas construidas a partir de lo vivido.

ANTÍA MOURE (Monforte de Lemos, 1981)

mudanza



El colchón esta´ repleto de insectos pequeños, parados, verdes, marrones y negros. No es que me importe demasiado, es que me he dado cuenta demasiado tarde. Mi espalda, mis manos, mi pelo, se han impregnado de alas, fluidos y fragmentos de esos bichos muertos. Y no es que me moleste, es que ahora sí que no te puedo traer.


Y no es que me importe demasiado, es que quisiera recordarte muy de lejos.


Las cajas con cedés, los cedés con canciones de otro tiempo, los recuerdos incrustados, la incapacidad de querer a alguien sobre este colchón, y las ganas de quemarlo. No es que me importe, es que me siento terriblemente insatisfecha.


Los zapatos, las camisetas de los conciertos, las dedicatorias falsas en los libros. Más que recoger estoy creando un caos en mi memoria.


Y no es que me importe, de hecho lo que me jode es tener que darte la razón por cuando me dijiste:
conseguirás afrontarlo (como he hecho yo) .





La foto es de la instalación de Antía Moure Objetos que caen en una habitación vacía.


desde mi ventana







Voy a echar de menos esta luz...




jueves, 18 de junio de 2009

For Keeps. The Gossip.

video


Desde hoy, y gracias a Laika, tengo Music For Men, el último disco de The Gossip.

Disfruten de la canción.

agua bendita




Y entonces se cubrió de barro y esperó a que se solidificara.





Cuando era niña solía entrar a las iglesias para mojarse las manos en agua bendita. Pensaba que por cada vez que lo hiciera ganaría un año de vida, y es que con ocho años no había nada que deseara más que vencer a la mortalidad.


Ella sabía que la vida después de la muerte de la que hablaban en clase de religión NO existía. Se lo había mostrado una mosca. O un insecticida. O ambos.


Sucedió un domingo en el salón. Nada nuevo: las grandes revelaciones suceden los domingos, dentro de esa atmósfera triste anaranjada. Se confundieron al afirmar que la tristeza es azul. Aquel gato no estaba triste y azul: aquel gato era naranja y vivía en el patio de una vieja.


La mosca revoloteaba absurdamente a dos centímetros de la ventana, chocandose contra el cristal, repitiendo incansable aquel zumbido cosquilleante. Julia podía sentirlo en sus propios labios.


Quizá fue por eso que cogió el insecticida y disparó contra el miserable y reo animal hasta cubrirlo de una espesa capa blanca. Julia se quedó mirándolo, con el aerosol aún en la mano y un picor caliente en la yema del índice derecho. Bajo la capa blanca no había nada en absoluto. Ni zumbido. Ni mosca. Nada.

- Se ha evaporado.

- ¿Qué dices, Julia? – Preguntó lo que parecía ser su madre desde la cocina.


Pero ella no respondió, sólo subió los párpados a la máxima potencia y pensó:


Yo no he nacido para ser nada.



Desde entonces cada día, lo dicho, agua bendita.






Publicado en el número 9 de la revista literaria Portales.






9,5 céntimetros de felicidad




El pasado sábado fue un día espectacular porque volví a tener uno de esos mareos de la rehostia que me tuvo incapacitada ni más ni menos que diez horas como diez soles (desde mediodía hasta las diez de la noche), así que después de ir a urgencias y que me dijeran que lo único que me pasa es que soy más sensible de lo normal, hoy fui a ver a mi estimada médico de cabecera para que me mandara hacerme una puta analítica.

Tampoco es algo que quiera que me importe demasiado. Como la mierda del brazo (han pasado seis semanas desde que me caí y sigo sin poder girarlo sin que me duela). Y no me preocupa, porque como se ve que no me pasa nada, pues nada. Me lo invento. Como todo. ¡Oh!

La cuestión es que al volver del ambulatorio, vi cómo unos horterísimos zapatos de cuña me llamaban a gritos desde un escaparate.


Y una que no es de piedra se los compra, y una caja de 5 calippos de lima, y se pone a tope el último disco de Regina Spektor mientras mete en cajas y maletas un montón de cosas de su habitación, y por el camino se va cargando muchos recuerdos, y rompe papeles, y hace muchísimo calor, pero ya no le importa, porque ha subido el nivel de felicidad nueve coma cinco centímetros.

Me cambio de piso. Se acabó el barrio de Aída. Y encima me voy con dos hombres, ¡para qué quiero más!

Os dejo con un par de fotos que me he hecho en plan Jenni:









miércoles, 17 de junio de 2009

Banksy Versus Bristol Museum

El Rafita

Rafa hoy ha acribillado Feel, el temazo de Robbie Williams, y por eso ahora esta´ nominado.



Pues desde aquí pido que le expulsen, que venga a Valladolid, que me secuestre, que me dé amor, que no me diga chorradas, que sólo me folle, y que se vuelva si quiere a Barcelona, o a donde se le pongan los...

martes, 16 de junio de 2009

random



- Pero, ¿cómo puede ser que no ocurriera todo aquello que recuerdo?


- Reinventaste lo que ocurrió porque no quieres recordarte como una asesina, pero es lo que eres. Eres lo que hiciste


- De todas formas, no fui una asesina. No maté a nadie.


- Pero lo intentaste.



Hay un hombre sin ojos en la habitación de al lado. Según los psicólogos y el criminólogo, ella se los arrebató.


Pero la chica lo niega, tan sólo recuerda haberle mirado sin gafas de sol.








Tanto el dibujo como el texto (que, para no variar, esta´ basado en un sueño mío)

los he recuperado de mi moleskine.

El dibujo esta´ hecho con pintauñas.











Desde aquí
No puedo ser
Quien te haga un verano en la piel

lunes, 15 de junio de 2009

far

Laughing With





La impotencia, y la esperanza que se va con esos portasueros rodables que se llevan las enfermeras, y mi abuela aún en la camilla, viva, viendo la evidencia de lo inevitable.







Buenísimo Far, el nuevo disco de Regina Spektor.





sábado, 13 de junio de 2009

Hebe

Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno... ¡Menudo está siendo el mes de Junio!

Acabo de recibir un correo del magazine digital HEBE, informándome de que ya puede verse el número 0 en su web.

Os recomiendo muy mucho que entréis a verlo, porque el diseño y el contenido de la web son una delicia...



Hebemagazine.com abre sus puertas para presentar su primer número con la ilusión de ver reflejado el esfuerzo realizado y de reconocer el fin conseguido: la fundación de una nueva revista que sirva como lugar de encuentro para autores que desde distintas disciplinas quieran compartir su trabajo artístico.

Las novedades que proponemos con este proyecto no se detienen en nuestro primer número. A medida que crezcamos, incorporaremos nuevas propuestas y ampliaremos contenidos para dar cabida a más y más personas.

Os invitamos a conocer Hebemagazine.com, una nueva publicación en la red que pretende convertirse en un permanente fluir de ideas.
¡Pasen, compartan y crezcan!

Hebemagazine.com



Puñales, leído por Ana Belén Tello Salvador, de Hebe:

video

jueves, 11 de junio de 2009

Mil Historias




 La foto es de aquí.

Voy vestida como la golfa que soy y me he vuelto a quedar sola en el bar, bailando sola como la golfa que soy, porque he venido a poner cachondos a los punkarras. Haciendo mi papel de perra en celo, mascando chicle, porque aún no fumo, y bebiendo vodkas con limón porque aún no he descubierto la lima. Pero el resultado sigue siendo el mismo.


Suena una canción de Kaos Etíliko y nos miramos, como en los últimos fines de semana, sabiendo que hemos salido expresamente para vernos. Y eso que ni siquiera nos conocemos.


Te miro a través de mis casi cuatro capas de rímel, del cual más de la mitad baja ya por las ojeras, y el eyeliner ultra negro mancillando mi mirada. El pelo largúisimo, castaño claro, o igual más oscuro, y un minivestido negro de palabra de honor con unas medias moradas destrozadas por otro.


He perdido la cartera, las llaves, el móvil y el bolso entero, y me llevas a tu casa, y me dices que estás fumando porque como tú no me besas Y me va a dar igual perderte el rastro después de esta noche. Si no desapareces tú, lo haré yo. Después de un tiempo preguntarás por mí, pero yo tendré otro nombre, y tú otra chica, más auténtica, y yo tendré la edad que tienes tú ahora, y habré perdido mi encanto, con la cartera, las llaves, el móvil...
y los dieciséis años...


POESÍA TENDIDA, POESÍA CONTRA LA OPERACIÓN BIKINI


Como ya os comenté hace cosa de un mes, estoy publicada en el número 15 de El Elefante Rosa, junto a tres chicas que aprecio mucho: Rebeca, Sarita y Nerea.

Pues la noche del próximo día 18, jueves, promete bastante, porque se presenta este número en La Curva y habrá performances, poesía por un tubo, videoepoemas y poesía interactiva.


Rogamos traigan sus útiles de escritura, dibujo o pintura para crear in situ elefantitos rosas bebés.




martes, 9 de junio de 2009

Despertar sexual



- Paco, ¿por qué no adoptamos un niño?
- Pero de qué edad, ¿30?
- Joder Paco, que te lo digo en serio. Yo había pensado en uno de catorce.
- ¡hala! Con catorce ya es muy mayor. Ya se tocan.
- Yo a los catorce no me tocaba. Con otra gente, digo.
- Yo sí, yo solo y en compañía. De mis amigos, claro.

domingo, 7 de junio de 2009

Not The Only Person

Llega un momento de frikismo total en el vídeo que me saca bastante de quicio, pero es escuchar esta canción, y el disco en general, de Rumble Strips, y entrarme unas ganas locas de subirme a la mesa y ponerme a cantar. Bueno, de hecho lo he hecho.

Espero que a vosotros también os invada de buenrollismo.

viernes, 5 de junio de 2009

BardeBlás

Hace cosa de un mes me presenté a un concurso de microrrelatos que organiza un bar de Burgos: www.bardeblas.com
No he ganado, pero sí he quedado finalista, así que mi texto esta´ incluido en el libro que han publicado.



El libro se puede conseguir en el bar BardeBlás (C/ La Puebla, Nº 29, Bajo, Burgos)

Orla


Todos iguales, como piezas de un puzle en blanco, encajados zafiamente en la puerta de algún sitio del cual saldrán sin fuerzas.


Todos iguales, creyéndose importantes. Serios, patéticos, vergonzantes, con la triste intención de mostrar en sus rostros el orgullo que sólo tendrán sus madres.


Todos iguales, como los cromos repetidos guardados en un cajón aparte.


Y yo casi desnuda, despeinada y de resaca, los observo tras mis gafas de sol y sólo siento repugnancia.


Pensar en ellos como objetos sexuales ni siquiera me vale, porque sólo imaginármelos sudando en mi cama me produce arcadas. Sus miembros finos, pequeños, bailando tristemente dentro de mi cuerpo. Sus torpes lenguas, sus estúpidos mordiscos, sus palabras desafortunadas y fuera de sitio, y sus estúpidas versiones al día siguiente en el patio de recreo.


Ya me conozco el juego de hacerse valer, como si eso alguna vez sirviera para algo. Ya me conozco el juego de morderse la lengua antes de llamarles gilipollas. Y el de romperse las medias, perder el zapato, restregar las ganas por su cuerpo, apurar el vaso mientras miran con descaro al ganado reaggetonero que sí está a su nivel.


Todos iguales, cerrando la boca a última hora, en el segundo exacto en que salta el flash.

jueves, 4 de junio de 2009

Facebook


A. G


el 29 de mayo a las 17:08


Adriana, te puedes creer que acabo de leer ahora tu mensaje? Jajaja yo también me lio con esto. Pues por Logroño todo va muy bien. El año que viene me voy a Italia de Erasmus (después de tantos años en la escuela, está bien un descanso) y de momento parece que la vida me sonríe, cosa que no pensaba el año pasado. Y a ti qué tal te va?
besitos gordos!





Awixumayita Atiyamuxiwa


el 30 de mayo a las 3:06


Hola guapa! don't worry, que yo esto del Facebook tampoco lo domino. Qué bien que te vaya todo genial. Me alegro de que te vayas de Erasmus; yo no puedo porque tengo todavía una pendiente de 1º y no tengo ganas de intentar aprobarla todavía, pero espero encontrar curro para tener unos ahorrillos e irme de España un tiempo sin tener que recurrir a la prostitución. Últimamente estoy genial: vuelvo a estar soltera y me veo estupenda. Me he teñido el pelo de negro, sigo escribiendo, ando estresada como todo dios por estas fechas, voy a un gimnasio, intento no pensar en lo rápido que se olvidó D. de los dos años y se fue con una tía que según M. da mucho asco (aunque sé que seguramente sólo me miente para hacerme sentir mejor), pero me alegro de no correr el riesgo de ser expuesta desnuda delante de toda la Escuela de arte mientras yo estoy estudiando como una condenada en Valladolid. Nah, en realidad no, pero que les jodan a los dos. Y a todo Logroño entero, por qué no, y a toda esa mierda de jurados que se han empeñado en darle premios mientras yo estaba llorando. :)
Así que nada, eso, que últimamente Valladolid está muy bonita con el sol y el calor, soy feliz, sigo escribiendo estupideces, mi libro va por la tercera edición, cosa que aún no termino de entender, no he encontrado curro en lo que va de año y... no sé, creo que nunca he estado mejor.

Un beso enorme

miércoles, 3 de junio de 2009

Efluvios de Vergüenza

Recupero un pastiche que escribí en abril con intención de presentarlo a un concurso literario. Como tengo bastante claro que no voy a ganar, lo cuelgo aquí para que apreciéis lo densa, aburrida y sosa que puedo llegar a ser. Las bases del concurso pedían que se tratara el tema de La Mujer En Tiempos de Crisis.










Se termina el primero de los tres cigarrillos que le quedan con los ojos húmedos a punto de desbordarse, mientras pasa, apenas sin mirar, fotos del Facebook de alguna desconocida, amiga de amigo, más guapa que ella, temiendo que ahora Gorka esté con una así. También ve, en su paseo por Facebooks ajenos, el mar. Pelos encrespados por la humedad, sonrisas y mar. Y es entonces cuando se desborda en mil lágrimas, pensando en todo lo que no podrá volver a vivir pero sí vivirá Gorka con su nueva novia.



Mira por la ventana, a través de su vieja cortina naranja empapada en tabaco, las luces difuminadas de una ciudad de noche, preguntándose cómo puede todo estar en calma si ella es incapaz de dormir desde que hace un mes todo se acabara de repente.



Porque el futuro, ahora, se oculta inaccesible tras una abrupta capa negra.



Pero no hay tiempo ya para gritar que todo es injusto. Ahora sólo le queda afrontarlo.



El cuerpo de Jugaitz se va consumiendo por culpa del alquitrán que antes le sirviera de placebo para afrontar cualquier situación que se le escapara de las manos. Lo mismo que con el alcohol. Su afición por el vodka, y en especial por los rusos blancos, está terminando con su existencia. Beber en compañía ya no le apetece, porque el mero hecho de pensar que pudiera encontrarse a Gorka con su nueva novia, le ha obligado a mantenerse en casa, recreándose en su tristeza, llorando y bebiendo hasta quedarse casi inconsciente sobre la cama.


Nerea perdió su trabajo en diciembre, antes de Navidad. Trabajaba en una tienda de ropa en un centro comercial de Vitoria, pero las cosas empezaron a flojear y con ella se fueron a la calle otras cuatro dependientas. Sin explicaciones. La crisis, decían. Desde entonces ya han pasado siete meses y aún no ha encontrado otro trabajo.

Las cosas se ponen negras y el dinero escasea, y la tristeza y la impotencia de no saber cómo va a sobrevivir otro día sin poder tomarse una caña para recortar gastos le quita las ganas de levantarse por la mañana. O de acostarse por la noche.

Nerea camina durante horas con una carpeta en la mano, parando en cada establecimiento del que cuelgue un Se Necesita Personal escrito con Edding negro. Y vuelve a caminar, con sus gafas de sol y el mp3 colgando, con canciones de The Sounds y Ting Tings porque el resto de grupos sólo consiguen entristecerla. Y eso es lo de menos, porque, aun así, caminar sola no le ayuda.


Jugaitz borra todos los rastros con la falsa esperanza de borrar también los recuerdos, como si Gorka sólo fuera un conjunto de retales: una dirección de Messenger, un perfil de Facebook, canciones, libros y otros regalos que le hiciera, como aquella rosa tratada que se negaba a morir dentro de un jarrón de flores.




- Dios, tengo que ir hoy al puto ginecólogo y no quiero, joder.
-
Jugaitz, si quieres te acompaño yo. - Pero… ¿No tienes nada que hacer?
Nere
a vacila un momento y sonríe. Hace meses que nadie me reclama, piensa.
- Nada mejor que esto, Jugaitz.

Nerea nunca antes ha ido al ginecólogo, pese a tener veintiún años recién cumplidos y haber perdido la virginidad a los dieciséis. También recién cumplidos.


Jugaitz está nerviosa, sus pulsaciones pueden notarse desde el otro extremo de la sala de espera, aunque sabe perfectamente lo que le van a decir. Nerea observaba al resto de pacientes: una mujer de unos cincuenta años, sola, con su camisa larga marrón y unos pantalones negros incapaces de disimular su gordura y el paso de los años recorridos en sus piernas; una mujer rubia teñida, cuarentona, en chándal y junto a ella su pareja, otro hombre que también aparentaba ser padre de un amante del Tuning de dieciocho años, y una mujer de treinta y muchos, sola, atractiva y, aparentemente, segura de sí misma.


Discuten, mientras Jugaitz está dentro, ya en la consulta, porque les han dado cita para las cinco, las cinco y dos y las cinco y tres minutos respectivamente. Mientras tanto, Nerea ya lleva esperando a Jugaitz desde hace veinte minutos.


Las otras mujeres, discutiendo, sobre cosas que ella aún no ha experimentado ni quiere experimentar. Imaginándose en una máquina de tortura, abierta de piernas a la espera de ser violada por un instrumento frío y doloroso.


Jugaitz sale llorando de la consulta, pero no quiere hablar. Nerea no quiere insistir.


Aquí la cuestión es muy simple: Jugaitz está muy enferma. Realmente, ahora, y sólo ahora, Jugaitz se está pudriendo por dentro. Su sexo, sus pulmones, su útero maltrecho. Todo su interior está haciéndose trizas y, para colmo, no le queda confianza, ni en sí misma ni en nadie, como para poder gritar lo que le está ocurriendo. Se aleja de los demás y se siente sola, y se siente tan sola que no es capaz de unirse al resto. Ahora sí, por fin, lo ha conseguido: notar cómo su vida se desvanece efervescente entre el dolor más agónico y porque sí, porque ahora, si no es mañana, dentro de unos meses, va a morir.


Nada en la nevera. Nerea descubrió anoche que no le quedaba dinero en la cuenta. Sólo diez euros que debía proteger mejor que si fueran sus propios hijos. Hubiera querido darse cabezazos contra la pantalla del cajero, pero aunque sí estaba bastante borracha como para poder hacerlo, optó por enviar un mensaje de socorro a su padre. Antes de volver al bar e intentar que alguien le invitara a otra copa.

El lunes seguía sin tener noticias de su padre, al menos no noticias buenas. Sólo recibió una llamada por su parte de la cual sólo sacó en claro que su padre no le pensaba ingresar ni un euro.

¿Se puede saber en qué te gastas todo el dinero?

Nerea cuelga sin responder, y vuelve al vaso de licor de café que tiene sobre la mesa. Vuelve, de nuevo, como tantas veces a lo largo de cada día, a revisar su correo y las ofertas de Infojobs, Laboris, Infoempleo y otras tantas páginas de empleo en internet. En sus menús privados, en más de la mitad de las ofertas en las que se ha inscrito pone en rojo: Descartado.


Y en su correo un sólo mensaje nuevo, de un tal Gorka que responde a un anuncio que colgó hace meses en alguna web, a la desesperada, con el asunto: Necesito trabajar. Gorka no le ofrece un puesto de dependienta a jornada completa por menos de mil euros al mes. No le ofrece un puesto de comercial sin sueldo fijo. No le ofrece estar sentada durante horas con unos auriculares repitiendo la misma cantinela a un micrófono para vender ADSL. Gorka le pide lo que ya le pidiera hace meses, cuando aún salía con Jugaitz, y ella se negó. Pero esta vez no sólo pide, ahora ofrece cuatrocientos euros. Y Nerea ya está demasiado hundida como para pensar en los principios.


Escuchar a Adriana Calcanhoto no va a lograr calmarla, ni expurgarla. Pero ahora tiene un puñado de euros y unas lágrimas que más que a sal saben a efluvios de vergüenza.


Las náuseas y el dolor continuo, la tos, la debilidad y el desamparo cada día están más presentes en la vida de Jugaitz. Dentro de su útero algo pretende hacer perdurar la especie al tiempo que sus pulmones agarrotados en nicotina se niegan a dejarla respirar.


Tiene claro que no va a sobrevivir desde el momento en que se negó a seguir el tratamiento. Lo que no tiene tan claro es si va a ser capaz de aguantar seis meses más. Tiene claro que no quiere abortar, aunque tampoco sabe si va a servir de mucho esa decisión. Lo único que tiene claro es que no quiere hacer absolutamente nada.


Nada.

Nada.

Y la única persona que tiene en el mundo es Nerea, la única que, en caso de que sobreviva, podrá hacerse cargo de él. Hacerse cargo de unas cenizas que cada vez parecen más mojadas e incapaces de resurgir.

Y ni siquiera puede. Si Nerea no logra levantar cabeza, no podrá. Como no podrá tampoco llegar a querer nunca a un hijo de Gorka.

Y no quedará nada.

No quedará nada, salvo cenizas.

Las cenizas de un fénix que no logrará levantar el vuelo.


La de la foto es Gisele Bundchen en su mejor momento.

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