lunes, 14 de enero de 2013

El dato oculto o la importancia de las cañas de después

En esta entrada hay una seria confusión de cursivas y comillas. Es tarde. Ruego me disculpen.


Tenía que escribir un relato con un dato oculto para el curso de Creación Literaria al que voy. Es decir, una historia que gire en torno a algo que no se dice explícitamente en el relato. No sé si me explico. El caso es que ando con una sequía creativa del quince y no escribí nada. Quería escribir sobre dos hermanos/amantes sin que se supiera que eran hermanos. Germen de eso fue Con las entrañas. Me arrepentí. Borré. Tiré. No fui a clase. Como sigo sin ser capaz de escribir, no he vuelto desde entonces. Esta semana volveré. Porque lo necesito.

¿Qué necesita Adriana?

a) Aprender a escribir (o profundizar, ya que el nombre del curso es, concretamente, Creación Literaria Profundización)
b) Tener más confianza en sí misma
c) Pertenecer a un grupo o sentirse parte de.


Ay.

Volver ha sido ya sabes dónde quién soy me queda alguien. ¿Lo hubo?

Hablo de Valladolid, de Colmo, de Bayreuth. Dirás tú de mili. Aquí es donde no estoy sola y donde más sola me siento. Salir a la calle ya no es libertad. Los bares cambian de nombre pero va la misma gente. No quiero ver gente conocida. Las caras conocidas por la calle son ya de gente muy lejana. Es un Quién es Quién del pasado. Esa parte de mí que ya no cabe. Si saben cómo era yo antes de irme significa que aquí
soy menos que en cualquier sitio. 

Tengo los dedos entumecidos en Logroño. No puedo escribir.  



Punto 1.

Cuando llegué a COLMO, quizá no el primer día, pero sí en una de las primeras reuniones a las que acudí, me llamó la atención que allí se hablara de Palahniuk y de David Foster Wallace. Después sabría más de Javier García Rodríguez y su implicación académica con DFW. Me llamó la atención aquella anécdota que nos contó sobre una estudiante de su asignatura Composición Literaria. Una señora mayor que acudía a asignaturas de la Universidad a través del programa para mayores "Universidad de la Experiencia", o algo así. Aquel "tampoco se crea usted que es Borges". Y aquel, en definitva, "afterpop con necrofilia" que se menciona en el poema que abre Cartografías, la última plaquette que ha editado el colectivo y que se presentó el pasado 27 de Diciembre en la que podría considerarse sede no oficial del Colmo: el bar La Curva.

Bueno, yo no voy a escribir una crónica sobre aquella noche porque han pasado ya varios días y me va a fallar la memoria. Y porque no soy de crónicas al uso. Y porque no son horas. Pero voy a escribir.

He puesto "Punto 1" como si fuera a escribir por puntos. Ya veremos.

He hablado mucho de Colmo. No sé si en este blog, que seguro, pero en la vida real he sido y soy bastante cansina. A todos esos amigos ajenos a la poesía que me miraban raro cuando desaparecía los miércoles por la tarde para ir a la facultad y volvía tarde y un poco borracha hablando de autores y editoriales de los que no habían oído hablar nunca. O decir cosas como "me pone Mallo", "lee este relato de Juan Bonilla" o "hemos llenado la facultad de post-its con versos". Esos amigos que me vieron dejar poco a poco de lado la carrera por bajar a Madrid a leer mis poemas  y escuchar los de otros. Decir Yo quiero escribir y utilizar la fotocopiadora de la facultad para hacer copias de La Fanzine en lugar de fotocopiar apuntes. Que nada tenía que ver La Fanzine con Colmo, pero a lo que voy.

Yo tenía Colmo los miércoles. Una reunión semanal con gente muy distinta entre sí pero con un denominador común: la pasión por la literatura y, en concreto, la poesía. No cursis con un hobbie que puede ayudar a ligar con quinceañeras. No. Gente que leía, estudiaba y vivía por la literatura. Cristina Abril lo dijo una vez; cito de memoria, pero creo que el fondo era algo así como "poesía como forma de vida". 

 Bueno, a lo que voy.

Llegó el 27 de Diciembre y yo seguía sin mi relato con dato oculto, que debía haber presentado el 11 o el 18. Lo había intentado, lo había intentado, pero no hubo manera. Me subí al autobús con un vestido nuevo y como si se tratara de una máquina del tiempo, volví a Valladolid.

Volví a casa de Cristina Guitérrez y como en unos títulos de crédito fueron apareciendo los personajes. Cris, Diego, Merino hablando por el móvil en la habitación contigua, la voz en off de Sara desde el móvil de Cris, "os veo en la Curva", y la de Eva "estamos aparcando", y Christian hablando de Iowa. Qué tal estamos todos, tan lejanos. 

Sobre la mesa hay bombones, vino tinto y plaquettes. El índice de autores, al final, dice "Leyenda". Pedro Conde remarcará esto en la lectura.

Cuando llegamos, La Curva ya está a rebosar de gente. No es de extrañar: somos unos veinticinco autores, más o menos. José Pablo y Christian han venido desde Iowa. Sara desde Berlín. Carrasco desde Bolonia. Eva y Uri desde Riga. Esperanza desde Ferrara. Otros tantos, aunque no se han ido del país, han emigrado igualmente. Isa, Merino y Marcos a Madrid, Rut a Ávila, Alba a Málaga, Ángel a Pontevedra, Celia a Palencia, Alberto al Hoyo, yo a Logroño. Aun así estamos todos los que acabo de nombrar, y los que están: Cris, Diego, Marina, Gonzalo, Nespereira, Raquel, Pedro. Es decir, todos los autores de la plaquette, -incluso ese desconocido Julián Mirlino por quien todos preguntan extrañados-, salvo Cristina Abril y Javier García Rodríguez. Dos ausencias que se notan muy fuerte.

Y, aunque alguno queda en Valladolid, la ausencia es tal y la nueva captación de miembros tan difícil, que Colmo se ha visto abocado a la extinción.

Desmembramiento, es una técnica de tortura en la cual se les desprenden los miembros a la víctima. Esta sufre primero esguinces, luego se desprenden las extremidades del cuerpo.
Wikipedia.


Y esta noche el dato oculto es La Despedida. Con mayúsculas. Es decir: el final definitivo. 

Este reencuentro brutal. Cómo hemos hecho todos para cuadrar fechas y compromisos para venir a La Curva y compartir poesía entre cañas y ron mieles. Para decirnos hola
y adiós.

Llévese usted esta plaquette sobre puntos diseminados por el mapa como souvenir y tómese la palabra Leyenda del índice en sentido literal. Que esto ya es historia,
y que después de los últimos bailes y gritos en un inglés de España profunda
"somos indies, somos indies" en la pista del Asklepios, y un volver a casa (que no es nuestra casa) casi descalzas
el Colmo se reduce a una página web
y conversaciones de chat en Facebook. 

Que despertarme con cuidado para no hacer ruido, y cerrar la puerta de casa de Cris despacio, y esperar el autobús que me lleve de vuelta a Logroño, es un rotundo y silencioso punto y final.








Versátiles

Este bar con ganas de humo
esta mesa repleta de cañas
y ron miel
este reloj de agujas quietas
y los amigos que la noche necesita

hoy que cumplo años pienso en vosotros
los que bucean por los libros
sin bombona de oxígeno
los de la risa sin anzuelos
los de la vergüenza colgada del escote
los blogueros los impulsivos los inéditos
los de la voz con hambre los genios
los de siempre los de paso los breves
los enredados los insaciables
los que sois
el Colmo de los miércoles,


Cristina Abril

7 comentarios:

  1. Pues que guay, tanto apoyo literario cerca Normal que lo añores

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    1. :) Apoyo literario y mucho cariño, y el ambiente de La Curva, que es incomparable. ays!

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  2. Tía, qué chulo te ha quedado... :(

    Jo, llego tarde, pero tenía que leerlo.

    Besitos muy fuertes- te espero en Berlín o en donde sea. You know.

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    Respuestas
    1. :)
      Claro! En cuanto tenga dinero, ay, Berlín, allá voy. :)
      Besos

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  3. el colmo, ya se sabe...

    una gran experiencia :))

    a ver si "logroño", es capaz de ser el comillo

    abrazo!

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    Respuestas
    1. Seguro que sí :) el 22 de Febrero va a ser el Comienzo :)

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  4. Qué grande eres Awi!!

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