martes, 6 de enero de 2009

Gestación


Nunca pasaba nada y a la vez no había día en que no pasara algo. Como en una telenovela. El sol aparecía poco antes de las ocho con el primer cantar de los pájaros, dejando ver los chuzos de hielo que colgaban de las tejas, paridos durante la noche por el frío. Siempre el frío.

Agua de rocío helada sobre las plantas del jardín, la piscina cubierta por una espesa capa de hielo bajo la cual nadan (o perecen) presas decenas de zapateros y cucharatones.

La hierba del patio del colegio cubierta por una fina película blanca que parece nieve. El sol de las ocho. Los primeros pájaros. El motor del viejo coche de la profesora urbanita que, como cada mañana, se asomará a la ventana del aula, aspirará el frío y dirá: no sabéis la suerte que tenéis.

Y nosotros sintiéndonos encerrados, como los zapateros de mi piscina, bajo una gruesa capa de moral conservadora, mamando los pechos de la hipocresía.

4 comentarios:

  1. tienes estilo y lo mejor es que se nota notablemente. tienes clase para ser diferente a otras clases y fuerza para romper mi ice.beer.gg!

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  2. ...la calidez de tu estilográfica es capaz de fundir el hielo...infinitos besos de bolsillo...

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  3. me encanta tu texto,i mejor cuando habla de animales.

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    Respuestas
    1. gracias! siempre es una alegría ver que se siguen leyendo las entradas antiguas.

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