viernes, 29 de junio de 2012

Presentación de Relatos del humo (y hachís) de Pepe Pereza

Mañana 30 de Junio, sábado, se presentará el libro Relatos del humo (y hachís) de Pepe Pereza, a la hora del vermut en La Gota de Leche, dentro del ciclo Sábados Literarios, que organiza el Ayuntamiento de Logroño.

Estarán: Pepe Pereza (autor), Ángel Muñoz Rodríguez (poeta) y Ana Patricia Moya (editora).

La Gota de Leche está en: C/ Once de Junio, 2. Logroño.

La hora del vermut es para mí: Las 12,30h.





martes, 26 de junio de 2012

miniaturas


La foto la he pillado de aquí


En un día como hoy solo faltaría que empezara a llover arena. Y digo llover, literalmente. Como si las nubes fueran rocas de tierra.

Naves como barcos como caravanas. Como espacios donde el espacio se extiende, como si no existieran las limitaciones. Queremos para nuestra casa miniaturas. Las buscamos en el suelo de las tiendas.
Me quito los zapatos para viajar.
Bajo con ellos en la mano del autobús y te enfadas por mi mal comportamiento.
No me gusta esto que acabas de hacer. Yo me pongo los zapatos apoyada en un coche. El retrovisor del lado derecho (copiloto) cede y se parte. No tenemos vergüenza los jóvenes. Ya no somos tan jóvenes. Ya no te hago gracia.
Fin del viaje.


lunes, 25 de junio de 2012

Todo es Verde. David Foster Wallace

Extraído de "La Niña del Pelo Raro".
Traducción de Javier Calvo.

Imagen extirpada de aquí



Ella dice me da igual que me creas o no, es la verdad, puedes creer lo que quieras. Por tanto está claro que está mintiendo. Cuando dice la verdad se vuelve loca intentando que la creas. Por tanto creo que la he pillado.
Enciende un cigarrillo y aparta su mirada de mí, tiene un aspecto perverso con el cigarrillo encendido y mirando por la ventana mojada, y no sé muy bien qué decir.
Le digo Mayfly, no sé muy bien qué hacer ni qué decir y ya no me creo nada de ti. Pero hay cosas que sí sé. Sé que soy mayor y tú no. Y te doy todo lo que tengo que darte, con las manos y con el corazón. Todo lo que tengo dentro te lo he dado. He estado aguantando y trabajando duro todos los días. Te he convertido en la razón por la cual hago todo lo que hago. He intentado construir una casa para dártela, para que vivas en ella, y he intentado que sea un sitio agradable.
Enciendo otro cigarrillo y tiro la cerilla en el fregadero junto con otras cerillas, platos sucios, una esponja y cosas de esas.
Le digo Mayfly, mi corazón las ha pasado canutas por ti, pero ya tengo cuarenta y ocho años. Ya es hora de que no me deje arrastrar por las cosas. Tengo que tomarme una parte del tiempo que me queda para intentar sentirme bien conmigo mismo. Tengo que intentar sentirme como debería. Dentro de mí tengo necesidades que tú ya ni siquiera puedes ver, porque tú tienes demasiadas necesidades que te las tapan.
Ella no dice nada y yo miro por su ventana y noto que ella sabe que yo sé la verdad,  cambia de postura en mi sofá de jardín. Lleva unos pantalones cortos y se sienta encima de las piernas.
Le digo no importa en realidad lo que he visto o lo que he creído ver. Esa ya no es la cuestión. Sé que soy mayor y tú no. Pero ahora me siento como si yo te lo diera todo y tú ya no me dieras nada.
Tiene el pelo recogido con un pasador y varias horquillas y la barbilla apoyada en la mano, es muy temprano, parece que ella está fantaseando con salir afuera a la luz brillante que hay al otro lado de la ventana mojada junto a mi sofá de jardín.
Todo es verde dice ella. Mira qué verde es todo Mitch. Cómo puedes decir que sientes todo eso cuando afuera todo es tan verde.
La ventana que hay junto a mi cocinilla se ha limpiado gracias a las lluvias torrenciales de anoche y muestra una mañana soleada, todavía es temprano y fuera todo está muy verde. Los árboles son verdes y la hierba más allá de los badenes es verde y está empapada. Pero no todo es verde. Las demás caravanas no son verdes, y mi mesa de cámping que está ahí fuera toda llena de agua y de latas de cerveza y de colillas flotando en los ceniceros no es verde, ni ese juguete de ruedas enormes tirado de lado bajo una cuerda de tender vacía de ropa junto a la caravana de al lado, en donde vive un tipo con unos críos.
Todo es verde dice ella. Lo dice con un susurro y yo sé que ese susurro ya no es para mí.
Tiro mi cigarrillo y le doy la espalda a la mañana con el regusto en la boca de algo que es del todo cierto. Me giro y la miro sentada bajo la luz en mi sofá de jardín.
Ella está mirando fuera, sentada en el sofá, y yo la miro a ella, y hay algo en mí que no consigue cicatrizar cuando la miro. Mayfly tiene un cuerpo hermoso. Y ella es mi mañana. 
Digo su nombre.

miércoles, 20 de junio de 2012

mi niño rojo

¿Qué dise ustéd?


"Un libro no tiene objeto ni sujeto, está hecho de materias diversamente formadas, de fechas y de velocidades muy diferentes. Cuando se atribuye el libro a un sujeto, se está descuidando ese trabajo de las materias, y la exterioridad de sus relaciones. Se está fabricando un buen Dios para movimientos geológicos. En un libro, como en cualquier otra cosa, hay líneas de articulación o de segmentaridad, estratos territorialidades; pero también líneas de fuga, movimientos de desterritorialización y de desestratificación. Las velocidades comparadas de flujo según esas líneas generan fenómenos de retraso relativo, de viscosidad, o, al contrario, de precipitación y de ruptura. Todo eso, las líneas y las velocidades mesurables, constituye un agenciamiento (‘agencement’). Un libro es precisamente un agenciamiento de ese tipo, y como tal inatribuible.
Un libro es una multiplicidad. Pero todavía no sabemos muy bien qué significa lo múltiple cuando cesa de ser atribuido, es decir, cuando es elevado al estado de sustantivo. Un agenciamiento maquínico está orientado hacia un cuerpo sin órganos que no cesa de deshacer el organismo, de hacer pasar y circular partículas asignificantes, intensidades puras, de atribuirse los sujetos a los que tan solo deja un nombre como huella de una intensidad. ¿Cuál es el cuerpo sin órganos de un libro? Hay varios, según la naturaleza de las líneas consideradas, según su concentración o densidad específica, según su posibilidad de convergencia en un “plano de consistencia” que asegura su selección. En este caso, como en otros, lo esencial son las unidades de medida: cuantificar la escritura. No hay ninguna diferencia entre aquello de lo que un libro habla y cómo está hecho. Un libro tampoco tiene objeto. En tanto que agenciamiento, solo está en conexión con otros agenciamientos, en relación con otros cuerpos sin órganos. Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro, significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan solo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo. Un libro solo existe en el afuera y en el exterior".

Gilles Deleuze. Rizoma: Introducción; marzo 1977. Puedes leer el texto completo pinchando aquí.

Y, dicho esto, ya está aquí:




Hoy ha nacido Engaño Progresivo. Como dije en la anterior entrada, este librito lo publica la Diputación de Valladolid y la Fundación Jorge Guillén dentro de la colección de poesía Maravillas Concretas

¿Que quieres uno?
En principio se puede comprar en cualquier librería a partir del lunes 25. Si no lo tienen, han de pedirlo a Breogán Distribuciones Editoriales. Vale 6 euros.

Otra opción es que vengas el 28 de Junio a La Qarmita, donde estaré presentándolo a eso de las nueve de la noche.



Mientras tanto puedes disfrutar de su banda sonora...



Muchos besitos, gajitos míos.




martes, 19 de junio de 2012

Vamos a contar mentiras en Granada

Cartel realizado por Penélope Pez



 
El próximo miércoles 27 de Junio vuelo de nuevo hacia España. Esta vez hacia Granada, donde me espera un proyecto freak del que os hablaré más adelante, un sol abrasador para mi piel casi eslava y una lectura en La Qarmita.

Leeré sobre todo poemas de Engaño Progresivo, el libro que formará parte  de la colección de poesía coordinada por Eduardo Fraile  Maravillas Concretas (Diputación de Valladolid y Fundación Jorge Guillén), y que esperamos que salga a la calle en Julio.

Si os pilla en Granada, allí os quiero ver. ;)

domingo, 17 de junio de 2012

Un pedacito de Eis

2008

Catherine Deneuve en Belle de Jour. Luis Buñuel, 1967.


    Esconderse o huir. Buscar ayuda en los mínimos conocidos, seducir a cámara, a la mirilla, de madrugada, decir “déjame entrar, he matado a mi (ex)marido”. “He descubierto que todos mis amantes me son infieles”. Cerrar la puerta por dentro, hacer el amor y tratar de dormir con tranquilidad aun sabiendo que nunca ha de fiarse una de  los hombres, que a la mañana siguiente él la va a delatar.

- ¿Me tienes miedo?
- No, Edelweiss. Nos conocemos desde hace muchos años.
- Sé que es muy tarde pero.
- Entra.

    Joseph le ofrece café. Algo de comer.

- Solo quiero dormir. He de coger un tren temprano.

    Joseph quiere cogerle de la mano. Sentir la presión. Sentir que es suya o él es de ella. Un mínimo contrato de dependencia. Dormir juntos. Comprenderla. Decirle que la comprende. Que no la juzga. Que entiende sus razones para matar. Llevarle el desayuno a la cama. Hacer el amor antes de comer. Pero ella no quiere café. Solo quiere dormir. Se lleva la mano derecha a la boca y apaga un bostezo. Le cambia la expresión del rostro porque con solo verle a él ya sabe qué está pensando y se enciende un cigarrillo.

- ¿Sabes? Lo he pensado mejor.

    Y Edelweiss retrocede hacia el sótano de la heladería y se enfrenta sola a lo que ha hecho. Joseph se queda con las ganas de ser su confidente y  amante. Edelweiss decide no huir. A la mañana siguiente ya tendrá una mentira preparada para explicar la desaparición de su marido. Joseph la saludará como siempre, como un simple vecino, porque n-u-n-ca ha pasado n-a-d-a.

jueves, 14 de junio de 2012

Yo viví en un jardín

Die drei Lebensalter des Weibes und der Tod
Hans Baldung



Yo viví en un jardín. Y solo tenía miedo de mi reflejo en la noche. El brillo del espejo por las noches. Yo viví en un jardín y no tenía miedo de la muerte, tan lejana. Yo vivía en el invierno,
y recogía del agua animales muertos invertebrados. Y no tenía miedo
de la falta de significado en los cuerpos
de la falta de aire ni del frío
yo tenía miedo de mi reflejo. Pero no veía nada en los insectos ni en las arañas / no veía nada entre las hojas ni en el musgo de mi jardín.
Yo veía la muda abandonada entre las hojas
las escamas de mi piel tan blanca y el pelo enredado de las muñecas viejas
pero no veía irse la vida
no veía la pérdida ni la tristeza / no veía
la nada en los cuerpos blandos
la nada en el polvo de los insectos muertos.

Ahora que no vivo en un jardín y me aterra la muerte y la vejez en el espejo
ahora que son ellos los vivos y yo el cuerpo a explorar en esta celda
te veo a través del agua de las flores
llamándome a ser tú
tus arrugas y tu muerte
tu cuerpo invertebrado – aracne
a ser tú
a ser yo a quien veo y me mira / atrapada en el cristal
ajena al jardín, lejana
envejeciendo.

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