miércoles, 28 de octubre de 2015

Monopsis



Carlos Traspaderne





















Mi patria es una estación de servicio.






Porque no veo el mundo en profundidad, confundo la carne con su reflejo.


Me refiero a la sombra para calcular la distancia.


Me refiero a la sombra para hablar de la distancia.


No me puedo permitir callar
es tan sencillo como
dejarse caer en la sombra.


Volver de la excursión. Anochecer lento, subir al autobús.
Yo quería quedarme.

Una sentencia simple: voy para quedarme.



Yo elegí ser la última porque aprendí a dejar pasar.
Aprendí a dejarme caer en la sombra.



Cuando somos pequeños, nos dicen que nos quedemos quietos si nos perdemos. Ahora sé
que la pérdida es una dependencia aislada.

La pérdida es una dependencia aislada.

Ahora sé que perderse implica no saber avanzar. Del mismo modo que no poder avanzar es una pérdida en sí misma.

No puedo avanzar.

Me he perdido en una dependencia aislada.

Estoy quieta. Necesito que alguien venga a salvarme.

Necesito que alguien venga a salvarme.

Que alguien me diga qué tengo que hacer. Que alguien me dé una solución a esta parálisis.

La pérdida es una dependencia aislada.


[Aléjate de mí para salvarte.
Puedo estar llorando toda la noche.
No puedo volver a casa, porque ya no tengo casa.]

Huele exactamente igual que hace un año. 
Huele a frío.

[No todo el mundo es como tú, diablo.] 



Entiendo el pecado, acepto la penitencia. Elegí la soledad.
Elegí la soledad por impaciencia.


No ser humana esta vez.

Yo no tenía la intención de construir algo.

Yo perdí la juventud por una cuestión de perspectiva.
Yo dejé de avanzar por una cuestión de perspectiva. Intenté arrojar la luz para atraerte, pero no había sitio para los dos en mi estancia de paso, estación de servicio tan pequeña.

No había luz que espantara la sombra.

Pagué la libertad con el engaño. Amor, estoy condenada a fracasar todas las veces.

Porque vivo en un punto muerto, palpito intermitente.
Confío en la sombra porque camina a mi lado.
Para no perderle, enciendo una luz pequeña cada noche.

Yo no sabía que la traición se pagaba tan cara. Me repito: no todo el mundo es como tú, diablo.

Pero qué soy yo. Qué soy yo, mujer niña que no aprende ni avanza. La sucesión de interrogatorios para conocerme a trozos, estación de servicio tan pequeña.

Este silencio, palpito intermitente, es parte del trato: libertad es dormir sola. Cobijo en la sombra. No creerás en lo que no ves, animal de distancias largas.

No confiarás en quien conoces. Maldita: 
estás condenada a fracasar todas las veces.



Porque no veo el mundo en profundidad, confundo la carne con su reflejo.

Elegí que volver no es avanzar en ningún caso. Recorrer la sombra, autobús escolar y anochecer lento.

Una dependencia aislada, cobijo - pérdida. [No es humano el cuerpo impenetrable].

Yo dejé pasar para permanecer. Nadie esperaba encontrarme en la línea de meta.

Que alguien me recoja: estoy condenada a fracasar
todas las veces.

Ahora, mujer niña que ni aprende ni avanza, beso la sombra y sigo:
estoy condenada a regresar todas las veces.














7 comentarios:

  1. Recuerdo esto, de cuando te leí esta mañana: Elegí la soledad por impaciencia.

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  2. Pues que me gusta mucho, para variar. No puedo evitar verme en ti. Vuelvo a pensar: "Qué suerte haberla conocido" (y aquí incluyo a tu madre y a tu tía, aunque para ellas sean hasta cierto punto redescubrimientos) Un beso.

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    Respuestas
    1. Ay, muchas gracias :)
      Yo también me alegro muchísimo de haberte conocido. No sé si alegrarme también de que te veas en mí, porque soy bastante ceniza. Besos.

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  3. Libertad es dormir sola. Qué maravilla leerte. Desde este sofá que ni siquiera es cama, que ni siquiera es mío, te leo y pienso en la palabra volver, que no es lo mismo que regresar. Hay música. La he escuchado entre tus pausas. Este poema es una partitura mojada.. Maravilla.

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