A juzgar por el temor inicial y que después no se separó de nosotros en todo el fin de semana, llegamos a la conclusión de que el pobre Bobby, Petra (hubo un momento en que nos pareció que era hembra) y/o Buda (de Budapest) había sido abandonado. Una verdadera pena, porque a todos nos cayó muy bien, y aunque a cada uno de nosotros nos hubiera gustado llevárnoslo, al final tuvimos que dejarlo allí, donde se nos apareció, con la esperanza de que pudiera encontrar algo mejor.
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| Preparando la cenita del 29 de Junio |
Durante la cena, se hicieron las presentaciones pertinentes. Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. Y después, los cubatas. Gin tonics marca Hacendado, vodka con lima (oh, sí), y todos de cabeza a la piscina.
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| Al amanecer. |
El equipo de rodaje, con Dominique a la cabeza, aparecen a eso de las 8 de la mañana. ¡Y acción!
EVB - Documental
¿Pero esto qué es?
En palabras de la directora, Dominique, el objetivo de este proyecto
"es convertir a Daniel Barredo, El Viaje a Budapest y lo mejor que ambos nos han aportado, en un documental ameno, bien hecho, con ritmo y un mensaje claro: Sed libres, disfrutad, imponeros. Existe un mundo mejor y, claro, otra literatura.
Si unimos nuestras fuerzas, ganas e ilusiones, entre todos conseguiremos hacer algo grande, hermoso, capaz de transmitir sentimientos, ideas, conversaciones reales... y lo mejor de todo, ¡Nos divertiremos juntos!"
Tras toda una noche sin dormir y con una resaca brutal -esa clase de resacas que solo te puede dar el alcohol más barato-, y tras mis treinta minutos de rigor alisándome el pelo frente al espejo, empieza la acción.
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| Álvaro Iranzo, Molina,vuestra idolatrada blogger y Daniel Barredo |
No quiero contar mucho del documental para no destripároslo demasiado... Diré, no obstante, que será difundido por Internet y que me voy a hartar de compartirlo por las redes sociales. Diré que yo salgo tanto como
Adriana como
Awixumayita, lo que quiere decir que me veréis haciendo lo que mejor se me da: titubear y beber Martini mientras luzco peluca fucsia.
Fue un rodaje
express. Para eso de las ocho de la tarde más o menos ya habíamos terminado y el equipo de rodaje empezaba a recoger. Dignos de mención todos los chicos y chicas del equipo. Todos nos quedamos alucinados con su profesionalidad y su paciencia infinita para soportar a una cuadrilla de resacosos que se bebían hasta la sangría del
atrezzo.
Y es aquí, acabado el trabajo, cuando empieza la debacle. Yo, a la sombra, leo
Pornoterrorismo. No contaba yo con que me fueran a enganchar tanto las palabras de Diana J. Torres. Estoy ensimismada en el libro. Desde hace unos meses me interesa bastante el tema del transfeminismo, el transgénero y la identidad, de siempre, también, claro. Pero algo me perturba. Es José
Alberto ligando a gritos por el Whatsapp
de los cojones con una amiga de Daniel Barredo: Bea.
J.
A quiere que B. venga esta noche al fin del mundo, pero B. no lo tiene muy claro. Como yo quiero un Lucky, Barredo tiene el coche y Molina las ganas de apuntarse a cualquier cosa, bajamos (o subimos) los cinco a Granada en busca de los ojos azules de B. Con el gran manejo de Molina para coger botellas de cerveza del maletero desde el asiento de atrás, y mientras suena mi gran
Awi Mix Granada 2012, vamos con el punto justo para que se nos ocurra inventarnos una personalidad diferente mientras cantamos
What You Know. Molina será un vagabundo alemán que nos hemos encontrado en la carretera. Le enseño alguna frase en alemán. Yo seré lesbiana. Me dicen que tenga cuidado, que a B. también le van. Pese a mi clara orientación heterosexual me hace gracia el juego y reto a J.
A a ver quién se la liga antes. Pero cuando llegamos al lugar acordado me vuelve la vena hetero y no me veo capaz de seguir con el juego, aunque la chica parece súper maja y dispuesta a ponerse una peluca rosa conmigo.
Allá donde voy,
peluquitas.
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| Molina tampoco pudo sucumbir a los encantos de la peluca rosa. |
Otra noche sin dormir digna de
campamento de verano. Regalando nuestras obras entre los presentes. Dedicatorias chorras en los libros. Chicos que bailan con las fregonas. Veinte maneras de molestar a Manzanas en su habitación y José
Alberto en el armario. Bea en bikini, y el galgo soñando bajo la mesa. Piscina y poeta madrileño
intentando meter mano. Mariana leyendo
Engaño Progresivo dice
Me gusta y yo me pongo contenta.
Y el domingo, fin.
Cada uno a su destino y el galgo con cara de
pena en la villa. Se constata lo que nos imaginábamos: nadie se lo puede llevar. Molina me da su sombrero de cuadros (regalo de una promoción de DYG), con lo cual cumplo mi deseo del principio: aterrizar en Frankfurt con sombrero.
Mi avión sale el lunes a las siete, así que tengo todo el domingo para ver Granada, para ir de tapas y ver el final de la Eurocopa (por qué no).
Vemos el partido en un pub súper chachi regentado por un matrimonio joven de español e italiana:
La Tortuga. El ambiente es muy
underground y me flipa. Hay libros sobre la barra y un
fanzine colgando. Dejo un
Engaño Progresivo ahí, a sabiendas de que en el momento en que alguien lo coja no volverá a la barra, y que es más posible que termine en la basura que ante un lector interesado. Hay fotos de familia en la pared. La familia que se ha ido creando en ese bar, y las fotos son de todos ellos tan jóvenes, como ya no lo son. Es mi rincón favorito de Granada. La italiana se enfada por los cuatro goles que mete España y uno de los parroquianos se queja, no porque haya ganado España, si no por el resultado. Él apostó veinte euros por algo diferente.
Y al final, supongo, que todo se resume a eso: a apostar por algo diferente. Llegar a Granada con la ilusión de presentar un nuevo libro, conocer gente diferente, hacer algo nuevo, tener un vodka con lima en la mano y volver con bombín.
Y volver. Con el sombrero y una lluvia torrencial desde la estación hasta casa, mientras en el MP4 suena Lana del Rey. Escucho
Lolita y hago un recuento de lo ocurrido. La no-presentación, las calles repletas de gente los días de partido, los pitidos y las banderas la noche del domingo. Treintañeros enganchados a Internet desde su móvil, la falsa idea de libertad, y qué es literatura, y qué es literatura sucia, ¿hay sucios y limpios, acaso? ¿Quién se salva? Recojo otra pintura del suelo. Desde hace unos meses colecciono lápices de colores que encuentro en la calle. Es increíble la cantidad de ellos que hay. Hay cosas muy fáciles de perder. Y llego a casa empapada y soy yo, y este es mi sitio, aunque todo lo aquí construido sea estéril, tan caduco, y fumo, suena
Tulsa y llaman a la puerta, y.