martes, 10 de enero de 2012

Catálogo de novedades. Javier García Rodríguez


 Extraído de Barra Americana (DVD Ediciones, 2011)


Poeta off side.- Dícese de aquel poeta que, habiendo escrito más de siete mil composiciones en diez años, habiendo ganado doce premios autonómicos y locales -Juegos Florales, Certámenes, etcétera-, y habiendo publicado en diversas editoriales regionales y provinciales, no ha recibido la más mísera crítica por parte de nadie fuera de su familia o de los miembros de la tertulia a la que acude cada miércoles. Cuádrale el verso gongorino: o yo (que es lo más cierto), sordo y ciego.

Poeta bucólico.- Empéñase el poeta de esta guisa en aburrir al lector -digo bien lector en singular porque quiere el destino que solo tenga uno- con detalladas y precisas descripciones de un locus amoenus campestre, rural y pastoril, quedando él transmutado en el poema en un cruce imposible de Salicio y Nemoroso que solícito atiende inmaculados rebaños de ovejitas bajo el manto protector de las retamas. A falta de una Elisa o de una Galatea, sufridor del “Síndrome Dulcinea”, incansable le pregona su ristra de versillos campesinos y pastorales, cuasi eglógicos, a una moza curtida, rústica y aldeana cuya fealdad, de tan extrema, asustara al mismo Polifemo. Todo por no hacer cuenta del aviso del sutil terceto de Argensola:

Porque ese cielo azul que todos vemos
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!

Poeta saturday night fever.- Convencido de su calidad literaria -ha aparecido en una antología de poetas de su barrio y ha hecho lecturas de sus versos en un centro social y en salón de actos de su Colegio Mayor-, pavonéase por bares, antros y garitos nocturnos con gafas de sol y camiseta ajustada ofreciendo lumbre de su mechero y soltándoles versos infumables a púberes canéforas de braga floja. Hay siempre, sin embargo, alguien que les recuerda a las muchachas el quevediano verso que salmodia: él os quiere gozar, a lo que entiendo. Válgale también, de propinilla, al perillán-poeta la advertencia de los amigos de la chorba citando de nuevo a Don Francisco: si la quiere gozar, paga y no alumbres.

Poeta visceral.- Aunque lejana ya su cruel y atormentada acneica adolescencia -traspasado por el rayo del amor incomprendido y la llama de amor viva- en la que, con mano temblorosa, perpetraba versos de irregular medida y más que regular categoría, no ha aprendido este poeta a separar las vísceras del arte, el corazón del verso bien medido, a reconocer -en fin- el artificio que todo poema, por ser lo que es, lleva consigo. Sírvale de consuelo el recordatorio que, desde la distancia y la soledad del cenobio, le envía Sor Juana Inés de la Cruz: Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba / mi corazón desecho entre tus manos, y aprenda que, en cuestión de vísceras, no alcanza jamás a ser experto el tonto adolescente que hace versos.

Poeta de razón práctica.- Aquel que con razón o sin ella, pero en la previsión de un éxito mayor y más productivo que una penetrante crítica en las satinadas páginas de una revista o en las no menos atinadas de un periódico, o una buena introducción a su obra completa, sigiloso embaucador, inquiere, juvenil, al desmadrado y vetusto crítico, con el mismo verso que a otros asuntos dedicara Lope: ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

Poeta out of order. No ha de importarle su incapacidad para la actividad escogida, su absoluta impreicia o su torpeza, su desprecio total por el aprendizaje, su tosca irreflexión, su desconocimiento del medio que le rodea -aunque haya estudiado la ESO-, su simpleza al analizar la vida y el poema, su predisposición a estar siempre en el lugar equivocado en el momento menos oportuno. Parece haber hecho suyo, como bandera, el verso de Francisco de Medrano: No sé cómo, ni cuándo, ni qué cosa.

Poeta de la (in)experiencia.- A despecho de aquellos que lo niegan con una vehemencia que daría mejores resultados aplicada a menesteres más productivos -escribir versos, por ejemplo-, el poeta de la (in)experiencia sí existe. Bien es cierto que se trata de una experiencia que no tiene nada que ver con la poesía y sí con las relaciones amorosas. Han descubierto estos poetas gracias a años y años de reflexión teórica lo que el resto de los mortales, menos dado a la lágrima y el suspiro entrecortado, aprende de forma más directa y contundente: que la mujer es, como el hombre, absolutamente incomprensible y contradictoria. Al poeta de la (in)experiencia, individuo de poca experiencia y también de pocas lecturas, le habría bastado para aprender esto con dos fórmulas básicas: acudir en su adolescencia y juventud a unos futbolines o leer los meridianos versos de Lope de Vega, quien -este sí- era hombre experto en encabalgamientos y en mujeres:

Quiere, aborrece, trata bien, maltrata,
y es la mujer al fin como sangría,
que a veces da salud, y a veces mata.

Poeta masoquista.- Indescriptible. Su vida cambió por completo cuando leyó en el Bachillerato el verso de Garcilaso: en amoroso fuego todo ardiendo. De ahí a las cadenas, las esposas (y, tal vez, las suegras), los látigos y otras perversiones menores como la poesía del silencio solo había un paso.

Poeta crítico.- Acostumbrado más a pensar en el futuro que en el presente, escribe sangrantes críticas de versos que le gustaría haber escrito a él mismo. Confía en que el paso del tiempo le consiga un asiento en cualquier varonil y senil Academia, antes, eso sí, de que comiencen los problemas médicos -próstata, piedras biliares, golondrinos...- que le impidan disfrutar de su merecido éxito. Lea con criterio los versos de Góngora y actúe en consecuencia si es el caso:

Mal te perdonarán a ti las horas,
las horas que limando van los días,
los días que royendo van los años.

Poeta polémico (1).- O poliédrico, polifémico, polimórfico, policiaco, polisindético, policromo, polifacético, poligónico, polígrafo, polímero, polinesio, polizón. Cada cual a su forma y a su modo – y otros más que quedaron en reserva-. No es maligno por predisposición genética ni por un ambiente familiar que en su infancia le condujera a un trauma sin solución. Solo busca encontrarle sentido a la vida y llenar de contenido el soneto que sor Juana Inés de la Cruz titulara “Resuelve la cuestión de cuál sea pesar más molesto en encontradas correspondencias, amar o aborrecer”.

Poeta polémico (2).- De todos los inventariados en este catálogo, es el único que termina por saber lo que quiere. Por eso, después del anterior enigma, aprende de sor Juana Inés a través del título: “Prosigue el mismo asunto, y determina que prevalezca la razón contra el gusto”. (O tal vez sea al revés, nunca se sabe).

Poeta del realismo sucio.- Prueba de que todo ya está dicho, y casi siempre mucho mejor, disfrute el poeta de esta guisa de estos versos para leer con una sola mano. Compúsolos el sin par Anónimo -autor prolífico y longevo donde los haya- para divertimento general y regodeo de tirios y de troyanos. Todo el calor y el ánimo que el poeta dedicara a su trabajo, hagámoslo nuestro ahora leyendo los húmedos versillos con creciente sofoco si es en soledad o con ruidosa carcajada y un justo bizqueo a derecha e izquierda si es en compañía:

El galán la besaba y abrazaba
con más calor que un encendido leño;
lo dulce a derramar no comenzaba,
cuando se despertó, y dijo al sueño
“Durar un poco más, qué te costaba,
pues para mí era un gusto no pequeño”.

Coda.- Terminóse de componer este incierto catálogo inacabado de poetas en Madison, capital de la provincia de Wisconsin, en el américo suelo. Hízose en previsión de malos humores y glorias vanas, y quiera el criador que haya la historia de colocar a cada uno allí donde le corresponda por calidad y méritos, y no por actividades ruines y execrables como el vil ejercicio de la envidia, la dañosa práctica de la maledicencia y el malsano hábito del escarnio. Y también para que conozca quien quiera ser sabio en los asuntos de la poesía y de sus famas que, como bien afirmara el ínclito don Pedro Liñán de Riaza, esta solo es una sombra llena de extrañeza. Vale. 






En cuanto lo leí me vi con la necesidad de compartirlo con vosotros. 


;)






miércoles, 4 de enero de 2012

Adriana Bañares vs. Awixumayita. Jorge M. Molinero disecciona Happy Meal y La Involución Cítrica.

Esta mañana me ha alegrado el día Jorge M. Molinero con esta doble reseña que ha publicado en su blog:


4 DE ENERO DE 2012

Adriana Bañares Vs. Awixumayita 

Es difícil saber dónde acaba Adriana Bañares, la escritora (Logroño, 1988) y dónde empieza Awixumayita, el personaje, la exhibicionista mediática, la peluca rosa. Sólo sé que ambas podrían haber acabado de médico: la letra ya la tienen, no entendí nada en las dedicatorias de sus libros. 

HAPPY MEAL 
Editado por Cartonerita Niñabonita, una forma original y peculiar de publicación con tapas únicas de cartón. Aquí, Adriana, a caballo entre la prosa y la poesía, llamémoslo prosa poética, nos traslada a un mundo agobiante, haciendo nuestros su fobia a los insectos, su miedo a la soledad en Bayreuth, ciudad alemana donde cursa un Erasmus, la inquietud infantil y perversa de los peluches de los coches. 
Mi pequeño secreto es muy inocente. 

Observo los peluches que decoran los coches. 
Pobres animales de felpa 
confinados a la soledad y al frío 
en un coche aparcado de madrugada. 

Un poemario diferente, trepidante, con ilustraciones de Valle Camacho, que con esta edición queda menguada la belleza turbadora que atesoran en realidad. 

LA INVOLUCIÓN CÍTRICA 
Editado por Origami, pequeña editorial jerezana que apuesta por una poesía joven. Nos lo venden como poesía pero en realidad no creo que lo sea, tampoco prosa. Y ese es el valor más importante de Adriana, es inclasificable. Los textos te arrastran a una tormenta interior brutal, una lucha entre la Adriana adulta, independiente, segura contra la adolescente que no se quiere ir, con sus complejos, paranoias, pataletas e inseguridades. Una guerra en la que no se hacen prisioneros. "Me siento como la copia de alguien, y no me importa de quién", de su texto Subalterna. 
En esta involución, la riojana se encuentra a gusto y se nota; se mueve con soltura dando rienda suelta a lo que mejor sabe hacer: contar historias. Raras, marcianas, freaks, a veces muy cercanas, pero con una capacidad impresionante de empatizar con el lector, con una escritura anárquica en apariencia que siempre resuelve magistralmente enhebrando todos los hilos en finales desgarradores. "Escribir no es un hobby, es una necesidad" dice Adriana a menudo. Y lo entiendo, se desnuda, se expone, mata adrianas en cada texto, textos que duelen al leerlos, no quiero ni pensar cómo lo hacen al ser escritos, ajados, arrancados de su pálida y frágil piel. 
Un libro único, maravilloso y cool (guiño), con perlas como: Unintended. Pieces of the life i had before, Fucking freak, El sinsabor de lo inagotable... y todos en general, con un nivel muy alto. Asfixiante, duro, una catarsis dolorosa que te deja sin fuerzas por momentos y absorbe tu energía para retroalimentarse con nuestros propios miedos. Muy grande Adriana Bañares Camacho, apellidos aportados por sus padre adoptivos, pues cobra fuerza el rumor extendido en Internet que dice que es hija bastarda de Tim Burton y Helena Bonham Carter. ¿Será cierto?



Portada de La Involución Cítrica
Ilustración de Valle Camacho para Happy Meal

lunes, 2 de enero de 2012

Esa palabra muda. Terminar el año con Epidermia.










SRG: Si la mayoría me llegara a amar, sentiría desprecio ante mi propia incapacidad de amar.

SRG: Si me odian, al menos, no siento esa culpa. Al contrario, el fallo está en mí. Nadie me ama. Yo soy el fallo. La culpa se disipa porque ser quien se es es inevitable.

SRG: ¿La culpa te hace ser infiel?

SRG: La culpa me hace justa.

SRG: ¿Las palabras pesan dentro?

SRG: Vergüenza del placer y vergüenza del dolor. ¿Por qué indagas, por qué te psicoanalizas?


SRG: Más allá de mí intuyo la vida. Un razonamiento simple sobre una psique compleja me da esperanzas suficientes para conseguir comprender lo que habita más allá de las fronteras de Nod, que es jurisdicción de mi piel y de tierras yermas que abren sus fauces. La contradicción se aleja de mí, amanece eternamente. 


Fragmento de Entrevista: La joven cainita. "Siento culpa por el amor que no hay".
Incluído en Epidermia (El Gaviero Ediciones, 2011)
Sara R. Gallardo




Hace cosa de un mes, o un poco más, salió Epidermia, el libro de Sara R. Gallardo. Amiga y compañera de COLMO. Esperaba (yo) Epidermia desde antes de que se titulara así. Desde antes incluso de que tuviera título. Lo esperaba al menos desde 2010. Desde  marzo de 2010, cuando se celebró en Versátil.es el speed dating con editores. Citas rápidas con editores a quienes mostrar-exponer-vender nuestras obras. 
Pocos fueron los valientes que se atrevieron a desnudarse. Yo no siquiera me levanté del sillón ya preparada.
El Gaviero. Difácil. Eclipsados. Etcétera.
Sara fue una de esas valientes. Acudió con una muestra de sus retales y, poco después, El Gaviero le dio el sí a este híbrido que, hacia el ocaso del 2011, ha visto la luz


Lo leí hace pocos días. Para no darle el gusto al 2011 de encontrarme en bragas cuando se marchara (el año). Lo hice dentro de un Interurbano  Logroño-Nájera (donde me esperaba primo para cocinar fidechichas) a mediodía, escuchando el Lioness de Amy Winehouse. 


Homenaje a Amy Winehouse cerca de su vivienda de Candem,
en Londres, donde apareció su cuerpo. | Carl Court / AFP




Nunca un disco me había parecido tan póstumo. Quiero decir. Nunca antes una música me había dado la impresión de ser interpretada por alguien ya muerto. Es decir. He escuchado a cantantes muertos. John Lennon. Janis Joplin. Tantos. Y nunca, nunca, me había dado por pensar, mientras los escuchaba, que estaban muertos. Que estaba escuchando la voz de alguien que ya no existe. El disco de Amy me dolió como el final de una historia inacabada. 




Eres una muerte ridícula.
por ser inacabada la muerte no sirve de adorno la muerte se marchita
a las pocas horas.
-
Cuando sabía que sólo te tenía a ti,
tú buscabas ya otra belleza menos fúnebre,
una muerte real

Fragmentos de Epidermiología: Historia breve de cómo se marchitan los cuatro pétalos de las amapolas. La historia de cómo te perdí. Inglaterra-Alemania. Ladscape on canvas, el extenso y visceral poema que cierra Epidermia


Y es que Epidermia no es -sólo- piel. Es carne cruda.

Sus textos remueven porque hablan en crudo. Sobre todo su tercera parte: Cartas mitológicas. El relato o la autobiografía, la carta, la voz que grita a un destinatario que ya se encuentra demasiado lejos para poder si quiera oírla. 
Sin piel ya, tan desnuda, de un dolor y un desconsuelo y un desamor de (quien lo probó lo sabe) quien ama hasta el desgarro. 



Una mujer vestida de novia intenta saltar por la ventana de un edificio
en Changchun, China, tras dejarle su novio. | China Daily / Reuters




Señoras, señores. Paso de formalismos. Lean a Sara R. Gallardo. Descubrid la temperatura de sus manos su, yo poético, el ruido que traspasa unas paredes de cartón, el sentido de la poesía entre rastrojos, el verso herido y la marca en la piel, la marca, la herida abierta que deja entrever el nombre
de este libro que es cuaderno
y es Troquel. 















#17


Poesía,
esa palabra muda
que sangra.


de Cuaderno de rastrojos, la primera parte de Epidermia.
Sara R. Gallardo. 




























Las dos fotos que he utilizado para ilustrar esta entrada pertenecen al álbum "Las mejores fotos del año", publicado en ElMundo.es. Puedes verlo completo siguiendo este enlace.








sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Quieres una involución?





¿Quieres un ejemplar de La Involución Cítrica dedicado con amor? 
Tengo diez involuciones aquí, conmigo, deseando ser leídas. 
Si quieres una, escríbeme a adrianabaares0@gmail.com y te digo cómo conseguirla. 

 Besitos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Biopsia (Fragmento) de Marina Hernáez

Anoche eché de menos a Marina en The Last Poetry Reading Before the End of the World, por eso he secuestrado una parte de sí* para mantenerla en mi blog.

(INICIO)


Los diarios comienzan por distinción en los astros.
La fecha en la solapa.
Quedar, con los gemelos enfundados.
Nácar. Un matasellos. La fecha de producción.
Y el tatuaje.
Cuando sale defectuoso.
Abre el estuche preciado.
A golpe de pulgar. Un chasquido.
Relame la calcomanía y frota.
La chica de la cheesburguer sonríe tranquila.
Educada con los modales en la mesa.
Antes de hincarle el diente.
Un beso de buenas noches.
La historia de la hamburguesa asesina.
Las pepitas nunca fueron inconveniente.
Pero cuando sale defectuoso.
También recibe el sello de garantía.
Mantiene la sonrisa impecable.
Por mucho que le duela.
Está bien.
Siempre le queda la excusa de los ciclos.
Sabe que los del tercer ojo la observan.
Tras la habitación con vistas.
Por más que le pregunten,
dice que se encuentra bien.








- Estoy bien.








de *Biopsia
Colección Portalillos 2011. 
Ayuntamiento de Logroño.






Marina Hernáez (Logroño, 1982) es licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Cuenca de la Universidad de Castilla La Mancha y en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Hamburgo. Ha dirigido cortometrajes como Pajaritos (2005), El fandalio de Narciso (2006) y Muffinbuffet (2008). Ha publicado el libro Caracol errante (2011; X Beca con Proyección del Ayuntamiento de Logroño).






La colección Portalillos es un suplemento de la revista Portales. Está dirigida por Diego Marín A. y pertenece al Espacio Literario del Foro de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Logroño. 







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