jueves, 5 de junio de 2008

Quince Mordiscos #8

boomp3.com
Por la noche, en la esquina del salón, apareció un gato muy pequeño y anaranjado, al

vacío envasado. De vez en cuando podía escuchar un maullido hermético y agudo, pero muy suave, lejano. Lo cogí con cuidado, pero al tocar el plástico el animal se deformó, sus colores se difuminaron, se hizo plastilina. Pero no pausó el maullido.

Coloqué en mi estantería al mullido animal.

Era imposible dormir. Los celos, de noche, son como carcoma cerebral. No podía cerrar los ojos sin que entre la oscuridad apareciera Vega con otra persona. Mirara donde mirara, ahí estaba Vega, siendo feliz. Toda mi mente quedó enturbiada por su recuerdo, y su recuerdo violado por la perversa imaginación que provocan los celos. Encerradas en mi mente iban y venían imágenes de Vega desnuda, siendo tocada por otra persona. Podía distinguir perfectamente cada detalle y rasgo de aquel ente perfecto, besándola en recovecos de su cuerpo que hasta hace pocos meses sólo a mi pertenecieron. Y cada beso era un mordisco en mi pecho. Pude ver sus labios, entreabiertos en suspiros de placer que sentía como míos.

Quería sacármelo de la mente a toda costa. No podía soportar tanto placer ajeno. Me golpeo la cabeza cada vez que la recuerdo. Me muerdo la lengua cada vez que pienso, digo o escribo su nombre.

Canción: The Widow
Intérprete: The Mars Volta
álbum: Frances the mute, 2005

miércoles, 4 de junio de 2008

Quince Mordiscos #7

boomp3.com

Mi perplejidad alcanzó las estrellas, o más bien descendió hacia el infierno de mi retorcida imaginación, y colisionó contra mis ojos. Para hacerle frente protegí con las manos mi rostro. Ocurrió el día veintitrés del décimo mes.

Al finalizar las clases siempre suelo coger el autobús urbano. Por desgracia suelo coincidir con la profesora de francés. Se le nota a la legua ese complejo que acompaña a los profesores de clases optativas. Aunque a veces envidio su puesto: tiene pocos alumnos y los pocos que tiene parecen interesarse por la asignatura, aunque sólo sea por ese viaje a París exclusivo, si bien únicamente van a su asignatura para poder terminar el bachillerato follando con une petit illusionne . Los jóvenes hacen aviones de papel con los textos de Gasset.

Mientras me hablaba de lo incómodo que resulta, ahora que han estrechado los autobuses, sentarse al lado de una persona eufemísticamente llamada “ancha”, el conductor de autobús me sorprendió al soltar tal exclamación: ¡cuidado con la puerta, rubia!

Acababa de subir una chica distraída con un teléfono móvil. Ella dijo y yo a ti y colgó. Creí ver a Vega en su rostro, pero no podía ser ella pese a tener todas sus facciones, su abrigo, su pelo y sus zapatos. No podía ser ella, aunque llevara su mismo pequeño bolso de Louis Vuitton. No podía ser Vega diciendo y yo a ti a un te quiero que no hubiera salido de mi boca. Esa no era mi canela.

Pues parece que se ha quedado un buen día, dijo la profesora de francés al no encontrar más razones para criticar el transporte urbano. Cualquier cosa con tal de no callar. Será porque es primavera, le dije, en primavera suele hacer este tiempo. Es raro que haga este tiempo en marzo, continuó, demostrando no haberme escuchado. Como el árbol que está en el bosque y nadie ve, no existe; si a mí nadie me escucha, ¿no existo?

Me vio y ocultó la mirada, volviéndose hacia la ventana, de pie en el reservado para minusválidos. Quería hacer un círculo en el cristal con un diamante y saltar con el autobús en marcha. El dolor que supone verme parece más dañino que cualquier magulladura física.

Dos o tres paradas más tarde, su piel se tornó gris y escamosa. Escurridiza zarcilleta colándose entre la gente hacia la puerta de salida.

- Vega – le grité. Pero ella echó a correr. Ella me ignoró y en mi ignorancia intenté alcanzarla, pero esta vez no lograría cortarle la col­a e introducirla en mi tarro de cristal, piano y vodka.

Una vez más se adelantó, y en lugar de encontrarla yo a ella, Vega reapareció en mi vida para volver a desaparecer. Tamaño patetismo mostraba mi rostro.

Canción: My beautiful Leah
Intérprete: PJ Harvey
álbum: Is this desire? 1998


* Lo de la foto es el metro, lo sé, pero no he encontrado fotos de autobuses urbanos medianamente decentes.

martes, 3 de junio de 2008

Quince Mordiscos #6

boomp3.com
No sé si son ciertas o no las teorías del dualismo de sustancias, pero reconforta pensar que la mente trasciende al tiempo, que la muerte no es sólo un túnel negro del cual, al entrar, es imposible regresar, tal y como leí en un libro infantil que trataba el tema de la muerte. Resultan siniestros, ¿verdad? Que se hable de la muerte en tono infantil. Encontrar libros de esta índole en la sección infantil de una librería. ¿Cómo puedes paliar el temor a la muerte de un niño? ¿Cómo? Si ni siquiera tú eres capaz de afrontarlo, ¿Eh?
- Siento que me ve. Que me ve continuamente, que me ha visto cometer errores.
No puedo quitármela de cabeza. La veo ahí: vigilándome continuamente, mientras duermo, mientras hago la compra, cuando me masturbo, cuando me acuesto contigo. Siento que me ve, que se avergüenza de mí, que me odia desde donde quiera que esté. Me odia, doy asco... Siento que se avergüenza de mí...
- No llores, mi vida. – Me dijo Ilyena desde el otro lado del teléfono.
- Ya sé que cabe la posibilidad de que no esté muerta... – Susurré. - Para lograr la
redención me exigí matarla, pero la suerte jugó a mi favor en el último momento, cuando me di cuenta que no podía hacerlo (Dolía pensar en una vida sin ella), y sus piernas se quebraron, su cuerpo se deshizo en mil pedazos hasta desvanecerse ante mis ojos. Debía haberme salvado, pero nadie me advirtió de cuánto dolor causa la melancolía. – Lloré un poco, maldito carácter sensible resaltado por el alcohol, y colgué.
Tuve que matarla para lograr la redención. Resulta estúpido, como esos zapatos dorados que le regalé por su veinte cumpleaños. Rompió el papel y su ilusión tornada en decepción hizo que aquellos zapatos fueran arrojados por ella hacia mi cara. Son muy horteras. Puede ser, querida, bienvenida a los ochenta.Unos años más tarde amaneció, y ella se los puso respaldada por la excusa “revolución contra la dictadura de las tendencias”. Y salió de casa con aquellos viejos tacones d’or.

Canción: I see a darkness
Intérprete: Bonnie "Prince" Billy
álbum: I see a darkness. 1999

lunes, 2 de junio de 2008

Quince Mordiscos #5

boomp3.com
- ¿Por qué das por hecho que ha muerto? – Me pregunta.
- Porque soy realista. Se fue hace ya medio año sin dejar rastro. Las personas sólo desaparecen de una manera.
- Eres idiota. Idiota y pesimista.
- Eres una absurda idealista.
- Necia. ¿Cómo puedes tener tanto orgullo? O quizá egoísmo, no sé... ¿Te das cuenta de que prefieres creer que ha muerto antes de admitir que te abandonó?
- No tienes ni idea. – Lo digo con rotundidad, pero en el fondo temo que haya
algo de verdad en sus palabras.
- ¡Claro que no tengo ni idea! No sé nada de esa historia. A veces me das miedo, ¿sabes? No sé por qué se fue, ni el porqué de tu empeño en afirmar su muerte. A veces me pregunto si tan si quiera existe, ca. Has sido tú quien la ha matado. Tú la has matado con tus historias.
- ¡No sabes lo que dices! – Su piel es tan blanca, su pelo tan oscuro. Los labios rojos se encienden cuando se enfada, y me hace gracia. Pero también me asustan sus palabras. Me descoloca con su descaro adolescente, aunque hace tiempo que dejó de serlo.
- ¡No sabes lo que me estás haciendo! ¡Me estás matando con tanta tristeza!
- ¡No vuelvas a decir eso, maldita! Más vale que no vuelvas a repetir eso,
perversa. Ignominiosa y perversa, retorcida, inicua y maliciosa.
- Que te jodan. – Es en este momento cuando me río, me voy de su lado, abro la
puerta y la dejo marchar. Minutos después me derrumbo y lloro pesadas gotas de remordimiento que aturden mi pensamiento.

Canción: Everybody's gotta learn sometimes
Intérprete: Beck
album: Eternal Sunshine Of The Spotless Mind O.S.T

domingo, 1 de junio de 2008

Quince Mordiscos #4

boomp3.com
Ilyena seguía saludándome cada noche. Aquello se había convertido en un ritual, pero no me decidí a cruzar hasta pasados seis meses de su desaparición.
- Imparto clases de filosofía en un instituto.
- ¿En serio? – Ilyena daba vueltas sin cesar al café con una cuch­arilla demasiado
pequeña. Las tazas eran realmente feas, como la decoración de todo el apartamento. Colores demasiado fuertes, como deduje. – Nunca lo hubiera imaginado.
- Es el trabajo más triste del mundo. Los alumnos desprecian esa clase.
Ilyena bebió un sorbito de café. Noté que mis palabras le habían incomodado. Ella era prostituta, maldita sea. Se quiebra el silencio en mil pedazos que repican contra el suelo.
- ¿Vodka? Por cierto, ¿no crees que “vodka” debería escribirse con zeta? “vozka”.
- Prefiero ginebra.
Ilyena era estúpida, bastante corta y rural. Habría llegado ya a la treintena, pero seguía comportándose como una quinceañera. Maldita niñata inconsciente.
Como no me gustaba el apartamento de Ilyena: se me antojaba demasiado desordenado y colorista, decidí que los siguientes encuentros, en caso de haberlos, fueran en mi piso. Antes de lo que pensaba, ella se fue apoderando de mí. Se apoderó de mi casa y con ella de mi intimidad. Volvía a estar como antes, como con Vega. Era una sensación enfermizamente parecida, pero había diferencias: esta vez la chica no se iba: la echaba yo. Y regresaba, esa también era una diferencia considerable. La tercera y más importante: no solía quedarse a dormir.
Pequeños ataques al corazón. Miedo a la eternidad de lo inexistente.
A veces me sorprendo soñando y me despierto. No recuerdo haberme dormido: sólo recuerdo haber estado en estado de vigilia toda la noche, dando vueltas, con inquietud. Recuerdo haberme levantado, yendo de un lado a otro del apartamento. Pero no recuerdo haberme dormido. Me pregunto si la muerte es así. No dejo de pensar cómo fue la muerte de Vega. Si sufrió o fue rápida. Ilyena se enfada conmigo si le hablo de esto.

Canción: Flowers & Silence.
Intérprete: Sneaker Pimps.
álbum: Splinter. 1999
Entradas y Comentarios