sábado, 22 de noviembre de 2008

Un poema de Isabel Escudero

En tu aliento toco tus arrugas,
esas que no se ven, pero que marcan.

Por tu lengua me voy toda desnuda
haciendo cuentas de tu piel cansada.
Me miras como nunca me miraste,
en cueros paseando por tu cama
no sé si quiero irme corriendo fuera
o si me quiero correr en tu mirada.
Rescate de audaces pescadores
son tus manos que miman mis entrañas:
tierno descanso para los perdidos
alambre de espino para los que hallan.
Rómpeme los mimbres con tus manos,
estos tributos de pobreza y carne,
mira que nos jugamos los abriles
de cama en cama y de tarde en tarde.

(En tu aliento toco tus arrugas, Isabel Escudero)

2 comentarios:

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