lunes, 14 de mayo de 2007

lágrimas de cocodrilo



Es horrible depender de algo a lo que odias.


Por eso soy una infeliz, porque mi vida depende de un cuerpo al que odio con todas mis fuerzas.








Si sigo llorando me secaré.


Si sigo mirándome en el espejo, desapareceré.




Sácame de aquí. Por favor.


Sácame.


Sólo tú puedes salvarme.




Dime que soy bonita, miénteme. Por favor.




Estoy por venderlo todo y gastar el dinero de mi beca en una operación. Una liposucción, yo qué sé.


Menos caderas.


Menos pierna.


Pómulos.




Sácame de aquí, por favor.


Miénteme.


Pero no me dejes llorar por estas cosas.


No me dejes vomitar por esto.


No quiero.


No quiero llorar más por mí.




Ni envidias, ni celos.


No quiero nada de eso.




Ya no, que no.


Sálvame. Sólo tú puedes.




Quiero emborracharme y olvida­rme de todo.


No comer.


Sólo beber y fumar.




Y tenerte un poco cerca.




No quiero más espejos, no quiero más alimentos. No quiero, que no. Que no.


Que no.




Que no me dejes caer, no me dejes. No me dejes. No me dejes.




Ni me odies, por favor.




Estoy desesperada, no sé qué hacer.




Me doy tanto asco que el simple hecho de verme en el espejo me da arcadas.


Que me doy pena y no quiero.


No quiero darte pena.




Sólo quiero que me saques de aquí y me mientas.




Que me pegues, que me rompas.


Sólo quiero que me muerdas.




Que me golpees, me rompas.




Que no aguanto más esta cárcel que es mi cuerpo.


Sácame de aquí.


Por favor.


Ayúdame a salir de mí.




De la ducha sólo sale agua fría, y la única canción que me gusta de Els Pets es Agost.

Eso sí, me encanta, aunque no entienda ni papa de catalán.


Hace un año por estas fechas era guapa y estaba más delgada.


No me aguanto.


It’s more than I can stand.




No quiero llorar. No quiero nada. Sólo quiero ser feliz.


La verdadera felicidad es la convicción de que no se es feliz.


Si me convenzo de que no puede ser mejor, entonces no volveré a llorar.


Si, permite que me rí­a.


Es esta.

Es esta la envidia que me corroe. Este veneno que me hace recurrir al pobre de mí.


Pobre de mí. Y no quiero que vengan a abrazarme y decirme “pobre Adriana”. Porque no tengo ningún problema. Que todo es psicológico y yo no estoy llorando.


No quiero llevarme bien contigo, sólo quiero que sepas la envidia que te tengo.

Por ser agradable, por ser preciosa.

Por ser perfecta y no saberlo. Por parecerte a Eva Green.

Que te tengo envidia.


A ti, a Kate Moss y a Marta.


Te tengo envidia, porque eres todo lo que yo no soy.


Porque después de mirarte al espejo no quieres romperlo en pedazos.

Porque soy incapaz de odiarte. Porque quiero ser tú.


Cometí errores, llevé minifalda. Que soy una vulgar puta para ti y lo entiendo. Porque puede que lo sea. Qué coño, lo soy.

Porque soy horrible.

Y no tengo piernas bonitas, como tú. No tengo ese cuerpo y esa belleza peculiar a lo Eva Green que tienes tú. Yo no tengo derecho a vestir así, tú sí. Pero no lo sabes, y eso te hace aún mejor.


Porque... tenías que haberme pegado. Hubieras podido conmigo, porque ni siquiera me hubiera defendido. Hubiera querido que me humill­aras más de lo que yo soy capaz de ridiculizarme. Que lo necesito, que necesito herirme. Necesito saber quién soy.


Se puede renacer sólo tras la humillación.

Se puede renacer sólo tras la humillación.

Se puede renacer sólo tras la humillación.

Se puede renacer sólo tras la humill­ación.

Se puede renacer sólo tras la humillación.

Tok Tok


Christina Rosenvinge


Estoy harta de ser una Cafeinómana Bipolar, estoy harta de mí. Estoy harta de esta envidia.

De llorar por lo que soy

o por lo que nunca seré.


***

Alegría le preguntó a Nicolás:

- ¿Las estrellas lloran?

Nicolás se quedó pensativo. Era algo que nunca se había planteado. Recordó que su abuelo siempre le hablaba de meteoritos que caían a la Tierra. Tal vez eran lágrimas. Le respondió:

- Sí, y la Luna también.

Nicolás le habló de su abuelo, del meteorito que cayó junto a su casa. Y por fin le regaló una piedra de la Luna. Alegría la miró con curiosidad y le preguntó:

- ¿Es un trozo de lágrima de Luna?

- Sí.

Ese día, llena de orgullo, Alegría le confesó a Nicolás que nunca en su vida había llorado. Gracias a su madre, sabía que ella no derramaba lágrimas porque era una persona afortunada, destinada a ser dichosa. En lugar de felicitarla, el joven enamorado le dijo:

- Llorar es bueno.

Alegría se quedó perpleja por su respuesta. Nicolás le decía todo lo contrario.

-Tienes que desahogarte. Hasta que no saques toda la rabia y tristeza que tienes dentro, no serás feliz.

Llora, Alegría

Cuca Canals

Editorial Planeta, 1999

5 comentarios:

  1. El hermano feo de Dicaprio15 de mayo de 2007, 0:52

    Sea lo que sea, signifique lo que signifique, deba interpretarse como se deba interpretar, yo lo he hecho a mi manera y me a encantado.
    No voy a cantar tus alabanzas, porque me sentiria estupido, pero a veces desahogarse, vomitar todas las visceras de las entrañas y asi observarlas ayuda a liberarnos.
    El comienzo de esa entrada y ese entramado de referencias, anotaciones, pensamientos y demas, a veces solo por provocar pero sea como sea son el reflejo de una personalidad inestable.
    A veces estamos arriba y a veces caemos, pero mantenernos flotando en el limbo es aburrido.

    Soy uno mas, pero que se le va a hacer.

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  2. Adriana, si sigues así tendrás que gastarte el dinero de la beca en un psiquiatra y no en un cirujano plástico.

    Por otra parte es inútil aconsejarte nada porque la que se está pegando la hostia día a día eres tú y sólo tú puedes encontrar otro tema con el que agobiarte que no te acabe costando, a la larga, la salud física o la cordura.

    Además estás demasiado lejos como para que pueda romperte las narices de una hostia para que así te centres en una sola parte de tu cuerpo a "recuperar" y te olvides por un tiempo del resto.

    Lo que sí es cierto es que cada vez escribes mejor y mejor y expresas lo que sientes de una forma tan literaria que da gusto. A lo mejor es hasta conveniente que vivas sólo cinco años, cayendo en picado siempre, y que escribas obras y pensamientos que trasciendan más allá de tu muerte, cuando acontezca a los 24 años.

    El mundo a lo mejor te lo agradece, las personas que te quieren no.

    Salud.

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  3. Morir a los 24 supondría morir en 2012. Quién sabe. La muerte me encontrara´en Bayreuth. Qué frío me entra...

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  4. Parece ser que no llegaste a morir :)

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    Respuestas
    1. Es brutal esto, porque Ijon Tichy falleció en 2012. Alucino mucho con las coincidencias.

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