miércoles, 4 de enero de 2012

Adriana Bañares vs. Awixumayita. Jorge M. Molinero disecciona Happy Meal y La Involución Cítrica.

Esta mañana me ha alegrado el día Jorge M. Molinero con esta doble reseña que ha publicado en su blog:


4 DE ENERO DE 2012

Adriana Bañares Vs. Awixumayita 

Es difícil saber dónde acaba Adriana Bañares, la escritora (Logroño, 1988) y dónde empieza Awixumayita, el personaje, la exhibicionista mediática, la peluca rosa. Sólo sé que ambas podrían haber acabado de médico: la letra ya la tienen, no entendí nada en las dedicatorias de sus libros. 

HAPPY MEAL 
Editado por Cartonerita Niñabonita, una forma original y peculiar de publicación con tapas únicas de cartón. Aquí, Adriana, a caballo entre la prosa y la poesía, llamémoslo prosa poética, nos traslada a un mundo agobiante, haciendo nuestros su fobia a los insectos, su miedo a la soledad en Bayreuth, ciudad alemana donde cursa un Erasmus, la inquietud infantil y perversa de los peluches de los coches. 
Mi pequeño secreto es muy inocente. 

Observo los peluches que decoran los coches. 
Pobres animales de felpa 
confinados a la soledad y al frío 
en un coche aparcado de madrugada. 

Un poemario diferente, trepidante, con ilustraciones de Valle Camacho, que con esta edición queda menguada la belleza turbadora que atesoran en realidad. 

LA INVOLUCIÓN CÍTRICA 
Editado por Origami, pequeña editorial jerezana que apuesta por una poesía joven. Nos lo venden como poesía pero en realidad no creo que lo sea, tampoco prosa. Y ese es el valor más importante de Adriana, es inclasificable. Los textos te arrastran a una tormenta interior brutal, una lucha entre la Adriana adulta, independiente, segura contra la adolescente que no se quiere ir, con sus complejos, paranoias, pataletas e inseguridades. Una guerra en la que no se hacen prisioneros. "Me siento como la copia de alguien, y no me importa de quién", de su texto Subalterna. 
En esta involución, la riojana se encuentra a gusto y se nota; se mueve con soltura dando rienda suelta a lo que mejor sabe hacer: contar historias. Raras, marcianas, freaks, a veces muy cercanas, pero con una capacidad impresionante de empatizar con el lector, con una escritura anárquica en apariencia que siempre resuelve magistralmente enhebrando todos los hilos en finales desgarradores. "Escribir no es un hobby, es una necesidad" dice Adriana a menudo. Y lo entiendo, se desnuda, se expone, mata adrianas en cada texto, textos que duelen al leerlos, no quiero ni pensar cómo lo hacen al ser escritos, ajados, arrancados de su pálida y frágil piel. 
Un libro único, maravilloso y cool (guiño), con perlas como: Unintended. Pieces of the life i had before, Fucking freak, El sinsabor de lo inagotable... y todos en general, con un nivel muy alto. Asfixiante, duro, una catarsis dolorosa que te deja sin fuerzas por momentos y absorbe tu energía para retroalimentarse con nuestros propios miedos. Muy grande Adriana Bañares Camacho, apellidos aportados por sus padre adoptivos, pues cobra fuerza el rumor extendido en Internet que dice que es hija bastarda de Tim Burton y Helena Bonham Carter. ¿Será cierto?



Portada de La Involución Cítrica
Ilustración de Valle Camacho para Happy Meal

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