martes, 29 de diciembre de 2009

Síndrome

La foto la he pillado de aquí.


Los ojos se me han achicado hasta convertirse en un par de puntos negros. Dentro de las uñas, resquicios de las caricias de los primeros días. Ahora sólo queda un rastro de angustia latente en las entrañas.

Y en mis labios roídos por el frío, a duras pena resiste algo del sabor que te comía la boca, bajo las costras que cuentan los golpes, tu rabia y la evidencia de haberme convertido en esclava, sierva y fiel servidora de tu decrépita polla.

Desenredando con mis dedos la punta de mis nervios, musito como si fuera una nana, palabras que puedan darme la fuerza para salir de aquí, pero cabrón, has entumecido a conciencia el valor que me quedaba.

Cuántas veces me has dicho que me quieres. Cuántas veces te han importado tan poco mis gritos de dolor. Cuántas veces me has dicho que siempre has querido lo mejor para los dos. Cuántas veces has obviado mis sentimientos para tenerme arrodillada pidiéndote clemencia con la dignidad envuelta en lágrimas.

Y en la cama, apenas queda nada salvo sudor y una almohada sobre la cual sólo reposan las más terribles pesadillas. Y, entre las sábanas, los restos de un placer ya extinto. Tus ronquidos de vividor, la fiera exhausta tras una dosis de sexo no consentido.

No puedo salir. No puedo quedarme. No puedo quererte. No puedo, no puedo, no puedo moverme. No puedo esperar que esto cambie. No puedo esperar sin más, pero cariño, me has quitado hasta las ganas de vivir si no es de esta manera. Si no es a tu manera ya no sé. No puedo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Azulado a contra luz.

Azulado a contra luz
con dos cervezas mediante
el capital ahora no es importante
por eso brindo a tu salud.

Aunque nos quieran pisotear los gigantes
le dijo Don Quijote a Rocinante
más vale seguir caminando
aunque el futuro nos venga demasiado grande
Esta noche seguiremos brindando
y mañana el que se levante, que ande.

Awi y Aitor Cuervo







(Cosas como esta sólo pueden ocurrir un domingo de madrugada en el café La Luna)

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mientras me quito la cofia, apaga el televisor.



Mientras me desenredo el pelo, quita el puto calefactor.

Mientras encuentro la llave, puedes ir quitándote la ropa.




Julie Andrews fue un poco más espabilada. Las medias rotas sobre el cabecero ¿en serio no te dicen nada? No, no, tranquilo, a mí tampoco me convenció mucho en Noviembre Óscar Jaenada. Creo que lo vi a principios del XXI en una serie que apenas duró NADA. ¿No te dan un poco de pena, amor, los actores principales en los últimos capítulos? Como Celia, corazón, seis capítulos fueron sólo, y yo que pensaba que duró toda mi infancia. Por eso hoy, por favor, apaga el televisor. No quiero otro E.T muerto en Noche Buena. No quiero sobreactuaciones en falso directo al llegar la madrugada. Son tan pequeños allí dentro. Ya no me hacen gracia. Ni siquiera las jóvenes borrachas de los llama y gana. Me causa la misma sensación que los rancios saludos de quienes estuvieron centeneres de veces compartiendo cama. La misma sensación que los ojos de quien conoce todos los rincones ocultos de mi cuerpo. Por eso hoy, por favor, ten paciencia al quitarme el cinturón. Pero mientras encuentro la llave no te olvides de apagar la puta tele. Como vuelva a escuchar en off desde el baño algo sobre la Esteban, me dejo oxidar hasta poder caer en paz muerta. Espero que lo entiendas. Estoy desentrenada en todos los sentidos. El hare krishna en Navidad, de verdad, no está fuera de sitio. Por ti me haría sufí hoy mismo, pero mañana a saber contra qué pared de qué bar estarás perdiendo el juicio. Por eso ahora, de momento, apaga la tele. Si encuentro la llave sólo tendrás que buscar el sitio. El óxido del cinturón no da lugar a muchos giros, pero si lo intentamos, amor, quién sabe... mañana igual consigues avergonzarte de ti mismo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Vienen Boat Beam al Actual

Pues eso. A la Matiné, el 5 de Enero en La Gota de Leche. Me causa tristeza La Gota de Leche. No lo puedo evitar. Pero hay algo que siempre me lleva a volver. Esta vez Boat Beam, que comparten mañana mañanera con Yani Como, Bigott, Joe Crepúsculo y The Welcome Dynasty.

La entrada creo que será gratuita. El año pasado al menos lo fue. Eso sí, como se forme la cola que se formó hace un año (vinieron Los Punsetes y Esteban Light, por ejemplo), y teniendo en cuenta donde se hace y a qué horas (a las 12,30h ya sé que no es madrugar), pues igual paso del tema. No es nada, no sé. Es que a mi La Gota de Leche no me inspira confianza. Y los conciertos de día con tanta luz me angustian. Qué quieres que te diga. Pero, bueno, yo qué sé, son Boat Beam.

Todo dependerá de lo de siempre. De cómo me despierte ese día.

Los conciertos en el Palacio de los Deportes tampoco son gran cosa. Destacan Go! Team, que tocarán el 3 y Arizona Baby, que lo harán el 5... Esa noche también tocan Naive, que ya dan hasta TIRRIA.

H A Y M Á S G R U P O S E N L O G R O ÑO
(y en España ni te cuento)

Otro día también vendrá Muchachito, pero sin Bombo, y El Bicho. Vamos, un cartel
a-co-jo-nan-te...



Y para colmo la Maratón de Cine (2 de Enero) será en los Yelmo (allí a tomar por culo de la civilización, en el C.C Berceo).

Las películas serán estas:



Amigos, si las habéis visto y os molan y creeis que son dignas de pagar 12 euros, irme hasta el centro comercial Berceo, y pasarme la noche allí, igual hago el esfuerzo.


Pues eso. A mamarla.


Os dejo el progrma completo. Si os mola algo y estais por Logroño, acepto llamadas, acompañantes y copas de después.






Seas quien seas te quiero + Clara Esteban


Montaje realizado por Clara Esteban
a partir de mi texto
Seas quien seas te quiero.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Miradas Blancas

Empezó siendo un ejercicio para COLMO. Nos propusimos ver La Ola , escribir sobre la peli y compartirlo en la última reunión del año. Como era de esperar, nadie leyó nada.

¿Quién está dispuesto a someterse a críticas cercanas?

¿Por eso los amigos y los conocidos comentan como anónimos para decir que lo que escribo les parece una puta mierda?

(A ver quién tira la primera piedra...)

Total. Yo tampoco soy capaz de exponerme de esa manera. Por algo no leí el texto en la última reunión.

Así que aproveché que Vicente me había pedido un texto inédito para Hank Over y le envié éste.





Miradas Blancas.


Qué bien nos sentimos al dejar de ser alguien por ser todos lo mismo.
Mira qué bien nos sienta camuflar nuestras inseguridades y las miserias de uno mismo.



"En el escenario, en vez de un foco, un fragmento de película..."




Y cuando ella se fue, todos aplaudieron. Aplaudió el tarado del fondo, el que siempre viene solo y se arrejunta a las jovenzuelas de pelo recogido que fingen ser promesas encubiertas del futuro de las letras. Ellas, por supuesto, también aplaudieron. Aplaudió la poeta cosmopolita, la de la sombrilla avant garde, y el ex niño apaleado convertido en veinteañero fantasma con ganas de comerse el mundo antes de que éste termine de comérselo a él. Aplaudieron los versos, con métricas y sin ellas, los relatos y los retazos de tantos orgullos, de tantas conversaciones. Miradas en blanco. Son tan transparentes. Son tan vulnerables. Las inseguridades y el dolor ya no caben dentro de sus cuerpos y brotan, a duras penas, de su piel plastificada. La de ella, porosa y descarnada, sesgada por los márgenes que se han creado en el bar y dentro de los cuales no entra, no cabe, no importa, su voz, su opinión, sus inapropiadas sentencias contrarias a todos ellos. Por eso, cuando se fue, todos aplaudieron. Aplaudió el camarero, sonriendo con los ojos cerrados, aplaudieron los chicos engominados cercanos a la puerta, atentos a ver quién entra. Aplaudió desde su vestido negro la herida abierta de una violación callada tras una mirada blanca. Aplaudieron las ganas terribles del reprimido sexual de más de veinticinco, la homosexualidad escondida del que va de Dandy dando coba a las señoritas, esperando, sin éxito y sin entusiasmo, algo más que un polvo en solitario. Aplaudieron las hojas en blanco de un nuevo poemario. Aplaudieron los incesantes yo te entiendo, no te muestres distante, te queremos con nosotros, eres de los nuestros, como nosotros, entre nosotros, si te vas, quién eres, sin nosotros, quién eres, sin nosotros, sin nosotros, sin nosotros. Allí fuera dejarás que te apaleen. Por ser diferente. Somos diferentes. Somos especiales. Hemos sufrido, somos anti sociales, inseguros. Ella, sin dolor, opaca y negra, aquí no cabe.



fuera

Que no soy la misma. Me lo dice una amiga por el messenger. Uff. Habrá pasado media hora desde que llegué a Logroño. Al abrir la puerta el gato se lanzó a la maleta y se quedó enganchado a ella con las uñas. Déjamegatoquierodormirrrrrrr.
Que estoy fuera del mundo, me dice. Que desde fuera es lo que parece. Desde fuera de dónde, ¿del mundo?
Eso tenía que ser. Qué sé yo*. O yo qué sé**.

Bueno niños, qué os voy a contar.

Este año no voy a proponerme dejar de fumar. Este año no me voy a proponer nada.

Voy a intentar no...

Esta tarde al volver a casa, no... no me encontraba bien... nada del otro mundo, sólo una sensación rara después de ver algo... o alguien... hagan sus apuestas... y al cruzar el último paso de cebra me volví y bajé por Vara de Rey hasta el estanco... no, no me voy a proponer dejar de fumar... iba tan idiotizada por la calle que ni siquiera me estaba dando cuenta... los semáforos ya no cambiaban de color... los coches, la gente, el ruido del centro que tanto hecho de menos en Valladolid... ya no significaban nada... ni siquiera me estaba dando cuenta del cigarro, o de cuántos llevaba ya... y al pasar por una zapatería estuve a punto de entrar a por unos zapatos negros de tacón ancho, pero moderado, ya sabes, tampoco muy altos, igual no llegaban ni a los diez centímetros... pero... no todo se resuelve así, supongo... así que opté por un libro de Foster Wallace... en realidad ya venía con él... no sé, y nada... abro la puerta de casa... leucocito, picuqui, cuqui, cuchi, chuqui, amooooooooooor... viene a recibirme bostezando mi gato y nada...

Hoy no voy a dejar de fumar. Me dice que estoy desconocida. Fuera del mundo. Que no soy la misma. Pero yo qué cojones sé qué era antes. Quién soy si no soy yo cuando estoy borracha ni me siento yo cuando no lo estoy. Quién coño me creo que soy entonces, hija, dímelo tú. ¿No es lo normal, acaso, dejar de ser por fin uno mismo?

Cuando más desnuda estoy, más vergüenza siento. En todos los sentidos. El desastre de mi vida. No soy lo que escribo, no soy esta, ni soy nadie.

Hay días en los que preferiría pegarme un tiro.
























* Bar de Valladolid en el que ponen lo que mi tío Hilario denomina "música ratonera". Extremo, Piperrak, ya sabes. Rock calimotxero.
** Discoteca de Logroño que antes era un asco y ahora lo es, pero menos y con más decoración. Demasiada.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Energía Negativa

Foto extraída de aquí.



Los objetos tienen vida. Tienen energía. Positiv­a o negativa. El martes elijo la ropa inadecuada. Los vaqueros pitillo y las botas marrones de punta redonda y tacón de aguja. Tanto los pantalones como las botas fueron regalos de un antiguo novio. Pero no pienso en ello cuando me visto, ni cuando salgo a la calle, ni cuando estoy haciendo cola en RENFE para comprar el billete que me llevar de vuelta a Logroño. Vacaciones de Navidad. Cero ganas de volver. Hay un hombre en RENFE que me vende los billetes desde que vine a Valladolid, en otoño de 2006. Aunque haya tres trabajadores vendiendo billetes en venta anticipada, y más de veinte personas haciendo cola para comprar, a mí siempre me ha vendido los billetes ese hombre. Casualidades. Vínculos. Llámalo como quieras. La cuestión es que después de tres años estableciendo una relación de para el día X a Logroño. ¿Carnet Joven? ¿Sólo ida? ¿Efectivo o tarjeta?, el vínculo es evidente y pasas de tener un simple descuento por tener carnet joven a tener un descuento Estrella de la ostia. Pero el martes llevo puestos esos malditos pitillo y las putas botas marrones de tacón de aguja. Así que, por primera vez en tres años, me toca el número equivocado y no tengo descuento Estrella porque con la taquillera andrógina de RENFE no comparto ninguna especie de vínculo místico, ni mucho menos. Pago con dolor los veintipico y me alejo de allí, dolorida ahora no por el dinero, sino por las botas. Efectivamente. Ampollas. No tengo suelto para el urbano ni ganas de gastarme quince euros en un bonobús. Así que intento caminar dignamente. Tan dignamente que me acostumbro al dolor (¿masoquismo?) y opto por ir de tiendas con intención de gastarme algo de dinero. Gastar dinero es algo que suele hacerme feliz. Comprarme cualquier mierda. El caso es llegar a casa con algo nuevo. Entro en Blanco. Demasiada gente. Entro en Pimkie. Pff. Entro en el Corte Inglés. Me dejo subir por las escaleras mecánicas. Dejo que se me caiga la baba en la sección de zapatería. Fetichismo. Me dejo bajar. Llego a la sección de libros, discos y demás. En la entrada el DVD de la película sobre Coco Channel reza en la portada “Si quieres ser irremplazable, tienes que ser diferente”. O algo así. Lo demás, ni discos que merezcan la pena. Aunque estoy a punto de comprarme un recopilatorio de Madonna. Ni libros. Sólo grandes stands con los libros de Crepúsculo. Con libros sobre los actores de las películas. Con un montón de marketing sin sentido en torno a toda esa parafernalia vampírico adolescente. Me dan arcadas. Tres moleskines a doce euros. Acepto el trato, cojo el pack y me voy a caja. Pago con un billete de veinte y la señora dependienta me dice que no tienen cambios, que espere. Espero. Mucho tiempo. Demasiado como para percatarme de la cantidad de gente que está comprando libros de Crepúsculo para regalo. Una señora ha comprado los cuatro. Cada novela vale dieciocho con noventa. Detrás de mí, un libro escrito por Miley Cyrus, la pava que interpreta a Hanna Montana. Estoy empezando a sentir que estoy dentro de una parodia, de una broma de mal gusto, esperpéntica, del mundo occidental actual. Y no me está gustando una mierda. De pronto oigo un clic y noto un descenso de mi cuerpo hacia la izquierda. Perfecto. Se me acaba de caer el tacón de una bota. ¿Te debo ocho euros, no? Me pregunta la señora dependienta. Sí. Perdona por hacerte esperar. Intercambio de efectivo. Diez centímetros de tacón de aguja en mi bolso, yo caminando hacia la salida con un tacón fantasma para evitar ir cojeando, y en mi mano derecha una bolsa enorme dorada de qué bonita es la navidad made in corte inglés. Salgo corriendo de allí y entro a la tienda de enfrente sin mirar el letrero ni nada. Bienvenidos, estamos en Stradivarius. Por veintinueve con noventa me compro unos botines preciosos de tacón alto. La policía entra. Acaban de coger a dos chicas por robar en Zara. Entre sus cosas había una camiseta de lentejuelas de Stradivarius. Sólo necesitamos que nos hagáis un ticket con el precio. La camiseta os la quedáis vosotras. Gracias, agente. Salgo corriendo de la tienda con los botines preciosos de doce centímetros de cariño ficticio e incondicional, me siento en un portal cualquiera, me despojo de esas botas del infierno y camino con una felicidad materialista, fetichista y con aires de grandeza por la Plaza Mayor, dedico una sonrisa al escaparate de la tienda de chuches donde trabajaba hace un año por estas fechas, y observo con admiración mis tacones reflejados en él. Cómo adelgazan mis piernas, tensan los muslos, elevan mi culo, encorvan mi espalda, y disminuyen hasta hacerla plana, la curva de mi vientre. Y camino siempre con un pie un poquito por delante del otro, para que mis caderas parezcan más estrechas.

Ahora que tengo suelto, espero al autobús, y cuando llega dejo en la marquesina la enorme bolsa del Corte Inglés con las botas rotas dentro. Igual, quién sabe, a alguien le viene bien una buena dosis de energía negativa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

los mosquitos en invierno

Los mosquitos en invierno se instalan en nuestras cabezas.

Así estamos, amor, fríos y ausentes

como dos desconocidos.

Los mosquitos en invierno desaparecen tras nuestras retinas,

y absorben sin reparo alguno el deseo de julio

y el amor prometido a finales de septiembre.

Las pocas ganas de volver a verte,

que se reparten como rumores y repiten como oraciones,

se han quedado a vivir en mi cabeza y me dicen que tú, amor,

sientes lo mismo.

Las avispas de este verano, los grillos de aquellas noches

o los tábanos impertinentes que se alimentaban de nuestra sangre caliente,

enfrían ahora lo poco que nos queda de pasión

y las ganas, como las abejas,

no nos engañemos, amor,

murieron después de clavar el aguijón.



Publicado en el número 16 de Elefante Rosa (Edición Valladolid).

Puedes adquirir Elefantes Rosas en los siguientes puntos de Pucela:

La Curva (José María Lacort), Natura Vice (La Circular) y en los bares Berlín, Guajira, Sildavia o la libre ría la leona de juan mambrilla.

Para ver los puntos de distribución en más ciudades, preguntad a elefante_rosa_fanzine@yahoo.es

lunes, 14 de diciembre de 2009

Silencio en la Mirada

Recuerdo tu aroma, corrompido por la brisa y la sal de este mar.


El barco salió anoche. Como otras veces, como todos los veranos que pasamos callados frente a las olas, desde la oxidada barandilla del paseo marítimo. Todas esas noches, a las cuatro menos veinte. El encuentro mudo, atraídos por una fuerza mayor que el enamoramiento o el mero deseo sexual.

Tú disfrazabas el interés con una actitud extremadamente ausente. Hipnotizada te abstraías hacia el horizonte y tu muda mirada se alejaba con él. Tu boca, hubiera jurado, estaba condenada a la oscuridad como tus ojos. Tu respiración: pausada, como si quisieras silenciar hasta el aire que respirabas.

Imaginaba tus manos, blancas a rabiar, aferradas al óxido para calmar las ansias de unirte al agua. Creía intuir el movimiento de tu pelo, al compás de la brisa de la madrugada. La forma de tu labio superior, la largura de tus pestañas, las pecas que el sol había dibujado bajo tu nuca, cerca del hombro izquierdo, quizá.

Anoche salió el barco. Como tantas veces desde hace cuatro años. A las cuatro menos veinte. Llevándose consigo la luz de otro tantos – aunque cada vez menos – que como nosotros pecaron de curiosos, y se convertirán en esclavos del mar, con el único propósito de unirse a él y dejarme solo. Como ya hiciste tú, hace hoy dos años y medio.



*La foto la he sacado de aquí.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"Nunca acierto cuando elijo un número"

Voy a aprovechar que sigo en Logroño y dispongo de Internet para desahogarme. Hacía mucho tiempo que no recurría al blog como válvula de escape para gritar mis mierdas, pero son las cinco menos veinte de la mañana, estoy intentando sin éxito centrarme en un trabajo para clase y, para terminar de rematar la faena, he visto La Fille Sur Le Pont. Seré sincera. Vi esta película hace muchos años, en La 2. Recuerdo que me enamoró perdidamente y se convirtió instantáneamente en mi película preferida. Pero no, no la volví a ver. Hasta hoy. No recuerdo cómo era yo cuando la vi. No recuerdo las emociones, ni en qué nivel me vi reflejada en Adèle, pero hoy me he sentido terriblemente identificada.

Ya no se trata de desengaños amorosos, de desamores, ni de pollas en vinagre. Se trata de que me hagan creer que soy especial, que me digan me gustas demasiado, que decirme te quiero sea tan fácil, y yo me lo crea como una idiota. ¿Cómo puede pasarse tan rápido del te quiero al paso de verte? Del me gustas tanto al he conocido a alguien muy especial.
Así me quedo, atrás, siempre, atrás, detrás de las otras, de ellos, de las mentiras, de los vodkas con lima y los chupitos de pêche o de las continuas noches de insomnio frente a papeles en blanco, canciones que me harto de escuchar, como de mi vida, y los remordimientos por haber sido tan y tan patética alguna noche de estas, intentando en vano fingir que puedo sentir algo cuando lo único que consigo es sexo sin ganas, ni garantías, ni orgasmos. Sólo dolor. Dolor y la vergüenza absoluta por un cuerpo que sigo sin apreciar ni sentir como mío. Pero como Adèle, igual soy incapaz de decir que no porque estoy harta de ser quien espera en la estación.




Os dejo el diálogo inicial de la película, y, si pincháis aquí , podéis ver la escena en cuestión doblada en español.
Vanessa Paradis está estupenda.


- Adelante Adèle, cuéntenos.

- Pues... tengo...


- Tiene 22 años...


- No, los cumpliré dentro de dos
meses.

- Y dejó de estudiar muy joven porque
quería empezar a trabajar. ¿Es así?

- Sí, pero no fue para trabajar, sino
porque conocí a alguien. Me apetecía estar con él, por eso me fui de casa. Prefería vivir con éI que con mis padres, y al conocerle, aproveché... la oportunidad.

- ¿Era una necesidad de libertad?

- No sé. Lo hice para acostarme con él, porque
cuando era más joven creía que la vida empezaba el día que hacías el amor, y que antes no eres nada. Era el primero que me... lo proponía y me marché con él para estar juntos y empezar mi vida. El problema fue que no tuve un buen comienzo.

- ¿No se Ilevaba bien con éI? ¿Por qué no tuvo un buen comienzo?

-
Porque conmigo siempre es así, empieza mal y termina peor. Nunca acierto cuando elijo un número. ¿Ha visto esos papeles en espiral para atraer moscas? Yo soy igual. Atraigo las historias cutres que pasan a mi lado. Creo que hay gente así, que son como un imán para aliviar a los demás. Nunca acierto cuando elijo un número. Todo lo que intento o toco se convierte en una putada.

- ¿Cómo se lo explica, Adèle?

- La mala suerte no se explica... es igual que el oído musical, se tiene o no se tiene.

- ¿Qué pasó con ese chico?


- ¿Con cuál?

- El primero, con el que se fue. ¿Llegaron a hacerlo?

- Sí, lo hicimos.

- Pero le decepcionó.


- No. Y ahí está el problema, porque si no me hubiese gustado, no estaría... donde estoy. La primera vez no estábamos muy cómodos.


- La primera vez nunca es fácil. No estaba cómoda porque ambos eran... muy jóvenes. - No, porque eran los servicios de... una gasolinera y no es muy práctico. ¿Lo ha intentado usted?

- No.

- Es complicado. Sobre todo en las autopistas. Fue idea mía hacer dedo, porque
creía que las historias de amor siempre ocurrían al lado del mar. Estaba equivocada, pero... es normal, porque nunca he tenido buenas ideas. Siempre me pasa igual, enseguida me embalo, no pienso, es un defecto. Menos mal que me recogieron, porque hubiese sido capaz de tirarme debajo de un camión.

- ¿Quién la recogió?

- No se lo puedo decir porque estaba casado, un psicóIogo. Se dio cuenta enseguida de que tenía una "depre" de la leche. Hizo lo que pudo para levantarme la moral. Se desvivió tanto que creí que me había quedado embarazada. Por fortuna, sólo era apendicitis. Por fortuna, por decir algo, porque con el anestesista tampoco tuve mucha suerte.


- ¿Tuvo problemas con él?


- No, era encantador, y parecía tan enamorado que le hubiera seguido hasta el fin del mundo, pero sólo fuimos hasta Limoges. Es curioso, ¿no? Cómo la gente puede parecer colada por ti... cuando no lo está. Debe de ser fácil fingirlo. Me decía que le hacía el mismo efecto que un cointreau. Pero se cansó rápido del cointreau y se fue a llamar por teléfono.

- ¿A quién?


- No lo supe porque desapareció.


- Estábamos en un restaurante, y yo no sabía que había otra salida, y me quedé esperando hasta que cerraron. El dueño vivía encima. Olía un poco a fritura, pero tenía las manos delicadas y suaves.
Las manos engañan, te hacen creer cualquier cosa. Así es como empecé a trabajar. Me contrató de relaciones públicas en su restaurante.

- ¿En qué consistía su trabajo?


- Al principio, tenía que recibir y sonreír a todo el mundo... No me daría un infarto con ese trabajo pero una sonríe y la gente se equivoca, y en Limoges hay tantos hombres que se sienten
solos... Desde fuera no te das cuenta. El juez me dijo que era una de las zonas de Francia con más personas deprimidas.

- ¿Qué juez, Adèle?


- El que se encargó de mi caso cuando cerró el restaurante, por el tema de las relaciones públicas. Él también era depresivo. Pero fue igual, tampoco se ocupó de mí mucho tiempo. Ni 15 minutos. En una habitación de hotel, sin almohada, sin tele, sin cortinas...
Creo que no era mala persona. Al verme los ojos rojos de tanto llorar, me ofreció su pañuelo y se marchó. Quizá no me merezca nada mejor. Debe de estar escrito en algún sitio. Hay gente que ha nacido para ser feliz, y a mí todos los días de mi vida me han engañado. Todo lo que me prometieron me lo creí, pero nunca conseguí nada. No sé hacer nada, no le importo a nadie, no soy feliz, ni realmente desgraciada, porque seguro que lo eres cuando has perdido algo. Pero nunca he tenido nada mío, sólo mi mala suerte.

- ¿Cómo se imagina el futuro, Adèle?

- No lo he pensado. Cuando era pequeña, sólo deseaba crecer. Quería que sucediera deprisa.
Pero ahora no sé para qué ha servido todo esto, no lo sé. Hacerme mayor... El futuro es como una sala de espera, como una gran estación con bancos y corrientes de aire, y tras los cristales gente que pasa corriendo. Sin verme, tienen prisa. Cogen trenes o taxis. Tienen un sitio adonde ir, alguien con quien encontrarse... Y yo me quedo sentada, esperando.

- ¿Qué espera, Adèle?

- Que me ocurra algo.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Seas quien seas te quiero.

Foto extraída de aquí.

Seas quien seas te quiero. Te quiero lo más cerca posible. Me matan las ganas y el insomnio, el silencio, las palabras ajadas de quien dice cualquier tiempo pasado fue mejor. Me imagino tus manos – seas quien seas – curtidas por el dolor y los quehaceres escabrosos. Las arrugas y el vello que el agua de tantos años no ha podido terminar de limpiar. Porque te faltaba yo. La parte de mí que te estrujara desnuda envuelta en sudor. Aferrándose a la inseguridad de tus cimientos para dejarse llevar en esta sensación que me vacila normalmente. Te faltaban mis lágrimas. Todas las que he ido guardando desde que te inventé y que derramaré en nuestro primer encuentro. Las pestañas no tendrán un matiz ácido ni habrá nadie que se pregunte por qué intento sujetarme si no estoy cayendo. A mi lado estarás tú, seas quien seas, aplastando mi caja torácica para curarme el pecho. Alimentándome con tierra, flores y crujientes insectos. Serás tú, quien harto de la vida no te olvidarás de mí tan fácilmente. Harto de mentir sabrás que sólo yo te amaré debidamente. Así, acariciarás mi cara húmeda, dejando con tus yemas en mi faz surcos de tristeza, que se irán como las horas que pasemos juntos, a reposar amontonados con la pasión descamisada que una vez se intuyó en tu pantalón, y los problemas anímicos que los días más fríos te mostrara yo.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Si quieres que te ame, dame serie b

Por cosas como esta mi madre se avergüenza de mí.

Hola chicos.

Echaba de menos escribir sobre mi vida. Pero no, no se me había olvidado cómo comenzó este blog. Yo no era poeta. Sigo sin serlo. Debería dejar de intentarlo. Las rimas me quedan horteras. También debería dejar de beber casi a diario. Pero no se me pone la castaña.

Os voy a hablar de mi afición a lo cutre: Me gusta lo cutre.
Me pasaría el día tarareando Híbridos, de Virüs. Resistirás hasta verme en un pantano.


Me flipa la ropa de los bazares chinos. Y me encanta la época ochentera de Madonna.
Like a Virgin, touch for the very first time. Y Buscando a Susan desesperadamente es una obra de culto.

Me encanta mi abrigo verde que me compré en Stradivarius hace cinco años.

Y sobre todo me gusta la decoración de mi piso. Setentera, terriblemente hortera. La tele sin mando, y, en la pared, mis cuadros surrealistas hechos con acrílicos de Casa sobre cartones, al lado de los académicos de Pat.

Y fumar con los colegas mientras vemos despropósitos como Maldito Bastardo, mientras algún subnormal se entretiene dejándome comentarios anónimos.




Porque yo también os quiero, y me alegro tanto de ver cuánto os alegra verme feliz, no pienso abandonar este blog. En vosotros queda entrar o no.



Anónimo Homónimo
Homínido Mínimo
Minino Anímico
Arrítimico Canónico
Canónigo Patético
Paupérrimo Híbrido
Ínfimo Batracio
Panteismo Ilustrado
Incrustado Heterónimo
Hegemónico Apático
Apartado Cosmético
Modélico Cretino


Ale, a cascarla

sábado, 5 de diciembre de 2009

por no ser nada (nada seremos los dos)


Discutir por amor. Amor al arte. Amor al cáncer. A la metástasis del aburrimiento. Amor por amar sin más y sin aprecio. Amor por beber y amar al polvo que se anhela (con otro). Amor a la maría. Amor al humo y a las cenizas. Amor al polvo y del polvo al polvo, la nada. Ser humo, por amar lo que quede, sin ser sólo uno.
Solo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Os voy a curar a todos


Os voy a curar a todos. Voy a cortar los ramajes e inyectar, con toda premura posible, la angustia que habita entre mis dedos para recomponer cada poro de vuestro cuerpo,
cada herida,
vuestra profunda flaqueza
y sanaré con mi lengua la irritación constante
que se esconde tras una piel sumamente vulnerable.

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