martes, 4 de noviembre de 2008

Zapatos Blancos

Versión 1:



"Calzados Luis
(del parque del Cerillero de Gijón)
Precisan contactos con la señora que compró a su marido unos zapatos del 41 (en color blanco) el 17 de marzo con motivo del Día del Padre. Por asunto de vida o muerte."



Luis Padre, el de los zapatos. Aquel señor mayor que tenía una zapatería en el parque del Cerillero, aquí en Gijón. Sí, ese viejo cascarrabias, qué mala leche tenía el muy cabrón. Su hijo, Luis hijo, no tanta. Bueno, ninguna. Menudo sinsustancia era Luis Hijo, Madre Santísima. Ya sabía todo el barrio lo tonto que era el pobre. Todas las semanas Luis Padre ponía un anuncio en el periódico. Un anuncio de la tienda, nada del otro mundo. Luis Hijo, que era bastante ignorante, pensaba que por aparecer el nombre de la tienda cerca de los anuncios de contactos, ya tenían algo de prestigio. Tan famosos como los travestidos y las prostitutas de los otros anuncios, que eran de renombre. No todas las putas aparecen en los diarios, claro que no. Luis Padre, sabiendo bien como sabía que la imaginación de su hijo no tenía límites, cuidaba siempre de que no fuera él quien llamara al periódico. Luis Hijo, por su parte, no veía el momento oportuno para quitarle el teléfono a aquel viejo autoritario y castrante. Quería aprovechar esa ventana al mundo para crear historias, pinchar a la gente de Gijón y sacarles un poco de la rutina dominical. Hoy no sólo venderemos zapatos, hoy exprimiremos la imaginación de los habitantes de Gijón.



Luis Padre un día murió, como suelen hacer los padres. Murió, pero no se sabe bien cuándo. Y, ojo, que no se sabía porque el tonto de su hijo no dijo nada. Se encuentra enfermo, ha salido, decía cuando preguntaban por él en la zapatería. No sé si porque realmente la cabeza no le daba para más o qué, pero ni mu. Y el padre en la trastienda entre hormas y tacones. Fue por aquel entonces cuando apareció aquel famoso anuncio en el periódico:



"Calzados Luis (del parque del Cerillero de Gijón) Precisan contactos con la señora que compró a su marido unos zapatos del 41 (en color blanco) el 17 de marzo con motivo del Día del Padre. Por asunto de vida o muerte."



Madre Santísima, la que se montó entonces. La cantidad de mujeres que fueron a la zapatería. Tal vez Luis Hijo, al poner el anuncio, no pensó que fueran tantas las mujeres que regalaran zapatos (blancos) a sus maridos por el Día del Padre. Y no fueron tantas, la verdad. No, qué va. Muchas (y muchos) iban por el morbo, borrachos de curiosidad. No son tantos los hombres que calzan un cuarenta y uno.



Y no fue sólo una vez, qué va. No, no, el muy tonto lo publicó más veces, con alguna variante, pero el mensaje venía a ser el mismo. Y Luis Hijo atolondrado, riendo a carcajadas cada vez que entraba una mujer diciendo ser la del anuncio. Hasta que la curiosidad de los gijoneses se extendió hasta la trastienda y alguien vio, puede que un hombre con zapatos blancos, al pobre diablo Luis Padre convertido en trozo de carne putrefacta entre botines y tapas.







Versión 2:





"Calzados Luis
(del parque del Cerillero de Gijón)
Precisan contactos con la señora que compró a su marido unos zapatos del 41 (en color blanco) el 17 de marzo con motivo del Día del Padre. Por asunto de vida o muerte."







Creo que soy yo esa mujer. La mujer de la que habla en el anuncio. Qué locura. Si mi marido lo supiera. ¡a saber! Igual lo sabe ya, seguramente, pero se mantendrá callado, como siempre. No hay quien lo levante del sillón. Me parece pequeño en comparación al zapatero. El del anuncio, sí, ¡ ay! Ese sí que es un hombre, y no éste. Qué desperdicio. Qué pies tan pequeños. Parece una mujer. En qué estaría yo pensando. Sí, tengo que ser yo. Por un asunto de vida o muerte. ¡Cómo para no! A saber cuánto me llevé. No me acuerdo, un buen puñado. Me río yo sola, madre mía. Menudo hombre el marido mío, ¡yo que pensaba que la cocaína daba dinero! Y lo da, sí, lo da, claro que sí, ¿pero felicidad? Coño, sí, claro. Claro que la da, si no de qué voy a estar casada con este desperdicio. Pero qué ingenuo el zapatero. Los zapatos, los zapatos blancos, dice, ¡ja! Ese lo que quiere es mi dinero, y si no, ¿qué? ¿Eh? De vida o muerte dice. Anda que... Lo lleva claro, que venga a matarme si quiere, no te digo más, pero a mí que me quiten lo bailao.



Y sí, el anuncio es real:

http://nubiansinger.blogspot.com/2008/11/cosas-que-pasan.html

3 comentarios:

  1. jaja, increíble... lo que son las coincidencias... vi tu mensaje en la generación bloguer y curioseando por tu blog me encuentro con esta entrada sobre la que mi chico iba a escribir algo sin desperdicio... qué pequeño es el mundo...
    un abrazo,

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  2. Buen post. Ayer leí un relato a proposito de una historia que me han recordado a tus letras.

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  3. Quizá estaría bien que pusieras un enlace al origen de la foto, ¿no crees? Bueno, anda, ya lo pongo yo:
    http://nubiansinger.blogspot.com/2008/11/cosas-que-pasan.html

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