miércoles, 21 de marzo de 2007

Dispersa y Alterada

De todo lo que me interesa, estás tú, detrás de esa cortina gris, ultimando los preparativos de tu viaje.
De todas las cosas que odio, estoy yo, preparándome para el olvido. Deteniendo el movimiento de mi corazón por cada palabra bonita que dices.



Vamos, que estoy viviendo, porque tú nunca dices nada que pueda dejarme sin aliento.
Porque tú sólo te escondes, sólo desapareces.


No entiendo de qué hablas.

No sé qué significan tus miradas.


Y sin embargo...


Me hace gracia cuando llegas, porque siempre llegas tarde. No mucho, sólo un minuto o dos, pero tú estás nervioso, acalorado y con la carita muy roja. Tienes tanto calor que te quitas el jersey, dejando ver tus brazos, que me vuelven loca.
Me hace gracia tu timidez, cómo te quedas al borde, para poder huir con rapidez cuando sea necesario.
Me hace gracia que no sepas cómo eres, porque lo sé, lo veo.
Tengo un pequeño don que a veces parpadea.
Y disimulas. Haces como si prestaras atención, pero en realidad no te enteras de nada.

Que yo lo sé,

que sé que no lo entiendes.

Cuando tomo café me dan ganas de gritar...

Y no entiendo nada, y tampoco me interesa que sea o no necesario tener un conjunto finito formado por infinitos puntos, cada uno de ellos finitos.


¿Es necesario tener un conjunto formado por infinitos puntos?

Un poco absurdo, ¿no?

A lo mejor, todo es psicológico.
Quizá el café no me altere y ni siquiera me esté dando un ataque.
¿A lo mejor?
¿Acaso es un alivio pensar que en lugar de tener ataques al corazón me esté volviendo loca?



Tampoco me están sudando las manos.
Ni siento que me mareo.
Nada.
Todo es sugestivo.


El corazón está en su sitio, y no te estás mareando.

¿Una llamada de atención?

Típico síndrome de la hija única.

Es todo tan absurdo que me asusta.
Siento que se me hincha la garganta y no puedo respirar.
Siento que sudo tanto que me voy a deshidratar.

Y tengo mucho frío, y quiero que termine esta clase.
Ahora, por favor, no lo soporto.

¿Esto nos diferencia del resto de

los animales?

¿Que somos psicológicamente susceptibles?

¿Débiles?




No se acaba nunca la secuencia infinita.

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