jueves, 29 de enero de 2009

No mentirás

Cuando era niña me avergonzaba del trabajo de mi padre. Si en el colegio nos preguntaban por el oficio de nuestros padres, me mantenía callada ante las atentas miradas del profesor y de mis compañeros. Otras veces optaba por salir al baño y dejar que pasara el tiempo. En alguna de esas ocasiones me encontraba en el pasillo a Pablo, castigado, como siempre, cada vez por una cosa diferente que él siempre me solía contar. Solían ser contestaciones, nada grave, tonterías que sacaban de quicio al profesor de turno. Una vez saltó la tapia de un jardín con tan mala suerte que tras la tapia había una piscina… vacía. Podía haberse quedado tetrapléjico, pero tuvo suerte. Su madre le envió a un internado, y ahí sigue desde entonces. Otras veces decía que era taxista. Podía haberme inventado algún oficio sorprendente, como actor de teatro o policía, o bombero, o astronauta, o cantante. Pero decía taxista o transportista porque era lo que más se asemejaba a su trabajo real. Mi abuela me decía que mentir era pecado, así que intentaba hacerlo lo menos posible.

6 comentarios:

  1. Por dios, la verdad es que cualquier trabajo es bueno, si... y ese es bueno y digno pero... lo de transportista mola mucho :)

    Besicos

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  2. haaaaaaaa.....Hola!...Felicidades por haber salido en el periodico..recien lo veo (auchs)
    estoy todo el dia pegado al monitor y al final no veo nada...que asco de vida...(espero ser mejor persona para tener una mejor reencarnacion en la que viene..[si es que hay]....).
    BUeee naaa cuidese, beso y abrazo

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  3. De lo que estamos seguros es de que siempre tenia trabajo. xD
    Enhorabuena por el blog. Por lo del periodico no te digo nada, quienes valen valen y lo demuestran, ole tu :)

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  4. Pues enterrar muertos, o transportar en este caso, me parece una profesión cojonuda. Mucho mejor que la de taxista; los clientes no te cuentan su vida, ni fuman, ni te meten prisa. Y, sobretodo, nunca piden las hojas de reclamación.

    Un lujazo, vamos.

    He pasado un buen rato leyendo tus cosas... volveré. No es una amenaza.

    Un saludo.

    Por cierto... pocos resfriados debes de padecer tú.

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