viernes, 30 de abril de 2010

de lo acontecido...

Situación:
2:34h. 30 de abril. Habitación. Valladolid. Escucho el disco Las Otras Vidas, de El Hijo.

La noche anterior soñé que tenía un aspecto horrible. Creo que es porque ayer fui con shorts y sin medias y notaba cómo se iba meneando la carne de mis muslos. Pat y yo estuvimos bromeando sobre eso mientras caminábamos de La Curva al Café Teatro a eso de la medianoche, chutando un vaso de plástico que hacía eco por las calles desiertas. Se recogieron todos aquellos a los que escuchamos gritar unas horas antes.
Pat opina que ser pobre engorda. Claro tía, sólo podemos comer mierdas.  Últimamente cocina con mantequilla. ¡Barata y contundente! Me dice. Por eso la usaban tanto los ingleses en la segunda guerra mundial. Continúa. Son días de grandes frases. El ser pobre engorda me mató, pero hoy me ha rematado con una gran verdad: lo más barato es vivir en la calle. Soluciones anti crisis.

Hoy recibí una llamada extraña. Esperaba que me llamaran para currar en una caseta de la Feria del Libro de Valladolid, pero en su lugar me llamaron para ofrecerme una oferta de trabajo… iba a decir bizarra, pero eso significa valiente, dices, ¿no? Total. Escribir definiciones para crucigramas. Mientras escuchaba la oferta busqué la cámara pero no la encontré. La verdad es que cuanto más hablo de la oferta más raro me parece todo, y más ganas tengo de acudir mañana a la entrevista. Llegaré, no habrá nadie, o me darán una paliza. Quién sabe. Todo son ventajas.

La semana pasada estaba a gin tonics por Madrid después de haber leído con Eva Márquez y Paz Hernández en los Diablos Azules. Como siempre, nerviosa a morir, y con el mini vestido negro palabra de honor que encontré por cuatro perras en El Corte Inglés, sólo que esta vez se ensanchaba más por la zona de las caderas. Grande, grande.  Aquel día por la mañana me puse mona a morir. Mona a morir implica haber estado abrasándome el pelo con las planchas a conciencia. Lo peor que te puede pasar en estos casos es que al salir a la calle te pille una lluvia torrencial. Pasó. Llegué a Madrid con tirabuzones. Horreur!

Con los tirabuzones y las caderas no quiero ni pensar qué parecía, pero ya no había nada más qué hacer, y con los nervios y las múltiples inseguridades llegué a los Diablos Azules. Sólo me salvaban los zapatos. Azules punta redonda tacón bajo y con hebilla. Una cucada que según el Kebran parecían los de Dorothy. Somewhere over the rainbow.


Eva Márquez y Paz Hernández (conocida en la blogosfera como Calipso) estuvieron estupendas. La primera, protagonista de la noche, leyó poemas de “Retales de Estrógenos”, poemario que acaba de publicar con Bohodón Ediciones y que recopila los versos encarnecidos de una Eva que, como dice Ana Patricia Moya en el prólogo: “es mujer, esposa, madre, hija, amante, ama de casa, amiga y, sobre todo, poeta. Casi nada.”
Paz Hernández, guapísima como una pin up y con una voz dulcísima, leyó  varios de sus poemas, suaves, azules.

Y aquí una servidora, con tirabuzones, caderazas, cara pan, con más nervios que una hoja y un eye linner del chino que se corría con la mirada, en su línea. Qué os voy a contar.
Que fue una noche de puta madre.

El sábado 24 quedé con Hyku. Hyku es un buen amigo, pero también un salvavidas cuando se trata de moverme por Madrid. A las cinco en Tirso.
Media hora de planchas tahe, pelo liso, zapatos de tacón (cómo que bajo, ni bajo ni hostias) diez centímetros lo mínimo, blancos de punta redonda, Mustang, que pillé por cuatro perras en las últimas semanas de rebajas de verano. Mini shorts negros y camisa azul, ambos de Jennyfer, la tienda de ropa para chonis que me priva del Parque Rioja. Medias tupidas negras Calzedonia. Qué mona que vas, qué mona que te me pones. Y de Tirso al coche, a Esquivias, a leer al Destroyer.



Al llegar a Esquivias paramos en un bar que nos dejó temblando. Sabido es lo mucho que me mola lo cutre. No puedo pasar por delante de un bar que se llama Fernanda y dentro del cual hay dos cabezas de toro disecadas rodeadas de vírgenes, cuadros de toreros, capotes sucísimos y no entrar. Lo mejor, por supuesto, la carta: Sandwiches mistos, vejetales y cuvanos. No me atreví a pedir el cuvano, pero eso sí, la tapa que nos pusieron… tela:  Un platico de ensaladilla rusa fermentando salmonelosis (a morir) ¡impagable!
Mola. Aunque al rato ya me empezaron a dar mal rollo los toros muertos y decidimos ir en busca del Casino Rock Bar.


Como aún era pronto a morir, entramos en una cervecería que me moló la vida porque tenía una de esas máquinas de pillar movidas con un gancho que me hizo tener algo por lo que reírme durante un buen rato. No es que fuera gracioso, es que a mí me sorprenden las cosas con facilidad. Sobre todo si lo que contiene la máquina son cosas como una bomba para inflar yo qué sé qué, pero a ver cómo se pilla eso, espejos (¡¡Espejos!!), relojes, y un juguete súper inaccesible que parecía ser algo así como un piano. Yo qué sé. Me empecé a imaginar la imposibilidad de pillar algo de eso con el gancho y el desquicie de algún padre intentando contentar al hijo, emocionado y flipándolo en colores creyendo que pudiera ser posible coger, yo qué sé, la puta bomba esa o el espejo. El espejo, por Dios. El espejo. En fin. Es muy fácil hacerme feliz.
La tira de fácil.


Hyku tenía cena y yo una timidez patológica de la hostia que me acompaña desde que tengo uso de razón, pero ahí me quedé, sola en el Casino Rock Bar, con mi paquete de Lucky en vías de extinción, y mi dinero siguiendo el mismo camino a base de cervezas. Sí, sí, otro botellín. Sobre la barra mi bolsita con fanzines y en uno de los bolsillos de los mini shorts un papel arrugado con poemas.

Y el Kebran atacado de los nervios, y Ana Patricia, a quien aún no conocía en persona, adorabilísima, extrovertida, majísima. Y Voltios, y Sor Kampana, qué personaje, el Kutxi, David González, Ana Pérez Cañamares (brutal su poema “Capitalismo”, aunque a veces se les escuchara más a Sor Kampana y Kutxi, que hablaban animosamente por allí por el fondo del bar), y Eva Márquez, de nuevo estupendísima, Antonio Díez comiéndose el escenario, el facebook, los pezones de aquella que tenía un novio que le hablaba por Skype y todo lo que hiciera falta, María acompañándonos con su guitarra y sus canciones (demasiado lights para tanto destroyer, como kit kats entre tanto punki, tanto chichi, tanta polla y tanto realismo sucio del que más de uno ya me sé yo esta´ hasta las mismísimas). Y todo tan bien, joder, tan genial, y yo temblando, qué remedio, pero mucho más tranquila que el jueves en los Diablos, pese a estar tan petadísimo el bar, pero yo qué sé, así somos, como decía aquel vhs de Barrio Sésamo que tenía aquella niña a la que mi madre cuidaba cuando nos fuimos a vivir a Logroño: Todos somos raros.


Sor Kampana y Kutxi Romero


David González


Con Antonio Díez



 El Kebran
 Eva Márquez 


Y la noche del sábado en Esquivias, joder, qué genial, hostia.  Y en el post, más cervezas, y aquí la Awi  repartiendo fanzinas a la peña, más feliz que unas castañuelas (ay lola, lolita, lola) . Hasta la una y media, que me vino a “rescatar” Hyku y me llevó a Chueca, a que nos clavaran ocho eurazos por un puto malibú con piña (¡tan adolescente, tan sideral!).

Y a correr. Qué bien se siente una cuando se siente bien.

Muchas gracias a Hyku, por acompañarme, hacerme un hueco entre sus planes e invitarme a ese malibú. Tanto vodka y tanta ginebra me habían hecho olvidar lo mucho que me gustaba el coco. Cocoguagua.

A Eva Márquez por haberme invitado a leer junto a ella y Paz en los Diablos. Un rayo de sol, uo oh oh.

A Ana Patricia por esos pendientes de plata tan bonitos, pero sobre todo por esa capacidad que tiene para hacer sentir cómoda y a salvo a la gente tan desquiciada e histérica como yo. Menudo solete de mujer.

Al Kebran, cómo no. No tiene mérito ni nada, reunir a gente de cada rincón de España, y tan buena, organizar un festival de poesía (o para destruirla) y llenar un bar en un pequeño pueblo de Toledo. Chapeau!

Y a Óscar, claro. Por todo. Pero todo, todo, todo. Por aguantarme todo el fin de semana, descubrirme a El Hijo y Lisandro Aristimuño, pegarme la cancioncita de Standstill, desquiciarte por mi timidez, tratarme tan bien y no dejarme tirada en la estación.

Pero, total, lo que venía diciendo al principio: Que anoche soñé que daba asco verme. Otra noche soñé con dos hermanas. Una de ellas era deforme y retrasada, pero eran hermanas gemelas. La otra, la estándar,  venía a buscarme, a decirme que toda la vida había estado engañada, que su hermana gemela era yo. Óscar me dijo que puede que tuviera que ver con que tengo una imagen de mí bastante deformada. También soñé que se me llenaba la cara de costras y me las quitaba con la espátula de limpiar vitrocerámicas. Pero bueno, anoche le tocó a mis caderas. Me vi mórbida y como con treinta kilos más, pero kilos mórbidos, no kilos Beyoncé, kilos Torbe, yo qué sé.  

Pero me desperté. Me miré al espejo y dije: qué cojones, aún con estas caderas, estoy estupenda.  Y me puse las sandalias blancas de tacón y al que no le guste, que no mire. 





*Las fotos las he ido pillando de facebook y de aquí



Situación:
4:58h. 30 de abril. Habitación. Valladolid. Suena Marlina, de Refree. 

miércoles, 21 de abril de 2010

De momento Abril...

Los próximos días se presentan moviditos...

Para empezar, sale a la calle La Fanzine #3: Insomnio. Esta vez la portada corre a cargo del grafitero alicantino Loco13  y cuenta entre sus páginas con autores como Manuel Vilas, Eduardo Fraile, José Ángel Barrueco, Eva Márquez, Ana Patrica Moya, Mario Crespo, etc.

Os recuerdo que La Fanzine es una publicación independiente, ajena a cualquier organismo político, organización o asociación pública o privada, totalmente auto-financiada, maquetada a mano y gratuita.

El 26 de Mayo presentaremos este número, junto a Fanzine For Coppola y Bipolar Fanzine, en La Gota de Leche dentro de la programación del Frikoño: La semana friki de Logroño.




Por otro lado hoy, Miércoles 21 de  Abrilse presenta en el bar La Curva (José María Lacort 28, Valladolid) la tercera plaquette editada por COLMO:  Año Luz. Dos viajes de Mercedes Díaz Villarías y Diego Urizarna, con prólogo de Vicente Luis Mora.





El Jueves, 22 de Abril, a las 20:00h, se presentará  Retales de Estrógenos, poemario de Eva Márquez, en Los Diablos Azules (Apodaca 6, Madrid). Estaremos acompañándola, leyendo poemas tanto suyos como nuestros, Paz Hernández Páramo y yo. 

Desgraciadamente, Voltios se ha caído del cartel...


El sábado, 24 de Abril, estaré en Esquivias (Toledo)  leyendo con poetas de la talla de David González, Kutxi Romero, Ana Pérez Cañamares, Gsús Bonilla... 


Es un evento organizado por el Kebran que promete convertirse en una noche inolvidable. 



Mola ver mi nombre entre tanta gente guapa :)


lunes, 19 de abril de 2010

quince


Son las siete menos diez. Me pasé la noche comiendo helado con Pat, fumando Camel, ultimando los detalles de La Fanzine. Hablando de hombres (qué tontería), leyéndole pasajes de Rayuela, pensando posibles temas para la cuarta. Y calculando el tiempo – Pat se confundió y dijo que aún estábamos en marzo – me di cuenta de lo subjetivo y variable que es. Me di cuenta de que hace sólo quince días comencé a leer Rayuela en un autobús, regresando a Logroño desde ningún lugar. Tan sólo quince días. Me he leído Rayuela en tan sólo quince días y siento que ya han pasado años. Quince días para conocer, saber, desvelar, decepcionar, ¿olvidar?, ¿traicionar/me?, aprender, perdonar, odiar, esperar, maquetar, enfadar/me, y ante todo no dormir.
En estos quince días creo que he pasado de ser la Maga a tomar la posición de Oliveira en la ventana, frente a la rayuela. Pero también Talita, en el aire, sobre un tablero, entre Horacio y Traveler.

 “Oliveira había bajado los brazos y parecía indiferente a lo que Talita hiciera o no hiciera. Por encima de Talita miraba a Traveler, que lo miraba fijamente. Estos dos han tendido otro puente entre ellos, pensó Talita”. 

Pero realmente no hay nada. Ni huevos fríos, ni jazz, ni intenciones por parte de ninguno de los dos de buscarme o encontrarme o encontrarlos a todos ellos, con la verdad por delante, como han venido desde el principio, no eres la única, esta noche te quiero, mañana sirena, sombra, silueta, humo, coca cola, un beso, las uñas rojas, un poema largo o dos cortos, la estación, cuánto durará el evento, mira qué he encontrado en “asco de vida”, me aburres, eres un coñazo, las ganas de soltarte a veces “que le den por culo a tus amigos (…déjalo todo y ven conmigo)” y de irme yo, no de ti pero por ti tampoco, sólo para perderme con intención de volver a encontrarnos y reír hasta caernos, de bebernos todas las marcas de ginebra de todos los bares de donde sea y una voz en off que me diga “éste es el mínimo aceptable”.


sábado, 17 de abril de 2010

bewölkt

Mira hacia la ventana: sólo se ven nubes. Como un gato vuelve la mirada hacia su marido. Hechizados se quedan helados, mirando fijos los ojos del otro, como dos medusas enfrentadas. Y entre la niebla que ha ocupado la habitación, de sus labios fríos y sus miradas cristalizadas escapan al unísono sendos yanotequieros que parten y rompen como un rayo el hechizo que les mantuvo nublados durante tantos años. 







Con este microrrelato he participado en el concurso 
PREMIO REVISTA EÑE DE LITERATURA MÓVIL 
Entrando aquí  puedes leer los relatos de todos los concursantes. 

viernes, 16 de abril de 2010

La Circulación en el Laberinto. Extraído del blog del CSO absenta.

http://csoabsenta.blogspot.com/




Concentración el sábado 17 de abril a las 18:00 horas en la plaza del Espolón. 

La circulación en el laberinto

Sabíamos que en nuestra lucha contra lo permitido íbamos a perder.

Está permitido que nuestro gobierno lubrique la industria armamentística, que ocupe un país y bombardee a la población. Está permitido que los coches atesten las calles, que emitan gases tóxicos en nuestro ambiente y que consuman petróleo mezclado con sangre. Está permitida la Alta Velocidad, la construcción de centrales térmicas y que el usuario pueda llegar veinte minutos antes a su destino. Está permitido que los trabajadores vendan su obediencia por dinero, que los empresarios decidan cuándo prescindir de los servicios obreros y que la juventud se pudra en la burocracia del INEM para ingresar unos euros. Está permitido que los espectadores se diviertan con las vidas de los ricos contemplando magazines imprimidos o televisados, que deseen relacionarse con los que han alcanzado la fama y que aplaudan las estupideces de la última vedette del universo del corazón. Está permitido que los consumidores ignoren obstinadamente la procedencia de las mercancías que adquieren en un centro comercial, que disfruten como nihilistas satisfechos preocupados por la moda y que gocen de la muerte de un congoleño o de un indonesio materializada en un ordenador nuevo o en un modelo superior de Nokia. Está permitido que el ciudadano lector de periódicos se escandalice de las tragedias que azotan a la humanidad, que se lamente estúpidamente por ellas y simule un horror compungido. Está permitido que los policías sean los organizadores de la vida urbana, que se muestren chulos y desagradables y que castiguen duro a los insubordinados. Está permitido que las constructoras remodelen con criterios alienantes la arquitectura barrial, que especulen con el suelo y que destruyan las huertas, las parras, las colinas. Está permitido que los pisos sean demasiado caros para que alguien los habite, que los espabilados tengan varias viviendas y que los fracasados se hielen en la indigencia. Está permitido que los turistas viajen a cualquier lugar si poseen billetes, que se quejen de las malas infraestructuras en los países en vías de desarrollo y que miles de inmigrantes se dejen la vida huyendo de la miseria buscando un futuro más digno. Está permitido que seamos adictos al sexo, a la velocidad, a los espectáculos, a los psicofármacos y a las drogas. Está permitido que la luz eléctrica encierre el inmenso cielo repleto de estrellas, que nos haga olvidar la belleza de las sombras y despreciar la conciencia de la mortalidad. Está permitido que haya verjas en los campos de fútbol, que la gente acuda a partidos que no juega y que los chavales coleccionen e intercambien cromos Panini de ídolos que en pocos años se evaporarán.

Lo que no está permitido es usar espacios vacíos para la libre expresión política y cultural, buscar formas de organización autónomas a la burocracia municipal, confeccionar graffitis en paredes pintadas de un absurdo color blanco, organizar conciertos rapperpunks sin depender de negocios privados, indagar en la historia de los enemigos del sistema capitalista y en la de los insurrectos a cualquier forma de dominación, reunirse un nutrido grupo de gente para comer vegetariano sin necesidad de convertirse en emprendedores hosteleros o en clientes de refinado gusto, buscar aliados que cuestionen la felicidad y la comodidad, tener el propósito de desarrollar lo que habría de ser una normal reciprocidad comunicacativa en todo barrio. No está permitido ni fracasar demasiado tiempo en el intento de aprender a funcionar colectivamente entre singularidades y diferencias.

No nos quieren en este barrio que lleva el infame nombre de Yagüe. Somos pocos y nos iremos sin armar jaleo. Pero volveremos a dejarnos ver en algún otro edificio en desuso.

CSO Absenta

¡APOYA LOS ESPACIOS OKUPADOS Y AUTOGESTIONADOS!

martes, 13 de abril de 2010

Bella Lisa. Escena I (dije que iba a escribir teatro, pues toma Moreno)

- ¿Entonces la historia del negro era verdad?
La Maga lo miró asombrada. Verdaderamente Gregorovius era un estúpido. Salvo Horacio (y a veces...) todos los que la habían deseado se portaban siempre como unos cretinos.

Extraído del capítulo 24 de Rayuela. Julio Cortázar.

Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?




Personajes:

Lisa, chica joven, actriz en ciernes.
Abel, hombre maduro, actor profesional.
Héctor, chico joven, actor y compañero de reparto de Lisa.
Leyre: chica joven, amiga común de Lisa y Abel.
Fran, hombre maduro, actor y compañero de Lisa y Héctor.

Acto Primero


Habitación de hotel. Cama de matrimonio deshecha, frente a ella un espejo. En el fondo,  una puerta y una ventana que muestra que está amaneciendo. Por el suelo, desperdigados, ropa, una cuerda y algunos juguetes sexuales. Luz rojiza. Toda la escena tendrá un aire tenso exaltado en los más pequeños detalles. 

Escena Primera
Lisa y Abel.


Lisa esta´ sentada al borde de la cama, frente al espejo, secándose el pelo. Sólo lleva puesta una camiseta de tirantes y unas braguitas. Lisa tiene unos veinte años y está en el punto álgido de su belleza.
Abel esta´ sentado a la izquierda de la cama, de frente al público, con un portátil en el regazo. Abel ya está vestido, como si tuviera prisa por irse. Abel tiene unos cuarenta años pero conserva su atractivo. Parece un hombre correcto, cuidadoso en sus formas. Parece que esté hablando, pero su voz es callada por el ruido del secador.

Lisa apaga el secador.

Lisa (sin volverse hacia él): ¿Me has dicho algo?
Abel (sin despegar la vista del portátil): Matrimonio, hijos, ir a misa en días como hoy… todo eso te decía.
Lisa (volviéndose a él): ¡Todo lo que he deseado desde que te conocí!

Vuelve a encender el secador.


Abel (gritando): ¡Lo séeeeeeee!

Lisa apaga el secador y lo cambia por las planchas. Se recoge el pelo con un lápiz y comienza con las capas de atrás.

Lisa: Abel
Abel: ¿Qué?
Lisa: Me hubiera gustado que vinieras al estreno.
Abel (señalándole el PC): Estoy en ello.
Lisa (subiendo las piernas hacia la cama y girándose, hasta situarse a la derecha de Abel, un poco por detrás de él, a estilo “indio”) : Salió genial. Estoy muy contenta con esta nueva obra, la gente es estupenda.
Abel: Dudo que opines lo mismo de Héctor.
Lisa: ¿Qué dices? Es con quien mejor me llevo.
Abel: Es un actor pésimo. ¿Cuántos llevas ya este año? Y no me digas que no follaste porque no me lo creo.
Lisa: No follé.
Abel: Vale, no follaste. Hiciste el amor. (Ríe sonoramente)
Lisa (ofendida): Que no, coño.

Lisa se suelta el lápiz para recogerse otra parte y continuar la masacre de bucles.

Abel: (sin dejar de reírse) ¡No me lo puedo creer: me eres fiel! ¡Vas a hacer que me sienta mal!
Lisa: ¡No por mucho tiempo! (ríe)
Abel (deja el portátil sobre la cama y sube las piernas hasta quedarse frente a Lisa en la misma posición que ella): ¿Ya tienes planes para hoy? ¡Me matas de celos! (Ríe a carcajadas)
Lisa: Hoy no. Estoy cansada.
Abel: ¡Tienes que serme fiel!
Lisa: ¡Esto me recuerda a una canción de Astrud! (cantando) “Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente, ¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?” (ríe sonoramente)
Abel: Ya sabes que yo a ti no te soy fiel… (se pone serio de repente y posa una mano sobre una rodilla de Lisa) pero es parte de esa relación en la que yo te aflijo daño.
Lisa (sonriendo): No me haces daño, cariño, vas a tener que esforzarte más.
Abel: ¡Pero tú no puedes hacerme daño! ¡Esto no funciona así!
Lisa (sin dejar de sonreír y negando con la cabeza): Sé que tampoco te hago daño.
Abel: Si te acuestas con Héctor me matas. Además quedarías fatal, míralo (se dirige al portátil, al cual ha ido prestando atención de vez en cuando durante toda la conversación) da pena verlo actuar. ¡Tírate al gran Abel! ¡Es más cool tirarse a Abel!
Lisa: ¿Tirarse a Abel? Pero con Abel he repetido mucho ya, tengo que cambiar.
Abel (cambiando el gesto, como acordándose repentinamente de algo): Por cierto, ¿Leyre sabe algo de “lo nuestro”?
Lisa (visiblemente molesta, se quita el lápiz, apaga las planchas y opta por recogerse todo el pelo en un moño despeinado): No, puedes estar tranquilo. Joder. No se lo he dicho a nadie. (Se levanta, se acerca a su bolso, que esta´en la mesilla de la izquierda – la que no ve el público – saca un cigarrillo y se va hacia la ventana).
Abel: Lisa, ¿entiendo que ya te sobro en la cama?
Lisa (aún de espaldas a Abel y al público): No, idiota.
Abel (levantándose de la cama): Yo creo que sí.
Lisa (volviéndose): ¿Qué yo te sobro a ti? ¿O crees que tú me sobras a mí?
Abel (acercándose a Lisa): Tú a mí… (Le agarra la cintura) de esta manera, no me sobras… en absoluto… (Separándose de ella) Yo a ti te canso.
Lisa (ríendo): ¡No me cansas!
Abel: Bueno… lo importante es que no folles con nadie más que conmigo. Así vas a follar sólo una vez al mes. ¡Dime si eso no te hará mucho daño!
Lisa: ¡No pienso follar sólo contigo!
Abel (riendo): ¿Por qué?
Lisa (explota): ¡¡Porque me muero de ganas de follar con …!! (calla en seco y después ríe)
Abel: ¿Con quién?
Lisa (con sorna): No te lo puedo decir (pega una larga calada al cigarrillo) a todos mis amantes los llevo en secreto (le echa el humo en la cara).
Abel: Uhmm… Héctor o… (echando un vistazo al portátil, que sigue sobre la cama) Fran. ¡Venga! ¡Dime!
Lisa (alejándose de la ventana y caminando coqueta hacia el público, moviendo el cigarrillo en el aire): me aburro, me aburro…
Abel: ¡Que me digas quién!
Lisa (volviéndose): ¿Quién me pega más?
Abel: Ninguno es guapo…
Lisa: Ninguno es tan guapo como yo, te ha faltado decir, creído.
Abel: Pero Héctor te pega más. Aunque el otro sea mil veces mejor actor… pero es más mayor.

Se miran fijamente y estallan en carcajadas. Lisa cae de rodillas al suelo.


Lisa: ¡Claro que me pega más Héctor!
Abel: ¡Pero nadie te pegará como yo a hostias!
Lisa (riéndose): ¡Eso habrá que verlo!

Abel se acerca a ella, que sigue de rodillas, y éste le propina una sonora bofetada.

Abel: ¡Necesito tu fidelidad!
Lisa: No quiero que él me pegue.
Abel: ¿no? (ríe) ¿No quieres que Héctor te pegue? ¿Te has enamorado?
Lisa: (Se levanta del suelo penosamente, mientras se frota el rostro con una mano y sujeta el cigarro con la otra, sin dejar de reír): ¡No! (ríe más sonoramente aún) ¿Cómo me voy a enamorar? ¡Vivo anestesiada! Además, quita, quita, ¡no quiero saber nada de artistas!
Abel: ¡Necesitas un hombre recto que te mantenga! (ríe)
Lisa: ¡Uno de derechas, claro! (ríe tanto que se tiene que agarrar a Abel para no volver al suelo).
Abel (susurrándole al oído): necesitas a alguien que te mantenga.
Lisa (devolviéndole el susurro): no quiero eso.
Abel: (sigue con el juego): no te veo a ti manteniendo a tu marido. (Se separa de ella estallando en una carcajada)
Lisa (a una distancia prudencial, mirándole a los ojos): Estás empezando a tocarme las pelotas.

Abel vuelve a la cama y retoma la posición inicial, con el portátil sobre las piernas.

Abel: En esta parte estás bastante bien. Pero a veces tiras de unos gestos que… pff… tienes que perfeccionar…
Lisa (interrumpiéndole, ofendida): Pues bien.
Abel: Me pones. ¿En serio no te has tirado a ninguno de la compañía?
Lisa: No.
Abel: ¿En serio no te has tirado a nadie desde la última vez que nos vimos?
Lisa (Va hacia la ventana, tira el cigarrillo, camina hacia la mesilla izquierda, saca otro, lo enciende, y se coloca de espaldas al espejo, apoyada con aire distante). Hablas como si me follara a todo dios.
Abel: No se por qué, pero tengo esa impresión. No puedo ver a un tío a tu lado sin pensar que te lo tirarás.
Lisa: Pues vaya.

Abel se levanta de la cama y se pone frente a ella. Le acaricia la barbilla y la obliga a mirarle a los ojos.

Abel: Contigo todo deriva a lo mismo.
Lisa. Ya, qué presión.
Abel: Tú y el sexo sois inseparables. Deberías meterte a monja para acabar con la virtud de la iglesia católica. (Tocándose el paquete) ¡Me duele muchísimo la polla!

Lisa suspira.

Abel: Lisa… ¿Tú te acuerdas de la sensación de mi polla en tu boca?
Lisa: No mucho.
Abel: Es que a mí se me está olvidando también y hay que solucionarlo… porque tengo la sensación de que era algo placentero (Le acaricia el cuello y ella intenta apartarlo para seguir fumando) pero no me hagas mucho caso…
Lisa: No sé, te he dicho que no me acuerdo.
Abel (separándose un poco): ¡Pues nada!

Lisa toma otra larga calada y Abel la observa fijamente mientras expulsa el humo.


Abel: ¿Cuánto hace que no ves porno? ¡Dios, te asocio indisolublemente al sexo!
Lisa: Ya. Tú y todos.

Otra larga calada.

Abel: ¿Y eso no te pone triste?
Lisa (ríendo): Esto me recuerda a una parte de Rayuela… “Todos los que la habían deseado, a la Maga, se portaban siempre como unos cretinos”. Pero yo no soy tan tonta como la Maga y tú… más quisieras ser como Oliveira.
Abel: ¿En serio no te pone triste?
Lisa (Encaminándose hacia la puerta): ¿Voy a buscar una cuchilla?
Abel (detrás de ella, en un susurro): Me intrigas a veces… mi bella Lolita.
Lisa: Me alegro.
Abel: Sé que te gusta eso.
Lisa: ¡Joder, Abel! ¡Sé que no te intrigo, que no te hago daño, ni nada de nada!

Abel le propina un fuerte azote en el culo, después la agarra de la cintura y la vuelve para ponerla frente a él.


Abel: ¡Te he dicho mil veces que no soporto que uses ese tono conmigo!
Lisa: ¡Ni que te fuera a hacer caso siempre!

Lisa se agacha y coge del suelo su ropa, se pone los pantalones y unos zapatos.


Abel: ¿No me vas a hacer caso siempre? (alejándose de ella, hacia el público) ¡Esto empieza a degenerar! (volviéndose hacia ella) ¡ya no me respetas!
Lisa (agarrando el picaporte): Tengo hambre, me voy.
Abel: ¡Hala! ¡Impulsiva! En fin…

Lisa abre la puerta.

Abel: ¡Vete y cómete el mundo! ¡Te lo mereces!

Lisa sale de la habitación (escenario)  sin hacerle caso.


Abel (asomándose a la puerta, le envía un beso): ¡Ciao, bella Lisa!

viernes, 9 de abril de 2010

"Se durmió la sangre en la camisa"*

¿Dónde quedó todo? Anestesiada la sangre la pena deslumbra. Se ahoga la vida y muere en el pecho la última gota de esperanza pero no la fiebre de lucha a pesar de las piedras, las mordeduras y los limones más amargos. Ahora buscamos indefensos la piel del soldado con intención de reforzar las venas y encadenar con ellas la naranja ácida que reemplaza a un corazón helado. Ahora, de cristal, delicados y vulnerables a cualquier tropiezo, nos abstenemos a volar, dejamos que nos devore la soledad. Preguntamos 
“¿quién ama tanto 
 que sea como el pájaro más leve y fugitivo?”
Dormida tu sangre y helado mi pecho, nos alejamos, lo supimos, lo dijiste

sólo
“somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos”.






*Lo que se encuentra entre comillas es de Miguel Hernández.  

miércoles, 7 de abril de 2010

100 años de Miguel Hernández en un Día



Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.


Mi corazón, una febril granada
de agrupado rubor y abierta cera,
que sus tiernos collares te ofreciera
con una obstinación enamorada.


¡Ay, qué acometimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve!


Por los alrededores de mi llanto
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.




Miguel Hernández

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