lunes, 25 de mayo de 2009

moscas y veneno



Apuesto lo que quieras a que antes tampoco sabían que éramos parte del vecindario, porque mi padre siempre se encargó de no mantener relación con los demás: a no ser que fuera para discutir, no hablaba con nadie.

Pero aquella tarde hacía muchísimo calor, un calor pegajoso, y nuestros cuerpos olían a sudor rancio, no a sudor sexual, no a sudor nervioso. Era un sudor denso, salado y corrosivo, casi venenoso.


Así que le echamos morro al asunto y nos fuimos al antiguo vecindario, porque allí sí teníamos piscina, y no en este nuevo barrio, tan limpio aún y tan caro que parece artificial. Cuando nos trasladamos nos pareció una idea estupenda, pero al cabo de unos meses ya dejaron de gustarnos las fuentes de aguas cristalinas, los coches brillantes y el asfalto casi impoluto, el parque de hierbín homogéneo. Y tan lejos del centro. Era como vivir una vida que no era la nuestra, como estar dentro de una mentira de Pin y Pon.

Volvimos a ser parte de la realidad, de la más sucia, entre aquellas personas imperfectas, podridas, y sus blancuzcas y mórbidas barrigas de amas de casa y obreros de construcción, tirados al sol como si éste les pudiera dar el ansiado pasaporte a la exquisitez.




Nosotros ya lo teníamos. Nosotros: yo con mi juventud y mi belleza; tú con tu madurez y tu experiencia.


Y semidesnuda, con mi desconcertante finura, y mirándote con una media sonrisa, me metí en el agua con el resto de los niños. Porque, sorprendentemente, desde el momento en que llegamos, me sentí menguar. Poco a poco fui sintiendo cómo me iba haciendo más joven hasta ser vergonzosamente púber. Y tú seguiste mirándome de la misma manera.


El agua, verde y densa, como nuestro sudor, repleta de moscas negras y gordas, muertas.
Y no sentí ningún asco. Qué asco iba a sentir si siempre me he sentido cómoda en la mugre de nuestros actos, que sobrepasaban con creces la densidad inmunda de aquella piscina.

Mis pechos de niña manchados por multitud de patas de insectos y alas de libélula, y mis párpados cerrados, manchados como el resto de mi rostro de verde, como el resto de aquellos niños. Pero a mí se me notaba más porque no lo obviaba como ellos: yo lo disfrutaba. Y por primera vez en mi vida vi en tu mirada algo ajeno al deseo: el asco y la vergüenza. Te vi arrepentido, y tan avergonzado. Por fin me veías como a tu hija, como a tu niña. Tenías que sacarme de allí cuanto antes. Antes de que los demás se dieran cuenta de quiénes éramos.

Pero no quiero que me saques. No quiero ser como ellos, quiero seguir contigo del mismo modo en que hemos estado durante estos años, y que me sigas enseñando lo que nadie sabe. Quiero seguir sintiendo esa vergüenza arrebatadora cuando nos corremos a la vez. No me saques de aquí.


Pero tú no me escuchaste, sólo me agarraste fuerte de los hombros, arrodillado en el bordillo, manchándote las manos al tocarme, delatando tu vergüenza.

Tengo veneno, tengo veneno. Gritaste. Tengo veneno.


Y te fuiste corriendo, dejándome sola, sucia, húmeda y desnuda, en el bordillo de la piscina. Pensé que nunca volverías a por mí. Pensé que me dejarías allí para que toda esa plebe me lapidara y me hiciera comer a puñados las moscas que infectaban su piscina como yo había infectado su vulgar vecindario.


Pero volviste, y lo hiciste con veneno. Y me limpiaste con él. De nada sirvieron mis gritos suplicando que me dejaras así. Me frotabas con tanta fuerza que quemabas mi piel. Me escocía todo el cuerpo, me quemaba toda la piel. Pero tú seguiste ungiendo mi cuerpo con veneno.
Cuando terminaste me tapaste con una sábana blanca y me llevaste en brazos al coche.


Y me prometiste amor eterno.





La foto de la morenaza la he pillado de
esta web.



8 comentarios:

  1. Es tan desgarrador y a la vez tan bonito Awy...
    Me ha gustado mucho.
    PD: la morenaza d ela foto es miley cyrus y yo soy mariedianne

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  2. Gracias por el aporte Marie Dianne. No sabía quién era la chica, sólo busqué en google: girl in white seet.

    Siempre que comentas me alegro mucho, y si encima te gusta lo que escribo... :)

    Un besazo, pimpollo mío.

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  3. Hola Adriana, ahora no he podido leer el texto, pero tiene buena pinta. Te iba a escribir para decirte que la chica es Hannah Montana, pero ya veo que te informan bien. Ha causado mucho revuelo porque la chica es menor. Bueno, luego te digo qué me pareció el texto.
    besitos

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  4. Bellisimo texto, tan desgarrador y bonito como su autora.
    Sigue escribiendo.
    Estoy desconsertado, perdón que no te mande más que un:
    Abrazo
    ^^

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  5. sheet, no seet. Que luego se me echan encima...

    Gracias a todos por vuestros comentarios, aportes y abrazos.

    muah!!

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  6. Oh, dios, ha sido brutal. La primera parte me ha recordado a un libro que leí con trece o catorce años que se titulaba La oscuridad que nos separa y después me ha recordado a Lolita y después me ha parecido que la foto de Miley Cyrius no podía ir más acorde. Sigue escribiendo... besitos.

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  7. No voy a decir ninguna idiotez de las mías. E interprétalo como que me ha gustado mucho.

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