domingo, 20 de mayo de 2012
Despegar aviones.
lunes, 12 de diciembre de 2011
No le pienso dar al Enter
Hola soy Blogger y me gusta desconfigurar entradas. Con todos ustedes, el texto centrado.
martes, 17 de mayo de 2011
a Olaia Pazos
tuve oportunidad de conocerla un día en Madrid. Muy poquito tiempo. Estábamos en su casa y yo me mantuve callada (así soy yo en el primer contacto) mientras ella ensayaba lo que tocaría un par de horas después en la presentación de Generación Blogger en la Fnac. Mientras la miraba, a ella, a su habitación preciosa repleta de accesorios y objetos de circo, de actriz, de teatro, el balcón, etc. no dejaba de pensar que a esta tía tendría que conocerla Pat. O esta tía a Pat. Olaia imitaba a su amigo Paco Sevilla, a quien tuve ocasión de conocer en la complutense en aquel homenaje a Miguel Hernández, cuando conocí también a Óscar Aguado, y vi un ambiente universitario que me gustó y debates filosóficos en las puertas de los baños y cachis de calimotxo por los pasillos y a gritos y el rector expulsando de la facultad a Paco y a Óscar. Qué enamorada estaba yo de la bohème y cuán ingenuamente creí a Leo Zelada cuando hablaba de Madrid como "la nueva París". Y qué claro lo tuve en casa de Olaia. Qué envidia me dio: poeta, cantante, actriz. Una envidia por lo que no vivo(í) ni parece que vaya a vivir, como cuando leí Chamuscadilla de Malicia Cool:
Yo pensaba -tenía muy claro- que la clave era Madrid. Vivir en ella y leer en los bares. Pensaba que la bohème era todo aquello: las camisetas de Neorrabioso, el fondo azul de Los Diablos, los gin tonic con pepino en el Manuela. En definitiva: el cielo rojo-gris de Madrid.
Pero Madrid se va alejando y en Los Diablos parece que siempre -y sólo- lee la misma gente. A mucha de la cual admiro -quede claro-, pero del mismo modo que inserto ese "quede claro" entre guiones, me da la sensación de que todo al final se está convirtiendo en un nosotros y los otros, en una endogamia que ya roza lo patético. Dentro de los guiones como dentro del círculo: como siempre el miedo a quedarse fuera, a ser olvidado. Mi idea de Madrid como nueva París literaria murió el día que recibí un correo de Leo Zelada donde me proponía participar en una antología previo pago de X euros. Pero también murió el día en que los poetas abandonaron el papel por los smartphones, iphones, o lo que sea. Murió el día en que las poetas funcionaron mejor como modelos. Murió y ahora yo me voy lejos desde donde publicaré poemarios póstumos que no leeré en público.
Murió pero me llevo Quieres que te cuente un cuento en el MP4, Chamuscadilla en el E-book, y Blis Blas Blues en mi blog roll, mientras espero que llegue un paquete de Casa del Libro con Sois todos tontos y me lamento por la incontinencia verbal que descargo en este blog -pero no en la calle- y me va cerrando puertas entre un círculo que ya no sé si aboga por el amor a la literatura, por el ego o por la moda, pero del que no quiero salir.
El disco de Olaia es una maravilla, como sus poemas:
domingo, 24 de octubre de 2010
Prosía, medias y leggins estampados y una postal desde Italia. O cómo hacer de la poesía un mundo en el Messenger. O en el facebook o en el gTalk.
lunes, 27 de septiembre de 2010
Green Tea After Lunch
![]() |
| Elena y yo, en otros tiempos, con un montón de gente de la que no me acuerdo ni de la mitad, semitiradas por el suelo. |
![]() |
| Leti visiblemente decepcionada por lo que le regalamos en su 16 cumpleaños. |
martes, 14 de septiembre de 2010
Symmetry Of Empty Space
lunes, 29 de marzo de 2010
Estupenda
lunes, 21 de diciembre de 2009
Energía Negativa
Foto extraída de aquí.Ahora que tengo suelto, espero al autobús, y cuando llega dejo en la marquesina la enorme bolsa del Corte Inglés con las botas rotas dentro. Igual, quién sabe, a alguien le viene bien una buena dosis de energía negativa.
miércoles, 9 de diciembre de 2009
"Nunca acierto cuando elijo un número"
Ya no se trata de desengaños amorosos, de desamores, ni de pollas en vinagre. Se trata de que me hagan creer que soy especial, que me digan me gustas demasiado, que decirme te quiero sea tan fácil, y yo me lo crea como una idiota. ¿Cómo puede pasarse tan rápido del te quiero al paso de verte? Del me gustas tanto al he conocido a alguien muy especial.
Así me quedo, atrás, siempre, atrás, detrás de las otras, de ellos, de las mentiras, de los vodkas con lima y los chupitos de pêche o de las continuas noches de insomnio frente a papeles en blanco, canciones que me harto de escuchar, como de mi vida, y los remordimientos por haber sido tan y tan patética alguna noche de estas, intentando en vano fingir que puedo sentir algo cuando lo único que consigo es sexo sin ganas, ni garantías, ni orgasmos. Sólo dolor. Dolor y la vergüenza absoluta por un cuerpo que sigo sin apreciar ni sentir como mío. Pero como Adèle, igual soy incapaz de decir que no porque estoy harta de ser quien espera en la estación.

Vanessa Paradis está estupenda.
- Pues... tengo...
- Tiene 22 años...
- No, los cumpliré dentro de dos meses.
- Y dejó de estudiar muy joven porque quería empezar a trabajar. ¿Es así?
- Sí, pero no fue para trabajar, sino porque conocí a alguien. Me apetecía estar con él, por eso me fui de casa. Prefería vivir con éI que con mis padres, y al conocerle, aproveché... la oportunidad.
- ¿Era una necesidad de libertad?
- No sé. Lo hice para acostarme con él, porque cuando era más joven creía que la vida empezaba el día que hacías el amor, y que antes no eres nada. Era el primero que me... lo proponía y me marché con él para estar juntos y empezar mi vida. El problema fue que no tuve un buen comienzo.
- ¿No se Ilevaba bien con éI? ¿Por qué no tuvo un buen comienzo?
- Porque conmigo siempre es así, empieza mal y termina peor. Nunca acierto cuando elijo un número. ¿Ha visto esos papeles en espiral para atraer moscas? Yo soy igual. Atraigo las historias cutres que pasan a mi lado. Creo que hay gente así, que son como un imán para aliviar a los demás. Nunca acierto cuando elijo un número. Todo lo que intento o toco se convierte en una putada.
- ¿Cómo se lo explica, Adèle?
- La mala suerte no se explica... es igual que el oído musical, se tiene o no se tiene.
- ¿Qué pasó con ese chico?
- ¿Con cuál?
- El primero, con el que se fue. ¿Llegaron a hacerlo?
- Sí, lo hicimos.
- Pero le decepcionó.
- No. Y ahí está el problema, porque si no me hubiese gustado, no estaría... donde estoy. La primera vez no estábamos muy cómodos.
- La primera vez nunca es fácil. No estaba cómoda porque ambos eran... muy jóvenes. - No, porque eran los servicios de... una gasolinera y no es muy práctico. ¿Lo ha intentado usted?
- No.
- Es complicado. Sobre todo en las autopistas. Fue idea mía hacer dedo, porque creía que las historias de amor siempre ocurrían al lado del mar. Estaba equivocada, pero... es normal, porque nunca he tenido buenas ideas. Siempre me pasa igual, enseguida me embalo, no pienso, es un defecto. Menos mal que me recogieron, porque hubiese sido capaz de tirarme debajo de un camión.
- ¿Quién la recogió?
- No se lo puedo decir porque estaba casado, un psicóIogo. Se dio cuenta enseguida de que tenía una "depre" de la leche. Hizo lo que pudo para levantarme la moral. Se desvivió tanto que creí que me había quedado embarazada. Por fortuna, sólo era apendicitis. Por fortuna, por decir algo, porque con el anestesista tampoco tuve mucha suerte.
- ¿Tuvo problemas con él?
- No, era encantador, y parecía tan enamorado que le hubiera seguido hasta el fin del mundo, pero sólo fuimos hasta Limoges. Es curioso, ¿no? Cómo la gente puede parecer colada por ti... cuando no lo está. Debe de ser fácil fingirlo. Me decía que le hacía el mismo efecto que un cointreau. Pero se cansó rápido del cointreau y se fue a llamar por teléfono.
- ¿A quién?
- No lo supe porque desapareció.
- Estábamos en un restaurante, y yo no sabía que había otra salida, y me quedé esperando hasta que cerraron. El dueño vivía encima. Olía un poco a fritura, pero tenía las manos delicadas y suaves. Las manos engañan, te hacen creer cualquier cosa. Así es como empecé a trabajar. Me contrató de relaciones públicas en su restaurante.
- ¿En qué consistía su trabajo?
- Al principio, tenía que recibir y sonreír a todo el mundo... No me daría un infarto con ese trabajo pero una sonríe y la gente se equivoca, y en Limoges hay tantos hombres que se sienten solos... Desde fuera no te das cuenta. El juez me dijo que era una de las zonas de Francia con más personas deprimidas.
- ¿Qué juez, Adèle?
- El que se encargó de mi caso cuando cerró el restaurante, por el tema de las relaciones públicas. Él también era depresivo. Pero fue igual, tampoco se ocupó de mí mucho tiempo. Ni 15 minutos. En una habitación de hotel, sin almohada, sin tele, sin cortinas... Creo que no era mala persona. Al verme los ojos rojos de tanto llorar, me ofreció su pañuelo y se marchó. Quizá no me merezca nada mejor. Debe de estar escrito en algún sitio. Hay gente que ha nacido para ser feliz, y a mí todos los días de mi vida me han engañado. Todo lo que me prometieron me lo creí, pero nunca conseguí nada. No sé hacer nada, no le importo a nadie, no soy feliz, ni realmente desgraciada, porque seguro que lo eres cuando has perdido algo. Pero nunca he tenido nada mío, sólo mi mala suerte.
- ¿Cómo se imagina el futuro, Adèle?
- No lo he pensado. Cuando era pequeña, sólo deseaba crecer. Quería que sucediera deprisa. Pero ahora no sé para qué ha servido todo esto, no lo sé. Hacerme mayor... El futuro es como una sala de espera, como una gran estación con bancos y corrientes de aire, y tras los cristales gente que pasa corriendo. Sin verme, tienen prisa. Cogen trenes o taxis. Tienen un sitio adonde ir, alguien con quien encontrarse... Y yo me quedo sentada, esperando.
- ¿Qué espera, Adèle?
- Que me ocurra algo.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Si quieres que te ame, dame serie b
Echaba de menos escribir sobre mi vida. Pero no, no se me había olvidado cómo comenzó este blog. Yo no era poeta. Sigo sin serlo. Debería dejar de intentarlo. Las rimas me quedan horteras. También debería dejar de beber casi a diario. Pero no se me pone la castaña.
Os voy a hablar de mi afición a lo cutre: Me gusta lo cutre.
Me pasaría el día tarareando Híbridos, de Virüs. Resistirás hasta verme en un pantano.
Me flipa la ropa de los bazares chinos. Y me encanta la época ochentera de Madonna.
Like a Virgin, touch for the very first time. Y Buscando a Susan desesperadamente es una obra de culto.
Me encanta mi abrigo verde que me compré en Stradivarius hace cinco años.
Y sobre todo me gusta la decoración de mi piso. Setentera, terriblemente hortera. La tele sin mando, y, en la pared, mis cuadros surrealistas hechos con acrílicos de Casa sobre cartones, al lado de los académicos de Pat.
Y fumar con los colegas mientras vemos despropósitos como Maldito Bastardo, mientras algún subnormal se entretiene dejándome comentarios anónimos.
Porque yo también os quiero, y me alegro tanto de ver cuánto os alegra verme feliz, no pienso abandonar este blog. En vosotros queda entrar o no.
Homínido Mínimo
Minino Anímico
Arrítimico Canónico
Canónigo Patético
Paupérrimo Híbrido
Ínfimo Batracio
Panteismo Ilustrado
Incrustado Heterónimo
Hegemónico Apático
Apartado Cosmético
Modélico Cretino
Ale, a cascarla
domingo, 21 de junio de 2009
Sinécdoque
Luego,
tal vez tú y yo podamos tomar un trago.
Y podamos intentar entender
esto entre nosotros...
y por qué lloré.
Porque nunca sentí por
nadie lo que siento por ti.
Y quiero penetrarte hasta que
nos volvamos una quimera...
Una bestia mítica con el pene
y la vagina unidos eternamente.
Dos pares de ojos
que sólo se miran entre sí...
y labios que nunca se tocan.
Y una voz que suspira para sí.
Mira lo que hemos conseguido creando nuestras vidas al margen de nosotros mismos. Buscando en los sucedáneos lo que perdimos de nosotros, retrocediendo en el tiempo, pero sin rejuvenecer. El resto es cartón a nuestros ojos. No somos capaces de ver que detrás hay un mundo entero totalmente diferente que no seremos capaces de digerir aunque los polvos sean mucho más fáciles y no haya lágrimas antes, ni después.
Reemplazos. Copias de copias de copias que se vuelven en nuestra contra cuando al conocerlas decepcionan.

la niña de las naranjas by Adriana Bañares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.


