sábado, 13 de enero de 2007

Laura Pausini

Siento que es mas fuerte que yo,
esta noche y todas, cómo no,
habla por él y por mi,
decide por los dos.
No sé por qué no supe contestarle,
le tengo miedo para provocarle,
si yo tuviera valor
debiera abandonarle.
¿Qué puede pasar?
podrias lastimarme tu
pero puedes resultar herido,
oh no, tu no.¿Por qué no...?
diré que ha sido culpa mia,
diré que han sido mis manias,
que lo he querido y lo he buscado yo.
¿Por qué no?esta noche te diviertes tu,
mañana la venganza es mia,
porque mañana puede ser mi dia.
¿Por qué no?
Cuantas dudas, cuantos porqués,
si no es amor que es lo que puede ser,
irresistiblemente suya me, quedo con él.
Al menos dime que me adoraras,
damelo todo, abrazame al final,y jurame después que no me dejaras.
¿Qué puede pasar?
podrias lastimarme tu
pero puedes resultar herido,
oh no, tu no
¿Por qué no...?
diré que ha sido culpa mia,
diré que han sido mis manias,
que lo he querido y lo he buscado yo.
¿Por qué no...?esta noche te diviertes tu,
mañana la venganza es mia,
porque mañana puede ser mi dia.
¿Por qué no?

miércoles, 10 de enero de 2007

MUSIC IS MY HOT SEX


Cansei De Ser Sexy - Music Is My Hot Hot Sex
From all the drugs the one i like more is music
From all the junks the one i need more is music
From all the boys the
one i take home is music
From all the ladies the one i kiss
is music (muah!)
Music is my boyfriend
Music is my girlfriend
Music is my dead end
Music is my imaginary friend
Music is my brother
Music is my
great-grand-daughter
Music is my sister
Music is my
favorite mistress
From all the shit the one i gotta
buy is music
From all the jobs the one i choose is music
From all the drinks the one i get drunk is music
From all
the bitches the one i wannabe is music
Music is my
beach house
Music is my hometown
Music is my kingsize
bed
Music is my hot hot bath
Music is my hot hot
sex
Music is my back rub
Music is where i'd like
you to touch
Claro-que-sim
Fuiescoteira-mirim
Direto da escola, não
Não ia cheirarcola
Nem basquete, pebolim
O que eu gosto não é degraça
O que gosto não é farsa
Tem guitarra, bateria,computador saindo som
Alguns dizem que mais alto que umfuracão (rhéum)
Perto dele eu podia sentir
Saía de seuolho e chegava em mim
Sentada do seu lado
Eu queriaencostar
Faria o tigela até o sol raiar
Debaixo dolençol
Ele gemia em ré bemol
Fiquei tensa
Mastava tudo bem
Ele é fodão, mas eu sei que eu sou também

martes, 9 de enero de 2007

El hombre ideal

Volviendo a mirar este librito de Gemma Lienas, caigo en otro artículo que también nos anima a vivir como paranoicas. Parece ser que según esta escritora los hombres son un peligro para la sociedad y que, como de las ratas, cuanto más lejos estemos de ellos mucho mejor. Ya sé que a veces a mí también me entran esas crisis feministas y escribo textos atentando contra todo el colectivo masculino, pero son eso, “crisis feministas”. Lo que quiero decir es que, por muy feminista que me considere (o me consideren) no creo que los hombres sean todos unos insignificantes sacos de carne y semen. Por favor, si fuera así no querría ver ni a mi padre, y, además, a mis amigOs no los cambiaría por nada. Lo que pasa es que he tenido muy mala suerte.
Soy presa de una maldición que hace que todos los tíos a los que conozco acaben siendo unos gilipollas redomados. Bueno, todos no... pero sí la gran mayoría. El 99’9%.
Bueno, no quiero demorarme más. Aquí os dejo otro texto de Gemma Lienas.
EL VALOR DEL MIEDO.

El aténtico miedo es un regalo. Éste es el título de un libro norteamericano que compré como base documental para mi próxima novela. El autor, especialista en comportamientos violentos, explica de qué modo podemos detectar signos imperceptibles de peligro antes de que sea demasiado tarde.
El libro se abre con una nota que dice: “los varones son en cualquier parte del mundo más violentos que las mujeres. Por esta razón, el lenguaje que se utiliza en el libro es específicamente masculino. Cuando se trata de violencia, las mujeres pueden orgullosamente no sentirse identificadas porque, al menos en esta cuestión, políticamente correcto significa estadísticamente incorrecto.”
Después de esta introducción se entiende que, a pesar de que el libro habla de todo tipo de violencia, a la que se refiere más a menudo es a la violencia de género.el autor afirma que existen indicadores ante los que las mujeres y las chicas no pueden hacer la vista gorda. Explica lo importantes que son estas señales de alerta que nos envía la intuición, sobre todo al inicio de una relación, cuando aún no hemos quedado atrapados en la telaraña de las emociones y todavía somos capaces de percibir los avios de nuestro GPS emocional.
El instituto Catalán de la Mujer acaba de poner en marcha una campaña contra la violencia de género con este lema: “Corta con los malos rollos”. La campaña, basada en anuncios, talleres formativos, conferencias y exposiciones, se dirige a gente de 16 a 25 años y tiene un carácter preventivo. Se trata de enseñar a las chicas a no dejarse atrapar en una relación sentimental con un tipo que a la larga pueda resultar su futuro maltratador. Y se trata también de enseñar a los chicos a modificar determinados comportamientos.
Chica, situaciones que hace falta conocer como de potencial peligro futuro:
Un chico, que acabas de conocer, te anuncia con una sonrisa encantadora en sus labios: “Soy un cabrón”. Desconfia de él; seguramente lo es.
El chico te llama cada dos por tres al móvil para saber dónde estás. No pienses que te quiere mucho y no puede estar sin ti; es una forma de tenerte controlada.
El chico te trata muy protectoramente. ¡Fatal! Establece una relación en la que él está por encima de ti; si se le cruzan los cables, en lugar de protegerte, te atizará.
El chico se muestra compungido porque has decidido pasar la tarde con tus amigas y cancelas la cita. ¡Mal!, te has dejado hacer chantaje emocional.
Y mejor si se te ponen los pelos de punta pensando en cualquiera de estas situaciones. El miedo es, en este caso, un regalo.


Asi que, ya sabéis chicas, el hombre ideal es aquel que no nos llama, que no tiene un carácter protector y a quien se la sople que cancelemos una mil veces sus citas. Si, es cierto, ese es mi hombre ideal.

Histeria feminista

Hola gentecilla!!!
He recuperado de mi estantería un libro que leí hace un par de años: “Ni Putas Ni Sumisas” de Gemma Lienas. El caso es que he estado echándole una ojeadilla y me he topado con un capítulo que aparenta pecas de histeria feminista. (Uy, pero qué he dicho)
Bueno, yo lo pongo, y vosotros ya sacaréis vuestras propias conclusiones:

MUJER PRECAVIDA...

La Conferencia Episcopal ha puesto en marcha una campaña para defender el matrimonio entre una mujer y un hombre, excluyendo cualquier otra alternativa. Para ponerlo claro: los obispos – como puede comprobarse, con una excelente voluntad negociadora – han impreso unos nuevos folletos propagandísticos – pagados con nuestro dinero – para explicar que los matrimonios de lesbianas o gays son contranatura. Dicen que la unión de un hombre y una mujer es la “realidad natural, racional y humana”, que “garantiza la supervivencia biológica, espiritual y moral de la humanidad”.
A mí, en cambio, cada vez me parece menos racional y humana esta unión y, sobre todo, considero que no garantiza en absoluto la supervivencia de las mujeres. Es más, cada semana que pasa y al ritmo de tantas mujeres muertas a manos de sus parejas, se me hace más evidente la peligrosidad del vínculo. Por ejemplo, ojeamos el periódico de hoy y encontramos las noticias siguientes. Un vecino de Sabadell mata a su mujer a cuchilladas después de una disputa familiar. En Requena han encontrado bajo un puente de la autopista el cadáver de una mujer, cuyo marido ya ha sido detenido aunque alega que sufrieron un accidente; no aclara, sin embargo, por qué razón él no fue a dar con sus huesos al fondo del barranco o por qué no avisó de que su mujer sí había caído. Y en Pontevedra se busca al novio de una mujer hallada enterrada en una colina, envuelta en una sábana.
Monseñores, les sugiero la próxima campaña, que podría llevar este título: “Como el tabaco, o incluso más, tener marido puede matar.” Propongo que, a continuación, ofrezcan una serie de consejos a las mujeres para que eviten caer en la trampa de una relación destructiva. Por ejemplo:
Mujer,
Si estás pasando por una época de moral baja o con disposición hacia el cambio y te tropiezas con un hombre muy especial, que hasta conocerte no ha tenido suerte en el amor, desconfía.
Si, a pesar de ser muy encantador, en las primeras citas dice o hace algo que te pone los pelos de punta, haz caso de tu intuición: desconfía.
Si tienes la impresión de que no “siente” lo mismo que tú, desconfía.
Si es posesivo y necesita tenerte controlada, pero él se aferra a su independencia, desconfía.
Y si, finalmente, llegas al punto de comprender que junto a él nunca vas a ser feliz, significa que has llegado demasiado lejos. Escapa.

La campaña de la desconfianza, la llamarían muchas personas. Es cierto, las mujeres, con tantas precauciones, con tanta desconfianza, corremos el riesgo de volvernos un poco paranoicas. Aún así, no perdamos de vista que vale más mujer paranoica viva que mujer cuerda dos palmos bajo tierra.
Gemma Lienas.

El tiempo lo destruye todo

He perdido el tiempo. Lo he perdido, y eso no vuelve.
He perdido el tiempo. Lo he perdido, y eso no vuelve.

Siempre tengo que estropear las cosas. Siempre digo: “la próxima vez pensaré antes de actuar”, pero ¡que coño! Siempre es al revés...

Estamos a ocho de enero (quedan unos minutos antes de que den las doce) y ha sido hoy cuando he regrasado a Valladolid de mis “vacaciones” de Navidad.
El 21 de Diciembre, cuando cogí el tren para ir a Logroño, una estúpida ilusión burbujeaba dentro de mí: veré a Marta, Elena, Letty, Tudel, Nacho... etc. En mi cabeza rondaba una lista de nombres enorme, y sonreía en mis adentros al darme cuenta de a cuánta gente echaba de menos. A cuanta gente deseaba ver.
Sin embargo, las vacaciones no fueron lo que yo esperé.
Vino a buscarme Letty a la estación, y de ahí al portal de mi casa nos acompañó una insulsa e incómoda conversación. Preguntas y respuestas cortas. ¿Por qué, maldita sea, si la quiero tanto y tenía tantas ganas de verla, no fui capaz de abrazarla y contarle las mil una batallitas que he vivido con Sara y Judith en Pucela?
Después, un viernes. Marta viene a buscarme (como siempre, ella siempre está rondando el telefonillo de mi casa cuando voy a Logroño. Me alegra tanto que quiera pasar tanto tiempo conmigo, aunque a veces me abruman tantas visitas... yo mi amiga la susceptibilidad) y juntas vamos a hacer una visita a Elena, que está trabajando en una tienda de dulces en un centro comercial. Elena sigue como siempre, y yo estoy “chinglando” el trozo de uña que se me rompí al bajar la maleta del tren el día anterior. Para cuando me doy cuenta, tengo la mano llena de sangre. Marta me mira, yo miro mi mano, Elena se rie y yo más aún. Como una pequeña psicópata, con mis manos empapadas de sangre, riéndome de mí misma y ese defecto incorregible.
Elena y Marta me abrazan, son tan distintas y las quiero tanto... Y ni siquiera sé cómo ellas me pueden querer a mí, de verdad, no sé cómo pueden aguantarme.
Marta no va a salir por la noche, pero Elena sí.
Por la noche salimos, Elena, Laura, Sasu, una amiga de ellas que cumplía ese día los años y yo. Después de beber una copa de piña colada con malibú y bacardi en el café Madrid, sé lo que me espera: reaggetón.
Así que no es de extrañar que aguantara poco. No lo soportaba, y aunque suene mal que lo diga yo, me sentí que ese no era mi lugar, que esa prueba ya la pasé, que ahora estaba en una etapa de mi vida que trascendía a aquello. Bailar en la Rondalosa era como bajar hacia lo más denigrante... y no, yo no soy así. Me reí, me reí muchísimo, porque nosotras íbamos muy guapas, arregladas, y ellos eran todos horribles. No había ni un solo chico que se salvara de la quema, y todos ellos sin excepción miraban con ¿ “deseo” sería la palabra? A todas y cada una de las chicas que, como vestidas como maniquíes de inditex, bailaban canciones de letras tran profundas como “Esta noche es de sexo...”. Y me volví a reir, porque recordé cuando, hace dos años, Elena y yo fuimos a las fiestas de Arenzana y bailamos reaggetón mejor que nadie. Recuerdo cómo se nos acercaban todos los chicos y nosotras los rechazábamos coquetas, porque aquella noche era sólo de nosotras dos. Nos sentíamos perfectas e intocables, como las princesas. Pero aquello sucedió ya hace tiempo, a mí ya no me gusta eso. Y la vi, a Elena, bailando con Sasu, Laura y la otra chica (espero que me perdone por no recordar su nombre), pero ya no bailaba como aquella noche en Arenzana. Ahora todo era muy distinto, y dejé de reir. Me di la vuelta, me acerqué a la barra, me peleé por conseguir mi abrigo, que estaba debajo de una gran montaña de cazadoras y bolsos y, abatida, dejé que mi querida bufanda roja se quedara allí, extraviada entre aquellas ropas. Y la sentí allí, perdida y descolocada, a esa bufanda roja, tan vieja, tan desgastada, entre aquellos abriguitos de Bershka. Pero no aguantaba más y me fui.
Los días que siguieron a aquella noche se confundían entre cenas familiares y horas y horas frente al ordenador para terminar aquel dichoso trabajo de antropología cultural. La cena de NocheBuena, en Baños, con Laura gritando de alegría al jugar con su regalo (un Winnie de Poo, subido sobre una tortuga, que hablaba y caminaba cuando Laura hacía sonar un sonajero), mi abuela gruñendo, mi tío discutiendo por qué canal de televisión debía estar puesto... Pero bien al fin y al cabo.
Después, de regreso a Logroño, a hacer deberes y trabajos, a hablar por messenger con Tudel, Paula o Renato. A perder horas y horas, descargando películas, y canciones, muchas canciones.
Echando de menos tantas cosas.
Después Marta me llamó y juntas fuimos a comprar las entradas para ver dos conciertos del ACTUAL.
Pero aún no había visto a Letty desde el jueves, ni a Elena desde el viernes. Ni a Tudel y los demás desde San Mateo.
Un viernes, un viernes de frío, quedo con Marta para salir. Mientras me vuelvo loca pensando qué ponerme, y mientras mantengo con Renato una de esas tantas conversaciones, él me llama por teléfono. Que tonta, qué tímida, cuántas tonterías pude decir en unos minutos y lo mucho que me reí. Y él también, de mí, no me extraña J.
Salí, salimos, salimos Marta y yo, pero a dar vueltas por las calles vacías de un Logroño que ser “reservaba” para la noche siguiente: NocheVieja. No haya ganas de nada, y ya hemos hablado de demasiadas cosas por hoy. Hace frío, hemos llamado a Elena pero ni ella tiene ganas de salir. Así que nada, vuelta a casa.
Después llegó NocheVieja, y el tener que ir a celebrarla a Villodas con la familia paterna. Todo extraño, todo diferente, pero bien al fin y al cabo. Viendo películas cutres de terror con mis primas (tales como “Campamento infernal” o “La garra del diablo”) y saliendo con Beatriz, la más mayor de mis primas, a celebrar la última noche del año por los bares de la parte vieja de Vitoria, vestida con un vestido de fiesta demasiado “provocativo”. En fin, menos mal que no me tomaron ninguna foto.
Y regreso a Logroño, a mi escritorio, a mis deberes y al messenger.
Llega el martes, Les Lupas, Los Coronas y New York Dolls. Somos dos chicas muy tranquilas, nos sentamos en la primera fila de las gradas y nos enamoramos de Los Coronas, aborrecemos a Les Lupas y alucinamos con New York Dolls.
Miércoles y jueves, más messenger, más lógica y otros deberes que me ponen de los nervios. Viernes, más de lo mismo...
Viernes. Vanesa me abre una conversación en el messenger: “¿A qué no sabes con quién estoy?” No es difícil de adivinar, teniendo en cuenta que sólo tenemos a una amiga en común: Elena. “Hola amor”, me dice Elena, “¿Qué haces?”
“Nada, aquí, volviéndome loca con unos deberes de lógica”
“Ah, que bien. Bueno, nosotras nos vamos ahora de fiesta, adiós.”
Ohhhh.... Indudablemente, Elena no quiere amigas, quiere gente para salir de fiesta. Y yo para eso... yo para eso ya no sirvo. No para el tipo de bares que a ella le gusta frecuentar.
Al día siguiente me llama Kimbo. “¿Cómo lo hacemos para coger las entradas del Maratón de Cine?” Mi cara en ese momento adopta una extraña expresión de desconcierto. “¿Qué?”
“Sí, me dijo Marta que hablara contigo, porque os ibáis a venir con nosotros al Maratón de Cine”.
“¡Pero si ya cogimos entradas para ir al concierto de esta noche...! Bueno, ahora hablo con ella.”
Tudel se acaba de conectar al messenger y me dice algo que me pone muy triste.
“Anoche nos encontramos con Marta en la zona de los conciertos y se vino con nosotros (...) serían sobre las diez (...) no te llamó porque no tenía el móvil (...) me dijo que no habías salido porque tenías que hacer unos deberes de lógica”
Me enfadé con todo, porque tenía tantas ganas de verlos... y ya no iba a ser posible estar con ellos. Enfadada porque hay cientos de cabinas por Logroño y pudieron haberme llamado, enfadada con todo y con todos. ¡Qué coño la lógica! ¡le hubieran dado por culo a la lógico esa noche sólo por volver a verlos! ¿Tanto costaba una llamadita o un mensajito? Tal vez no querían verme... No, no lo creo. No, qué va, Awy, no digas tonterías, si fuera así Tudel no te aguantaría durante tantas horas seguidas hablando por el messenger.
Al final, nada de maratón, y tampoco los vi a ellos... pero me lo pasé genial en el concierto con Marta. Los tres grupos estuvieron geniales: Le Punk, Najwa Nimri y The Gift. Todo perfecto. Un concierto espectacular.
Domingo, ayer.
Una entrada machista en el space de Renato, Tudel recomendándome canciones y dejándome comentarios aquí, en este blog.
18 días en Logroño. Dieciocho días perdiendo el tiempo. No pude quedar tampoco con Dani, aquel amigo que me animaba las mañanas en cuarto curso de la eso. Y no Letty en Sesma, creyendo que yo no la quería ver.
¿Y los reyes? Dinero, nada más que dinero... dinero que irá destinado a mis gastos de la universidad y la residencia.
Ayyyyyy...
Ya estoy de nuevo en Valladolid.
Y, ahora, me lo propongo bien en serio: cuando vuelva a Logroño en Semana Santa, no volveré a perder el tiempo. Debo recuperar el tiempo perdido con Elena y Letty, y volver a salir de fiesta con Marta y reír, reír, reír, reír mucho más. Ir al Mi Amigo, porque, extrañamente, también tengo ganas de ver al Chuchi, y, cómo no, volver a revivir aquellas noches en el San Miguel, con Marta, Nacho, Tudel, Kimbo, Choche y compañía.
Y que le jodan a la lógica, la antropología y a todos los deberes.
En estos casos para nada es malo desconectar. Pero, de donde debo desconectar inmediatamente, es del messenger. Igual que he hecho esta mañana con el Emule J

Y nada, esta semana me toca ver Metrópolis y Nosferatu (la original, la de Murnau), ir de rebajas y no tomarme la vida tan en serio. Y, joder, dejar de hacerme briznas y volver a mi dieta de manzanas y naranjas.
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