Mostrando entradas con la etiqueta zahara. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta zahara. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de mayo de 2012

Engaño Progresivo Original Soundtrack

Como ya viene siendo costumbre, con Engaño Progresivo no iba a ser diferente y, aprovechando que ya queda muy poquito para que salga a la calle, he realizado una lista de reproducción para la ocasión.

Esta vez he incluido canciones que escuché por aquel entonces y canciones que he estado escuchando estos días mientras echaba los últimos vistazos, a parte de, por supuesto, aquellas a las que me refiero directamente en los textos.

Os la dejo aquí mismito
esperando que os guste.

Bonitos.




domingo, 13 de noviembre de 2011

La pareja tóxica.






Zahara relaja la voz. Canta en contra luz o en blanco y negro. Nada queda de Merezco ni de La canción más fea del mundo. 



Los que no quieren volver, es que no encuentran el camino hasta aquí, dice en Camino.



No me queda claro si esto es tristeza o rencor, pero duele. La nueva Zahara, la tóxica, apuñala con voz suave, como no lo ha hecho nunca,

aunque el arma siempre estuvo ahí.



Puedes escuchar un adelante del álbum en streaming siguiendo este enlace.














sábado, 20 de agosto de 2011

Pregúntale al polvo. Zahara




te has cansado de verte
te has cansado de amar
pero no eres tan valiente
sé que no dispararás
no hace falta tanto esfuerzo
pues ya amanecimos muertos
por qué?
mi amor, por qué?


http://zaharapop.blogspot.com/

lunes, 21 de septiembre de 2009

martes, 12 de mayo de 2009

Photofinish






Tal día como hoy, hace dos años, viniste a buscarme con un traje negro, que nunca más te volviste a poner, y una corbata naranja. Era domingo y no había nadie más por la calle, sólo un turista que nos preguntó por una calle, pero no nos entendía, y yo estaba demasiado cortada a tu lado como para ponerme a hablar en inglés.

Recuerdo que nunca antes y nunca más me he vuelto a sentir tan enamorada, pese a no decir una palabra, mientras cruzábamos el puente de hierro y tú no dejabas de hablar, de contarme tantas cosas. Nunca antes y nunca más me he vuelto a sentir tan querida.

Las pelusas de los chopos, el Ebro, las ganas de besarnos y el temor a meter la pata. Mis tonterías, mis silencios, las ganas de querer empezar algo y el miedo a no ser capaz de saber llevarlo.

Tal día como hoy, hace dos años, me prometí no perderte y no opusiste resistencia.
Y ahora, como diría Zahara,

me dueles tanto

que no quiero volverte a ver.

domingo, 29 de marzo de 2009

Renacimiento


Todavía no nos hemos d­ado cuenta de lo mucho que valemos. Todavía nos queda mucho por aprender porque aún no hemos comenzado a vivir. Da igual que la carrera termine dentro de unos meses o dentro de dos años, la cuestión es que seguimos en ello y hasta los veinticuatro aún tenemos tiempo para derrapar. Tenemos tiempo para equivocarnos, de cometer tantos errors como hagan falta para saber que no os necesitamos. Da igual que hayamos estado enamoradas, que hayamos cortado aun pensando que nos dejamos una puerta abierta si al cabo de un mes todo lo vivido se va al garete por la primera persona que nos pida un beso con un mínimo de educación. Todo eso, en serio, da igual. Da igual haber gastado los diecinueve y los veinte con una persona si al cabo de un tiempo sólo ha servido para cambiar los puntos de vista. Da igual que a los diecisiete fuéramos unas jennis si ahora sólo somos alternativas del tres al cuarto. Es igual. Da igual. No importa nada de lo vivido hasta ahora porque, realmente, aún no hemos llegado a nacer. Estos veinte años son un apéndice a los nueve meses que pasamos dentro de un útero, porque todo lo que hemos dejado atrás es fácilmente derrochable por el retrete.


Da igual que nos sintiéramos importantes durante aquel espacio de tiempo, cuando te das cuenta de que antes también, e incluso más, eras una persona fascinante. Dan igual las películas de Gus Van Sant, dan igual los renglones perdidos para un fanzine que nunca te vería a la altura, dan igual las canciones de Sufjan Stevens. Al final, y sola, estara´s bailando a The Sounds frente al espejo, sintiéndote bellísima aunque los demás, o ese, piensen que es un fallido intento de volver a los ochenta. En realidad, lo único que importa, es gustarse a sí misma. Da igual que la música de Zahara para él sea música jenni si tú sabes que realmente merece la pena. Da igual que escuchar Love Of Lesbian para él sea pedante si realmente el único preocupado es él por ser diferente, cuando, realmente, sólo quiere ser parte de ese plancton de modernos que se agolpa a la entrada de la Escuela de artes. Todo eso, ya, da completamente igual… porque a partir de hoy seré Adriana. Y esta Adriana es demasiado para él.


Puedo estar sola porque soy autosuficiente. Puedo ser Adriana porque el mundo no esta´ perdido. Ni yo. Yo no estoy perdida. Y no, no necesito canciones, ni películas, ni recomendaciones, porque antes de conocerle ya sabía buscar las cosas por mí misma. Y no, no he perdido mi esencia. Y no, no necesito un diez para saber que valgo. Porque sí, porque soy mucha Adriana para tan poco hombre.

sábado, 21 de marzo de 2009

Si quieres me quedaré callada hasta que vuelvas

Cambia el escenario de escaleras giratorias por piscinas en verano.
Se pueblan los rincones donde antes había flores y postales de flores
Crecen las historias debajo de un colchón
vienen a sanarme, a calibrarme, a darme voz.

Si quieres me quedaré callada hasta que vuelvas
No trato de convencerte de que es mejor así
tan sólo quiero saber que no voy a volver a hacerte daño

Miro una vez mas al infinito y pienso en ti mirando un punto infinito
Se paran los relojes antes de marcar las dos
desaparece, no aparezcas hasta que aprenda la lección
y vuelvan los zapatos rojos del último cajón.

Si quieres me quedaré callada hasta que vuelvas
No trato de convencerte de que es mejor así
tan sólo quiero saber que no voy ...
me quedaré callada hasta que vuelvas
No trato de convencerte de que es mejor así
tan sólo quiero saber que no voy a volver a hacerte daño.


viernes, 28 de noviembre de 2008

Yo le di chuches a Zahara


Durante esta semana recibí una petición de amistad en Myspace. Porque sí, tengo de eso, aunque no suelo utilizarlo. Para qué engañarnos: prefiero Blogger.

Quien quería ser mi “amigo” era Zahara, para cuyo concierto tenía (y tengo) la entrada número uno. Podéis haceros entonces una idea de la sorpresa que me llevé. Zahara, la cantautora mandarina, aquella que regala dulces en los conciertos, tal vez para endulzar esa tristeza que envuelve a uno cuando escucha temas suyos como piscinas en verano. Ella me había enviado una “petición de amistad”.

A partir de ahí comenzamos a enviarnos mensajes a través de Myspace. Nada del otro mundo, sólo que al decirle que trabajaba en una tienda de dulces, ella me respondió:

Si me llevas chuches me da un ataque de felicidad histérica alli mismo!
jajajaja
en serio!:)
oh!
Z

Así que esta tarde, en un momento de poco jaleo en la tienda, me puse a llenar una bolsa de gominolas. Corazones, besos, ositos, huevos, conos, fresas… mi pan de cada día.

Y a seguir con las pipas, con los tardíos que a última hora vienen a comprar el pan, y una chica que me pregunta “¿pero no tenéis cebolletas con sabor a anchoa?” hasta las nueve y media, que viene Sara a buscarme y nos vamos un poco más allí: al Café Teatro.

Nos regaló su simpatía, su sentido del humor, su imagen de niña, de inocencia, en su mundo de piruletas y letras amargas, tristes, y, en momentos, hasta desgarradoras. Un ambiente cálido y agridulce, cargado de contrapuntos, de sonrisas entre canción y canción; canciones cargadas de sentimiento (que no sentimentalismo) que en alguna ocasión terminaba alejada del micro, desahogada en gritos más agónicos que melódicos. Simplemente estremecedora. Simplemente, genial.

Una voz tan dulce capaz de decir cosas tan duras.

Al terminar de cantar con las ganas no pudo evitarlo y lloró.


Y yo, sorprendiéndome a mí misma, sorprendiendo a mi timidez, me encuentro en primera fila ofreciéndole el kilo de gominolas, esperando poder cambiar esa tristeza por un ataque de felicidad histérica.

Abre la boca soprendida, como una niña, muy agradecida.

Y Sara diciéndome las tres palabras que más veces he oído a lo largo de mi vida: ¡qué roja estás!

Y Zahara con un pañuelo y alguna lagrimilla. ¡Me han regalado chuches!.

Sólo espero que ese detalle fuera en parte el causante de la alegría que le invadió a continuación, cuando cantó Chico Fabuloso.



Piscinas en Verano:

(Y que algún día, por qué no, diga: Una vez, en un concierto, la niña de las naranjas me regaló un kilo de chuches.)


*La foto es obra de José María Rodríguez.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Quieres estar al tanto de cada nueva publicación? ¡Suscríbete!

Entradas y Comentarios