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viernes, 30 de diciembre de 2011

Biopsia (Fragmento) de Marina Hernáez

Anoche eché de menos a Marina en The Last Poetry Reading Before the End of the World, por eso he secuestrado una parte de sí* para mantenerla en mi blog.

(INICIO)


Los diarios comienzan por distinción en los astros.
La fecha en la solapa.
Quedar, con los gemelos enfundados.
Nácar. Un matasellos. La fecha de producción.
Y el tatuaje.
Cuando sale defectuoso.
Abre el estuche preciado.
A golpe de pulgar. Un chasquido.
Relame la calcomanía y frota.
La chica de la cheesburguer sonríe tranquila.
Educada con los modales en la mesa.
Antes de hincarle el diente.
Un beso de buenas noches.
La historia de la hamburguesa asesina.
Las pepitas nunca fueron inconveniente.
Pero cuando sale defectuoso.
También recibe el sello de garantía.
Mantiene la sonrisa impecable.
Por mucho que le duela.
Está bien.
Siempre le queda la excusa de los ciclos.
Sabe que los del tercer ojo la observan.
Tras la habitación con vistas.
Por más que le pregunten,
dice que se encuentra bien.








- Estoy bien.








de *Biopsia
Colección Portalillos 2011. 
Ayuntamiento de Logroño.






Marina Hernáez (Logroño, 1982) es licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Cuenca de la Universidad de Castilla La Mancha y en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Hamburgo. Ha dirigido cortometrajes como Pajaritos (2005), El fandalio de Narciso (2006) y Muffinbuffet (2008). Ha publicado el libro Caracol errante (2011; X Beca con Proyección del Ayuntamiento de Logroño).






La colección Portalillos es un suplemento de la revista Portales. Está dirigida por Diego Marín A. y pertenece al Espacio Literario del Foro de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Logroño. 







jueves, 24 de noviembre de 2011

Well it's been a long time, long time now...




Una noche insomne, hace un año, en el salón de la casa de Óscar, mientras escuchaba a Beirut y observaba el acuario con tristeza, me puse a escribir. Estaba triste porque esa misma tarde Óscar y yo tuvimos que tirar a a un pez rojo del que me había encariñado por el váter. Le cogí cariño porque me parecía peculiar su forma de nadar. Las últimas semanas se había dedicado a hacerlo cerca de la superficie. Los últimos días se dedicó a esconderse bajo las plantas. Óscar me dijo que ese pez no tenía nada de especial. Sólo se estaba muriendo. Los peces, antes de morir, pierden el equilibrio, me dijo. Yo, que vivo aterrada por la idea de la muerte, me negué a aceptarlo. Hasta que el pez, bajo una de esas plantas, se volvió blanco y tuve que resignarme y decirlo: Óscar, el pez rojo ha muerto. Óscar cogió una pequeña red verde, la sumergió en el acuario sorteando a los demás peces, y lo pescó. Y el sonido de la cisterna sonó como el primer puñado de tierra contra el ataúd. Es un sonido que nunca olvidaré porque es el que me hizo bajar del shock y darme cuenta de que mi abuela había muerto.

Y el pez muerto, Beirut y el insomnio, se transformaron en versos la noche en que se acababa el plazo para el ImaginArte. Y pensé ¿por qué no? y le di a enviar.









En Diciembre, poco antes de las vacaciones de Navidad, mi madre me llamó desde el Ateneo emocionada. Acababa de asistir a la presentación de Codal y alguien de la organización le había chivado que yo había ganado el ImaginArte, pero se trataba de algo confidencial hasta que el fallo del jurado se hiciera público. Sin embargo, eso nunca ocurrió.

Pasaron los meses y el fallo del VI Concurso ImaginArte no se hacía público. En verano, cansada de esperar, pregunté a los responsables por lo que había llegado a mis oídos. Tal vez se trató de una broma por parte de mi madre, dije. Pero no: la noticia era cierta, pero por problemas administrativos aún no podían hacer metálico el premio, y, hasta que se solucionara el problema, el fallo no se haría público. El premio, que nadie vaya a creer que es una cifra astronómica, son 200 euros. Hacia el final del verano, viendo que la cosa no se solucionaba, me dirigí al Ayuntamiento a hacer una reclamación. No tanto por el dinero como por el fallo. A todos nos gusta que se nos reconozcan los méritos y yo nunca había ganado un concurso de poesía.

A día de hoy, un año después de presentarme al concurso, el fallo sigue sin ser público ni el premio metálico. Sin embargo, y por eso estoy feliz, A la Memoria de los Peces verá la luz, porque será publicado en el último número de la revista literaria Portales; la revista gratuita que edita cada año el Aula Literaria del Foro de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Logroño.

La presentación de este número tan especial para mí será este viernes 25 de Noviembre a las 20h en La Gota de Leche, dentro de la programación de Artefacto 2011.

A continuación os dejo unos fragmentos de A la Memoria de los Peces que recité el pasado mes de Agosto en el bar Riff. 
El vídeo lo ha realizado Galería de Arte RepARTE.



domingo, 26 de diciembre de 2010

Hilo Conductor

Qué sorpresa me he llevado hoy al encontrar el primer número de la revista Portales, donde aparece publicado mi primer relato premiado: The Box Secret, una tontería propia de quinceañeras fans de Avril Lavigne con piercing bajo el labio desde los catorce. Por aquel relato me llevé el tercer premio del concurso literario <<Día del Libro 2003>>. Me lo comunicó Fernando Romero, el profesor de lengua y literatura que nos pasaba los apuntes en disquette y que usaba el método más complicado del mundo para analizar frases. Me lo dijo en clase, delante de todos, y pasé una vergüenza terrible. Me tapé la cara con las dos manos mientras él daba la noticia. Es más, al principio, cuando dijo que tenía que decirme algo relacionado con el concurso, pensé que habría sido descalificada del mismo por haber presentado el relato con la letra en un tamaño mínimo. Resulta que la extensión de The Box Secret era la máxima aceptada: 10 páginas en A4... pero con un interlineado simple, y no doble como marcaban las bases, así que opté por reducir la letra a la mínima expresión para que al doblar el interlineado siguiera ocupando diez páginas. 

El relato comencé a escribirlo durante el primer trimestre de 3º de E.S.O, cuando estudiaba en el I.E.S Rey Don García (Nájera). Escribía en los intermedios entre clase y clase. Los cinco minutos. Cuando todos salían al pasillo, a fumar o hablar. A sociabilizarse. Esa mierda que siempre me ha costado tanto. Cuando mi madre y yo nos trasladamos a Logroño, el único instituto donde pude matricularme, ya avanzado el curso, fue el Duques de Nájera. A veces creo que toda mi vida va marcada por un hilo conductor. 

La cosa es que hoy me he reencontrado con la revista y me he llevado una sorpresa enorme al descubrir que fui publicada junto a David González, Manuel Vilas y Kutxi Romero. Por aquel entonces ni siquiera sabía quiénes eran. Ya he dicho que era una quinceañeras fan de Avril Lavigne con piercing bajo el labio desde los catorce. Nada más. Me ha hecho ilusión. Tanta como cuando gané el premio, pero diferente. Me hace gracia -y me asusta- que ahora, siete años después, vuelva a coincidir con ellos en Viscerales. A veces creo que toda mi vida va marcada por un hilo conductor. 

Portales. Revista Literaria. Nº1. 2004.




Recorte de prensa. Diario La Rioja.

Extracto de The Box Secret.



A modo de anécdota, 
también me ha hecho gracia la sección de  "Crítica de Libros", donde Sonia San Román critica a Carmen Beltrán; Carmen a Odón Serón Zabala; Ódón a Íñigo San Sebastián Barja, e  Íñigo a Sonia San Román. 

:)

jueves, 18 de junio de 2009

agua bendita




Y entonces se cubrió de barro y esperó a que se solidificara.





Cuando era niña solía entrar a las iglesias para mojarse las manos en agua bendita. Pensaba que por cada vez que lo hiciera ganaría un año de vida, y es que con ocho años no había nada que deseara más que vencer a la mortalidad.


Ella sabía que la vida después de la muerte de la que hablaban en clase de religión NO existía. Se lo había mostrado una mosca. O un insecticida. O ambos.


Sucedió un domingo en el salón. Nada nuevo: las grandes revelaciones suceden los domingos, dentro de esa atmósfera triste anaranjada. Se confundieron al afirmar que la tristeza es azul. Aquel gato no estaba triste y azul: aquel gato era naranja y vivía en el patio de una vieja.


La mosca revoloteaba absurdamente a dos centímetros de la ventana, chocandose contra el cristal, repitiendo incansable aquel zumbido cosquilleante. Julia podía sentirlo en sus propios labios.


Quizá fue por eso que cogió el insecticida y disparó contra el miserable y reo animal hasta cubrirlo de una espesa capa blanca. Julia se quedó mirándolo, con el aerosol aún en la mano y un picor caliente en la yema del índice derecho. Bajo la capa blanca no había nada en absoluto. Ni zumbido. Ni mosca. Nada.

- Se ha evaporado.

- ¿Qué dices, Julia? – Preguntó lo que parecía ser su madre desde la cocina.


Pero ella no respondió, sólo subió los párpados a la máxima potencia y pensó:


Yo no he nacido para ser nada.



Desde entonces cada día, lo dicho, agua bendita.






Publicado en el número 9 de la revista literaria Portales.






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