viernes, 4 de febrero de 2011

Hoy me hizo llorar un funcionario de Correos.



“And it's fun / Thinking of you like a movie star / And it's dumb / Thinking of you like the way that you were”
“Come on sister”. Belle and Sebastian.
"Los depresivos no quieren ser felices, quieren ser infelices para confirmar su depresión. Si son felices no están deprimidos y tienen que salir al mundo a vivir, lo cual puede ser deprimente." “Closer”, Mike Nichols. 2004.
(…)Pienso en mi vida y voy corriendo al baño a vomitar / Y lo mismo que una rata que se quiere refugiar / corro al plan destino en busca de un poco de paz.” “Oviedo”, Tulsa.
"Gregory (Corso) me llevó a The Poetry Project de San Marcos, un colectivo de poetas que se reunían en la histórica iglesia de la calle Diez Este. Cuando íbamos a escucharlos recitar, Gregory los interrumpía y gritaba: "¡Mierda! ¡Mierda! ¡Sin sangre! ¡Hazte una transfusión!", cuando le parecían prosaicos.
"Just Kids", Patti Smith.




Hola chicos. Quiero disculparme.


Cuando una persona es famosa, como Coque Malla, Luna Miguel o Nacho Aldeguer, pecamos. El pecado en este caso es simple. Nos resulta sencillo pensar en ellos como entes abstractos contra quienes podemos desbarrar sin ningún pudor. Pero todo cambia cuando ves el perfil de Facebook de Luna y descubres    que le gusta el mismo tipo de literatura, la misma música y el mismo cine que a ti… y que tiene el cuerpo sembrado de dibujos diseñados por ella, parecidos a los dibujos con los que tatúas tu(mi) insomnio y los(mis) apuntes  de la facultad. Y gracias al Spotify social te das cuenta de que Nacho Aldeguer tiene entre sus favoritos a los Raconteurs. Internet constata nuestra existencia
pero también  nos convierte en fantasmas –incorpóreos- lejanos y cercanos a la vez, invisibles, personajes, indoloros.

Esto puede considerarse una bajada de pantalones.

Para mí escribir no es un hobbie.

Puedo ser mala. Mala a rabiar. Caigo en las rimas simples, se me atraganta la métrica y me vuelvo terriblemente prosaica.

‎Merezco que me escupa el público. Por aburrida. Por no ser capaz de dejar los sentimientos a un lado. Por no pasar de mi vida
            de mis mierdas, miserias absurdas primermundistas
            del día a día.
por no escribir fuera de mí (ni salir de mí cuando escribo)
            relegando mi alma depresiva al estilo.

Debería dejarme escupir por patética visceral y por cutre.
            Por tener una cara y una voz inapropiadas para el gore.

Pero para mí escribir no es un hobbie. Aunque sea mediocre hasta la nausea.
            Para mí escribir NO es un hobbie.

Paso las noches sin dormir buscando un verso. El resultado puede no llegar a ser favorable y me encuentro con un poema de mierda al amanecer. Pero para mí escribir no es un hobbie.

Cuando salgo a leer me atacan los nervios. Lo que voy a leer no es una cadena de palabras y versos. Lo que voy a leer soy yo.

El silencio que se crea a mi alrdedor me aterra. Invierto mi poder. Invierto todo lo que he sido siempre.
La niña acomplejada, retraída, solitaria, invisible pasa al público.
Me hago tan palpable, tan real, tan concreta y vulnerable, que no lo soporto. No me acostumbro. Cómo me miran y escuchan. Cómo me juzgan.
            Pero nadie me escupe. Nadie me lapida.

Sólo aplauden.

Y sus aplausos me parecen tan falsos como mi personaje.

Todo lo que he escrito: mis noches de insomnio, los recuerdos de la infancia, el dolor y todo lo que he sentido, y todo lo que supusieron –cuando los escribí- cada uno de los textos que he leído, se van.  

Cuando termino y recibo los últimos aplausos contengo las lágrimas o me voy corriendo al baño a vomitar… como una rata que se quiere refugiar.


Ya no me ayuda el alcohol. ¿Lo hizo alguna vez? Me da por culo dedicar libros. Con cariño para equis. Quiero arrancar de todos los ejemplares de La niña de las naranjas las páginas cincuenta, cincuenta y cinco y cincuenta y seis.

Estoy hecha un lío. Me siento tan sucia. Cada vez que leo el Follamigo o alguien me pide que lo lea en un recital, me siento la Belén Esteban de la poesía. No quiero ser una payasa.

Me da miedo el criterio. Qué determina si algo es malo o bueno. No me hace nada bien. Nada me hace bien. Pienso en la expectación que se creó las semanas previas a la presentación de la última plaquette de COLMO. Son Gonzalo y Adriana. Esto promete. Deberíais ir disfrazados de La Sirenita y Bob Esponja. Es lo mejor que has escrito hasta ahora. Lo mejor que he escrito hasta ahora. Una payasada sobre Penélope Glamour y muñecas hinchables. Por qué yo. Por qué prosa sencilla sobre dibujos animados. Por qué corean en el Riff que lea el puto Follamigo. ¿Por qué premiaron La niña de las naranjas. Palabra de Awixumayita? En la última edición de Voces del Extremo, que se celebró en Logroño, un miembro del jurado de las becas “con proyección”, me dijo que le había gustado el libro pero que no era literario ni era el camino que debía seguir si quería dedicarme a la literatura. Entonces, ¿se puede saber qué sentido tiene premiar un libro no-literario en la modalidad de literatura de un certamen cuyo objetivo es apoyar a los jóvenes en su carrera artística? ¿Por qué privasteis de la oportunidad de ser escritor a alguien que realmente lo es y dejasteis que se invirtieran tres mil euros del ayuntamiento de Logroño en la financiación de un libro de mierda? ¿Porque salgo mona en la portada? ¿Porque os descojonasteis leyendo el jodido Follamigo?  

Cuando presenté mi libro en Fuenlabrada, Antonio Díez, autor del epílogo de La niña…, me comentó que el día anterior en Los Diablos Azules había leído textos demasiado oscuros, y que mi objetivo esa noche era vender libros. Hubiera estado bien que leyeras el de los follamigos. Pero lo que leí en Los Diablos es la puta mierda que escribo. No quiero ser una payasa. Evidentemente, aquella noche en Fuenlabrada terminé la lectura con el texto del infierno, que además tiene ya cuatro años, y, por supuesto, fue el más aplaudido.

Y para mí escribir no es un hobbie. Ni leer es –sólo- un espectáculo. Y si tengo que desnudarme, aunque sea a un público que no escucha, lo haré con todas las letras, entregando lo que considero lo mejor de mí. Como hace el Nacho Aldeguer cantante y actor, y no el Nacho que me dejó fría como un témpano leyendo en Los Diablos desde su iphone.


Porque Poetry is not deadAunque intenten matarnos.





Todo esto viene a raíz de una cosa que me ha ocurrido esta mana. Ha sido después de mi clase de lógica de los viernes. La mejor manera para terminar la semana: clase de lógica. Lasignatura que peor se me da y por la que me cuelgo la etiqueta de inútil integral desde hace casi cinco años. Salí de la facultad desanimada y alterada y entré a una oficina de Correos. Iba enviar un ejemplar de La niña... a un amigo. Metí el libro en uno de esos sobres verdes por los que te piden un riñón. Quité el papel protector de la solapa y lo pegué. Se lo entregué al señor funcionario de correos y con el mayor de los desprecios me preguntó: 

¿A esto le llamas tú cerrar un sobre? 
Resulta que también tenía protector la otra parte y no me di cuenta...

Y me sentí una inútil más inútil de lo que haya podido sentirme jamás. Y me sentí tan tonta y tan, tan, tan poquita cosa que me pregunté quién cojones soy yo para juzgar lo que hacen los demás, si siempre he sentido que I'm worse at what I do best. 


11 comentarios:

  1. El mayor cabreo de mi vida de conciertos (quitando uno de Nirvana en el que Cobain iba tan chutado que ni tocó bis...; el mismo concierto, además, del que habla Mañas en Historias del Kronen) me lo llevé en uno de Pulp. El cabrón de Jarvis dijo que no iba a volver a tocar "Common People", "Miss-Shapes" ni "Disco 2.000" y, en vez de eso, me pasé hora y pico que me estaba jodiendo vivo *a mí* desgranando entero el This Is Hardcore, que, además, es mejor disco que Different Class.

    Hace diez años me cabreó. Hoy lo veo como una decisión valiente, arriesgada y exitosa: fue uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. Y entonces me cabreó.

    A lo que iba: pasa de recitar más "Follamigos", quita de tu repertorio todo lo que parezca fácil o evidente y, en resumen, no les (nos, si algún día vienes de bolos por Barcelona) des lo que esperan, sino lo que te apetezca.

    En cuanto al incidente en Correos, ni caaaaso, pero mejor que te haga llorar un funcionario de correos que uno de Hacienda.

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  2. El poema del video es una joya. Realmente lo he disfrutado.
    Un saludo.

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  3. hola adriana, cómo va todo? por alusiones te comento... lo que escribes es cierto, pero contextualizo: lo que te dije de "vender libros" (que ahora me suena tan mal) fue dicho en un contexto y por varias razones: la principal era que habíamos ido cargados el día anterior (primero yo y luego tú y óscar) con una pila de más de veinte libros por las calles de madrid, además de por las molestias que se tomó tu madre en mandarlos, etc... y la idea que yo tenía al decir eso no era la de "vender por vender", por puro interés crematístico o como se llame (que personalmente me da igual ya que no tengo ni arte ni parte en los beneficios del libro, ni tengo ningún afán de notoriedad ni nada parecido), sino por aligerar la carga de bolsas, paquetes, equipajes, etc. con los que tuvisteis que ir a cuestas durante vuestro "madrid tour" y que os tocaría repetir de camino a casa… es decir, que lo que dije era una chorrada sin más ni más, un comentario medio en broma (porque yo sí que soy un payaso que busca siempre la risa fácil) con el que sacado de contexto no me identifico, eso es todo, y así lo escribo aquí... por lo demás, de acuerdo en todo con lo que expones y cómo lo haces. Aunque no estamos de acuerdo dos cosas: 1- No creo que lo que escribas sea una puta mierda y 2- A mí si que me encantaría ser un payaso, aunque no sé si lo consigo...
    un abrazo compañera, salud!

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  4. Y bien merecen la pena esas lágrimas si te ha hecho sacar este texto tan directo de las entrañas. No seas tan dura contigo misma. Ahora sólo me viene a la cabeza Gogol (pero seguro que si pensara un poquito me vendrían más), que buscó todos los libros publicados de su obra Hans Hüchelgarten y los quemó. No sé si tiene algo que ver, seguro que sí...

    Un beso :-)

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  5. Adri, me haces arder por dentro. Oh!

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. De alguna manera he conectado contigo. Y todo gracias a un funcionario de correos borde y a tu explosiva y valiente creatividad.

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  8. acabo de leerte. Que le jodan al de correos (frustrado), lee lo que tú quieras leer, escribe lo que te salga, lo que tiene que salir, sea lo que sea y salga de la forma que salga y si quieres arrancar paginas arráncalas y si las quieres uemar, las quemas que para eso el libro es tuyo. Como tu palabra.

    Y como tuya que es, tú decides cómo escribirla y a quién leersela.

    Un abrazo Awi.

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  9. No problem Antonio :)
    gracias por todo.

    besos

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  10. Este comentario ha levantado ampollas, yo me imagino porque. Te conozco a través de El cable azul y me pareces una persona interesante por lo que he leído (tuyo).
    No pasa nada, quiero decir estas en tu perfecto derecho de cagarte en la puta madre que parió a Nacho Aldeguer o de meterte lo que te de la gana con Luna Miguel, pero parate porque la ultima observación que has hecho es realmente inteligente.
    ¿Qué pasa si ellos también se rompen? Desde esa montaña de reconocimiento en la que están. Qué pasa si Nacho se tira una noche entera llorando porque piensa que es un tío mediocre? Qué ocurre si a Luna se le escapa una lagrimita al leer a los retrógrados de Libertad Digital hablando sobre ella ?
    Realmente lo que no les perdonamos es que damos por sentado que han llegado a donde están de forma cómoda y placidamente, pero tampoco conocemos su historia y con todo esto nos perdemos la esencia, yo escribo para mí y la literatura es mi vida si no lo hiciera probablemente estaría muerta, me da la sensación de que tú también, entonces ¿Cual es el problema? No hay problema.

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  11. Buf, no sé por dónde empezar. Bueno, sí: aplaudiendo tu honestidad.

    Segundo; mandando un abrazo. Un abrazo enorme.

    ¡Y ahora al desorden! XD

    Primero, la temida mediocridad. No somos Larra ni Edmund Spencer. Vivimos en un mundo globalizado para mal en el que el más tonto hace botijos, quien no tiene un grupo hace teatro y el que no escribe versos. No hay genios y no hay mediocres porque la cultura, tanto la alta cultura como las subculturillas pop, ya no es el patio de recreo de cuatro afortunados. Es difícil destacar, y no solo por el volumen, sino porque la mayoría estamos sometidos a los mismos estímulos, llevamos vidas parecidas y, en consecuencia, creamos de manera similar.

    No sé si hacemos arte o si es solo rock´n´roll, la cosa es que nos gusta y, en la mayoría de los casos, sentimos la necesidad de hacerlo, y eso es lo importante y la mejor razón para hacerlo.

    Te he leído cosas que me gustan mucho y cosas que me gustan poco, pero evidentemente te felicito y agradezco las primeras, que me aportan algo valioso, y no se me ocurriría reprocharte las segundas, que tampoco me hacen ningún mal ni a mí ni a nadie.

    Eres joven y te aseguro que tienes tiempo de sobra para tocar todos los palos y cerrar la boca a cualquiera, cosa que no necesitas ni querrás hacer.

    Por otro lado a menudo se olvida lo que uno se expone al subirse a un escenario, lo que da de sí mismo. También me da cosica ese aplauso porque sí.

    Pero también hay otras cosas. A veces la gente se acerca y te dice que tal verso le parece una gilipollez, y me encanta, porque aunque no haya gustado, es alguien que te ha escuchado.

    Y el miedo a ser payaso... llevo escribiendo poesía unos cuatro años, y los poemas que mejor me han funcionado son los que hacen reír. Lo curioso es que muchos de ellos son los mismos que leía en el Buko hace dos años con un par de cambios, que ahora, porque los leo de otro modo, o porque el público está más predispuesto, parecen gustar más.
    Dado que también hay mucho de mí mismo en esos textos, me da algo de reparo el usarlo para hacer reir y que, en el camino, se banalice el fondo.

    Argh, se me agolpan las cosas que decir, a ver si te pillo por msn.

    No sé. En el recital que hicimos en Calvario se pasó Gaby Maciel. Es un tío que de entrada me cayó gordo por su aplomo y su seguridad (soy un tío inseguro y woodyallenesco, qué le vamos a hacer XD), pero que he ido comprobando que es muy bueno. No era un colega. Apenas nos había visto dos veces en los Diablos a mí y a Montoya.

    Pero se pasó. Escuchó. Y al terminar me dijo algo como "Tío, me ha encantado eso de `He estado casado tres veces y ellas nunca se dieron cuenta´. Parece una coña pero ahí hay algo jodido muy bien explicado".

    Me hizo el tipo más feliz del mundo por lo que quedaba de noche.

    Si posees cierta sensibilidad, el mundo, todo lo que existe y lo que no, te dice cosas. Algo te puede decir alguien, y viceversa. A veces te lo gritan. Si esos gritos ganan tu atención, a menudo ocurren dos cosas: o monopolizan tu atención y te vuelves loco, o terminas por tratar de transmitírselos a los demás. Si lo consigues, aunque sea de vez en cuándo...

    Entonces eres un poeta.

    Y tú, Awi, lo consigues.

    ¡Ánimo! ;-*

    P.D.: Si te vuelve a ocurrir eso en correos, rompe el sobre y tíraselo a la cara XD.

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