¿Quieres un ejemplar de La Involución Cítrica dedicado con amor? Tengo diez involuciones aquí, conmigo, deseando ser leídas. Si quieres una, escríbeme a adrianabaares0@gmail.com y te digo cómo conseguirla.
Anoche eché de menos a Marina en The Last Poetry Reading Before the End of the World, por eso he secuestrado una parte de sí* para mantenerla en mi blog.
(INICIO)
Los diarios comienzan por distinción en los astros. La fecha en la solapa. Quedar, con los gemelos enfundados. Nácar. Un matasellos. La fecha de producción. Y el tatuaje. Cuando sale defectuoso. Abre el estuche preciado. A golpe de pulgar. Un chasquido. Relame la calcomanía y frota. La chica de la cheesburguer sonríe tranquila. Educada con los modales en la mesa. Antes de hincarle el diente. Un beso de buenas noches. La historia de la hamburguesa asesina. Las pepitas nunca fueron inconveniente. Pero cuando sale defectuoso. También recibe el sello de garantía. Mantiene la sonrisa impecable. Por mucho que le duela. Está bien. Siempre le queda la excusa de los ciclos. Sabe que los del tercer ojo la observan. Tras la habitación con vistas. Por más que le pregunten, dice que se encuentra bien.
- Estoy bien.
de *Biopsia.
Colección Portalillos 2011.
Ayuntamiento de Logroño.
Marina Hernáez (Logroño, 1982) es licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Cuenca de la Universidad de Castilla La Mancha y en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Hamburgo. Ha dirigido cortometrajes como Pajaritos (2005), El fandalio de Narciso (2006) y Muffinbuffet (2008). Ha publicado el libro Caracol errante (2011; X Beca con Proyección del Ayuntamiento de Logroño).
La colección Portalillos es un suplemento de la revista Portales. Está dirigida por Diego Marín A. y pertenece al Espacio Literario del Foro de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Logroño.
Qué ocurriría si el sueño de un hombre que muere soñando no supiera a dónde ir y penetrara en una piedra, condenándola tarde o temprano a la vida -ningún sueño persiste más allá de su irracionalidad-. De qué forma se reconocería esa piedra en los siglos pasados cuando abriera los párpados si no vería en su piel los dígitos de los pueblos, qué decepción al comprobar que tras un violento instante inicial el tiempo la había olvidado entre los trastos de un Edén mineralizado, que ni la luz la había echado en falta. Con qué ganas cerraría de nuevo los ojos para abarcar la eternidad, único habitáculo del que no se sueña.
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Fotografías realizadas por Óscar R. Cardeñosa.
Anoche no era yo.
Hoy no me he sentido mejor, aunque crearme un personaje me evita situaciones desagradables como llorar o vomitar después de cada recital. Pero no me siento bien aun así. Las cervezas no paraban de llegar y bebí, aunque me prometí no repetir -ni acercarme (ni de lejos)- la actuación que dí hace poco más de un año también en León.
El resultado de aquella, en el Espacio Vías, apenas lo recuerdo. Sé que no fui capaz de leer las letras de algunos poemas y tuve que inventármelos sobre la marcha. Esa clase de poderes -y creatividad- que nos da el alcohol. Y sé que aquella noche terminé llorando, en parte por el bajón de la borrachera, en parte porque se me había metido en la cabeza que iba a morir en marzo de 2011. Como ves, mis expectativas no se cumplieron. Brindemos.
No estoy contenta con mi actuación de aquella vez, aunque mi enajenación alcohólica debió caer simpática a quienes compraron después mi libro (vendí todos los ejemplares que llevé de La Niña de las Naranjas.
Inaudito). Pero nada logró hacerme olvidar que algo muy fuerte me gritaba desde las entrañas con gran convicción que no llegaría viva a marzo.
Sé que me quedé dormida en el autobús (un Alsa que llegó con una hora de retraso, en la fría madrugada de León a finales de Octubre), con mi cabeza apoyada en Óscar, mientras escuchaba Arcade Fire.
Yo no quería terminar así la noche del 23 de Diciembre de 2011.
No quería terminar así porque iba a compartir escenario con gente a la que admiro desde un cariño que creo ellos no comprenden. Pero para mí Alfonso Xen Rabanal -como José Manuel Vara- y más tarde Vicente Muñoz Álvarez, fueron quienes me descubrieron e hicieron que confiara en lo que hago. Porque yo no sabía que escribía poesía hasta que Xen comentó en 240 y posteriormente lo colgó en su Niebla. Era 2007 y desde entonces ha pasado, literalmente, una eternidad. Y es por ellos por quienes sé que existe el género visceral, más allá del realismo sucio. Por ellos consideré la resaca material artístico-elemento creativo.
Pero yo estaba borracha. Traicionando mis promesas, y terriblemente nerviosa y acomplejada. Y si esta gente realmente no quería que viniera, por qué estamos tan distantes, soy patética, soy como la cantante de Dover después de adelgazar, ahora que he vuelto a hacerlo yo y por eso me he atrevido a ponerme el vestido que me regaló Marta (gracias) y he vuelto al tacón de aguja. Que mí no hay quien me quiera. Me siento tan patética. Tan tonta. Disfrazada de fuera hacia dentro, mostrándome yo graciosilla sin gracia (esa bis cómica ridícula que da el alcohol) que habla y va de diva sobre unos botines de plástico de 12 euros y un vestido regalado. Esta diva de mierda que publica porque deja que las editoriales se rían de su puto trabajo que no es trabajo ni es hobby, que es, joder, la vida, y nadie lo entiende. Por qué escribo. En el bus hacia León (una gran odisea que merece otra entrada) coincidí con mi amigo Aitor Cuervo, y hablamos sobre esto. Pero creo que él no comprendió que escribir, para mí, sea una necesidad vital, sin exagerar. Nada de un hobby. Yo no voy a vivir de la poesía en el sentido de que no voy a ganar dinero por escribirla, pero no puedo vivir sin escribir. Esto no es un hobby. A lo mejor tengo devaluado el concepto de "hobby", pero según lo entiendo ahora, no podría encajar ahí lo que para mí significa escribir. Sé que me repito con este tema, pero es importante para mí. Lo siento.
Por Felipe Zapico
Esta diva de rebajas, sin gracia, que pierde el hilo de lo que dice cuando nota que le están prestando atención. Esta inútil tímida, negada integral para las relaciones sociales, de tinte rojo y pánico escénico, se bebe las cañas a puñados y se "desnuda" artificialmente para soltar una descarga real, a través de mis poemas, que son partes tan profundas de sí que tiembla.
Por Julia D. Velázquez
"Vulgarizar mi cuerpo para poder reconocerlo hermoso después"
Se entristece a la hora de la verdad, cuando tiene que mostrarse tal y como es pero no le salen las palabras y sólo le queda la continua jaqueca del alcohol y la paranoia, y busca el abrazo de Óscar antes de ser capaz de salir corriendo -avergonzada- sin despedirse.
Gracias.
A Aitor. Por hacerme más llevadero aquel viaje eterno en autobús Logroño-Burgos-León. Sólo él sabe que estuve a punto de matar al conductor de Alsa. Lo hubiera hecho. Revolución.
A Óscar. Por estar siempre. Por quererme así como me quieres y entender mis tonterías, y aguantar el frío por mí. Te quiero.
Óscar por Julia D. Velázquez
A todos los poetas. Fue una experiencia brutal. Me encantó.
Al público, a todos. Por apoyar al CCAN, a la cultura, a la poesía. Emocionante.
A Velpister. Por su reliquia Cola para genocidio. Muchas, muchas gracias.
Joooooder. Gracias por darme en la vida noches así: momentos por los que merece la pena vivir. Ay, ya, tú lo llamarás cursilería, pero no sabéis lo existencial que estoy últimamente. Sólo notarme dolor, sangre, cuerpo, me desespera. Odio la vida por ser mortal, odio todo lo que me hace sentirme cuerpo por hacerme sentir caduca. Me aterra la eternidad y me aterra aún más tener la certeza de que no seré nada por los siglos de los siglos amén. Ya, amén, más quisiera poder creer en Dios y bastarme con ser buena y soñarme merecedora de una vida eterna entre arpas y angelitos, pero sólo creo en la corrupción de la materia.
En definitiva. Hemos vivido un momento histórico dentro de la cultura contemporánea de León. Así como te lo cuento, darling.
El tren se ha adelantado dos horas. Según el billete llegaríamos a Frankfurt HBF a las seis de la mañana, pero lo hemos hecho a las cuatro. Me da la sensación de que mucha gente no se ha dado cuenta. De hecho a mí me ha costado reaccionar. Iba muy dormida, convencida del horario que marcaba mi billete. En el mismo compartimento que yo, iban una señora y su perro, muy pequeño. Ambos dormidos. El perro también se sobresaltó cuando paramos en Frankfurt, pero como su dueña seguía durmiendo, él volvió a recostarse. Me pregunto si también tenían que haber bajado aquí.
Tendré que vivir con la duda de si debí haberla despertado.
Así que aquí me he visto, de madrugada en Frankfurt, y el autobús que va hacia el aeropuerto de Hahn no sale hasta las seis. Ahora me encuentro en la cafetería del McDonalds, donde me estoy tomando el peor café de mi vida previo pago de un euro. Detrás de mí hablan en ruso.
Alexander Endl
No habría entrado porque ya me tomé un capuccino en otro sitio de la estación al bajar del tren. No me hubiera importado quedarme en un banco de la estación viendo pasar el tiempo y la gente. También hubiera dado un paseo por los alrededores.
He salido un momento y he sentido algo que no recuerdo haber sentido antes de la misma manera. He sentido una soledad inmensa ante la enormidad. Parecida a esa soledad inmensa que me causa pensar en una eternidad de no existencia. Me ha dado miedo la calle desierta y silenciosa; constructo de edificios imponentes, de luminosos de publicidad. Todo demasiado grande, y silencioso, y oscuro. Me he acordado de las últimas palabras de Sara por Gtalk antes de salir de casa. Buen viaje a la eternidad. Me ha dado muchísimo miedo. Sé que se refería a la noche de trenes que me esperaba de Bayreuth a Nürnberg a Frankfurt y el bus a Frankfurt Hahn. He pensado en ese viaje a la eternidad estando ahí fuera y me he emocionado hasta la lágrima, pero me he secado pronto la cara, porque no podría explicarle a nadie qué me pasa. Que me da miedo volar y que me da miedo Frankfurt con sus edificios colosales y su arquitectura imposible. Y me he acordado de que esta mañana una chica lloró en clase, y lo hizo después de preguntarme cuándo volvería a España por Navidad, y yo le dije Esta noche, pero luego no fui capaz de decir una palabra más ni preguntarle por qué lloraba, ni si podía ayudarla. something. Y el resto de la clase también como si nada, salvo su amiga, que le tendió un paquete de kleenex deslizándolo por la mesa hacia ella, sin dejar de tomar apuntes, y un leve roce en su muñeca, compasivo, hasta que se secó las lágrimas y se unió a la tónica general de la clase, como si nada hubiera en el mundo más importante que las structural explanations. Así que yo también me sequé las lágrimas y volví a la estación, como si no hubiera nada más importante que volver a casa por Navidad. Ya dentro, encontré carteles con el rostro adolescente y alemán de una niña de catorce años, desaparecida hace unas semanas.
Es ahora, después de ver la cara, la gran sonrisa, de la niña desaparecida, cuando decido sentarme en cualquier banco de la estación. Me aborda entonces un mendigo en alemán y finjo no entenderle en español para que se vaya, pero me responde emocionado que él es de Córdoba y me empieza a hablar y a pedir dinero chico, sólo diez o cinco euros, pero no tengo más que para otro café y el bus a Hahn y no quiero darle explicaciones. No sé qué me pasa con Córdoba. Por qué siempre aparece de cualquier manera. No quiero darle explicaciones, no quiero hablar con nadie, y me refugio en la cafetería del McDonalds , a tomar el peor café de mi vida, a pensar en la niña desaparecida, en las millones de almas que pueblan este mundo de mierda y que se creen inmortales. Me acuerdo de July Delpy en Waking Life y a mí tampoco me salen las cuentas. Suena El lugar donde viene a morir el amor de Zahara. Justo. Y vas a morir en este momento. Van a dar las seis y no quiero perder el autobús porque no me quiero quedar en Frankfurt y volverme a encontrar con el de Córdoba.
Será en la cola para embarcar cuando tiemble y trate de aprender a respirar y deje sin despertar a otra chica que, al parecer, también ha pasado la noche de viaje, para que no suba al avión y muera como todos nosotros. Podré salvar una vida si no la despierto, pienso, y entrego mi tarjeta de embarque y me siento en ventanilla y dejo la nieve y las nubes debajo, y el vértigo en la sangre, adrenalina de feria, y, de repente, todo deja de ser tan importante.
Hace poco me pidieron que leyera la historia del Olentzero para ilustrar con mi voz el vídeo de presentación del proyecto Olentzero Bus, un autobús que recorre, desde el pasado 16 de diciembre y durante estas fiestas navideñas, los pueblos de Euskadi con el Olentzero a bordo para hacer felices a los niños.
Es posible, si no seguro, que el Club Cultural y de Amigos de la Naturaleza (C.C.A.N) cierre sus puertas a las ídem de su 40 Aniversario, por la gracia y el espíritu del Ayuntamiento de León. Para luchar contra el desalojo, puedes firmar aquí:
Otra manera de mostrar nuestra repulsa por el desalojo y cierre de este tipo de centros de labor cultural (recordemos, por ejemplo, la demolición del CSO Absenta) es continuar con la programación hasta el último momento, hasta que nos cierren con nosotros dentro, hasta que tiren abajo el edificio, si hace falta.
Por eso, Vinalia Trippers, con Vicente Muñoz Álvareza la cabeza, ha convocado a sus tripulantes al que posiblemente sea su último viaje al bordo del C.C.A.N.
Los tripulantes (si pinchas sobre ellos irás a su blog, web o referencia en Internet) :
Como colofón, habrá una jam musical a cargo de Joselito Tumor Never Knows y Luces Estroboscópicas.
Si no has estado nunca en el C.C.A.N, quizá sea ésta la última oportunidad que te quede, así que ya sabes. Si ya lo conoces y eres contrario al desalojo, ¿qué mejor forma de apoyar al Club que venir?
Si te pilla por Alicante el 17 de Diciembre, te animo a que acudas a este evento. Yo tuve el honor de ser una de las poetas invitadas el año pasado y fue estupendo.
· Jesús Belotto, Elda, 1985. Traductor, doctorando y Máster en Traducción Literaria por la Universidad de Alicante y Máster en Investigación en Literatura Francesa Contemporánea por la Universidad de Montpellier III. Ha participado como traductor en la antología Poesía francesa contemporánea y en el libro Tiniebla original, y ha publicado traducciones y poemas propios en revistas como Poe+, Eco eco o El perro blanco. En 2010 apareció su primer librito de poemas bajo el título Una luz de relámpagos.
· Víctor Manuel Sanchís, Petrer, 1985, es licenciado en Filología Hispánica y Máster en Estudios Literarios por la UA. Ha publicado poemas en diversas revistas. Actualmente imparte clases en la UA como profesor de Literatura Hispanoamericana colonial.
· Alejandro Jacobo, Elda, 1984, es licenciado en Filología Hispánica y Máster en Profesorado de educación Secundaria y Bachillerato por la UA. Ha participado en diversos recitales de poesía y publicado poemas en varias revistas literarias. Actualmente estudia un Máster en Estudios Literarios en la UA.
- Ramón Rico, Alejandro Jacobo, Jesús Belotto y Víctor Manuel Sanchís forman parte de la plataforma PicNic. Más info: grupopicnic@gmail.com - http://grupopicnic.blogspot.com/
· Isabel Álvarez Fernández, Avilés, 1984. Licenciada en Traducción e Interpretación por la UA. Actualmente, estudiante del Máster en Cooperación Internacional para Desarrollo.
· Luali Lahsen. Escritor saharaui, miembro de la Generación de la Amistad Saharaui.
· Israel Morales Benito, Sant Vicent del Raspeig, 1979. Licenciado en economía por la UA. Premio Extraordinario de Licenciatura en Economía 2006/2007 concecido por la misma universidad y Especialista en Cooperación Internacional para Desarrollo; el libro de poemas Miradas opalinas constituye la primera publicación literaria del autor. http://www.editorial-club-universitario.es/libro.asp?ref=4151
· Naliam Cantero Gilarranz, Segovia. Músico multiinstrumentista. Autor de proyectos musicales Moon Roots, OAK, ... la pagina web: www.artsyam.blogspot.com
· David González Baraza, Terassa, 1991. Guitarrista autodidacta. Escritor en sus ratos libres.http://lifeinaglassworld.blogspot.com/
Hola soy Blogger y me gusta desconfigurar entradas. Con todos ustedes, el texto centrado.
Estas
últimas semanas he estado trabajando en un libro. Prosa. Aunque tal
vez demasiado poética. Demasiado poética para ser relato, demasiado
largo para ser breve pero demasiado corto para ser novela. Con la
estructura por el suelo y el final, según se entienda, por los
aires. En fin. Pero hacía mucho tiempo que no me ponía a escribir
de esa manera. Desde La Soledad del Café. ¿Sabes lo que eso
significa? Y es extraño, porque de aquella han pasado ya casi, si no
lo han hecho, siete años, pero aun así sigue ahí esta obsesión
por lo onírico, y más ahora que la hija de mi gurú en el tema,
Armando Carranza, se encuentra cumpliendo condena por haber asesinado
a su ex marido y a un ex novio. Marta me habla de bucles por el
Facebook y no tengo muy claro si cuando dice “bucles” se refiere
a “vínculos”. I mean: a esa relación de ideas, conceptos y
situaciones que nos hace volver y repetir lo mismo durante toda la
vida y más allá. No sé si ella ve lo mismo. Pero yo me pierdo en
tanta coincidencia. De todas formas, es lo de menos. Sólo quiero
comentar que estas últimas semanas he estado trabajando en una
historia. Y que la mayor parte de esta historia ha sido escrita a
mano. Concretamente con boli bic negro y azul sobre hojas de cuaderno
cuadriculado. Me ha sentado muy bien volver a encontrarme. Cuanta más
gente sigue mi blog, más me cuesta expresarme. Tengo miedo a que no
me entendáis o a que me juzguéis mal (o bien, yo qué sé) y digáis
de mí que estoy zumbada o que soy una pedante o que me lo flipo y
que trato de ir de una cosa que no soy, o que soy posmoderna por
pose. Es que ya no entiendo nada. Lo siguiente que diréis de mí
será que soy demasiado mayor, pero esa es otra historia a la que
también le estoy dando muchas vueltas últimamente, porque el tiempo
no deja de seguir hacia adelante y me aterra tanto no poder hacer
nada contra ello que, buf, pum, exploto. Pero lo que venía diciendo
es que en las últimas semanas he estado trabajando en una historia.
He estado escribiendo, y escribiendo de verdad, y me he sentido muy
bien. Porque había olvidado la catarsis que supone escribir desde un
personaje, y digo un personaje de verdad, un personaje ajeno a ti, no
un jodido alter ego. No. Ser todos los personajes y no ser ninguno y
poder amar y entender a la asesina, formar parte de ella, darle vida
y quitarme horas a mi de sueño y atención -fragmentos escritos en
clase cuando se me escapan los minutos en un inglés con acento
alemán que a veces no entiendo- de mi vidapara dar con ese jodido final
monoligofrénico y el punto que cierra la suya . He estado
escribiendo y el vacío (inmenso de mis noches yo le siento...) que
siento desde que la di por finalizada -hecho jodidamente de menos a
mi protagonista- me ha dejado muy clara una cosa: esto NO es un
hobby. Ya, ya, lo sé, shh. Veréis, en mi clase de alemán para
extranjeros (y olé) estamos estudiando ahora mismo los hobbys y los
oficios. Se supone que nosotros somos estudiantes y nos gusta, yo qué
sé, leer, escuchar música, ir al cine, ir de paseo o ir a
discotecas (Ej. Ich bin Studientin. Meine hobbys sind Bücher lesen,
Musik hörer, ins Kino gehen, spazieren gehen und mit Freunden in die
Kneipe gehen). Vale. A ver si me explico. Voy a seguir con los
ejemplos. A principios de septiembre, yo me vi con dos futuros
viajes, que puede que no parezcan la hostia, pero para mí, que las
únicas veces que había salido de España fue con el instituto, a
visitar, como mucho en una semana, Toulousse, Burdeos, Génova o
Londres, pues os podéis imaginar. El primero se trataba del viaje aBrescia (Italia) y el segundo del Erasmus en Bayreuth (Alemania).
Como ya comenté en su momento, al primero me invitó el Ayuntamiento
de Logroño para representar, en calidad de escritora, a España (y olé), en
la Giornata Europea delle Lingue. Pocos días después de mi regreso,
tomaría otro avión hacia Bayreuth, donde me encuentro desde
entonces con una beca Erasmus, terminando esa carrera que prometía
diálogos y discursos propios del cine de Richard Linklater pero que
al final resultó ser una puta mierda: Filosofía. Entonces, alguien
de mi familia (de esa parte de la
familia que piensa que estoy perdiendo el tiempo en cosas inútiles
para estos tiempos de crisis, porque a quién se le ocurre estudiar
Filosofía, que no sirve para nada; porque por qué perder el tiempo
escribiendo mingadas y publicando morralla y leyendo en bares) me
dijo: “Pero lo de Italia es sólo por tu hobby, ¿no?”. M I H O
B B Y. Y entonces yo, señoras y señores, me pregunto: ¿Qué es un
hobby? Tengo un amigo que no supo qué responder a la casilla
“Hobbys” del formulario inicial que le entregó su psicólogo,
por ejemplo. Con esto quiero decir, ¿existen los hobbys? La gente se
apunta a talleres de costura (Por cierto ¿qué es eso que me dice Pau
de que ahora tejer es una actividad hipster? Que lo ha visto en las
noticias de Antena 3, me dice), de bolillos, de salsa, o sale a
correr, o se ve una peli o la tele, o yo qué sé. Joder, no sé.
Yo entiendo que pintar sea un hobby si hablamos de esa gente que se
apunta a un taller para pintar paisajes fijándose en cuadros de
mierda del año que reinó Carolo, o que se tiran diez meses, dos
horas a la semana, copiando los girasoles de Van Gogh. Y entiendo que
se considere Hobby hacer bolillos o ir a yoga o... no, tampoco tengo
claro nada de esto. ¿Cuáles son mis putos hobbys? ¿Leer y ver
películas? ¿Escuchar música? Yo creo que le doy una importancia
mayor a la literatura, al cine y a la música como para relegarlos a
la categoría de “cosas con las que perder el puto tiempo”. Yo no
escribo para pasar el rato. A mí escribir me duele por necesario. Y
es así, ¿con cuántos de vosotros he hablado alguna vez Filosofía?
Si me preguntan “Qué tal en Bayreuth” yo sólo respondo sobre
mi asesina, sobre los relatos que tengo en mente para las próximas
antologías en las que voy a aparecer, o sobre los libros que estoy
leyendo. Porque esa es mi vida y es a lo que me dedico. Así lo
siento. Mi hobby es la Filosofía. Aunque sea por la que estoy aquí
(oficial y burocraticamente) y por lo que fui a Valladolid (y me fui
de Logroño). ¡Ja! Trampa. ¿Por qué estudio Filosofía? ¿Por qué
me fui de Logroño? ¿Por qué estoy aquí, asistiendo a seminarios
de Filosofía en inglés, por qué quise salir de España, por qué
quise conocer otro país, por qué vine a un pueblo perdido de
Alemania? Todo lo que he hecho ha sido para escribir. Y vosotros
diréis, ¿y por qué Filosofía y no Filología? Pues yo os lo digo,
señores: porque me salió de los. ¿Cuál es la conclusión a la que
llegamos con todo esto? Que no escribo por hobby. Y, dicho esto, y
volviendo al tema que me ocupaba, estas últimas semanas me he estado
dedicando a escribir una novela corta relato breve que será
publicada, según lo previsto, la tercera semana de marzo, con la
editorial peruana Toro de Trapo. He dicho peruana, sí, de Perú, lo
que quiere decir que a este país no le basta con una Adri irreverente.