lunes, 15 de octubre de 2012
Ícaro Incombustible Independent Arts Magazine: L´Érotisme
martes, 24 de enero de 2012
Auto-lesión. Masturbación con clímax. (2010)
¿Qué es la Autolesión?
La autolesión consiste en hacerse un daño físico cómo método de alivio al sufrimiento psicológico. A veces el dolor psicológico se hace tan dificil de manejar, que se opta por dañar al cuerpo en un intento de controlar la situación. Esto efectivamente alivia, aunque sea por unos minutos. Las sensaciones que se tienen al momento de autolesionarse depende de cada persona y de la situación que se esté viviendo. A veces puede calmarnos, en otras ocasiones despertarnos. O tal vez hacernos sentir "reales", muchas veces es mejor sentir dolor a no sentir absolutamente nada.
Fuente: http://autolesion.blogspot.com
Antes de que empiece a cundir el pánico entre mis allegados: no es que ahora me haya dado por los cortes y las agujas (mi auto-lesión, si se puede denominar así, no va más allá de quitarme las cutículas hasta límites insospechados), sino que hallábame yo googleando una imagen para ilustrar un texto y encontrome con ese blog y esa definición.
El texto que me dispongo a colgar es una cosina chiquitina que escribí para una antología de poesía erótica en Septiembre de 2010. En el transcurso de estos dieciséis meses, el proyecto ha ido cambiando de coordinadores, de editores, de participantes, y de perfil, buscando ahora algo más explícito, más -en palabras de los editores- porno: "que ponga cachondo al lector".
Como los poemas que envíe en su momento hacían de todo menos excitar al receptor, han decidido prescindir de ellos, pero no de mi presencia en la antología ;) , lo que me ha obligado a escribir sobre sexo, sacar a Katriuska del lugar donde viven los monstruos y tratar de mezclar la lírica y la estética con lo erótico.
So difficult to me now.
jueves, 18 de febrero de 2010
Las Muertes de Katriuska
viernes, 12 de febrero de 2010
Leyendo "a pelo" por los derechos de las Hetairas
¿Cómo describir la felicidad que tengo dentro?
Al final resultó ganadora la Pandora Eva Evita, conocida en Internet como La Dama Atómica y de cuya prosa poética confieso estar perdidamente enamorada.
Después de tanto tiempo abstemia y recluida en casa leyendo y escribiendo sobre Lenin, Marx, Engels, Adam Smith, Stigler, Marshall, Taylor, Weber y Keynes para la asignatura que os comentaba antes, (¿hola? sí, hasta los mismísimos del comunismo y el capitalismo por partes iguales) tenía pensado agarrarme la cogorza del año etc. Pero tras dos cañas en el Mandela, el sueño atrasado de las últimas semanas se hizo patente y para las once ya estaba en casita. Eso sí, me llevé el consejo que me dio Javi:
"Si no se te ocurre nada erótico, ponte en plan dadaísta y lee un par de poemas erráticos".
Estaba en un hospital desastroso pero bastante limpio, aterradoramente blanco y luminoso, con médicos terribles y sádicos. Y bastante torpes, también (¿Consecuencia de ver últimamente Scrubs?) que se dejaban caer al suelo los restos de sus pacientes mutilados.
Imagínate. Cuando tu abuela, cuando te ponías malo de pequeñín y vomitabas como un descosido, decía eso de "como sigas así vas a echar hasta la asadurilla". Bien, pues nunca he tenido muy claro qué sería eso de la asadurilla hasta ver en mi sueño trozos de carne humana desparramados por el suelo. Trozos pequeños, blancuzcos, morados, asquerosamente blandos y sucios de pelusas y pelos. Por los pasillos, monitores que mostraban las torturas que se estaban llevando a cabo en las diferentes salas. Y yo, que no sé por qué razón, recojo los trozos de carne y me los meto a la boca. En mi lengua, la textura blanda de las vísceras contrasta con los pelos y las pelusas que se enredan entre mis dientes y hace cosquillas en el paladar y la campanilla. Entre la carne, un tampón usado que al tragarlo se me queda en la garganta. Arcadas y dentera al morder el algodón. De mi boca sale el cordón, pero por más que tiro no consigo sacarme es mierda sangrienta que me asfixia.
Total, niños míos, que tras las croquetas volvieron los nervios, se me cerró el estómago y estuve sin comer nah en todo el día.
Me pillé el bus destino Madrid a las 16,30h. Me quedé dormida durante todo el trayecto. Craso error, porque me propuse decidir qué leer en el autobús, y estar como un tronco no ayuda.
A las siete llegué a Madrid. Bieeeen. Rapidez y eficacia, a tope con los autobuses de Alsa.
Desesperada salgo, ¡¡¡¡HOLA MUNDOOOO!!!! Y me encuentro con Hyku, que me estaba esperando desde las seis y media, - hora en la que, según la web de Alsa, tendría que haber llegado - y por fin le conocí, después de tanto tiempo siguiendo nuestros blogs y hablando por el messenger.
Una cañeja por Fuencarral, otra caña, ahora acompañados por Tena en el café Comercial, y después al Consentido.
La lectura estuvo genial. La luz justa, el ambiente ideal. Sin micrófono, y mucha gente escuchando, demostrando que estaban allí defendiendo la causa de Hetaira, por supuesto, pero también por la poesía.
Fantásticos Luis Morales, Rafel José Díaz, Silvina y Patricia Monge, con sus textos explícitos y encantadoramente sexis, Santiago Tena con sus juegos de palabras y, aunque se echó de menos a Nuria Ruiz de Viñaspre, al final salió a leer espontáneamente Paola.*
¡Muchas gracias!
Sobre las doce, Hyku me acompañó a la estación Avenida de América, desde donde, a la una, salía un Alsa destino Logroño. Me senté en el asiento 13, igual que en el bus que me llevó a Madrid. No por superstición, sino porque dio la casulidad de que me tocara esa plaza en ambas ocasiones. Cerca de Guadalajara se nos reventó una rueda delantera y tuvimos que esperar a que vinieran a hacer un apaño. Para colmo no dejaba de nevar, así que el conductor tuvo que optar por ir bastante despacio. Total, que llegué a las seis y media de la mañana a Logroño.
Me dio un poco de penilla irme, pero espero poder volver pronto por la capital y participar en eventos poéticos de este tipo, donde a parte de pasármelo genial, puedo conocer a gente más maja que las pesetas, con las que puedo - y quiero - aprender muchísimo a nivel literario.
Un abrazo muy fuerte y muchísimas gracias por haberme hecho sentir tan bien. Después de la pesadilla atropófaga con tropezones necesitaba algo así. :)
* Si alguien sabe más de esta chica, si tiene blog u obras publicadas, etc. que me deje un comentario, please.
miércoles, 11 de febrero de 2009
#15 Дай мне знак

Con las piernas cruzadas espero un silbido
Un guiño, una señal que me eleve al infinito.
Con los dedos distorsiono el vaho del ambiente,
Convierto en fuego el rubor que se enreda entre los dientes.
Por un mordisco que me arranque la piel
Una caricia que consiga desgarrar el aire.
Agrietar la tensión, mentirnos al oído
Deshacerme entre gemidos.
lunes, 3 de noviembre de 2008
#14 Delirio Histérico
viernes, 13 de junio de 2008
#13 Vacuidad

Apetece morder el cristal para alcanzar la nata, para alcanzarte. Para morir en la asfixia de la exquisitez, como una fresa descuartizada, pero dulce y bella a la vez. Para morir y derretirme gracias y por culpa de las fresas. Para esclarecer la pena que supone dejar de amarte paulatinamente, para retenerte. Para. Parar frente al tren; la despedida. Para volver a casa y encontrarme con dos copas vacías, una pequeña fresa y nata deslizándose como las gotas de agua que juegan y mueren sobre la ventanilla del coche.
viernes, 16 de mayo de 2008
orgasmos de plástico
Ella sólo quería un “algo” que satisficiera y endulzara su solitaria vida de soltera recién y con pocas posibilidades.
Él pensó cuán grande sería su decisión; más grande que la suya, quizás. Hubiera querido follarla sin quitarle las bragas.
Pero más que una fresca parecía una melancólica caracola de roto caparazón.
Él sabía cómo se las gastaban aquellas, o eso creía él, o eso quería creer. Lesbiana reprimida. Bollera femenina de orgasmo fácil.
- Veintiocho con noventa.
- Las puntitas circuncisas parecen corazones, ¿verdcd?
No, no era una lesbiana reprimida de fácil orgasmo. Era una chupapollas; ninfómana insaciable.
Ella le miró sonriendo y bajó la mirada.
- Sí, son puro amor. – Intentó inútilmente hacer una gracia tardía.
- Tampoco nos pasemos.

Un trozo de plástico con pilas no podía darle amor, por muchos orgasmos que sus vibraciones le causaran.
Katriuska era sólo una princesa de medias rotas con síndrome de asperger. En su anterior barrio la llamaban despectivamente “autista ninfómana”. Cómo puede gritar tanto, se preguntaban, si apenas habla y cuando lo hace sólo emite murmullos inaudibles.
El placer, diría ella con su inaudiblemente erótica voz, nada tiene que ver con la sociabilidad.
El placer, ¿ha de estar vinculado a la empatía?
El problema sólo aparecía inmediatamente después de morir, aunque a veces hubiera agradecido algo de cariño. Pero ¿qué cariño se merece una mujer sumida en el silencio y la apatía?
- ¿Quieres que te enseñe a usarlo? – Se aventuró a preguntar el triste dependiente fan de Ok Go.
- Ok, go.
boomp3.com
Dedicado especialmente a Marta.
martes, 22 de abril de 2008
#12 Irresponsable

Tropezar, caer desde unos tacones, siempre es igual de humillante. Que me ayuden riéndose resulta bochornoso, de ahí que quisiera morderte, besarte como nadie, dolerte por dentro; despertar en ti un tipo de deseo confuso e irracional, para que tú me dolieras por dentro, me mordieras y besaras como nadie lo ha hecho.
Pero nunca me digas te quiero, por favor.
Ya sabíamos que de un momento a otro acabaríamos así.
Un sofá de goma-espuma y el color amarillento del apartamento; apolillado y lleno de humo, pósteres de modelos mediocres para no alejarse demasiado de la realidad.
lunes, 11 de febrero de 2008
#11 убийство меня едва
Te gusta follarme el culo porque puedes hacerlo sin condón y es más pequeño que el coño de una virgen. Te gusta hacerlo de pie, conmigo apoyada en la cama.
Me haces sentir como una guarra.
Puta.
Vivo de esto, y lo sabes bien porque soy la mejor. Porque me comporto como un ser inferior sin sentimientos y, por eso, no puedes penetrarme... no como se lo haces a tu mujer. A mí no me conoces, ni a mí ni a mi mente. Por mucho que transites con caricias de levedad incandescente el aroma de piel, no puedes traspasar la línea que corta mi físico y mi psique, porque no quieres conocerme. Sólo quieres follarme, quebrarme en mil suspiros, en un par de orgasmos que conforman tu deseo.
Y así, como muchas tardes, vuelves. Vuelves a desnudarme, a ponerme las medias, los tacones de aguja y el corto vestido blanco de satén, para subirlo un poco y agarrarme fuertemente las nalgas mientras susurras a mi oído palabras soeces con acento pegajoso.
- Eres mala conmigo, perra.
- Péname.
La seda sucumbe al tacto de un par de pezones endurecidos. Mis ojos se cierran, los labios se entreabren, y el aire que sale de tu aliento rebota contra los lunares de mi nuca. Eriza el vello.
Hace frío en esta casa.
Tu polla arde entre mis piernas, haciéndome sentir, poco a poco, ese calor inigualable que siempre se extiende a través de la espina dorsal. Ese calor que derrite mis entrañas y acribilla mi cerebro, exangüe finalmente en un alarido, un espasmo, un coma profundo de tan sólo un segundo.
martes, 22 de enero de 2008
#10 Ilyena
Y me dejé llevar...
Dije, por qué no, y le dejé pasar.
Y por qué no, y le ofrecí algo para tomar.
Y por qué no, y puse mis canciones, y le enseñé fotos de Petropavlovsk. Y, por qué no, pensaría él...
segundos antes de besarme.
Era la tontería, la excusa para dejarlo.
Pero, ahhh..., fue tan placentero.
El apartamento está vacío. Tan vacío que hay eco.
Tan vacío que sólo verlo da frío ,y evoca soledad.
Mis labios se abren, como dos ramas. Rama de conjunción que se parte en dos, porque tocándote estoy negando a una variable... que está satisfaciendo a esta valuación, que soy yo.
Saber que no debo hacerlo, este remordimiento tan jodidamente excitante, me está llamando la atención disfrazado de calambres.
Recorren toda mi piel, pero tú los matas con caricias, reavivando una lujuria oculta, incandescente; escalofríos que me hacen arder.
Más que besarte... te quiero morder.
Y tú, dime, ¿qué vas a hacer? Quieres hacer conmigo cosas que nunca has hecho. Cosas que no has podido hacer con ninguna otra... Y sabes que conmigo sí que puedes. Lo intuyes, lo supiste desde el momento en que me viste por primera vez. Maldita sea... de ti pensé lo mismo.
Me tienes atada a la cama, a tu alma; mis ojos vendados, tampoco puedo tocarte.
Me pides que te hable en mi idioma, но я не знаю то, что я могу сказать Вам, mientras susurras con tus labios hormigueos de placer en la cara oculta de mis muslos. Sentir el calor, como tu aliento entra en mí.
Fóllame antes de que me arrepienta...
Quiero... De alguna forma lo necesito. Pero no te veo, no sé quién eres realmente. Es como antes. Hay silencio.
La música ha parado. El aire se ha tensado en la habitación.
Poco a poco todo revive, recobra el movimiento. Más rápido, por favor, susurro a un hombre a quien no puedo ver, pero al que siento como si fuera parte de mi ser.
Te noto encima de mí.
Siento que me derrito, que dejo de ser humana. La verdad es que ni siquiera me reconozco como animal. Sólo percibo tu olor, tus manos agarrándome las muñecas, intuyo tu mirada fija en mis pechos encendidos; intuyo cómo te excitan mis gemidos. Te gusto tanto que quisieras matarme.
Me gustas tanto que quiero matarte. Pero no te veo, no estoy segura de quién eres.
¿Y si me equivoco?
Si más que mal me estás haciendo bien...
Hoy me tienes para ti, maldita sea. Eres mi maldita tentación... a la cual he sucumbido... Quizá.
Esta es mi primera pequeña muerte...
viernes, 19 de octubre de 2007
#9 джазовый человек
Porque no me gusta hablar. Porque te ríes de mi acento, de mis intentos por suavizar las palabras.
Por hablar entre susurros.
Rojo y negro.
Esta oscuridad, violada por un humo azul que dibuja abstracciones hacia el techo, cortándose en los vértices indefinidos de unas sillas negras o en la tenue luz que emana de unas escasas lámparas, me da tranquilidad. Esta oscuridad, casi granate, traspasada por las notas que brotan del piano, que me erizan la piel, chocan contra mi nuca como pequeños besos.
Mis ojos, mis labios, mis manos.
Esta luz, casi granate.
La oscuridad.
Mi quietud.
Las sensaciones llegan a tal punto que me meto dentro del piano. Porque tú, pianista anónimo, produces sueños.
Con los ojos cerrados, entre todas estas mesas ocupadas por gente incapaz de entender lo que tus manos están expresando. Gente ingrata consumiendo licores que taponan sus oídos, todos sus sentidos. No, ellos no merecen escucharte. Sólo yo, hierática, aparentemente ausente, soy capaz de recoger lo que sientes.
Las últimas notas de un jazz desesperado, las últimas notas precipitándose al vacío de cada copa, cerrando una velada de conversaciones impías, vacías.
Secos aplausos, ignorantes consumidores que jamás escucharon a Yákov Okun.
Vulneran mis tacones el sucio suelo,
estremece la negra tela del vestido
cada poro de mi piel,
hasta llegar a ese escenario oscuro,
donde un hombre y su piano,
empequeñecidos por la inmensidad del escenario;
como dos copas de cristal a punto de quebrarse
se preparan para oscurecerse,
desaparecer, desvanecerse.
Negro ébano.
Porque no me gusta hablar, porque no lo veo necesario, no te digo nada. Pero me miras, y tu mano se posa en mi hombro.
Es todo tan suave que da frío.
Son tus manos tan grandes, tan seguras cuando sujetan mi cintura.
Ya vale.
Se acabó.
Me canso de escribir siempre lo mismo. Estoy harta, desmotivada... me siento absurda, tan absurda y monótona como estos textos de mierda. Este blog es una mierda que, como me dijeron una vez, podía estar escrito perfectamente por una rumana soñadora dedicada a limpiar portales.
No quiero más tonterías.
No quiero jugar más. No quiero estar triste.
- Sólo quiero que me abraces.

jueves, 6 de septiembre de 2007
#8 Beige



jueves, 2 de agosto de 2007
#7 Без чувств
No hay nada en ti, tampoco en mí, por supuesto. En mí..
En mí no hay nada.
Vacía, hueca, ausencia de mitad en una naranja.
No hay soledad, aquí no hay sitio para eso.
Quién es el rey del instito asesino, mi sitio, mi plaza, tu cuerpo, mi boca.
Egoísmo, pérdida.
¿Yo una perdida?
Miré a través.
A través de tu rostro, tu lengua, tu ropa.
Quítame la ropa.
Me mientes, copias, debes, superas.
Intentas.
Me excitas, me pierdes.
Si me tocas, si me besas.
Pero nunca, nunca, nunca... nunca me hables.
Si te ríes, si te toco.
Te ríes si te toco.
Quiero probarte, superar a todos tus amantes; porque puedo, sé que puedo. Sé que puedo satisfacerte, sé que quieres, que me deseas, que te excito. Sé que quieres que lo haga.
Que te bese, te acaricie, te haga lo que ellos me hacen a mí.
Lo que intentan, quien lo intenta, cuando te besan, te acarician.
Si quitan un botón y se introducen en tu pantalón.
O por debajo de tu falda.
Dedo a dedo, como pulsando un botón.

Que nadie mejor que yo maneja ese interruptor.
Y lo sabes, y me quieres.
Por eso, por poco, por mucho, por nada.
Mi experiencia.
Mi cuerpo...
Por eso quieres que te desnude,
La yema de mis dedos, tu vello, el calor.
Tus pechos, tu belleza, tu cuerpo...
De mujer.
sábado, 9 de junio de 2007
#6 Baba Yaga

- ¿Nunca te han dicho Te Quiero mientras hacías el amor?
- Nunca he hecho el amor. Nunca me han dicho te quiero. ¿Para qué? ¿ acaso eso cambia algo? No me valgo de mentiras. No necesito que me mientan...
- No siempre es mentira. Te quiero.
Maldita sea, ¿qué ha dicho? ¿Por qué?
Me tiemblan los párpados, los labios. Él sigue moviéndose, dentro de mí, pero no me está gustando nada. No necesito que me mientas. No deberías ser tú quién me dijera esas cosas... No quiero...
¿Qué haces? – Te empujo cuando intentas besarme.
¿Qué pasa, acaso eres una puta?
Vete de aquí, vete. ¡Lárgate de mi casa!
...No te entiendo. Mírame a los ojos. Mírame, maldita sea: ¡quiero que me mires!
No...- Sigo mirando al parquet. Él no puede ver estas lágrimas. No son suyas. – Tengo miedo... a que me los arranques.
- ¡Madita zorra! Cree el ladrón que todos son de su misma condición.
- Nunca había escuchado esa frase, ¿es tuya?
- No, es un dicho popular.
El calor mediterráneo, la pasión de la que me hablaron cuando me fui de Rusia, es una falacia. Os valéis de tradiciones, de dichos populares. A veces extraño el frío...
- Puta. Levántate y apóyate contra la mesa.
Ni siquiera me das tiempo.
Me pones contra la mesa, me subes el vestido y me penetras. Maldito hijo de puta... no me has dado tiempo...
- ¿ ahora gritas?
Me hace daño, pero no pienso decirle que pare. No quiero darle a entender que me duele, que me molesta. Más me ha dolido ese te quiero, esa mentira.
- Estáis llenos de prejuicios... ¿Este es el calor que encontraría en la gente de este país, del que me hablaron cuando me fui?
- ¿Quién me habla de prejuicios y tradiciones? ¡Una puta en cuyo país creen en las brujas del bosque.
- Baba yaga. – Musito.
- ¿Qué?
No lo soporto. No soporto que hable entre jadeos. No aguanto más, ¡me da asco!
Me muevo bruscamente, golpeo con fuerza mi pierna contra él, para lograr desprenderle de mí y salir corriendo después.
- ¿Se puede saber qué haces?
Estoy en el extremo opuesto de la habitación.
Apoyada
Contra
La
Pared.
No dejo de llorar, ¿qué ha pasado conmigo? ¿Dónde está la autista sin emociones?
¿Por qué no estoy, como siempre, en silencio follando, jugando a ser inmortal?
- No te acerques, por favor. Es mejor que te marches.
Te agachas frente a mí, me miras directamente a los ojos.
- Sólo quería asegurarme... Y sí, eres sólo una fulana más.
- ¡Cállate! ¡Calla! –
Golpes sobre tu pecho.
Pum
Pum
Pum
Sigo azotando tu torso,
aún sudoroso.
Zas
Zas
Zas
Vete, vete, vete, vete.
Saco mis manitas y las pongo a bailar,
las abro, las cierro y las vuelvo a guardar.
Saco mis manitas y las pongo a danzar,
as abro , las cierro y las vuelvo a guardar.
Saco mis manitas y las pongo a palmear,
las abro, las cierro y las vuelvo a guardar.
Si piensas seguir pegándome, esmérate más.
No consigues hacerme sentir nada.
Los deditos de la mano,
todos juntos estarán;
si los cuentas uno a uno,
cinco son y nada más.
Los deditos de las manos,
estirados los verás;
si tú cuentas las dos manos,
cinco y cinco ¿qué serán?
Tírame al suelo, hazme sangrar.... ¡Sólo consigo sentirme viva por esa vía!
Haz que me desinfle, que deje de sentir. No dejes que vuelva a llorar por el recuerdo... nunca más.
Miau Miau, maúlla mi gato,
miau, miau, muy enfadado,
porque quiere que le compre,
un lacito colorado,
y yo no se lo he comprado.
miau, miau, maúlla mi gato
miau, miau, muy enfadado,
por que quiere que le compre,
un lacito colorado,
por qué me gusta enfadado,
miau, miau, maúlla mi gato.
sábado, 19 de mayo de 2007
#5 Primera Vez
Estaba borracha y despeinada. Confusa, extrañamente feliz y engañada. Pero también me sentía humillada. No fue bonito. Todo fue un desastre y sabía que me había dejado usar cual muñeca hinchable.Sabía que todo era mentira, pero no lo podía aceptar. Por orgullo, fingiría que fue genial ante mis amigas. Fingiría que él estaba enamorado de mí.
Pero sabía que no habría beso. No habría nada más.
Me acompañó a casa.
Pero sabía que no habría beso. No habría nada más.
La pared izquierda del portal era un espejo, así que miré hacia otro lado y solté lo que en verdad sentía:
- No me quiero ni mirar.
- Pues yo sí.
No lo reconocí, porque tampoco fue así, pero follarte a una virgen puede resultar divertido. Si la virgen está en un estado alto de embriaguez... Eso es de cobardes. De violadores.
Desde aquel día nunca me miro en el espejo al volver...
No soporto verme con el rimel corrido.
Por llorar.
Por odiarme.

La que no se mira en el espejo soy yo.
La que no se enorgullece. Esa soy yo.
No doy detalles de aquel primer encuentro a partir del cual me convertí en esta autista ninfómana... No porque fuera traumático, sino porque el whisky que bebí me impidió guardarlo en la memoria como algo más que imágenes oníricas.
De una pesadilla.
martes, 8 de mayo de 2007
#4 Petropavlovsk-Kamchatsky
- Llorar es un signo de inmadurez.
Pensar que quiero pasar una noche entera contigo es una soberana estupidez. Pedirme que me quede, una pérdida de tiempo.
Que no quiero, que no.
Que no quiero que me veas dormida, no.
Que no quiero relajarme.
Que no.
Que no quiero sentir tu respiración mientras sueño. No quiero que te apropies de mis sábanas con tu olor.
Que no, que no,
que no quiero.
Te di cada uno de los poros de mi piel.
Tú me reclamas una noche. Pero yo pido que te vayas.
Era tierno, era suave. Era dulce, era tímido.
Como yo.
Quién me dijera en su momento...
¿Fui yo? Me dije: es perfecto.
Y temí.
No hay perfección. No existe, ni para ti, ni para nadie. No existe, no. No existe. Si te vi así...
No hay amor. No existe, ni para ti, ni para nadie. No existe, no. Ni te veo así...
Por eso no puedo, no puedes.
No quiero que te quedes.
Déjame sola, en mi silencio. Déjame esta noche mirar por la ventana.
Déjame para siempre, sumida en la alegría interna. Perdida en mi infinito, viendo el horizonte, soñando que soy un hada, como cuando era una niña.

Como cuando paseaba por mi añorada Petropavlovsk-Kamchatsky... Qué importaba por aquel entonces la playa. El calor, como el frío, eran tan sólo dos conceptos, nunca sensaciones.
Sólo llenarme de mí, introduciéndome en el vacío de mi existencia, reencontrarme con esa niña.
Y bajar a la playa, en esta noche de mayo, con aquel pareo blanco que compré al llegar aquí. Como una suave sábana de seda protegiéndome. Como las sábanas que debieron acompañarme la noche que descubrí el placer. Como las sábanas de seda que te protegieron...
Bajaré con el pareo. Sólo con el pareo, porque demasiado tejido corromperá mi piel, mi ser. Porque si no siento la brisa, me convertiré en un cachito de plástico.
En una muñeca fantasma.
Y bajé...
Bajé con el pareo... Y un sentimiento de extrañeza, intentando redimir mis actos con imágenes de la melancolía, acompañó mis pasos por la orilla.
Un concepto, una sensación.
El sonido del mar es sólo un ronroneo inmortal, el eco de una vida. El agua que acaricia mis pies, la arena húmeda. El viento me desnuda, pero no lo siento. No siento nada que sea ajeno a mi mente, ni las la´grimas, ni el frío, ni el agua... Sometida al nirvana. Embriagada de mí, embriagada por un pasado que no fue feliz, borracha de recuerdos de una vida que no viví. Tan llena de una confusión que juega con mi equilibrio, me convierto en el pareo y ruedo por la orilla, movida por el viento.
Etérea, soy un fantasma desnudo y solo en esta playa.
Soy algo abandonado.
¿Por quién?
Por mí.
Soy un cuerpo, y él lo supo.
Sólo un cuerpo...
Unos ojos verdes ofreciendo ayuda azul a un cuerpo blanco. Unos brazos intentando ayudarme.
Alguien me abraza, y al principio no lo noto... aún no he vuelto en mí, pero siento frío húmedo en las mejillas. Siento la´grimas de humillación.
A veces no lo puedo evitar... No puedo evitar ser humana.
- ¿Eres una sirena?
No sé sonreír.
Pero siento que es el momento. Pero no haré. No quiero ser humana. Sólo quiero ser un cachito de plástico.
Por eso le beso,
Por eso le pellizco,
Por eso muerdo y por eso me arrodillo. Porque no vale para nada más, porque esta noche tampoco soy humana, sólo soy silencio y lágrimas. Sólo soy una sirena jugando con un hombre, y como Lillith beberé de su esencia para nutrirme de la humanidad de la cual carezco. Y le dejaré marchar después, o me iré yo.
Dejaré que sus manos acaricien mi piel, que el agua purifique a esa arena que manchamos de placer.
Dejaré que se introduzca en busca de mi éxtasis y en busca del suyo propio. Dejaré que su aliento se pose en mi nuca cuando, hundiendo mis rodillas y mis manos en el dulce barro de esta playa, observe esta luna llena que vaticina el verano sobrevolando el horizonte. Pues no hay imagen más bonita que un mar iluminado por la luna llena.
Y la luna me mira con tristeza, mientras él se mueve dentro de mí, mientras yo grito.
Ya ni sé qué es el dolor.
No sé qué es el placer.
Quizá no importen: como el frío y el calor en Rusia, sólo serán conceptos rozando una piel insensible.
Y cuando se corra, cuando yo también haya alcanzado el punto máximo de humanidad y deje de ser una sirena añorando el horizonte, dejaré de mirar a la luna.
No le diré adiós, pues me importará casi tan poco como él...

Y manchada de barro y semen, desnuda y silenciosa, me introduciré en esta playa, borraré con el agua todos mis recuerdos y entraré de nuevo en casa.
Miraré por la ventana, me olvidaré de ti y me meteré en la cama.
Sola.

Me meto desnuda en esta cama de uno cincuenta, recordándote en el tacto de las sábanas. Condenándome a estar sola.
я имею по отношению к тебе много привязанность.

la niña de las naranjas by Adriana Bañares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.




