sábado, 8 de septiembre de 2007

Bucles

Hace unos cuantos años, cuando vivía en Baños, me desperté una mañana con una palabra en la mente: “bucle”.
Tuve varios sueños aquella noche, todos con un factor común: en todos ellos aparecía implícita la palabra bucle.
Obsesionada, busqué en el diccionario y en mi incondicional enciclopedia de los sueños, pero la palabra bucle no era más que un sinónimo de onda o rizo. Menudo chasco.

Un bucle se relaciona consigo mismo, por lo tanto en una relación irreflexiva no hay bucles.
Tampoco los hay en una relación antisimétrica.



Ya no hay bucles, ni relaciones, ni cosas bonitas.
Quisiera no ser como soy ahora.


Tengo sed, pocas ganas de llegar a Logroño. Pocas ganas de estar sola en casa.
Ni siquiera tengo algo que estudiar...

No tengo nada que hacer en Logroño.

No tengo ganas de llegar, porque no quiero estar sola mientras otros se divierten. Ojala´ caiga un meteorito en cada localidad que está en fiestas.

Estoy en el tren, volviendo de Valladolid. Son las 21.05h.

Llegué el lunes, como ya he comentado en posts anteriores, y debido a que mi apartamento (que bien suena decir eso) no me lo dan hasta finales de mes, he pasado estos cinco días y cuatro noches en mi queridísima residencia, aquella donde viví el curso pasado.

Sara, Judith: No tenéis ni idea de lo mucho que os voy a echar de menos. Los cigarros en la azotea, la alarma de incendios, llegar tarde a desayunar, las broncas de Carmela...
Pero bueno, qué se le va a hacer... Sólo queda esperar el comienzo del nuevo curso. Octubre, Octubre, Octubre... que poca importancia se le da a ese mes. Hace tiempo que llegué a creer que, efectivamente, es un mes que no existe. No existe, no. Ese mes no existe.

El tiempo no tiene importancia. Ni las horas, ni los meses, ni siquiera los años. El tiempo no tiene ninguna importancia. El tiempo no es nada, el tiempo es mierda. El tiempo es una excusa.
Demasiado tiempo, poco tiempo. El tiempo es mierda. El tiempo, nada. El tiempo no es nada, el tiempo es aburrimiento.

Las 21.13h. la gente es gilipollas. Ya lo dijo Pablo.

La importancia, las prioridades, el ser humano y sus circunstancias. Todo es mentira, ni siquiera soy consciente realmente ahora mismo de que aquí, en este tren, esta noche... No estoy aquí.
No estoy en este tren.
No estoy en ningún sitio, en continuo movimiento, pasa el tiempo... y yo no sé dónde estoy, pero esté donde esté sólo sé que no estoy aquí.

No escribo yo, porque ni siquiera estoy pensando. De mi cuerpo sólo noto unos labios secos, apretados. ¿Es ira? ¿celos? ¿envidia?

No es nada, sólo es sed. Porque aunque a veces lo olvide, sigo siendo un animal. Un animal, eso soy. Sólo soy un animal. Ni una gata, ni una perrita. Soy menos, cada vez menos, soy nada, me evaporo.... y el teclado sigue sonando.

Y las voces a mi alrededor. Sólo escucho... ronronean, pían, ladran... Esta gente, ¡sólo son chicharras!
Cigarras.
Tarabillas.
Insectos.

Estoy rodeada de insectos, de frustración, de alas rotas, de gatos que acechan. Sólo soy una polilla, una avispa, un finife...

Un bicho bola. Me escondo, echo a rodar, desaparezco.

La gente es gilipollas, gilipollas, gilipollas, gilipollas.

1 comentario:

  1. Grandes palabras, gran entrada.
    Alas rotas... mira este link a mi blog, mira el nº II: http://espacioenlasnubes.blogspot.com/2007/07/el-libro-de-los-versos-oscuros-captulo.html
    ¡Ánimo!
    Saludos desde mis nubes

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