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domingo, 26 de febrero de 2012

La parada de los monstruos


Hoy es un día sin música. Se oye la respiración de las paredes y el golpeteo de quien quiere entrar por la ventana
a esta casa de insectos.
Dios se acurruca en una nube, asustado. Tiene miedo de sus hijos y del eterno murmullo de las almas que no dejan de entrar
en esta casa de insectos.
Yo me arrastro entre cuatro paredes y no salgo
ni a maullar humo porque temo al abrir encontrarme a quien trate de entrar
a esta casa de insectos.

me quedo quieta y dejo las luces encendidas / me dan miedo los monstruos
me quedo dormida y tiemblo al menor ruido / me dan miedo los monstruos
me quedo sin aire y respiro -aun así- porque aquí / a mí / no han de entrar
los insectos.

Aunque se tomen la licencia de ignorar el vado y vengan a morir a mis entrañas
aunque canten los gusanos -te aceptamos- y caven mi tumba en el jardín
yo no moriré no seré pan para ellos ni la nada en mí / aunque vengan a parar aquí
todos mis monstruos.  







jueves, 22 de diciembre de 2011

"Buen viaje a la eternidad"





En t'attendant by Melanie Laurent on Grooveshark


Alexander Endl
El tren se ha adelantado dos horas. Según el billete llegaríamos a Frankfurt HBF a las seis de la mañana, pero lo hemos hecho a las cuatro. Me da la sensación de que mucha gente no se ha dado cuenta. De hecho a mí me ha costado reaccionar. Iba muy dormida, convencida del horario que marcaba mi billete. En el mismo compartimento que yo, iban una señora y su perro, muy pequeño. Ambos dormidos. El perro también se sobresaltó cuando paramos en Frankfurt, pero como su dueña seguía durmiendo, él volvió a recostarse. Me pregunto si también tenían que haber bajado aquí.

Tendré que vivir con la duda de si debí haberla despertado.

Así que aquí me he visto, de madrugada en Frankfurt, y el autobús que va hacia el aeropuerto de Hahn no sale hasta las seis. Ahora me encuentro en la cafetería del McDonalds, donde me estoy tomando el peor café de mi vida previo pago de un euro. Detrás de mí hablan en ruso.

Alexander Endl
No habría entrado porque ya me tomé un capuccino en otro sitio de la estación al bajar del tren. No me hubiera importado quedarme en un banco de la estación viendo pasar el tiempo y la gente. También hubiera dado un paseo por los alrededores.

He salido un momento y he sentido algo que no recuerdo haber sentido antes de la misma manera. He sentido una soledad inmensa ante la enormidad. Parecida a esa soledad inmensa que me causa pensar en una eternidad de no existencia. Me ha dado miedo la calle desierta y silenciosa; constructo de edificios imponentes, de luminosos de publicidad. Todo demasiado grande, y silencioso, y oscuro. Me he acordado  de las últimas palabras de Sara  por Gtalk  antes de salir de casa. Buen viaje a la eternidad. Me ha dado muchísimo miedo. Sé que se refería a la noche de trenes que me esperaba de Bayreuth a Nürnberg a Frankfurt y el bus a Frankfurt Hahn. He pensado en ese viaje a la eternidad estando ahí fuera y me he emocionado hasta la lágrima, pero me he secado pronto la cara, porque no podría explicarle a nadie qué me pasa. Que me da miedo volar y que me da miedo Frankfurt con sus edificios colosales y su arquitectura imposible. Y me he acordado de que esta mañana una chica lloró en clase, y lo hizo después de preguntarme cuándo volvería a España por Navidad, y yo le dije Esta noche, pero luego no fui capaz de decir una palabra más ni preguntarle por qué lloraba, ni si podía ayudarla. something. Y el resto de la clase también como si nada, salvo su amiga, que le tendió un paquete de kleenex deslizándolo por la mesa hacia ella, sin dejar de tomar apuntes, y un leve roce en su muñeca, compasivo, hasta que se secó las lágrimas y se unió a la tónica general de la clase, como si nada hubiera en el mundo más importante que las structural explanations. Así que yo también me sequé las lágrimas y volví a la estación, como si no hubiera nada más importante que volver a casa por Navidad. Ya dentro, encontré carteles con el rostro adolescente y alemán de una niña de catorce años, desaparecida hace unas semanas.

Este mundo de mierda que nadie echaría de menos.

Es ahora, después de ver la cara, la gran sonrisa, de la niña desaparecida, cuando decido sentarme en cualquier banco de la estación. Me aborda entonces un mendigo en alemán y finjo no entenderle en español para que se vaya, pero me responde emocionado que él es de Córdoba y me empieza a hablar y a pedir dinero chico, sólo diez o cinco euros, pero no tengo más que para otro café y el bus a Hahn y no quiero darle explicaciones. No sé qué me pasa con Córdoba. Por qué siempre aparece de cualquier manera. No quiero darle explicaciones, no quiero hablar con nadie, y me refugio en la cafetería del McDonalds , a tomar el peor café de mi vida, a pensar en la niña desaparecida, en las millones de almas que pueblan este mundo de mierda y que se creen inmortales. Me acuerdo de July Delpy en Waking Life y a mí tampoco me salen las cuentas. Suena El lugar donde viene a morir el amor de Zahara. Justo. Y vas a morir en este momento. Van a dar las seis y no quiero perder el autobús porque no me quiero quedar en Frankfurt y volverme a encontrar con el de Córdoba.

Será en la cola para embarcar cuando tiemble y trate de aprender a respirar y deje sin despertar a otra chica que, al parecer, también ha pasado la noche de viaje, para que no suba al avión y muera como todos nosotros. Podré salvar una vida si no la despierto, pienso, y entrego mi tarjeta de embarque y me siento en ventanilla y dejo la nieve y las nubes debajo, y el vértigo en la sangre, adrenalina de feria, y, de repente, todo deja de ser tan importante.

Sólo me dedico a dejarme volar.


jueves, 5 de febrero de 2009

Que no me lo maten

ayer me quitaron la publicidad porque "En una reciente revisión de nuestros datos, hemos detectado que su cuenta de AdSense ha supuesto un riesgo importante para nuestros anunciantes de AdWords." No sé qué coño significa eso. La cuestión es que también me han borrado un vídeo que colgué en youtube por "una infracción de los términos de uso" (Vamos, que salen tetas) y estoy un poco lo que viene siendo hasta el COÑO de esta moda de lo políticamente correcto, de esta estúpida regresesión a la censura.

Total, que tengo miedo de que, de un día para otro, sin previo aviso, como me ha pasado con el adSense y el vídeo, me encuentre con que ya no tengo blog. No me importaría tanto si tuviera cincuenta entradas publicadas, pero tengo 500 y sería una gran putada.
Si alguien sabe cómo puedo guardar mi blog (en pdf o en el formato que sea...) que por favor me lo diga...

Y para echar un poco m´as de leña al fuego, aquí os dejo con el vídeo en cuestión:

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