miércoles, 9 de diciembre de 2009

"Nunca acierto cuando elijo un número"

Voy a aprovechar que sigo en Logroño y dispongo de Internet para desahogarme. Hacía mucho tiempo que no recurría al blog como válvula de escape para gritar mis mierdas, pero son las cinco menos veinte de la mañana, estoy intentando sin éxito centrarme en un trabajo para clase y, para terminar de rematar la faena, he visto La Fille Sur Le Pont. Seré sincera. Vi esta película hace muchos años, en La 2. Recuerdo que me enamoró perdidamente y se convirtió instantáneamente en mi película preferida. Pero no, no la volví a ver. Hasta hoy. No recuerdo cómo era yo cuando la vi. No recuerdo las emociones, ni en qué nivel me vi reflejada en Adèle, pero hoy me he sentido terriblemente identificada.

Ya no se trata de desengaños amorosos, de desamores, ni de pollas en vinagre. Se trata de que me hagan creer que soy especial, que me digan me gustas demasiado, que decirme te quiero sea tan fácil, y yo me lo crea como una idiota. ¿Cómo puede pasarse tan rápido del te quiero al paso de verte? Del me gustas tanto al he conocido a alguien muy especial.
Así me quedo, atrás, siempre, atrás, detrás de las otras, de ellos, de las mentiras, de los vodkas con lima y los chupitos de pêche o de las continuas noches de insomnio frente a papeles en blanco, canciones que me harto de escuchar, como de mi vida, y los remordimientos por haber sido tan y tan patética alguna noche de estas, intentando en vano fingir que puedo sentir algo cuando lo único que consigo es sexo sin ganas, ni garantías, ni orgasmos. Sólo dolor. Dolor y la vergüenza absoluta por un cuerpo que sigo sin apreciar ni sentir como mío. Pero como Adèle, igual soy incapaz de decir que no porque estoy harta de ser quien espera en la estación.




Os dejo el diálogo inicial de la película, y, si pincháis aquí , podéis ver la escena en cuestión doblada en español.
Vanessa Paradis está estupenda.


- Adelante Adèle, cuéntenos.

- Pues... tengo...


- Tiene 22 años...


- No, los cumpliré dentro de dos
meses.

- Y dejó de estudiar muy joven porque
quería empezar a trabajar. ¿Es así?

- Sí, pero no fue para trabajar, sino
porque conocí a alguien. Me apetecía estar con él, por eso me fui de casa. Prefería vivir con éI que con mis padres, y al conocerle, aproveché... la oportunidad.

- ¿Era una necesidad de libertad?

- No sé. Lo hice para acostarme con él, porque
cuando era más joven creía que la vida empezaba el día que hacías el amor, y que antes no eres nada. Era el primero que me... lo proponía y me marché con él para estar juntos y empezar mi vida. El problema fue que no tuve un buen comienzo.

- ¿No se Ilevaba bien con éI? ¿Por qué no tuvo un buen comienzo?

-
Porque conmigo siempre es así, empieza mal y termina peor. Nunca acierto cuando elijo un número. ¿Ha visto esos papeles en espiral para atraer moscas? Yo soy igual. Atraigo las historias cutres que pasan a mi lado. Creo que hay gente así, que son como un imán para aliviar a los demás. Nunca acierto cuando elijo un número. Todo lo que intento o toco se convierte en una putada.

- ¿Cómo se lo explica, Adèle?

- La mala suerte no se explica... es igual que el oído musical, se tiene o no se tiene.

- ¿Qué pasó con ese chico?


- ¿Con cuál?

- El primero, con el que se fue. ¿Llegaron a hacerlo?

- Sí, lo hicimos.

- Pero le decepcionó.


- No. Y ahí está el problema, porque si no me hubiese gustado, no estaría... donde estoy. La primera vez no estábamos muy cómodos.


- La primera vez nunca es fácil. No estaba cómoda porque ambos eran... muy jóvenes. - No, porque eran los servicios de... una gasolinera y no es muy práctico. ¿Lo ha intentado usted?

- No.

- Es complicado. Sobre todo en las autopistas. Fue idea mía hacer dedo, porque
creía que las historias de amor siempre ocurrían al lado del mar. Estaba equivocada, pero... es normal, porque nunca he tenido buenas ideas. Siempre me pasa igual, enseguida me embalo, no pienso, es un defecto. Menos mal que me recogieron, porque hubiese sido capaz de tirarme debajo de un camión.

- ¿Quién la recogió?

- No se lo puedo decir porque estaba casado, un psicóIogo. Se dio cuenta enseguida de que tenía una "depre" de la leche. Hizo lo que pudo para levantarme la moral. Se desvivió tanto que creí que me había quedado embarazada. Por fortuna, sólo era apendicitis. Por fortuna, por decir algo, porque con el anestesista tampoco tuve mucha suerte.


- ¿Tuvo problemas con él?


- No, era encantador, y parecía tan enamorado que le hubiera seguido hasta el fin del mundo, pero sólo fuimos hasta Limoges. Es curioso, ¿no? Cómo la gente puede parecer colada por ti... cuando no lo está. Debe de ser fácil fingirlo. Me decía que le hacía el mismo efecto que un cointreau. Pero se cansó rápido del cointreau y se fue a llamar por teléfono.

- ¿A quién?


- No lo supe porque desapareció.


- Estábamos en un restaurante, y yo no sabía que había otra salida, y me quedé esperando hasta que cerraron. El dueño vivía encima. Olía un poco a fritura, pero tenía las manos delicadas y suaves.
Las manos engañan, te hacen creer cualquier cosa. Así es como empecé a trabajar. Me contrató de relaciones públicas en su restaurante.

- ¿En qué consistía su trabajo?


- Al principio, tenía que recibir y sonreír a todo el mundo... No me daría un infarto con ese trabajo pero una sonríe y la gente se equivoca, y en Limoges hay tantos hombres que se sienten
solos... Desde fuera no te das cuenta. El juez me dijo que era una de las zonas de Francia con más personas deprimidas.

- ¿Qué juez, Adèle?


- El que se encargó de mi caso cuando cerró el restaurante, por el tema de las relaciones públicas. Él también era depresivo. Pero fue igual, tampoco se ocupó de mí mucho tiempo. Ni 15 minutos. En una habitación de hotel, sin almohada, sin tele, sin cortinas...
Creo que no era mala persona. Al verme los ojos rojos de tanto llorar, me ofreció su pañuelo y se marchó. Quizá no me merezca nada mejor. Debe de estar escrito en algún sitio. Hay gente que ha nacido para ser feliz, y a mí todos los días de mi vida me han engañado. Todo lo que me prometieron me lo creí, pero nunca conseguí nada. No sé hacer nada, no le importo a nadie, no soy feliz, ni realmente desgraciada, porque seguro que lo eres cuando has perdido algo. Pero nunca he tenido nada mío, sólo mi mala suerte.

- ¿Cómo se imagina el futuro, Adèle?

- No lo he pensado. Cuando era pequeña, sólo deseaba crecer. Quería que sucediera deprisa.
Pero ahora no sé para qué ha servido todo esto, no lo sé. Hacerme mayor... El futuro es como una sala de espera, como una gran estación con bancos y corrientes de aire, y tras los cristales gente que pasa corriendo. Sin verme, tienen prisa. Cogen trenes o taxis. Tienen un sitio adonde ir, alguien con quien encontrarse... Y yo me quedo sentada, esperando.

- ¿Qué espera, Adèle?

- Que me ocurra algo.

11 comentarios:

  1. Para ti siempre fue muy fácil decir te quiero con tal de tener un nuevo capricho con el que entretenerte una noche más, quizás por eso a los demás nos es tan fácil decirte adiós.
    Y seguramente los dos estemos mintiendo...

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  2. nos pasa a muchos, le damos al sexo un valor que luego se pierde al día siguiente, lo he vivido con tristeza cuando me ha pasado

    un beso, awi

    s

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  3. No gusta sentirse identificado con incomodidades o inoportunidades, sin embargo resulta tan necesario para seguir caminando...

    y me acaba de pasar, para variar, al adentrarme en tus líneas.

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  4. adri, calma, estas cosas pasan y muy a menudo, aunque no lo creas, el sexo es lo jodidamente malo que tiene...

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  5. Bueno si t sirve d consuelo esas cosas nos pasan a todas y creo que todos también....

    Yo también soy una negada para...coger número...y he tenido muchas noches de esas en las que luego ves que no tiene mucho sentido lo que has hecho.

    Así que anímate que somos much@s los que estamos o vivimos esas situaciones.

    pd: veré esa peli, aunque no se cuando...la buscaré por internet

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  6. A todos nos gusta sentirnos especiales... La diferencia es que tú lo eres. Besos,
    V.

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  7. Hacia mucho que no pasaba por aca....tanto como tú colgando tus "mierdas personales"?....
    Quizas...por una vez que decides tener a alguien de manera algo mas formal, se te jode todo...habra que esperar...dale tiempo date tiempo...


    pd: No te conozco como los demas...y mas de tres minutos no hemos hablado...y si hasta quizas tu mirada tenga un deje de locura...no me pareces una persona patetica....no lo eres...las situaciones que vivimos hacen que uno reaccione de una manera distinta quizas de lo que deberiamos...pero es normal...recorda que nadie sabe como vivir...
    bue ya me estoy poniendo senil

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  8. Algo agradable, venga, piensa, ¿Qué puedes decir adecuado y que ayude, que no suene condescendiente?
    Ya te han dicho que esto pasa, que la vida es asquerosa y que los humanos en general, somos unos mierdas. Seguro que intuyes que existe algo bonito, aunque cada vez sea más difícil diferenciarlo... Jodida ampliación del campo de batalla.
    No nos conocemos, prácticamente, así que espero que no te tomes esto como una falta de respeto, pero, te toca joderte. No veo otra opción, asume la realidad de estar rodeada por hijos de puta y sigue adelante.
    Tan solo, deberías dejar una puerta abierta por si hay alguien que no sea completamente subnormal.

    Un abrazo y mucha suerte.

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  9. Bueno, puestos a desnudarse, ¿quién no ha perdido la fe en una relación de pareja duradera? ¿quíen no buscó después divertidos y jocosos encuentros sexuales sin más compromiso que el juego compartido? ¿quién no rehuyó o fue incapaz de mantener relaciones estables y/o esporádicas durante un tiempo, refugiándose incluso en el celibato? En definitiva, ¿quién no cae en la insatisfacción ahora o después?

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