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martes, 20 de noviembre de 2012

Se me han caído las disculpas

Entrada original: [NT] Flickr de Borja Rodríguez

Poema de Adriana Bañares basado en una obra de Borja Rodríguez.




Se me han caído las disculpas. Perdona, cuando llueve peso / me ralentizo. Cuando llueve me agoto. Termino sola o me contengo. Y ahora
me roen las prisas por el pelo mojado y me distraigo / soy carne o soy escombro.
A mí han de venir trepan(an)do los ratones,
como a una Cenicienta a la que no se le perdona el descuido. La fábula no vendrá a salvarme.
Tiran por el cuarto los botones y las agujas a mí
sácate la sangre, tenemos sed
y me desprendo. Soy la carne cadáver en carne viva antes de las doce
no vengas a mojarme
me convierto en hiedra.
A mí han de venir a roerme las disculpas.
Perdóname, roguemos a la Virgen: llena tú eres de rabia.
Me quedo aquí o me voy. Espérame, llegaré tarde
llueve.
Me ralentizo.






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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Prólogo para el Ego Pervertum de José Manuel Vara

Lewis Carroll con Alicia. Extraído de aquí.



Ey, Alicia, ¿por qué huyes? ¿Qué crees que encontrarás a través del espejo? No creas que puedes escapar de los recuerdos. Recuerda que soy capaz de ver a través de la piel y desde aquí aún puedo ver en tus ojos el color del miedo. Tu cuerpo repleto de monstruos. Se te pegan como sanguijuelas. ¿Sientes cómo absorben tu vida?

Ey, Alicia, ¿sabes cómo llamo yo a tu trastorno? Carcoma emocional. Escucha bien dentro de tu cabeza. ¿La oyes roer? Ávida de recuerdos vergonzosos te corroe. ¿Crees que podrás huir de lo que fuiste? Por mucho que corras tu conciencia gritará “Soy culpable”. Tu alma ya está demasiado sucia como para poder sobrevivir con dignidad a la muerte. Ey, Alicia, sabes bien qué ocurrirá cuando termines. Despertarás en un charco de podredumbre. Te mirarás al otro lado del espejo y lo comprenderás por fin:  que el demonio eres tú y el sueño de ser Erika habrá terminado.

Bajo la luz naranja del eterno domingo de resurrección te verás desnuda y sola, condenada por tu deseo. Torturada por los recuerdos, aún, a pesar de todo. Ansiando desde lo más profundo de tu ser volver a ser carne para disfrutar del sexo más violento.
Ego pervertum. Tú. Alicia. Verás pasar al conejo con su enorme reloj, y en tu angustia sin final sabrás que el tiempo ya no tiene sentido.

La luz naranja se apagará, y, en las sombras, demonio inmoral, te ocultarás pariendo cientos de los tuyos. Cientos de demonios interiores que habrán de torturarte por siempre jamás sin que tú puedas repudiarlos. Porque ante todo aún temes la soledad tanto como a ti misma.
Ey, Alicia, date la vuelta y ven conmigo.
No temas.
Papá cuidará de ti.

Adriana Bañares.  

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