martes, 24 de septiembre de 2013

Celos. Cesare Pavese

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I

Uno se sienta de frente y se vacían los primeros vasos
lentamente, contemplando fijamente al rival con adversa
     mirada.
Después se espera el borboteo del vino. Se mira al vacío,
bromeando. Si tiemblan todavía los músculos,
también le tiemblan al rival. Hay que esforzarse
para no beber de un trago y embriagarse de golpe.

Allende el bosque, se oye el bailable y se ven faroles
bamboleantes -sólo han quedado mujeres
en el entarimado. El bofetón asestado a la rubia
congregó a todo el mundo para regodearse con el lance.
Los rivales notaban en la boca un gusto de rabia
y de sangre; ahora notan el gusto del vino.
Para liarse a golpes, es preciso estar solos,
como para hacer el amor, pero siempre está la noche.

En el entarimado, los faroles de papel y las mujeres
no están quietos con el aire fresco. La rubia, nerviosa,
se sienta e intenta reír, pero se imagina un prado
en que los dos contienden y se desangran.
Les ha oído vocear más allá de la vegetación.
Melancólica, sobre el entarimado, una pareja de mujeres
pasea en círculo; alguna que otra rodea a la rubia
y se informan acerca de si en verdad le duele la cara.

Para liarse a golpes es preciso estar solos.
Entre los compañeros siempre hay alguno que charla
y es objeto de bromas. La porfía del vino
ni siquiera es un desahogo: uno nota la rabia
borboteando en el eructo y quemando el gaznate.
El rival, más sosegado, ase el vaso
y lo apura sin interrupción. Ha trasegado un litro
y acomete el segundo. El calor de la sangre,
al igual que una estufa, seca pronto los vasos.
Los compañeros en derredor tienen rostros lívidos
y oscilantes, las voces apenas se oyen.
Se busca el vaso y no está. Por esta noche
-incluso venciendo- la rubia regresa sola a casa.




II

El viejo tiene la tierra durante el día y, de noche,
tiene una mujer que es suya -que hasta ayer fue suya.
Le gustaba desnudarla, como quien abre la tierra,
y mirarla largo tiempo, boca arriba en la sombra,
esperando. La mujer sonreía con sus ojos cerrados.

Se ha sentado el viejo esta noche al borde
de su campo desnudo, pero no escruta la mancha
del seto lejano, no extiende su mano
para arrancar la hierba. Contempla entre los surcos
un pensamiento candente. La tierra revela
si alguien ha colocado sus manos sobre ella y la ha violado:
lo revela incluso en la oscuridad. Mas no hay mujer viviente
que conserve el vestigio del abrazo del hombre.

El viejo ha advertido que la mujer sonríe
únicamente con los ojos cerrados, esperando supina,
y comprende de pronto que sobre su joven cuerpo
pasa, en sueños, el abrazo de otro recuerdo.
El viejo ya no contempla el campo en la sombra.
Se ha arrodillado, estrechando la tierra
como si fuese una mujer que supiera hablar.
Pero la mujer, tendida en la sombra, no habla.

Allí donde está tendida, con los ojos cerrados, la mujer no habla
ni sonríe, esta noche, desde la boca torcida
al hombro lívido. Revela en su cuerpo,
finalmente, el abrazo de un hombre: el único
que podría dejarle huella y que le ha borrado la sonrisa.





✞ 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Los Diablos de Origami


Una vez más, varios autores de la editorial Origami nos reuniremos en Madrid para presentar nuestras suculentas obras. Esta vez será en los Diablos Azules y estaremos: José Ángel Barrueco (Te escribiré una novela y Los viajeros de la noche), Vicente Muñoz Álvarez (Canciones de la gran deriva), Felipe Zapico (El ladrón de peras), Adriana Bañares (La involución cítrica y Ánima esquiva), Jorge Barco (Vivimos encerrados en burbujas transparentes y El principio celular), Alfonso Xen Rabanal (El tiempo del hombre muerto), David González (No hay tiempo para libros), Ángel Fernández Fernández (Las lágrimas del Pato Donald y Todo lo que sé del viento), Luis Miguel Rabanal (A la que falta) y Jorge M. Molinero (La noche que llovieron impermeables). 

Os esperamos hoy, 21 de septiembre, a las seis y media de la tarde.



jueves, 19 de septiembre de 2013

Apúntante a un nuevo curso de Fosfatina


Fosfatina se emite en directo los miércoles de 20 a 21h en CCK 

Hola queridos. Fosfatina ha vuelto. Volvió el pasado 11 de septiembre después de un descanso estival y volverá, como ya era habitual, cada miércoles de ocho a nueve de la tarde a la emisora online CCK. La página web oficial de la emisora es cckradio.es.tl, aunque también puede escucharse por aquí: pollinomilenario.freeshoutcast.com. Es decir, que si te metes en la primera y se cuelga o se oye mal, puedes probar en Pollino Milenario. El Pollino no suele dar problemas. Gracias.

Aquí os dejo el último programa, por si queréis escuchar mi dulce voz:


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Nos hemos dejado el litio en el bar.



Hola Adriana, hacía tiempo que no venía por aquí. ¿Acaso ya no cree en los blogs? No, mujer, no es eso. He estado más a Erosionados, un proyecto que me tiene alejada de mí. Alejada de ti. Ya intenta ponerse interesante con esas frasecitas de poetastra. Oiga, que yo no le he faltado al respeto. Aunque puede que tenga algo de razón. Quién soy yo para disociarme.  Dígalo claro: ya no vale. Has perdido el encanto. ¿Quiere decir talento? Talento, claro. Lo que usted diga. [Adriana agacha la cabeza, avergonzada. Se mantiene en silencio]. 


Fin de la primera parte. 


Yo vivía en un jardín. No, perdone. Este poema ya lo había escrito. Podría hablar de la lluvia y poner alguna excusa. Podría hablar de los celos como abismo o colisión, como melancolía. O podría ponerme críptica con un poema automático, y luego interpretarlo como aquella que tal. Pero no. Tampoco me apetece quejarme de la vida que tengo. Vengo de enalquiler.com y fotocasa.com. Es una manera de soñar como cualquier otra. 

Por favor, a otra cosa.



Creo que no valgo para nada. Oh, come on, darling. ¿Awixumayita eres tú o soy yo? Eso quién lo sabe. 


Hazte un planing. Organiza tu vida. Apunta fechas en ese calendario. Mira, parece que algo haces. Sí, pero me siento tan vacía. CallaNos van a acribillar a anónimos como sigas así. No, qué va, ya ni siquiera entran a incordiar. 



Yo tenía un lunar, un punto redondo y abultado casi en la espalda. Durante la época del instituto, cuando se llevaban esos horribles pantalones bajos, era fácil que se me viera si estaba sentada. Algún idiota decía: sé que tienes un lunar en el culo, como si hubiera descubierto América. Hoy P., después de jugar una lamentable partida al Song Pop con canciones punk, me preguntó si yo fui punki en la adolescencia. Que él tuvo un amigo en la ESO que tenía una novia punki, y que una vez, de fiesta, les enseñó las bragas. En ellas ponía: Queen of punk. Era la primera vez que una tía me enseñaba las bragas. Eh, un momento: ¿a esto estamos llegando? ¿Estás usando las historias de otros? Bueno, es que creo que ya estamos todos un poco hartos de mí. Pero hablar de otros es rastrero. Yo tenía un lunar, ¿vale? ¿volvemos a eso entonces? Ok. Yo tenía un puto lunar, y ahora tengo una cicatriz. Una cicatriz horrosa, rosa, que parece una H. Así que tengo una H rosa casi en la espalda. Ahora no puedo recordar el lunar. La última vez que lo vi era una berruga abultada, y quién sabe si me la quería quitar por todos los que lo vieron. No recuerdo el lunar cuando era un punto redondo casi en la espalda. Ahora me da la sensación de que todos vieron esta HAnalyse this... .analyse this... this...this...this...


Regresión a la adolescencia, no. Definitivamente: NO.


Oh, por favor, ya basta. No puedo con esto. ¿Terminamos la entrevista entonces? Tú eres imbécil.








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