lunes, 6 de octubre de 2014

En Logroño me duele mucho más la regla. Madrid II


Valle Camacho



En Logroño la regla me duele mucho más. Es una locura eso. No me puedo ni mover, y refunfuño y lloro y pataleo como una niña, porque me cago en dios. En fin, que me duele mucho. Hace tres meses, durante mi regla de julio, lo dejé claro en público con un post que escribí en mi Facebook y que decía algo así como "puta regla puta puta regla puta...". La gente, mis amigos de Facebook, sobre todo mujeres que comprendían mi dolor, empezó a comentar sugiriéndome diversos modos de paliar ese dolor: infusión de albahaca, ibuprofeno, cómo no, y otras medicinas naturales y no. Gabriela Collado (o Maga Viajera para quienes la conocen como blogger), al margen de pastillas, hierbas y otros remedios externos, me habló de conciencia, mente, etc. No le entendí muy bien y ahora no puedo parafrasearla porque borré mi perfil de FB, pero creo que sé por dónde van los tiros y ahora os diré por qué. Al mes siguiente, la regla apareció en Valladolid. Estuve pasando un fin de semana en casa de Dre porque me habían invitado a participar en un evento de poesía en Rueda. El domingo me despertó el dolor (aloha) y pensé: no te puede doler aquí (en Valladolid, me refiero, no a los ovarios). No te puede doler. No vas a estar lloriqueando en casa de Dre. Así que respiré profundo, me tomé un ibuprofeno, y empecé a pensar en mis ovarios y a quererlos a pesar de todo porque ellos solo están haciendo su trabajo. No me dolió en todo el día. El mes pasado, fue diferente. Creo que ha sido la peor regla de mi vida. El síndrome premenstrual fue terrible. Yo pensaba que me quería morir. La verdad es que septiembre fue un mes de mierda. Empezó guay porque me llamaron de dos puestos de trabajo ideales para mí y me pareció que las entrevistas fueron guay también. Así empezó la semana del 1. Pero luego no llamaron, luego el tema del dinero y las facturas póstumas que sigue generando La Plaquette, trabajos de corrección que no cubren la cuota de autónomos, todo el tema de Origami y su puta madre, y luego pues todo, claro, porque cuando te da el bajón es todo, y todo mal, muy mal. Así que la regla vino por todo lo alto. Con una contractura muscular en la espalda que estuvo quitándome la vida, y una ansiedad como para haberme arrancado el pelo a puñados. Fui a urgencias porque ya no podía más. Y os prometo que aguanto muy bien el dolor, pero lo de la espalda impedida fue ya el colmo. Y nada, que era ansiedad, y punto. Que te tomes un valium, te tranquilices y te vayas a casa. O a tu médica de cabecera, que ya te conoce como la paciente Drama Queen y te pregunta con una sonrisa: "¿pero tienes problemas de verdad o te los creas tú misma?" y después te receta Lexatin. Pasé un septiembre tan, tan, triste, joder. Y era como: a ver,  no puedo permitirme caer en una depresión. Si caigo en una depresión ahora, no me iré de Logroño nunca. Eso es lo que pensaba. Así que bueno, sin dinero, con una tristeza absoluta y una caja de lexatines sin abrir en el bolso, me cogí un bus a la mejor terapia posible: pasar unos días con Pat y Dre y maquetar La Fanzine. Después, pues ya sabéis.Terminé septiembre en Valladolid y después me llamaron de uno de los curros ideales para los que hice entrevista a primeros de septiembre y me vine a Madrid. Vamos, que la regla de este mes me ha pillado en Madrid, con calma, con trabajo, en un ambiente que me gusta, y, en definitiva, me ha pillado feliz. Así que no ha dolido. Así de fácil. No ha tenido nada que ver con la alimentación, porque la verdad es que he comido muy mal esta semana, sin pasta y con horarios cambiantes; ni con las pastillas, porque no tengo ibuprofeno ni antalgin aquí. La tristeza y la ansiedad me las han curado solamente las circunstancias. No he notado síndrome premenstrual, solo una pequeña molestia en los ovarios. Por eso digo que ahora creo que he entendido lo que me comentó Gabriela en Facebook. Que mi dolor no me lo produce la regla, no me lo produce mi propio cuerpo. Me lo produzco yo, como me dice mi médica. No me puedo frustrar tan fácilmente porque no me cojan para un trabajo, me queden cosas por pagar, descataloguen mis libros o no pueda escapar de Logroño. Imagino que al final todo tiene solución. Para empezar ya he tachado dos cosas: tengo trabajo y he podido escapar de Logroño. 


1 comentario:

  1. Pues mira por dónde acabo de dar con esta entrada! Me alegra mucho que te haya servido mi comentario. Un abrazo allí donde estés, a tí y tus maravillosos ovarios ;)

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