miércoles, 30 de septiembre de 2009

Mala Racha + Sin arreglo en concierto

acabo de llegar a Valladolid y ya me est´an saliendo planes a cascoporro.
Para empezar, a parte de reencontrarme con los chicos y chicas del COLMO, a quienes tenía ya muchas ganas de ver, y de empezar, señoras y señores, cuarto de filosofía, ¡ya, qué vieja me siento!, y volver a la búsqueda de curro carpeta en mano con curriculums con foto... este
VIERNES mis compañeros de piso, Quique y Cristian, tocan con su grupo Mala Racha, en la Plaza de la Universidad, con Sin arreglo, como parte de los conciertos VallaNoche, a eso de las diez...

*
En un principio iba a ser el s´abado, en la plaza de Portugalete, pero ya es sabido por todos cómo es el excelentísimo alcalde de Valladolid... así que ahora sí que sí merecen todo nuestro apoyo. No sólo estos grupos, sino todos aquellos a los que el ayuntamiento tiende a tocar las pelotas día sí, día también.

martes, 29 de septiembre de 2009

distancias






Si te parece podemos llamarlo x

esta química que explota

llámalo x, si quieres

A la risa y la comodidad de poder

llorar
contigo.

A hacer el amor y
conocer cada uno de nuestros puntos
en apenas dos meses

a las ganas de verte,
el miedo a perderte,
la manta en el capó del coche

bajo las estrellas
en cualquier monte

Rammstein, o La Polla, mis ojos, dices, que me vas a echar de menos

y prometemos confiar el uno
en el otro antes de darnos

el último beso
y te quieros que ya no cuestan tanto
pero que valen más que todo un mes

paliando la distancia con vídeos de Red Tube
que nos puedan recordar

a esta noche con la manta en el capó del coche

o despertarnos y no obtener la tranquilidad
de tenernos
después de haber compartido

las mismas pesadillas.

Cuando nos coman los celos
¿serán a ti o a mí primero?

Es tan fácil como esto,

te quiero.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Déjame que te lo diga muy bajito



Mis celos y las ganas de ahorcarme

por ti

y no decir nada a nadie

que después todo se sabe.

Los besos

mirarte después

desconocido

como el primer día

sigues siendo

distinto

conmigo

el mismo

Sin decirnos nada

ni a nadie

que te quiero,

pero a callar,

que luego todo se sabe.

martes, 22 de septiembre de 2009


Queremos saber tu punto de vista sobre la sociedad.

En forma de poema, dibujo, cuento, viñeta, corto, canción...

de lo que sea.

¿Te mojas?
la0fanzine@gmail.com



Los dibujos son de Milo Manara.

Susan Atkins, un poema de La Tóxica



Duerme, duerme, Susanita
........ duerme
atiborrada de drogas,
duerme, duerme
en esa sala enorme, y vacía, del hospital de la prisión.
Cientos de metros cuadrados desolados
para ti sola
y ese olor a medicamentos
y a zapatos de hule que se acercan
a determinadas horas del día.


Duerme, duerme, Susana,
cierra tus ojos y contempla los filos de tu cuchillo
desde tu interior
porque quizá esas áreas de espacio no están tan vacías,
.......... quizá los ojos de Sharon te observan
cada segundo
en cada minuto, de cada hora, de cada uno de tus días,
........ y sueltan lágrimas de pena por la que fue su asesina.
Duerme Susana, aletarga tu cerebro repleto de cáncer
deja descansar tus pupilas
y muere finalmente como no murió tu víctima,
........... obesa, ulcerada, cancerosa enloquecida,
espantando a esas moscas de California que acuden golosas
al reclamo de tu olor, a posar sus patas peludas
sobre el río amarillo de tu sudor, ya cuajado sobre tu carne grotesca
de perra chutada con cien dosis de vacuna antirrábica.
Duerme, Susan, duerme,
que ya falta muy poco para que termine el dolor.


Ya has pagado tu culpa,
tu rabia y tu ira
y en cuestión de unos meses volverás a la fama
babeando tu rabia desde alguna pantalla,
de la mano de Lynch, de la Theron, o quizá del mismísimo Tarantino.
Duerme, Susan, duerme, y vete ya,
acaba con tu mal olor
y viste tus mejores galas fantasmales para encontrate con tu otro dios.


domingo, 20 de septiembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

La Fanzine AudioVisual


O subir vuestras canciones o vuestros vídeos a GoEar, o YouTube o donde sea, y pasarnos el código para subirlo al blog de La Fanzine.

Estamos que lo tiramos todo.

http://lafanzine.blogspot.com

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Nuestros muertos


Nos observaron impotentes,
no pudieron reprendernos.

Tus muertos, que me ven y lo saben
todo
me odian y se jactan de mi agonía.

Los demás, cuando se aburren
se largan. Apagan el televisor,
el reality de nuestras vidas,
y pasean sin rumbo.
Ni siquiera se hablan.

Nuestros muertos,
no se encontrarán
con nosotros,
ni nos echarán de menos,

ni siquiera volverán para decirnos
qué hemos hecho mal. Sólo
nos mirarán el día que lleguemos
y, sin cambiar su gesto distante,

nos tirarán con el mando
en las narices,
para buscar
en el mundo de los vivos

las lágrimas de nuestros amantes.

martes, 15 de septiembre de 2009

mi cuerpo es un no-lugar

"Un "no-lugar" es un término arquitectónico utilizado para designar esos lugares en donde no hay identidad, ni vínculos directos entre el que lo ocupa y el lugar mismo. Un espacio donde eres anónimo, donde nada te afecta...
(Centros comerciales, estaciones de servicio, aeropuertos...)"



No soy de aquí
soy de algún lugar lejos
en el espacio.

Aquí soy sólo una chica de paso
Aquí sólo soy un par de noches
un par de meses
unos cuantos años.

Sólo soy una chica de paso
venida a menos
con su corazón de trapo.

Desconocidos son todos
los personajes de mi vida
y yo en ellos sólo dejo
el leve sabor de lo nuevo
antes de retomar la huida.

Sólo soy una chica de paso
la de las manos sucias
y los ojos cerrados
esperando ser encontrada
en el baño de señoras
de algún bar de sábado.

Sólo soy tu chica de paso.
La que se olvida en otoño
y vuelve en verano.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Samaritana

"Salvaje es el que se Salva"
Leonardo Da Vinci



Ella camina unos pasos por detrás de él, y él ni siquiera parece darse cuenta. Como quien se olvida del complemento.
Y yo, ahora, después de tanto tiempo, vuelvo a pillar con los dientes el piercing por dentro.



Mirando ciega la espalda del salvaje, sigue caminando al retortero y siempre atenta, como un salvavidas, pendiente de la próxima caída, que está al caer, y llega, y aunque se sienta capaz no se ve con fuerzas, ni podrá salvarle esta vez, ni las sucesivas, sólo acompañarle a la sombra, sonreír y autoengañarse cuando hable del amor y la felicidad, a los amigos de plastilina que se encuentren esta noche, con la boca llena y los dientes pútridos, en algún rincón de La Laurel.

lunes, 7 de septiembre de 2009

domingo, 6 de septiembre de 2009

Gimme Sympathy


Gimme sympathy
After all of this is gone
Who'd you rather be?
The Beatles or the Rolling Stones?
Oh, seriously
You're gonna make mistakes, you're young

Come on, baby, play me something
Like, "Here Comes the Sun"




jueves, 3 de septiembre de 2009

Ontología Teratológica




En su artículo El monstruo y su ser, Héctor Santiesteban diferencia dos tipos de monstruos: Reales e imaginarios. Dentro de los primeros, se encuentran aquellos seres que nacen desfigurados, y que son tangibles y reales. Dentro de los imaginarios, estarían los monstruos que son producto de la mente y el imaginario social.



El monstruo y su ser.


En la Edad Media, la idea de monstruo estaba ligada al desorden y lo extraño. El monstruo como la personificación de los deseos y temores inconscientes del hombre. En consecuencia: con el mal. Por lo tanto lo monstruoso era concebido como algo tan peligroso para el ser humano (y la sociedad) como lo es el deseo.


Por otro lado, lo monstruoso se entiende siempre como algo lejano a la vida civilizada. Los monstruos se encuentran en la selva, en el desierto… en los confines del mundo. Con esta idea se está excluyendo lo malo de la civilización, pero también haciéndolo patente (esta´ lejos, pero existe) con el fin de recordar al hombre sus deseos y sus miedos, su parte más incómoda y negativa, que ha de expulsar.


Como es obvio, si hablamos de deseos y temores del ser humano, no podemos olvidar la sexualidad y, por ende, el tabú del sexo, tan extendido a lo largo de la historia, en las diversas culturas y tradiciones (en especial en el Medievo, época a la que me refiero especialmente: el acto carnal en esta época es concupiscencia siempre que no se realice con fines de procreación).


No es difícil entender por tanto, que siendo la nuestra una sociedad patriarcal, muchos seres monstruosos sean figuras femeninas.


Un ejemplo sería La Mulánima:


Este monstruo, híbrido de mujer y mula, según el mito, fue en principio mujer, pero por cometer pecados contra el pudor, fue condenada a la monstruosidad:


La condena pesa sobre la capacidad reproductiva de un cuerpo que ha violado el tabú.


Este ser tiene muchas connotaciones simbólicas que merecen ser tenidas en cuenta. Para empezar se caracteriza por expulsar fuego por los ojos, la boca y el ano. El fuego, de acuerdo a la tradición cristiana, hacer referencia a los fuegos infernales, pero también podría ser tomado en cuenta como arquetipo de la líbido y la fecundidad, lo cual sería contradictorio, teniendo en cuenta que la mula es un animal que no puede tener descendencia.


La mulánima es un ser detenido en un estado de indefinición perpetua: no es bestia ni humano, no es alma ni es cuerpo, ni es mujer ni es mula. Pierre d’ Ailly (geógrafo y teólogo del s. XV), la situaría, como a todos los monstruos, entre el reino humano y el animal, mientras que Cristóbal Colón defendería un tercer reino: el monstruoso.


La concepción del monstruo como ser mixto es antigua, pero no me iré tan lejos en el tiempo para hablar de ello. Hace treinta y cuatro años, Michel Foucault, llegaría a la siguiente conclusión: El monstruo sería un algo indiscriminado y amorfo, que pertenece a dos grupos y por esto es difícil de conocer y analizar. En el saco de la monstruosidad se incluiría de este modo a los hermafroditas (no se sabe si se cuantifican como mujeres o como hombres) y los deformes, que no se sabe si son humanos o animales.


“Es la mixtura de dos especies (…) es la mixtura de dos sexos: quien es a la vez hombre y mujer es un monstruo. Es una mixtura de vida y muerte: el feto que nace con una
morfología tal que no puede vivir, pero no obstante logra subsistir durante algunos minutos o algunos días, es un monstruo.”


Foucault.


Poco más de seiscientos años antes, Juan de Mandaville - explorador del s.XIV – relataba en su Libro de las maravillas del mundo, la siguiente descripción, refiriéndose a unos seres andróginos:



“Hay en otra isla unos hombres y mujeres que se tienen en uno pegados, y no tienen más de una teta. E tienen miembros de hombre y de mujer cada uno dellos; y usan de aquel que quieren, y el que para como mujer, aquel se empreña y pare hijos.”



La naturaleza femenina también alberga en el imaginario social una dualidad. Por un lado se identifica con la materia en una relación de carácter trascendental. A parte, tiene la capacidad de conocer a partir de la intuición, los sentidos y la vivencia erótica. Atributos que permitirían a la mujer el acceso a lo irracional.


Para Bataille, la capacidad femenina de reproducir la materia se asimila a la naturaleza percibida como un derroche de energía viva. Estaríamos hablando de un paralelismo reproducción – muerte: la mujer como una fuerza capaz de crear vida pero también de arrastrar al caos y al aniquilamiento.


Tenemos por tanto a la mujer como un ser cuanto menos misterioso (y temido por el hombre) que ha de ser vigilado para preservar el orden social. Es un monstruo, terrible y fascinante, concebido como una inversión del orden regular de la naturaleza, al estar ligada al erotismo y la intuición.



Transcribo a continuación otro pasaje del Libro de las maravillas del mundo, donde Mandaville hace una clara referencia a esta dualidad fertilidad-muerte:


“Partimos de aquesta tierra y llegamos a una provincia, la cual era muy abundosa y muy fértil de muchos árboles y de muchas maneras de frutales, modernos a nosotros, en la cual todas las mujeres tienen barba, como si fuesen hombres, y no tienen cabello en la cabeza.


Un doctor llamado Sigón, y otro que dicen Menforodo, escriben que en África hay mujeres barbudas, las cuales saben tantas artes diabólicas que hacen secar los árboles y matan los niños de ojo.”



Estas mujeres actúan como brujas, entendiendo “bruja” en su sentido medieval: relacionada con la adoración satánica, la destrucción, el poder y el asesinato de niños. Son pues el prototipo de lo antisocial.


En su artículo Lo Monstruoso Medieval (Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa), Lillian Von Der Walde Moheno, habla del temor masculino de ser castrado, absorbido, devorado por ese otro sexo al que tiende, y Diderot, en boca de su personaje Bordeau, diría lo siguiente: el hombre no es quizá más que el monstruo de la mujer o la mujer el monstruo del hombre.


Al fin y al cabo, ¿no es el monstruo, como diría Foucault, el gran modelo de todas las pequeñas diferencias? ¿Y qué es sino esto la mujer para el hombre y viceversa?


Hay, pues, un temor intersexual que radica de la atracción que tanto los hombres como las mujeres sienten por sus contrarios, y esto, según Lillian Von Der Walde Moheno, los vuelve quebrantables. La atracción es una debilidad, y este miedo hacia el deseo ha dado lugar a representaciones iconográficas como la vagina dentada, que no es más que una monstruosidad que refleja el temor masculino a ser devorado por el ser al que desea. Por su parte, las mujeres, en relación al falo, se sienten simbólicamente dominadas y “penetradas”.


No es extraño entonces que muchos monstruos posean implicaciones sexuales y que muchos de ellos sean figuras femeninas, como por ejemplo la sirena, que simboliza la tentación y la lujuria.


No obstante, monstruos como la sirena o la Melusina (mujer-serpiente), se alejan de la definición de monstruo, en el sentido que, lejos de ser seres repulsivos caracterizados por su fealdad, son seres bellos. Cómo si no podrían despertar en el hombre el deseo y, en el caso de la Melusina, la curiosidad.


Lejos de la mitología, también nos encontramos en la realidad con seres ambiguos y bellos, como son los hermafroditas.




Hermafroditismo e Intersexualidad


Es igualmente monstruoso el ser que tiene dos sexos y sobre el que no se sabe, por consiguiente, si hay que tratarlo como un varón o como una niña; si hay que autorizarlo a no casarse y con quién; si puede llegar a ser titular de beneficios eclesiásticos; si puede recibir órdenes religiosas, etcétera.


Foucalt.


El hermafroditismo y la intersexualidad suelen confundirse o entenderse del mismo modo, pero en realidad son dos cosas diferentes: en el hermafroditismo, la persona nace con genitales externos de ambos sexos, mientras que en la intersexualidad sólo hay “vestigios o partes de los dos órganos”. En el ámbito de la neonatología a este diagnóstico se le conoce como genitalia ambigua, concepto que etiqueta a los bebés cuyos genitales no son característicos de un sexo en particular.


En el artículo Entre la Deidad y la Monstruosidad se enumeran tres momentos históricos antes de hablar de la intersexualidad:


- En la Antigüedad, cuando para la humanidad lo inexplicable solía ser divino, todo aquello que no fuera conocido o comprensible según los hombres era cosa de Dioses, así los diferentes y diversos se consideraban deidades, dignas de admiración y reverencia.


- Avanzando apresuradamente en la historia del mundo occidental, se observa cómo aparecen leyes y unidades de medidas que buscan conocer y comprender todo lo existente, y así la realidad es antropocéntricamente evaluada y categorizada. Es la época en la cual lo extraño será lo raro, lo distinto, lo anormal.


- Hoy en día, ante el auge de los derechos y la pluralidad, se postula el respeto por las individualidades, y al compás de propuestas de inclusión se invita a la participación de todos y todas; sin embargo la herencia moderna se hace vigente a través de los vestigios en el imaginario colectivo de los criterios de clasificación, que establecen parámetros de aceptabilidad y rangos de normalidad.


Haciendo un breve recorrido histórico, vemos que en el siglo XVIII los hermafroditas eran considerados como monstruos y ejecutados por ello. Sin embargo, en el siglo XIV, el hermafrodita podía no ser ejecutado, siempre y cuando encubriera su “anormalidad”, teniendo para esto escoger previamente su sexo y usar la ropa correspondiente. En otras palabras: siempre y cuando no alterara el orden social.


En el siglo XIX no se habla entonces de mezcla de sexos, sino de rarezas, especies de imperfecciones, deslices de la naturaleza, de modo que la monstruosidad es vista como una irregularidad, pero que hace posible algo la monstruosidad de la naturaleza.



El monstruo como error de la naturaleza.


Esta premisa nos lleva directamente a un problema teológico. Si el monstruo es fruto de un desliz de la naturaleza, estamos aceptando que la naturaleza puede equivocarse. Luego, ¿es posible que Dios cometa errores y que, por tanto, no sea perfecto?


A lo largo de la biblia, vemos que la inefabilidad de Dios y la naturaleza es apriorística, y, por ende, se considera que la naturaleza de cada ser esta´ determinada por su fin específico.


Otras teorías, como la de David Hume, proponen que el mundo en que vivimos (con sus errores) sea la creación inacabada de un dios inferior. En este caso, el monstruo alcanzaría cierta grandeza al ser el ser abyecto de un mundo abyecto.


De todas formas, la ciencia ha avanzado tanto (y aunque no lo hubiera hecho), que el hombre se puede permitir en cierta manera, corregir los errores de la naturaleza. Prueba de ello serían las operaciones que se realizan para “corregir” la intersexualidad.


Esta acción (moral, de decisión) de los médicos es, no obstante, un deje muy humano:


Es propio del hombre querer encontrar una explicación a todo aquello que se le escapa de las manos y de la “normalidad”. Es el afán de dominar una cosa conociéndola.



En el Sistema de Clasificación Internacional de las enfermedades (CIE), aparece la intersexualidad como anomalía:


• Intersexualidad 46, XX: la persona tiene los cromosomas de una mujer, los ovarios de una mujer, pero los genitales externos con apariencia masculina
• Intersexualidad 46, XY: la persona tiene los cromosomas de un hombre, pero los genitales externos no se han formado completamente, son ambiguos o claramente femeninos. Internamente, los testículos pueden ser normales, estar malformados o ausentes.
• Intersexualidad gonadal verdadera: aquí la persona debe tener tanto tejido ovárico como testicular. Esto podría ser en la misma gónada (un ovotestículo) o la persona podría tener un ovario y un testículo. La persona puede tener cromosomas XX, cromosomas XY o ambos. Los genitales externos pueden ser ambiguos o pueden tener apariencia masculina o femenina, solía llamarse hermafroditismo verdadero.
• Intersexualidad compleja o indeterminada: muchas configuraciones de cromosomas distintos a las combinaciones simples 46, XX ó 46, XY pueden ocasionar trastornos del desarrollo sexual y abarcan, entre otros, 45, XO (solamente un cromosoma X) y 47 XXY, 47, XXX: ambos casos tienen un cromosoma sexual adicional, sea un X o un Y.



Esto conlleva a que se pueda decidir por el bebé, y asignarle un sexo basándose sólo en el tamaño de sus genitales. Es decir: si el tamaño se considera pequeño, se amputa el pene asignándole arbitrariamente un sexo femenino al bebé.


Estas operaciones no tienen el menor sentido, porque estar dotado de dos sexos no es perjudicial para la vida del bebé. Simplemente es un ejemplo de cómo la ciencia asume haber descubierto “el secreto de la felicidad humana”, relacionada a un cuerpo lo más “perfecto”, o, en otras palabras: lo menos monstruoso posible. En este mundo que nos ha tocado vivir, de la falsa moral, de la reticencia a admitir modos de vida, formas de amar y experimentar el deseo sexual, que nos impone cánones de belleza imposibles, se justifica mutilar un cuerpo y crear una ficción con capacidades operativas pero sin explicaciones existenciales.



Transcribo a continuación el caso de Emma, incluido en el artículo “Los cinco sexos. Por qué no son suficientes macho y hembra”, de la genetista Anne Fausto-Sterling:


Emma tenía tanto un clítoris del tamaño de un pene como una vagina, lo que le hacía posible tener sexo heterosexual “normal” tanto con hombres como con mujeres. En su adolescencia Emma había tenido sexo con un cierto número de muchachas a las que había estado profundamente atraída; pero a la edad de 19 años se había casado con un hombre. Desafortunadamente, el marido le había dado a Emma poco placer sexual (aunque él no había tenido nada de qué quejarse), así que a lo largo de este matrimonio, así como de otros matrimonios siguientes, Emma había tenido paralelamente sus “amiguitas”… Emma ocasionalmente le confió su deseo de ser un hombre, circunstancia que sería relativamente fácil provocar. Pero la réplica de Emma es un decidido voto a favor del propio interés: “¿Tendría usted que sacar esta vagina? Eso no me gustaría, porque es mi vale de comida. Si usted hiciera eso, yo tendría que dejar a mi marido e irme a trabajar, así que creo que la conservaré y seguiré siendo como soy. Mi marido me mantiene bien, y aunque no tengo ningún placer sexual con él, tengo muchísimo con mis amigas.”




Ella es un claro ejemplo de que se puede vivir con dos sexos, y que esto no la ha convertido en un ser desgraciado infeliz. ¿Qué decisión habrían tomado los médicos cuando nació? ¿La hubieran desprovisto de pene, condenándola a una vida sin satisfacción sexual? ¿O hubieran decidido despojarla de vagina, condicionándola a una vida masculina pero sintiéndose mujer?


Anne Fausto-Sterling sostiene que: “la división de la especie humana en dos grupos sexuales no es un hecho natural”.


A los diablos – como a algunos monstruos - les acontece una crisis del ser que los difumina, que los convierte a la nada, ya que no podrían ser nada, porque no son ni bellos ni verdaderos ni reales.


Héctor Santiesteban



Siguiendo con el ejemplo de la decisión más moral que médica sobre la sexualidad de bebés intersexuales, podemos plantearnos algo que ya deja caer Héctor Santiesteban en su artículo El Monstruo y su Ser:


El monstruo depende del hombre que, como sujeto, juzga al monstruo como objeto.


Antes hemos podido ver cómo ha evolucionado la situación del hermafrodita en la sociedad. Con esto se demuestra la sentencia de Santiesteban: al monstruo lo crea la humanidad; la mente transforma y conforma a los monstruos.



Por otro lado, Lillian von der Walde Moheno y Héctor Santiesteban coinciden en que el monstruo es espejo del hombre.


Los monstruos, diría Moheno, son tan reales como lo son nuestros deseos, como lo son nuestros miedos.


La humanidad, a lo largo de la historia, siempre, en cada cultura, religión, pueblo, ha subordinado a la mujer y a aquellos que se alejaban del “orden social”, para imponer una “normalización”. Como hemos visto a lo largo de este texto, para mantener ese orden/normalización, se ha optado siempre por la represión del deseo. Afortunadamente, siempre ha habido personas como John Stuart Mill, que han manifestado abiertamente aborrecer la “normalización” que impone arbitrariamente la sociedad, y afirmar que lo mejor está en lo distinto, en lo diferente, en lo raro, en lo único.




Bibliografía:


- El monstruo y su ser. Héctor Santiesteban. Relaciones 81, Invierno 2000, Vol. XXI. Universidad autónoma de Baja California.


- Lo monstruoso medieval. Lillian Von Der Walde Moheno. Universidad autónoma metropolitana. Unidad Iztapalapa.


- Diderot y el problema del cambio. Henri Coulet.


- Feminidad y monstruosidad en el imaginario social: una lectura y dos textos. María Eduarda Mirande. Cuadernos, Diciembre, número 19. Universidad de Jujuy, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Secretaría de Ciencia y Técnica y Estudios Regionales. San Salvador de Jujuy, Argentina.


- Cinco sexos: La intersexualidad. Luis Christian Rivas Salazar. http://actualidadesintersexuales.blogspot.com


- Entre la Deidad y la Monstruosidad. CiberFeminismo.org

martes, 1 de septiembre de 2009

Eder


Eder tenía una enfermedad cardiovascular que le impedía fumar. No era una enfermedad grave, aunque a Lisabe se le puso el vello de punta cuando al ofrecerle un cigarrillo la noche que se conocieron él lo soltó como si nada. Supongo que fue una manera de intentar parecer interesante. Otros dicen que son poetas, o neurocirujanos. Él opta por parecer leucémico.


Se le pusieron los pelos de punta, sí, pero acabó besándole. Antes de nada deberíais saber que Lisabe siempre sintió una atracción un tanto extraña por los problemas físicos y de salud. No se sentía muy atraída por aquellos que padecían algún tipo de deficiencia psíquica, aunque sí por los bipolares, los neuróticos y los adictos al sexo. O cualquier tipo de droga sintética.


Por un momento pensó en apagar el cigarrillo, por si también le perjudicaba el humo. Pero siguió con él entre los labios, con la morbosa idea en mente de poder matarlo sin tan siquiera tocarlo.


Aquella noche no hubo manera. Fue algo bastante triste, y Lisabe quiso aparentar sentimiento de culpa con el típico ¿es que no te gusto? Con voz de niña buena, aunque realmente pensaba menudo pardillo… espero que no se quiera quedar esta noche porque necesito usar el maldito vibrador. Pero él se quedó, y le dijo no sé qué me está pasando contigo, y empezó a besarla por todo el cuerpo, agobiándola hasta dejarla sin fuerzas, haciéndole sentir la básica asfixia de la claustrofobia.


Lo más extraño es que al día siguiente de esto, cuando quedé con ella para ahogar, como cada domingo, la resaca en un café con leche, pero cargadito, sacarina y chocolatina de chocolate negro, obsequio del bar, ella me dijo que se alegraba de no haber podido tener sexo. Como si realmente tuviera intención de comenzar de cero, aparcar aquella actitud adolescente y plantearse en serio comenzar una relación, aunque fuera fingiendo.


Yo sabía que a Eder no se le iba a levantar. Bueno, en realidad saberlo, saberlo… no lo sabía, pero sí que iban a tener problemas. Para empezar supuse que ni siquiera sería capaz de ponerse bien el condón. De hecho, gastaría lo menos cuatro antes de conseguir colocárselo. Lisabe estaría nerviosa desde el primero, maldiciéndose por haberle invitado al último mojito. Lisabe es mucha mujer para un virgen de veinticuatro años.


Tengo un punto sádico. Me lo acabé de demostrar cuando les presenté. Quería frustrarles, darles una de las noches más bochornosas de sus vidas. Y lo logré. Hay que ver qué bien me sentó aquel café, con Lisabe con el rímel corrido, sintiéndose vieja, acabada. Sentía que había perdido todo el atractivo, por mucho que intentara hacerme creer lo contrario. Supe que mentía. No tenía ni la más remota idea. Ser demasiado guapa, sexi y tener una gran carrera sexual. Eso no lo había dicho. Soy demasiado para él. No, esa opción no era viable aquel domingo. Las excusas no iban más allá de los cubatas, que no habían sido tantos, la coca o el espid, que en realidad no había consumido.


Me gustó la idea.


Eder no soportaba el frío. Era por esa enfermedad. Era terriblemente sensible, como un pez fuera del agua. Coleteaba indefenso, y emitía un extraño ruido, como quien quiere gritar pero no puede. Se le agarrotaban las cuerdas vocales y las piernas. Podría decir que era triste verle así, pero a mí me hacía gracia, por eso siempre que iba a venir apagaba la calefacción y abría las ventanas.


Supongo que yo también albergaba aquel morbo de poder matar a alguien sin tan siquiera tocarlo.

La foto es de aquí

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