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miércoles, 6 de febrero de 2008

Ni tanto...

Tengo que agradecer, antes que nada, a Steam Monkeyy a Ijon Tichy haberme enviado sendos mails que me interesan bastante. No, no son cadenas FW que tanto me aterran... Sino dos manifiestos escritos por mujeres.
El primero que
aquí voy a colgar me lo envío Steam Monkey, y esta´escrito por obra y gracia de Valèrie Solanas.
No tengo n
ada ma´s que decir, porque ella solita se lo dice todo... a ver qué os parece:
Valerie Jean Solanas (nacida el 9 de abril de 1936 y fallecida el 26 de abril de 1988), fue una escritora estadounidense de ideas feministas radicales y de acentuada misandria, famosa por atentar contra la vida del artista Andy Warhol en 1968. Su obra más difundida es el Manifiesto de la Organización para el Exterminio del Hombre (Society fo Cutting Up Men Manifesto), conocido también como Manifesto SCUM, un ensayo sobre la cultura patriarcal.




Vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento; nada concierne a las mujeres; pero, a las dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de la búsqueda de emociones, les queda una – sólo una única – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino.

Hoy, gracias a la técnica, es posible reproducir la raza humana sin ayuda de los hombres (y, también, sin la ayuda de las mujeres). Es necesario empezar ahora, ya. El macho es un accidente biológico: el gene Y (masculino) no es otra cosa que un gene X (femenino) incompleto, es decir, posee una serie incompleta de cromosomas. Para decirlo con otras palabras, el macho es una mujer inacabada, un aborto ambulante, un aborto en fase gene. Ser macho es ser deficiente; un deficiente con la sensibilidad limitada. La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad; los machos son lisiados emocionales.

El hombre es un egocéntrico total, un prisionero de sí mismo incapaz de compartir o de identificarse con los demás, incapaz de sentir amor, amistad, afecto o ternura. Es un elemento absolutamente aislado, inepto para relacionarse con los otros, sus reacciones no son cerebrales sino viscerales; su inteligencia sólo le sirve como instrumento para satisfacer sus inclinaciones y sus necesidades. No puede experimentar las pasiones de la mente o las vibraciones intelectuales, solamente le interesan sus propias sensaciones físicas. Es un muerto viviente, una masa insensible imposibilitada para dar, o recibir, placer o felicidad. En consecuencia, y en el mejor de los casos, es el colmo del aburrimiento; sólo es una burbuja inofensiva, pues unicamente aquellos capaces de absorberse en otros poseen encanto. Atrapado a medio camino en esta zona crepuscular extendida entre los seres humanos y los simios, su posición es mucho más desventajosa que la de los simios: al contrario de éstos, presenta un conjunto de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y, lo que es peor: plena consciencia de lo que es y no es.

A pesar de ser total o sólo físico, el hombre no sirve ni para semental. Aunque posea una profesionalidad técnica – y muy pocos hombres la dominan – es, lo primero ante todo, incapaz de sensualidad, de lujuria, de humor: si logra experimentarlo, la culpa lo devora, le devora la vergüenza, el miedo y la inseguridad (sentimientos tan profundamente arraigados en la naturaleza masculina que ni el más diáfano de los aprendizajes podría desplazar). En segundo lugar, el placer que alcanza se acerca a nada. Y finalmente, obsesionado en la ejecución del acto por quedar bien, por realizar una exhibición estelar, un excelente trabajo de artesanía, nunca llega a armonizar con su pareja. Llamar animal a un hombre es halagarlo demasiado; es una máquina, un consolador ambulante. A menudo se dice que los hombres utilizan a las mujeres. ¿Utilizarlas, para qué? En todo caso, y a buen seguro, no para sentir placer.

Devorado por la culpa, por la vergüenza, por los temores y por la inseguridad, y a pesar de tener, con suerte, una sensación física escasamente perceptible, una idea fija lo domina: joder. Accederá a nadar por un río de mocos, ancho y profundo como una nariz, a través de kilómetros de vómito, si cree, que al otro lado hallará una gatita caliente esperándole. Joderá con no importa qué mujer desagradable, qué bruja desdentada, y, más aún, pagará por obtener la oportunidad. ¿Por qué? La respuesta no es procurar un alivio para la tensión física ya que la masturbación bastaría. Tampoco es la satisfacción personal – no explicaría la violación de cadáveres y de bebés.

Egocéntrico absoluto, incapaz de comunicarse, de proyectarse o de identificarse, y avasallado por una sexualidad difusa, vasta y penetrante, es psíquicamente pasivo. Al odiar su pasividad, la proyecta en las mujeres. Define al hombre como activo, y se propone demostrar que lo es (demostrar que se es un hombre). Su único modo de demostrarlo es joder (el Gran Hombre con un Gran Pene desgarrando un Gran Coño). Consciente de su error, debe repetirlo una y otra vez. Joder, es pues un intento desesperado y convulsivo de demostrar que no es pasivo, que no es una mujer; pero es pasivo y desea ser una mujer.

Mujer incompleta, el macho se pasa la vida intentando completarse, convertirse en mujer. Por tal razón acecha constantemente, fraterniza, trata de vivir y de fusionarse con la mujer. Se arroga todas las características femeninas: fuerza emocional e independencia, fortaleza, dinamismo, decisión, frialdad, profundidad de carácter, aformaciafirmación del yo, etc. Proyecta en la mujer los rasgos masculinos: vanidad, frivolidad, trivialidad, debilidad, etc. Preciso es señalar, sin embargo, que el hombre posee un rasgo brillante que lo coloca en un nivel de superioridad respecto a la mujer: las relaciones públicas. (Su tarea sido la de convencer a millones de mujeres de que los hombres son mujeres y que mujeres son hombres) Para el hombre, las mujeres alcanzan su plenitud con la maternidad; en cuanto a la sexualidad que nos impone, refleja lo que le satisfacería si fuera mujer.

En otras palabras, las mujeres no envidian el pene, pero los hombres envidian la vagina. En cuanto el macho decide aceptar su pasividad, se define a sí mismo como mujer (tanto los hombres como las mujeres piensan que los hombres son mujeres y las mujeres son hombres) y se convierte en un travestí, pierde su deseo de joder (o de lo que sea; por otra parte queda satisfecho con su papel de loca buscona) y se hace castrar. La ilusión de ser una mujer le proporciona una sexualidad difusa y prolongada. Para el hombre, joder es una defensa contra el deseo de ser mujer. El sexo en sí mismo es una sublimación.

Su obsesión por compensar el hecho de no ser mujer y su incapacidad para comunicarse o para destruir, le ha permitido hacer del mundo un montón de mierda.

HAY QUE PONERSE LAS PILAS ANTE EL ENEMIGO.


Descarga directa del libro, aquí.

jueves, 17 de enero de 2008

Pluma en la garganta


You don’t lie, you make up stories.

Comin’ around, Juliette & the licks.

La tos picante es una de esas cosas que siempre ocurren de manera inoportuna. No es que haya un momento en el que se quiera tener, la verdad es que es algo realmente molesto, pero nunca sucede cuando estamos solos en casa, o cuando hay mucho ruido alrededor. La tos picante siempre se sienta a tu lado en conferencias, en una clase o incluso en un examen.

La tos picante se llama así porque es una tos causada por un chirriante picor de garganta. Nos hace toser involuntariamente en fascículos de cortos pero atronadores espasmos, con un brevísimo espacio de tiempo entre uno y otro. Nuestra cara se acalora sañudamente, y nos convertimos en seres rojos y nerviosos de manos húmedas. Después llega un momento de relajación: el picor desaparece y la boca deja de emitir gargajos de aire, pero basta con respirar aliviados o bostezar para que el ritual vuelva a comenzar y no nos abandone hasta finalizar la conferencia, la clase o incluso el examen. Y justo en el momento en que pensamos “ahora puedo toser con ganas y despojarme de este picor”, cuando ha sonado el timbre y podemos disfrutar de una íntima tos y un carraspeo como dios manda, e incluso permitirnos un regüeldo, todo desaparece.

La tos se ha ido con los conferenciantes cuyas voces ha paliado.

Él, cuando miente, es como una tos picante que no me deja respirar, aunque en realidad me da la sensación de que será él, y no yo, quien se ahogue con sus mentiras. Me dan ganas de gritarle ¡calla, que te vas a ahogar!

Parece que tiene una pluma en la garganta, una pluma literata que se activa al poner la televisión, al mirar por la ventana, al escuchar la radio o al escucharme a mí cuando hablo por teléfono. Por eso todo lo que dice empieza con: “Esto me recuerda a...”, “Esto es como cuando...”

Él sabe con total seguridad que Zapatero está ali­ado a ETA, sabe que Rajoy ganará las elecciones porque nunca antes España se ha manifestado contra un presidente...

España se ha manifestado contra un presidente impúdico que hace apología de comer conejos y casarse con personas del mismo sexo. Eso son manifestaciones y no aquella multitudinaria contra la guerra de Irak de la cual ya nadie parece acordarse....

Tampoco nos acordamos de Endesa, (pero sí del Opá) ni de quién será el nuevo ministro de economía en el PP de Rajoy...

Un gobierno de Estado, Familia e Iglesia, ¡eso es lo que quiere la España rural! La España humilde e ignorante que dejará su dinero a manos de un empresario. Olé, olé, olé. ¡Y que viva España!

PSOE, PP: La misma mierda, el mismo olor a mierda, pero con distinto color.

Esta campaña electoral es mi tos picante.

¡LOS VERDES a Moncloa!

sábado, 5 de enero de 2008

¡Despertad!


Es curioso que anoche, al volver a casa, en la cabina donde me encontré el manifiesto Tokiohotelista, me encontrara con un número especial de la revista ¡Despertad! De los testigos de Jehová.

La tema´tica de este número respondía a la siguiente pregunta: “¿Se puede confiar en la Biblia?”

Entre la cantidad de artículos que componen este manifiesto, cabe destacar el siguiente (aunque los demás, todo sea dicho, tampoco tienen desperdicio):

Los jóvenes preguntan... ¿Por qué tengo que hacer lo que dice la Biblia?, donde Doris* y otros chavales relatan sus experiencias. Veamos:

Doris se pasaba horas fantaseando sobre un muchacho que le gustaba mucho, estando dispuesta a hacer lo que fuera necesario por estar con él. Miguel, leía revistas y programas que exaltaban el sexo y esperaba ser capaz de detenerse sin llegar al acto sexual cuando estuviese con una chica, y, por último andrés:

“acostumbraba a ver pornografía en internet. Empecé a beber mucho y a asistir a fiestas con jóvenes que no respetaban las normas de la Biblia.”

¡Despertad! ¿Eras feliz con lo que hacías? , pregunta nuestro inestimable folletín.

Confesión post-coito:

Doris: Tenía la conciencia sucia, sentía que me habían robado la inocencia y me hallaba vacía. Me pesaba mucho haber perdido la virginidad, algo que jamás recuperaría. Desde entonces me he preguntado muchas veces quién me creía para pensar que podía hacer lo que hice sin pagar las consecuencias. ¿Y por qué, por qué pasé por alto las normas amorosas de Jehová?

Después, dejan caer este interrogante: Las normas bíblicas: ¿Camisa de fuerza, o cinturón de seguridad?

Las normas de la Biblia son para tu provecho; - nos dice - es cierto que puedes verlas como una camisa de fuerza que restringe tu libertad; pero, en realidad, el código moral de la Biblia es más como un cinturón de seguridad (ponte el cinturón, protege tu vida...) que protege al ocupante de un vehículo.

Y es que, como bien dice Isaías a las 17:15h (cinco y cuarto), si optamos por hacer lo que la Biblia dice, haremos feliz a Jehová y nos beneficiaremos nosotros mismos. Que digo yo, ¿qué necesidad tiene Jeheavy de que le hagamos feliz, si como dijeron Timoteo a la 1:11 y Eclesiastés a las 11:9 Jehová es el Dios feliz (y quiere que tu también lo seas).

Si queréis más sobre esto, entrad aquí. Entrad, porque, joder, merece la pena.

martes, 6 de noviembre de 2007

Fon?

Sigo sin cable de red...

Y la única red inalámbrica que encuentro es una Fon.
No sé qué es una Fon. Sólo sé que sólo puedo entrar a páginas de google, (suerte que soy blogger... aunque no puedo utilizar el Windows Live Messenger y nadie quiere hacerse una cuenta de Google Talk para chatear conmigo...) Sigh. Supongo que, definitivamente, tendré que comprarme el cable de red... O un Fon de esos, qué sé yo...

Ahora tengo una cuenta de Google Talk, y mi dirección es fácil de adivinar: awixumayita@gmail.com
¿Para qué me voy a romper la cabeza?
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