sábado, 19 de noviembre de 2011

¡Marlene! Tráenos champán.



 ¿Te gusta esta música? Son discos de cuando yo era joven. Me ponen triste a veces, o alegre. Depende. Son de la época de mi primer marido, ¿sabes? Fue un amor maravilloso. Alguien ha dicho que todo lo hermoso termina pronto. Hay algo de verdad en ello. Pierre tuvo un accidente, le apasionaba conducir. Pierre era... un hombre muy guapo. Pero estaba obsesionado. Pensó que era inmortal. Y no lo era. Cuando nació nuestra hija llevaba ya cuatro meses muerto. No fue fácil para mí. Pero todo en la vida es destino, estoy segura. Tuve que hacerme a la idea. ¿Sabes Karin? el hombre es un ser desgraciado. En última instancia lo aguanta todo. Todo. Los humanos somos duros y brutales. Todos somos reemplazables. Todos. Hay que aceptarlo.



 - ¿Dónde vives? 

- En el hotel Übersee. 
- ¿En un hotel? Debe de ser carísimo. 
- Veintisiete marcos, con desayuno. 
- ¿Lo ves? ¿Quién puede permitirse algo así? Vente a vivir conmigo. Sería más barato y... sería maravilloso. 
- ¿Sí? Yo... 
- ¿O no? 
- Sí, gustosamente. Es que quizás... te hartes de mí. 
- Me conozco, Karin. No me harto de ti. Me conozco. A menudo estoy muy sola. Lo pasaremos muy bien. 
- Si tú crees... 
- Sí, claro. Te quiero. Te quiero, Karin. Te quiero. Juntas conquistaremos el mundo. Quiero acariciarte, besarte, yo... 
- Tú también me gustas, Petra, pero... tienes que darme tiempo. 
- Tienes tiempo. Lo tenemos las dos. Tenemos mucho tiempo. Tenemos tiempo para conocernos. Nos llegaremos a amar. 
¡Marlene! Tráenos champán.

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