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domingo, 24 de marzo de 2013

Leo en Barcelona. Apunten fecha en sus agendas.

Cartel realizado por Valle Camacho



Estoy que no quepo en mí de emoción: por primera vez en la historia de mi vida estaré en Barcelona.

Marcelina, mi amiga del alma anteriormente conocida como Marta, quiere visitar a una amiga nuestra que está viviendo allí y me ha estado insistiendo hasta la muerte para que vaya con ella. Que te pago yo el viaje, de verdad que no me importa, pero ven, llegó a decir Marcelina, mi amiga del alma anteriormente conocida. 

Lo meditas y me llamas, concluyó, y mi decisión fue: si voy a tragarme seis horas de autobús y a gastarme los cuartos en Barcelona, que al menos sea por una razón, como, por ejemplo, presentar mi obra en sociedad.


De modo que eché un ojo a Facebook (peor amigo y mejor enemigo) y me puse en contacto con uno de mis ídem: Polaroid [de locura ordinaria], un bar de Barcelona que, por lo que suelo ver en su muro de FB, suele organizar eventos culturales. Una conversación de chat después ya estaba llamando a Marcelina. Que sí, que voy, y presento mis libros.

Así que, queridos y queridas, el viernes Marcelina y yo nos echamos el macuto al hombro y nos vamos al este. Veremos a Claudia, veremos el mar y el domingo esperamos veros a vosotros en el Polaroid. 


 Muchos besos y mucho amor,

awi.

Ir a Barcelona o no

martes, 10 de julio de 2012

apostar por algo diferente


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Llegué a Málaga el 27 de junio a eso de las ocho de la tarde. Había viajado con Ryanair, como de costumbre, y en el avión me acompañó una familia insoportable. La madre, a mi derecha, acumuló hacia el final del viaje un basurero de vasos de plástico, envases de sandwiches y folletos informativos bajo unas sandalias de tacón que trataban de aparentar la clase que, sin duda, no tenía. La hija, adolescente tardía, simuló un ataque de ansiedad digno de un Razzie. Yo, como siempre, ventanilla. Delante de mí, otra chica viajando sola. Pelo largo rubio y ondulado, bombín negro y gafas de pasta. Una cucada. Si yo tuve que soportar a los padres, a ella le tocaron los hijos. Se me antojó un sombrero y me prometí no irme de Granada sin uno.

Allí ya me esperaba Engaño Progresivo. La Fundación Jorge Guillén había enviado 30 ejemplares por motivo de la presentación que haría al día siguiente en la librería-bar La Qarmita. Lo de la presentación fue idea de Daniel Barredo para que aprovechara bien el viaje. La casualidad quiso que mi poemario saliera de imprenta el día 25, de modo que el evento pasaría de ser una simple lectura a ser una presentación. Como era de esperar, me comían los nervios. No es lo mismo leer en ciudades en las que ya sabes que tienes un público, como puede ser en mi caso Valladolid, Logroño e incluso Madrid, donde conozco a varios poetas que nunca fallan, que leer en Granada, donde no me conoce ni Peter (salvo algún contacto de Facebook que aseguró su presencia aunque luego no se hizo visible). Pero tenía un ejemplar de Engaño Progresivo en mis manos. Una cosa sencilla, sin portada, sin biografía del autor, sin adornos. Una edición preciosa. Una maquetación ideal. Me gustan los libros que son más pequeños que los versos.

¿Pero quién vino a La Qarmita?

NADIE.

Allí nos vimos Daniel, la pareja propietaria de la libre-bar y yo, con un gin tonic de Bombay (a falta de Tanqueray) y una tapa intacta porque entre los nervios iniciales y la decepción de después se me había cerrado el estómago por completo. Malas fechas. Partido de Italia y Alemania. Local nuevo (abrió apenas hace cuatro meses). Y yo, claro, que por mucha peluca rosa que me ponga sigo siendo una nobody. Me acuerdo del COLMO y de ese tipo de correos que a colación de un evento literario de alguien, quien fuera, se decía: Vamos a ir alguno de nosotros al menos, porque si no vamos nosotros, no va nadie.
Así que así me quedé, sin presentación y sin lectura, pero con dos gins y el libro de Diana J. Torres Pornoterrorismo, lo cual supuso un desembolso de dieciocho euros, cuando el objetivo inicial era haber vendido alguno mío.

Apunte: Hay
Engaños Progresivos en La Qarmita. Solo cuestan seis euros. Por si os interesa. La Qarmita está en el número 20 de la calle Águila. Es un sitio muy bonito y tienen una sección entera dedicada a lo queer, lo cual está muy bien.


Pero vayamos a lo que nos interesa realmente: El rodaje de EVB – Documental.

Con todos ustedes, el elenco de personajes:

Daniel Barredo

Escritor.
Autor de El Viaje a Budapest.
También ha publicado recientemente La Rebelión de las Tortugas (Obra ganadora del III Concurso Literario Nuevos Creadores)


  Mariana Lozano Ortiz

 Actriz, filóloga y gestora cultural.

Su web: http://marianalozanoortiz.wordpress.com/





Fran Fernández

Cantautor.
Su web: http://franfernandez.com/

Miguel Ángel Manzanas

Poeta.
Ha publicado el poemario Cuaderno de Paseo (Vitruvio, 2012)








Alejandro Tobar

Editor en Hugin e Munin y co-guionista de la primera película porno en gallego.




Álvaro Iranzo

Cantautor.
Puedes ver varias de sus actuaciones en su canal de youtube.


Molina
Vocalista del grupo punk Borriqueros (antes conocidos como Luis Rikardo Borrikero y su Amigo el Farfollas)
http://www.borriqueros.com/





 Y, por supuesto, Dominique, guionista y directora de esta historia.

Fuera de cámara pero igual de importantes en este sarao:

Víctor Miguel Gallardo Barragán
Editor en Ediciones Dauro.






José Alberto Andrés
Redactor de viajes en El País  y en La Razón, y autor de la aclamada novela por fascículos Mi Amor y mi Jamón.




Beatriz Melguizo Madrid
Granada. Ojos azules. Pese a ser groupie de los cantautores, no le gustan ni Sabina ni Quique González.





El lugar de los hechos: Villa Cristobel, en Moraleda de Zafayona. 




Como veis, un lugar agradable, lejos de la civilización y con una piscina reconstituyente para la resaca.

Como he visto películas de terror desde que tengo uso de razón, he de reconocer que iba un poco acojonada. También porque tengo muchísimo miedo a la muerte y siempre pienso que va a ser el día D.
Por eso, cuando vi aparecer en el quicio de la puerta la silueta de un galgo gris, me lo tomé como una señal catastrófica. Como el cancerbero a las puertas del infierno. You know. 
Sin embargo, aquel animal resultó ser adorable. Al principio nos temía, hasta que nos sentamos a cenar y le dimos algo. A partir de ese momento fue nuestro amigo forever.

Molina, Víctor, Fran y yo con el galgo.
Y la guitarra.

A juzgar por el temor inicial y que después no se separó de nosotros en todo el fin de semana, llegamos a la conclusión de que el pobre Bobby, Petra (hubo un momento en que nos pareció que era hembra) y/o Buda (de Budapest) había sido abandonado. Una verdadera pena, porque a todos nos cayó muy bien, y aunque a cada uno de nosotros nos hubiera gustado llevárnoslo, al final tuvimos que dejarlo allí, donde se nos apareció, con la esperanza de que pudiera encontrar algo mejor. 

Preparando la cenita del 29 de Junio


Durante la cena, se hicieron las presentaciones pertinentes. Quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. Y después, los cubatas. Gin tonics marca Hacendado, vodka con lima (oh, sí), y todos de cabeza a la piscina.

Al amanecer.

El equipo de rodaje, con Dominique a la cabeza, aparecen a eso de las 8 de la mañana. ¡Y acción!

EVB - Documental

¿Pero esto qué es?

En palabras de la directora, Dominique, el objetivo de este proyecto "es convertir a Daniel Barredo, El Viaje a Budapest y lo mejor que ambos nos han aportado, en un documental ameno, bien hecho, con ritmo y un mensaje claro:  Sed libres, disfrutad, imponeros. Existe un mundo mejor y, claro, otra literatura. Si unimos nuestras fuerzas, ganas e ilusiones, entre todos conseguiremos hacer algo grande, hermoso, capaz de transmitir sentimientos, ideas, conversaciones reales... y lo mejor de todo, ¡Nos divertiremos juntos!"


Tras toda una noche sin dormir y con una resaca brutal -esa clase de resacas que solo te puede dar el alcohol más barato-, y tras mis treinta minutos de rigor alisándome el pelo frente al espejo, empieza la acción.

Álvaro Iranzo, Molina,vuestra idolatrada blogger y Daniel Barredo

No quiero contar mucho del documental para no destripároslo demasiado... Diré, no obstante, que será difundido por Internet y que me voy a hartar de compartirlo por las redes sociales. Diré que yo salgo tanto como Adriana como Awixumayita, lo que quiere decir que me veréis haciendo lo que mejor se me da: titubear y beber Martini mientras luzco peluca fucsia.


Fue un rodaje express. Para eso de las ocho de la tarde más o menos ya habíamos terminado y el equipo de rodaje empezaba a recoger. Dignos de mención todos los chicos y chicas del equipo. Todos nos quedamos alucinados con su profesionalidad y su paciencia infinita para soportar a una cuadrilla de resacosos que se bebían hasta la sangría del atrezzo.

Y es aquí, acabado el trabajo, cuando empieza la debacle. Yo, a la sombra, leo Pornoterrorismo. No contaba yo con que me fueran a enganchar tanto las palabras de Diana J. Torres. Estoy ensimismada en el libro. Desde hace unos meses me interesa bastante el tema del transfeminismo, el transgénero y la identidad, de siempre, también, claro. Pero algo me perturba. Es José Alberto ligando a gritos por el Whatsapp de los cojones con una amiga de Daniel Barredo: Bea.

J.A quiere que B. venga esta noche al fin del mundo, pero B. no lo tiene muy claro. Como yo quiero un Lucky, Barredo tiene el coche y Molina las ganas de apuntarse a cualquier cosa, bajamos (o subimos) los cinco a Granada en busca de los ojos azules de B. Con el gran manejo de Molina para coger botellas de cerveza del maletero desde el asiento de atrás, y mientras suena mi gran Awi Mix Granada 2012, vamos con el punto justo para que se nos ocurra inventarnos una personalidad diferente mientras cantamos What You Know. Molina será un vagabundo alemán que nos hemos encontrado en la carretera. Le enseño alguna frase en alemán. Yo seré lesbiana. Me dicen que tenga cuidado, que a B. también le van. Pese a mi clara orientación heterosexual me hace gracia el juego y reto a J.A a ver quién se la liga antes. Pero cuando llegamos al lugar acordado me vuelve la vena hetero y no me veo capaz de seguir con el juego, aunque la chica parece súper maja y dispuesta a ponerse una peluca rosa conmigo. Allá donde voy, peluquitas.

Molina tampoco pudo sucumbir a los encantos de la peluca rosa.

Otra noche sin dormir digna de campamento de verano. Regalando nuestras obras entre los presentes. Dedicatorias chorras en los libros. Chicos que bailan con las fregonas. Veinte maneras de molestar a Manzanas en su habitación y José Alberto en el armario. Bea en bikini, y el galgo soñando bajo la mesa. Piscina y poeta madrileño intentando meter mano. Mariana leyendo Engaño Progresivo dice Me gusta y yo me pongo contenta. Y el domingo, fin.

Cada uno a su destino y el galgo con cara de pena en la villa. Se constata lo que nos imaginábamos: nadie se lo puede llevar. Molina me da su sombrero de cuadros (regalo de una promoción de DYG), con lo cual cumplo mi deseo del principio: aterrizar en Frankfurt con sombrero.

Mi avión sale el lunes a las siete, así que tengo todo el domingo para ver Granada, para ir de tapas y ver el final de la Eurocopa (por qué no).

Vemos el partido en un pub súper chachi regentado por un matrimonio joven de español e italiana: La Tortuga. El ambiente es muy underground y me flipa. Hay libros sobre la barra y un fanzine colgando. Dejo un Engaño Progresivo ahí, a sabiendas de que en el momento en que alguien lo coja no volverá a la barra, y que es más posible que termine en la basura que ante un lector interesado. Hay fotos de familia en la pared. La familia que se ha ido creando en ese bar, y las fotos son de todos ellos tan jóvenes, como ya no lo son. Es mi rincón favorito de Granada. La italiana se enfada por los cuatro goles que mete España y uno de los parroquianos se queja, no porque haya ganado España, si no por el resultado. Él apostó veinte euros por algo diferente.


Y al final, supongo, que todo se resume a eso: a apostar por algo diferente. Llegar a Granada con la ilusión de presentar un nuevo libro, conocer gente diferente, hacer algo nuevo, tener un vodka con lima en la mano y volver con bombín.

Y volver. Con el sombrero y una lluvia torrencial desde la estación hasta casa, mientras en el MP4 suena Lana del Rey. Escucho Lolita y hago un recuento de lo ocurrido. La no-presentación, las calles repletas de gente los días de partido, los pitidos y las banderas la noche del domingo. Treintañeros enganchados a Internet desde su móvil, la falsa idea de libertad, y qué es literatura, y qué es literatura sucia, ¿hay sucios y limpios, acaso? ¿Quién se salva? Recojo otra pintura del suelo. Desde hace unos meses colecciono lápices de colores que encuentro en la calle. Es increíble la cantidad de ellos que hay. Hay cosas muy fáciles de perder. Y llego a casa empapada y soy yo, y este es mi sitio, aunque todo lo aquí construido sea estéril, tan caduco, y fumo, suena Tulsa y llaman a la puerta, y.






jueves, 5 de julio de 2012

Prefacio a algo que contaré después


      Yo quería ser actriz. Lo he dejado caer por aquí de vez en cuando. Pese a mi extraordinaria timidez, desde muy pequeña quería ser la protagonista de algo. Estar expuesta, ser vista y ser otra. En la primaria fui a clases particulares de teatro. Vivía en Miranda de Ebro. Me gustaba el final de curso. Actuar en un escenario. Disfrazada de otro yo. Iluminada, ante mucha gente a la que solo podía intuir entre la oscuridad del patio de butacas. Después se me partió la vida.
      Es algo que no voy a poder superar nunca porque no se puede volver al pasado. (Marty Mc Fly, marry me). No me quiero repetir, porque siempre termino hablando de Baños (de río Tobía), pero no quiero que se vuelva a cometer un error así con otros niños. Yo no quiero tener hijos. Tengo una visión demasiado pesimista sobre la vida. Que no vivo en la tristeza absoluta. De hecho este pesimismo me impulsa a vivir más intensamente. Pero no veo el sentido a la creación de una vida que se va a acabar. Tenemos esa idea absurda y egoísta de tener hijos para que quede nuestra semilla por ahí, como si el hijo fuera un trozo de nuestra carne, como si nuestra carne fuera nosotros. Es un placebo simple como la idea del cielo. Yo en Baños, con solo ocho años, morí. No había teatro. Y yo no era nadie porque ni siquiera podía convertirme en otra persona. Tocaba el piano. Tocaba para un público al que no le interesaba. En casa me gustaba tocar por tocar. Composiciones efímeras. Hay una tristeza intrínseca en el aprendizaje de la música. Porque se aprende tocando cosas ya creadas. Copias de copias de copias. No hay creación. Solo notas medidas encerradas en cinco líneas, compases, un dos tres, vals. No podía escapar de mí tocando el piano.
      Yo viví en el jardín. Los jardines son tristes también, sobre todo en invierno. El suelo sucio, los insectos muertos. La piscina vacía o congelada. Durante muchos años vacíabamos la piscina después del verano. Después se nos ocurrió que manteniéndola llena durante el invierno evitaríamos las grietas. Manteniéndola llena creábamos vida. Esos insectos que me fascinan por su carácter anfibio. Los garapitos. Esos insectos brillantes que bucean, que viven en el agua, pero que también vuelan. El espectáculo de verlos volar cuando vacíabamos la piscina al despuntar el verano, para volverla a llenar, pero para mantenerla con esa falsa idea de limpieza, envenenada de cloro, el falso oasis para los insectos.
      Asi pasé mi vida desde los ocho hasta los trece años. Viviendo en un jardín. Jugando sola. Mi imaginación desbordada la canalizaba jugando con las barbies. Todas esas historias, esas vidas que creaba en un jardín. Con las barbies, en el suelo, a su altura, los insectos tenían el tamaño de los gatos. El césped era aterrador y hermoso, salvaje. La piscina era un mar. La piscina congelada, la antártida. Los pinos bloques de viviendas. Sus huecos, donde a veces encontraba algún nido, apartamentos. Había barbies en posición horizontal entre los huecos de los pinos, durmiendo. La idea de vida en el objeto culminó el día en que decidí incluir la muerte. Enterré una barbie en el jardín.
      Yo quería ser actriz. Quería ser personaje. Nunca creí en la autenticidad de las personas. Después, cuando nos mudamos a Logroño, participé en alguna cosa de teatro. Algún curso intensivo de improvisación. Pero nada serio. En Valladolid me tiré cinco años pensando en apuntarme a un grupo de teatro, pero no llegué a hacerlo. Llegué, sin embargo, a COLMO, ese colectivo literario que ya se arrastra hacia su declive definitivo, a Pat y a La Fanzine y, ante todo, a Internet y a este universo tan curioso de la blogosfera.

      Que a lo que voy: que yo quería ser actriz. Que yo quería ser un personaje.

      Por eso, cuando hace unos pocos meses Daniel Barredo me propuso participar en el falso documental que se realizaría sobre su libro El Viaje a Budapest (Berenice, 2012. Premio Andalucía Joven de Narrativa 2011), no me lo pensé dos veces y reservé los billetes para volar hacia Málaga.

      Reservé los billetes sin tener claro casi nada y sin haberme leído siquiera la novela. De hecho, a Daniel Barredo no lo conocía absolutamente de nada. Era solo un contacto más, entre toda esa multitud de desconocidos que tengo en Facebook, con quien había mantenido alguna conversación sobre el panorama poético-literario de esta España mía, esta España nuestra. Pero el chico me dio buena espina, el libro parecía tener una pinta estupenda, nunca había bajado al sur de España, me hacía muchísima ilusión ponerme ante una cámara a improvisar y encima me ahorraba las dietas y el alojamiento gracias a la generosidad y buen hacer de Daniel, a quien, por supuesto, estoy muy agradecida por su inmejorable hospitalidad.

      El plan de rodaje era el típico plan de snuff movie: 10 jóvenes de entre 24 y 35 años (bueno, supongo que sería más propio para una snuff que los implicados fueran más jóvenes) cada uno de ellos especializados en diferentes campos artísticos o relacionados con el ámbito literario-editorial, en una casa aislada, durante un fin de semana. La idea era muy fresca: una fiesta. Una fiesta real, con su barbacoa, su alcohol barato, un ambiente distendido y entre tanto entrar en escena, hablar entre nosotros sobre el libro, sobre el estado actual de la cultura, de la sociedad... etcétera.

      Antes de ir al lugar de los hechos a encontrarnos con el resto de los implicados, acompañé a Daniel al súper a comprar los víveres para el fin de semana, ya que a efectos prácticos íbamos a estar incomunicados. Los víveres se resumieron en toneladas de alcohol barato. Vodka, ginebra, ron, whiskey, sangría y cervezas para aburrir. Me lo paso bien en los súpermercados. Soy como una niña para muchas cosas y esta es una de ellas. Llevar el carro, y llevarlo hasta arriba, que casi sea él quien me lleve a mí. Esa alegría preparty. Además yo estaba muy nerviosa porque no conocía a ninguno de los participantes. Nerviosa por mi timidez incontrolable, por supuesto, pero también porque todos ellos eran personas interesantes, que viven por y para la cultura. Es algo que echo mucho de menos durante mi estancia en Bayreuth. Es cierto que aquí he conocido gente estupenda con quien me lo paso realmente bien, pero echaba de menos relacionarme con gente de mi campo, con quien hablar de intereses comunes y las frikadas propias del artisteo. Estaba nerviosa y emocionada como un niño antes del primer día de colegio.


Me cortan la conexión. Vuelvo mañana.
Besos.

martes, 19 de junio de 2012

Vamos a contar mentiras en Granada

Cartel realizado por Penélope Pez



 
El próximo miércoles 27 de Junio vuelo de nuevo hacia España. Esta vez hacia Granada, donde me espera un proyecto freak del que os hablaré más adelante, un sol abrasador para mi piel casi eslava y una lectura en La Qarmita.

Leeré sobre todo poemas de Engaño Progresivo, el libro que formará parte  de la colección de poesía coordinada por Eduardo Fraile  Maravillas Concretas (Diputación de Valladolid y Fundación Jorge Guillén), y que esperamos que salga a la calle en Julio.

Si os pilla en Granada, allí os quiero ver. ;)

jueves, 26 de abril de 2012

Ghost writers en Mainz

Hace unas semanas, tal vez casi un mes, J. me habló de Textbroker, una web de textos por encargo. Ya sabemos que ganarse la vida escribiendo es toda una utopía (salvo en contadas ocasiones), así que los mindundis como yo nos tenemos que vender como negros, como escritores negros, quiero decir, y prestar nuestros servicios a clientes anónimos. Así me he visto entonces, durante este mes de abril, escribiendo los más variopintos artículos a publicar en quién sabe dónde bajo quién sabe qué nombre.

La cosa es que la sede central de Textbroker está en Mainz, y el pasado 21 de abril, sábado, se celebró allí la II Jornada de Autores o Autoren-Tag Textbroker 2012. Aprovechando la proximidad (313Km), no me lo pensé dos veces y allá que fui.


La Jornada se componía de varios talleres de escritura y ponencias a cargo de autores, siempre enfocado al ámbito web, a escribir para un público determinado. Vamos, lo que podríamos llamar escritura "anticreativa". Todo, por supuesto, en alemán.



Allí conocí a Carolina Guerra, la responsable de Textbroker España, así como a los responsables de otros Textbrokers, como el francés, el alemán, el holandés, el de Reino Unido... Al equipo de redacción y edición de Alemania, todos muy jóvenes y majetes, y a varios autores, sobre todo alemanes, pero entre los que se encontraban una chilena afincada en Frankfurt, y otra mujer que se desplazó desde Varsovia (creo, a ver si no me confundo de ciudad). Esta mujer, que hablaba español porque vivió varios años en sudamérica, trabaja en la embajada de Alemania, o algo así; el caso es que viaja mucho, y dijo que empezó a escribir para Textbroker cuando vivía en África, porque se aburría mucho. Me da mucha envidia la gente que viaja mucho y puede decir "me aburría en un continente" como quien dice que está harto de su barrio. :)




Podéis ver fotos del encuentro siguiendo este enlace. Si además también sabéis alemán, podréis leerlo y saber más sobre el tema.

:)

Kisses.

martes, 4 de octubre de 2011

El discreto encanto de la burguesía. Feel like a sir en Brescia.

 

 ¡Mis amores!

Tengo tanto que contar, y tantos nervios, tanta emoción. ¡Septiembre ha dado tanto de sí que incluso me he casado!


Marta no pudo contener la emoción. 

Adria y Leti como testigos. Óscar y yo, elegantes y esplendorosos.

A parte de este hecho tan romántico en plenas fiestas de San Mateo, con Fangoria de madrina y una noche en la feria como luna de miel, el quince de septiembre salió a la venta La involución cítrica, con la editorial jerezana Origami. Recibí mis diez ejemplares la mañana del quince de septiembre, mientras veía Storytelling. No podía haber sido más oportuno. 
En la mesa de la cocina una peluca rosa comprada el día anterior en Carrusel para la NOP: Noche Oficial de las Pelucas. Idea de Marta tras saber que la noche del 20 de Septiembre vendría Fangoria a la ciudad.
Scarlett Johanson en Lost in Translation; Natalie Portman en Closer; Stephanie de Lazy Town... y Selma Blair sin peluca en Storytelling. La noche de pelucas, en la puerta del Stereo, un joven me para y dice: Neutrex Futura. Algo que no entiendo porque la tipa de Neutrex lleva una peluca blanca.  




El día 16, después de un jueves de pintas a precio de cañas, rueda de prensa en el Ayuntamiento de Logroño.

My books, me, el concejal de Alcaldía Javier Merino y la edil de Política Social Paloma Corres. 

La noticia que saldría publicada días después en algunos medios locales como el diario La Rioja o la web del Ayuntamiento de Logroño, anticiparían una de las mejores cosas que me han pasado en los últimos años: mis cuatro casicinco días en la ciudad italiana Brescia.

 La verdad es que la idea de representar a Logroño en unas jornadas de "la lengua" cuyo eje central fuera La sombra del viento de Zafón me parecía algo cuanto menos surrealista, pero la oportunidad de viajar, de salir del bohío, a gastos pagos like Poetry Woman, me parecía más que atractiva. Así que dije sí, me leí La Sombra del Viento y El Juego del Ángel (porque ya que hay que hacer el sacrificio, se hace dos veces) y me preparé el macuto para ir a Italia. La última vez que salí de España fue en 2006 (cinco años son demasiados para un necrofóbico), y fue a Italia precisamente, a Génova en concreto. Ya iba siendo hora de salir de nuevo, ver mundo y tomar distancia, aunque el lugar estuviera dentro de la jurisprudencia de Inditex. Si leer a Zafón me pagaba el viaje, la estancia y las dietas, ¿por qué no? 

Y así es como Adriana se pasó al lado oscuro.  

Pongámonos en situación:

Brescia está hermanada con Darmstadt (Alemania), que a su vez está hermanada con Troyes (Francia), Chesterfield (Reino Unido) y Logroño, que también está hermanada con Brescia. Este año (2011) se cumplen veinte años del hermanamiento entre Darmstadt y Brescia y se plantea, se negocia, interesa, un hermanamiento entre Brescia y sus hermanastros putativos de Chesterfield y Troyes, o sólo de uno de ellos, no me enteré de la fiesta, para hacer una megafamilia política entre todos juntos en amor y compañía. Pero todo esto que a mí no me quedó claro, y seguramente a vosotros tampoco, no es lo que nos importa. Lo importante y único que me concierne es la llamada Giornata Europea delle Lingue o Jornada Europea de las Lenguas, que se celebraría el 26 de Septiembre: el temido día en que yo, vuestra amada Awixu, hablaría ante un público exclusivamente post-adolescente.


Al grano: ¿De qué va el sarao? 

Muy bien, hemos dicho que en esta historia entran, como en el chiste: un alemán, un francés, un inglés y un español. Darmstadt traería a Michael Kibler, escritor de relatos sobre crímenes; Troyes al guionista y dramaturgo Pascal Bancou; Chesterfield a la poeta Elizabeth Fischer, y Logroño a mí, para conducir un concurso de preguntas sobre las obras que los alumnos de los diferentes idiomas habían sido obligados a leer. Así: los de inglés competirían por El retrato de Dorian Gray, los de alemán por Siddartha de Hermann Hesse y los de español... por La sombra del viento. De la obra francesa no me acuerdo. Désolé.

El concurso en cuestión se celebraría en la sala de cine Nuovo Eden. Sí, os sugiere lo que fue: una sala de cine X. Ahora, eso sí, reutilizada como salón de actos para eventos oficiales como el que nos ocupa. 

Yo rechacé a Zafón en una sala de cine X.

Las reglas del juego eran muy sencillas: A derecha e izquierda del escenario, dos grupos de post-adolescentes correspondientes a dos clases de dos institutos (lo pongo en cursiva porque no se trata de institutos como lo entendemos aquí, aunque por las edades podrían ser chavales de bachillerato) diferentes pero estudiantes de un mismo idioma. En el centro, un timbre como pulsador. Tras él, un atril y tras el atril el escritor en cuestión con sus cuarenta preguntas y sus cuarenta respuestas sobre el libro en cuestión y tras él, en una mesa, el funcionario/concejal representante de la ciudad en cuestión y una concejala de Brescia, contando los puntos. 

A las 9 hace el paripé Pascal. A las diez, Michael. No entiendo ni papa de lo que dicen pero me resultan amenos y divertidos. Los chavales parecen buena gente a pesar de ser post-adolescentes. Se ríen. Compiten. Estoy tranquila. No es lo que esperaba. Ni para bien ni para mal, aunque para bien está siendo mejor. Quiero decir. Yo no esperaba que el día en que tuviera la oportunidad de presentar mis libros en el extranjero fuera de una manera tan esperpéntica. Siempre he intentado -en vano- ser -o aparentar ser- una chica seria. Se supone que las chicas serias no leen a Zafón por encargo ni presentan concursos sobre libros de Zafón dirigidos a estudiantes post-adolescentes de español en una antigua sala de cine porno. Las chicas serias que se consideran anarquistas, subversivas, underground, no leen por encargo a Zafón para ir a gastos pagados a Italia a presentar concursos sobre libros de Zafón. Las chicas serias, dignas, coherentes, idealistas no abandonan La Broma Infinita de Foster Wallace para leer a Zafón por un viaje de cuatro días casicinco a Italia. Las chicas así, se suben al escenario, dan las gracias y llevan fanzines en una caja, un dossier con textos de Juan Bonilla, Almudena Vidorreta, Belén in Red, Fernández Mallo, Ana Pérez Cañamares, Sebensuí Á. Sánchez, Vicente Muñoz Álvarez, etcétera. bajo el brazo, mira a su público, el cual compite por un lote de libros de la chica seria para su clase, y dice "yo os premiaría sólo por haberos leído este peñazo de libro", y sueltan una risita nerviosa a los chavales y a las profesoras de español, y hace las preguntas, y dice "Escritores como Zafón no representan lo que hay ahora mismo en España". No representan la cultura de bar, de Madrid, de los Diablos Azules, del Bukowski, de Valladolid y de Versátil.es y La Curva. No representan al auge de las publicaciones independientes, a los poetas y escritores y artistas jóvenes que salen a la calle en España.

Público.
Los asientos libres de la primera fila corresponden a los representantes de Darmstadt, Chesterfield, Troyes y al mío.  


 ¿Las chicas serias se preguntan por qué en La sombra del viento las chicas saben que están embarazadas justo después de haber follado por primera vez? ¿Es eso posible? ¿Qué idea tiene Zafón sobre las mujeres? ¿Por qué son tan claramente putas o sumisas? ¿Por qué utiliza el verbo escrutar tantas veces? ¿Por qué vende tanto Zafón? ¿Tiene dignidad Zafón? ¿La tengo yo? ¿Por qué en Rayanair son tan pesados con las medidas, el peso y los bultos? 

La clase ganadora del concurso se llevó como premio 25 libros míos: 10 de La Involución Cítrica y 15 de La Niña de las Naranjas

Una vez finalizada mi actuación, me hicieron pasar a una sala donde ya me esperaban los estudiantes de español. Al entrar, me aplaudieron, y me dí cuenta, por cursi y típico que parezca, de que todo aquello había merecido la pena. La profesora de español me pidió el dossier encantadísima y agradecida. A los chavales les gustó el rollo de La Fanzine. Pero yo sentía que todo aquello se me escapaba. Me senté en un sofá rojo que habían reservado para mí, como si fuera una celebrity, y los chavales, desde sus sillas de instituto, me preguntaban sobre el proceso creativo, mi estilo, mis libros. Me daban la razón cuando hablaba de mi idea anti-abortista a la hora de crear, o sobre la influencia inevitable de la cultura pop en la literatura. Las chicas acabaron haciendo preguntas tipo Super Pop. Cuál es tu música preferida. Me encanta tu pelo. Me-en-can-ta-tu-pe-lo. Y no exagero si digo que lloro un poco ahora frente a la pantalla recordándolo.  So emotional.

Lunedì, infine, al Cinema Eden di via Nino Bixio, a partire dalle nove, si darà luogo alla Giornata europea delle Lingue, proposta nata per incentivare lo studio delle lingue straniere con l’ausilio di madrelingua: in cattedra saliranno lo scrittore Pascal Bancou, la spagnola Adriana Bañares, lo scrittore di Darmstadt Michael Kibler ed la docente inglese Elizabeth Fischer.
Fuente: quiBrescia.it 

No me queda nada más que decir salvo gracias. Al Ayuntamiento de Logroño, al de Brescia, a Pepe Notivoli, a Daniela Scaini, Monika Schmitt y al resto de compañeros de viaje y compañeros de grappa y pirlo (Il pirlo è il tipico aperitivo bresciano a base di vino bianco frizzante, campari (o aperol) e seltz. E’ l’equivalente dello spritz veneto), Michael Kibler, Georges Pataky (tan funcionario y tan moderno, con americana y Conversse: como dice mi amiga Elena: en este mundo hay clases de gente y gente con clase, fuck yeah); y todos en general, por ser tan agradables y soportar mi inglés de base, mi italiano de Laura Pausini y mi alemán bajo cero. Por una organización impecable y un trato excepcional. Más que nunca puedo decir Feel like a Sir.



Pero, sobre todo, porque este viaje me ha enseñado mucho y me ha servido para más. 

Grazie mile.






Esa puerta daba un pequeño balcón.
Necesito muy poco para ser feliz.
No sé si se ve bien, pero era tremenda.
Los madrugones fueron matadores, pero lo que se durmió, se durmió bien. :)
También desde el balcón.
Desde el balcón. 


Se me quedó grabada Pablo's blues. Bajé a la calle por la mañana, a esperar al resto del grupo para ir a alguna de las actividades / visitas guiadas que nos tenían preparadas según el programa, y de uno de los bares salía esta canción. Puro lujo.





Detalle en el Ayuntamiento de Brescia.
Ristorante "La Sosta". 

Se me ocurrió fotografíar la cabina, aunque lo realmente bueno de este restaurante es el retrato de Berlusconi que preside la entrada. 


También en "La Sosta". 

Dibujo realizado por Maurizio ¿?. Concejal de... algo relacionado 

con artesanía. Me lo explicó en italiano, no me presionéis. 

Lo dibujó en el menú. Pintado con café, frutas del bosque y hojas 

del centro de mesa. Con este detalle quedó claro que las comidas de 
gala no tienen por qué ser encorsetadas y frías, sino realmente divertidas, y que los 
políticos/concejales/funcionarios también tienen corazón. 


Porque sí.

Foro romano en Brescia. Síndrome de Stendhal. I swear.





Esta obra me llamó especialmente la atención en el museo de Santa Giulia,
donde conviven el arte medieval y el contemporáneo. 


Los treintañeros calvos, a la plaza Arnaldo. 


También visitamos la región de Salò  y Il Vittoriale degli Italini, el lugar donde vivió humildemente el poeta Gabriele D'Annunzio.


Lago de Garda.



Pascal Bancou bohemiando por Salò.



Para terminar, un regalo. Para vosotros y para la gente con quienes estuve en Brescia: un recopilatorio de Música Española para Gente Elegante que podéis descargar pinchando aquí.

Espero que lo disfrutéis.

Os quiere,

Awixumayita.




Próximamente os hablaré de la presentación de La Involución Cítrica en el Riff.


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