Mostrando entradas con la etiqueta sufjan stevens. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sufjan stevens. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de octubre de 2013

La Balsa. Canciones de la semana. Las sirenas no pueden bailar.


Lover, will you look at me now?
I'm already dead to you 
but I'm inclined to explain 
to you what I could not before
whatever you didn't do, what you couldn't say
I am sorry that the worst has arrived
for I deserve more
for at least I deserve the respect of a kiss goodbye


El Chico con la Espina en el Costado - La balsa

En mi habitación el viento sopla en mí,
tormenta interior en moqueta azul.
Sin tripulación, viaje interior,
náufrago de tu no pronunciado adiós.



Yo soy una sirena y el capitán no supo hacerme feliz en tierra.
Tienes que volver al mar, sirena.
Contigo no se puede bailar. 

Imagino que escribí esto influida por La Balsa, porque durante el viaje me dio muy fuerte por esta canción, y eso que tiene ya sus años. Pero siempre vuelvo al Chico cuando estoy de primavera. Este otoño que sí que no, que sí que no.

I don't wanna feel like I don't have a future
I don't wanna feel like it's an end of a summer
Let's not fall back to sleep like we used to
I don't wanna wake up knowing I don't have a future



Así que imagino que en ese duermevela de los trenes, con el paisaje de fondo, el cristal sucio, la música, la resaca emocional post-lectura y post-gins, he estado imaginando a Rubén [Pozo Usieto] en la balsa, triste y abandonado. Lleva grabado un mensaje en el buzón de voz, una despedida a medias, o un Post It reutilizado. Alguien le ha dicho No te puedo hacer feliz y él también lo ha dicho, y ahora está solo a la deriva y ella está con otro de quien ni siquiera está enamorada, pero que parece que bah, la hace feliz, porque cierra los ojos y no quiere saber y no ve nada porque realmente aquí no hay nada que importe. El caso, que el pobre chico está muy mal y está a la deriva. Pero, oh. Aparece una sirena de las profundidades. La sirena es una cosa muy fea, es inválida. No puede caminar. El chico la mira con recelo. La mira con asco. Pero tiene algo sexy esa cosa. Con su pelo, sus ojos, su vocecita y la cintura estrecha. Así que termina por acogerla en su barco. La sirena, que no ha tenido contacto humano nunca en la vida, se queda fascinada por el chico. Le dice: oh, cuántas cosas podremos aprender el uno del otro. Y, oh, te enseñaré los peces, los corales, mi casa bajo la tierra a mil metros de profundidad. Y al principio es todo muy bonito, y él termina por creerse que la quiere, y deja de tenerle tanto asco, y la abraza en cubierta y ella lo lleva al fondo del mar, pero la cosa no funciona. Siempre uno de los dos se ahoga. Y por mucho que él dijera podría quedarme aquí contigo, bajo la tierra, llega un momento en el que él quiere volver. Porque la vida en tierra firme es más segura o porque el mar realmente no tiene nada que ofrecer. La sirena no tiene nada que ofrecer. Tendría que cargar contigo, no te puedo hacer feliz. Hace un barco de papel con sus palabras y lo lanza al mar. O lo mete en una botella, porque el papel se ablanda en el agua y desaparece. Desaparece








miércoles, 16 de mayo de 2012

Engaño Progresivo Original Soundtrack

Como ya viene siendo costumbre, con Engaño Progresivo no iba a ser diferente y, aprovechando que ya queda muy poquito para que salga a la calle, he realizado una lista de reproducción para la ocasión.

Esta vez he incluido canciones que escuché por aquel entonces y canciones que he estado escuchando estos días mientras echaba los últimos vistazos, a parte de, por supuesto, aquellas a las que me refiero directamente en los textos.

Os la dejo aquí mismito
esperando que os guste.

Bonitos.




domingo, 27 de marzo de 2011

Frame

Esto es muy vergonzoso para mí, así que me veo en la obligación de hacer una breve introducción explicativa. Hace unas semanas, tres o cuatro días antes de cumplir veintitrés años, regresaba a Valladolid desde Logroño en autobús. Me acompañaban El hacedor (de Borges), Remake y Sufjan Stevens en mi Mp4. Me quedé frita. Soñé con Fernández Mallo. No fue un sueño erótico, fue mucho peor. Me desperté perdidamente enamorada y en el Mp4 terminaba All delighted people. La culpa, como siempre, fue de Sufjan Stevens. El triste del banjo es el responsable de mis grandes conflictos emocionales. El caso es que el sueño, como siempre, fue muy real. Cuando digo muy real quiero decir MUY real. Hubiera secuestrado el autobús para buscar a Mallo si supiera conducir. Con eso os lo digo todo. El brote psicótico se me fue pasando. No así mi admiración por Mallo. Para concienciarme de que no estaba enamorada de él, creé un álbum  en Facebook con fotografías suyas bajo el título  All delighted people. Esto hizo que me diera cuenta de sus entradas pero no consiguió matar el mito. Agustín Fernández Mallo se había instalado en mi corazón. La semana pasada, en el autobús que nos llevó a la clausura del VI Versátil.es, en la bodega Estancia Piedra (Toro, Zamora), Sara  me preguntó por mi amor platónico y yo le respondí que no entendía nada. Es muy feo, me dice ella. Lo sé, y podría ser mi padre.Y es que no lo entiendo. Yo no estoy enamorada de Fernández Mallo, es mi cabeza, mi subconsiente o como querais llamarlo, la que se empeña en ello. Ni siquiera es algo sexual ni mucho menos. Son sueños jodidamente tiernos. Creo que lo que necesito es conocerle, así mi imaginación dejará de machacarme. Por eso tengo que estar en Murcia el 7 de mayo. Por eso tengo que ir al SOS de este año. Por favor, dadme dinero. Estoy en estado cítrico. 

Para muestra, lo que escribí en el autobús:


 




I
            El final de mi historia huele a plástico de forrar libros o de juguete. De muñecas. A.F.M* me arroparía mientras me adormezco en una cama deshecha de 2x2 o un sofá azul en un salón con vistas desde un séptimo o una buhardilla con tragaluz.
Sea como fuere,
            Me susurraría al oído muy bajito all delighted people  -and I love you
 so much anyway…-
            Sería domingo a eso de las seis. Marzo. Llovería. Lloverá muchísimo. Unas gotas tremendas. Parecerán burbujas explotando contra el cristal. Estaré en un autobús o en un tren. Él me dirá que mire al autobús de al lado. Estamos parados en alguna estación. En el otro está él y arranca y se va y yo me quedo y suena Sufjan Stevens. Te digo Do you love me a lot? y es mi autobús el que se va y el que se queda aquí bajo la lluvia de una tarde de domingo eres tú.


II
            Tú susurras. Tarareas en susurros una de mis canciones de la semana. Es marzo. Son las seis y llueve. Parece que realmente sean lágrimas de gigantes. Recoges mi pelo entre tus dedos. Te creería a morir si me dijeras que me  quieres.
            El final de mi historia huele a petróleo. A combustible, pintura y disolventes. Huele a desguace y a tranquimacín. Son las seis y tres minutos y es tan tarde para nosotros que anochece. No llueve y el sol es del tamaño de una almendra. Incide. Te leo y creo que te vas como en un final digno desde azotea al estilo J.B**.
            El final de mi historia huele a artificio. Toda la naturaleza, los campos, mis historias lejos del cemento
sólo las vivo a través de los cristales sucios sin frame.
El final de mi historia lo recuerdo despacio como un sueño y huele a   plástico, a mi Schwarzkopf gliss hair repair en tus manos, a papel de libro antiguo o de ocasión -
sábanas que arropan el plástico frío
de un amor artificial.


* Agustín Fernández Mallo.
** Juan Bonilla. 




¿Quieres estar al tanto de cada nueva publicación? ¡Suscríbete!

Entradas y Comentarios