martes, 2 de diciembre de 2014

Entrar llorando al Meetic


Breakfast at Tiffany's. Blake Edwards, 1961



Sujeto X, mujer, rango de edad comprendido entre los treinta y cinco y los cuarenta. ¿Quieres iniciar sesión con Facebook?

No.

Y te voy a decir por qué no: porque no quiero a nadie conocido en mi vida. 

Sujeto X, mujer, no escribe su nombre real cuando abre la cuenta en Meetic. Se maquilla frente al espejo del baño, y apenas calcula bien la sombra, porque se ha fundido una de las luces del espejo y, bueno. Esto es un desastre. Su cara es un desastre de claroscuros. Se le marcan arrugas que no tiene. Su sonrisa parece una grieta. Tan finos sus labios. Brillo de labios para disimular la falta de carne, pero el rosa es muy suave. Parece una niña con piel madura. Parece que esté tratando de aparentar algo que no es. El pelo. Espuma, difusor, volumen. Otro desastre. Parece agresiva. Se alisa el rizo, se deja caer algo de pelo ante la cara. Todo es un desastre. No se ve bien. Se habla sola y en voz alta. ¿Qué tal me iría este color? ¿Qué gusta a los hombres?

Qué les gusta a los hombres que quiero conocer. 

Los hombres que ya conoce le han visto con el pelo despeinado y sin maquillaje. Esos hombres que le han querido ya antes, con todas las consecuencias, y que ahora no están con ella, que ya no le conocen. 

El bebé de los vecinos llora. Entra el llanto al baño y se magnifica. Suena la música alta de los vecinos de arriba. Entra la fiesta al baño y se magnifica. 

Estoy sola, se dice mirándose a los ojos. Estoy sola en el mundo. Internet de banda ancha, quinientos amigos en Facebook. Ahora empieza a agregar a gente que no conoce. Pide amistad, literalmente. El muro de inicio como su casa, y todos los invitados le cuentan cosas. Da likes como abrazos. El chat siempre abierto, por si alguien quiere hablar.

Hola.

Pero no se atreve. Menos aún con los que sí son o fueron sus amigos. Qué será de sus vidas. Por qué nunca quedan conmigo. Por qué no me invitan a sus fiestas. Por qué doy likes a las fotos de sus fiestas, a las fotos de sus vidas.

Mi vida, estoy sola. ¿Por qué no me escribes una canción? ¿Por qué no me dedicas un poema?

Mira mi foto de perfil, estoy aquí, podría ser así como me muestro y estoy sola. 

Podría ser así como me muestro en Facebook, pero estoy sola. No voy a romper mi imagen de Facebook. Soy independiente y muy sociable, según mi Facebook.

No voy a iniciar sesión con Facebook.

Para buscar el amor es necesario no mentir. Así que todo será verdad ahora, salvo mi propio nombre. Porque igual estás tú aquí también, buscando la cura a de la soledad, y no querrías compartirla conmigo. Así que seré esa otra a quien quieres conocer. Seré yo, a la que una vez quisiste, pero con otro nombre.

Seré yo ahora, con el rímel corrido, porque el llanto del bebé entró muy fuerte y lo ha dejado todo perdido. Porque me he encerrado en el baño de la fiesta. La música taponada, los gritos, las conversaciones, las risas, ajenas a mí, detrás de la puerta. Cómo podría salir ahora de aquí. Todos verán que he llorado y se acercarán a preguntar si estoy bien.

Todos se acercarán a ver si estoy bien. 

Me lo repito. Va en serio. Todos volverán a mí, y como buenos amigos tratarán de hacerme sentir bien. Tratarán de cuidarme. Y quizá estés tú también ahí, y me recojas de la mano. Salgamos fuera de esta fiesta, y vamos a otro sitio más tranquilo, donde pueda limpiarte la cara, donde pueda peinarte. 

Donde pueda curarte de esta vida tan sola.

Sujeto X, mujer, rango de edad comprendido entre los treinta y cinco y los cuarenta, vuelve. Sale del baño y cambia el espejo por la webcam.

Rímel corrido, los labios finos como una grieta. 

Establecer imagen como foto de perfil. 








4 comentarios:

  1. Estremecedor relato. Muy bien escrito. En algunos puntos hipnotiza. Describe perfectamente las distintas emociones y sensaciones de la protagonista de la historia. Te felicito, Adriana. Un saludo.

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  2. Tan real que escuece mientras lees.

    Un beso.

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  3. Muchas gracias. Es una tontería que se me ocurrió después de leer en FB la anécdota de un amigo. Una desconocida le envió una foto suya llorando y le pidió que escribiera un microrrelato basándose en ella.

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  4. Joder!!! Me ha asustado mas la procedencia!!!

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