lunes, 31 de agosto de 2009

SúperÑoña

Si has seguido este blog, seguramente sepas cuán deprimida, hastiada, dolida.... JODIDA, he estado este año. Si no lo has hecho, y si se te pone el mismísimo, échale un ojo a entradas de esta primavera, como Regrets, Batahola Sincrónica, El Sinsabor de lo Inagotable, La Cosecha, Le Punk, Flur, Maltrato Infantil, Photofinish, Reckon, Lobotomía, Mudanza, Dentro de cada mierda hay una flor o Heartbeats, para que te hagas un poco a la idea. O, si no, pregúntale a esta señorita, testigo de mis días enteros tirada en la cama mirando al techo, pasando de ir a clase, de buscar curro, mis noches enteras sin dormir, mis llantos día sí, día también, mis salidas a cualquier hora a caminar sin rumbo por Valladolid hasta que volvía a llorar, y me daba tanta vergüenza que tenía que volver corriendo a casa, a fumarme veinte cigarrillos seguidos, a hacer llamadas que no servían para nada, a gritar, a maldecir y a volver a derrumbarme...

Y sin embargo, ahora estoy tan bien que me doy asco, y si lo estoy, no ha sido por ciencia infusa, ha sido sobre todo por la gente del piso del Parlamento, por Elena, por Marta y por Álvaro.
Esta entrada es muy de Fotolog, pero me la trae floja. Estoy bien, pero bien, bien, bien. Me siento mejor conmigo misma, y yo qué sé joder, que no sé cómo agradeceros todo esto. Es que no sé cómo coño agradeceros este verano. Cuanto m´as lo pienso, m´as creo que no me lo merezco.
Joder, que no sé, coño, ya sabéis que odio ponerme tan ñoña, y si viera una entrada de este pelo en cualquier blog me faltaría poco para escupir la pantalla... así que mejor lo voy dejando ya y eso, que nah, que estoy tan feliz que me doy asco.


sábado, 29 de agosto de 2009

El movimiento de la lagartija (o reencuentros en la tercera fase)

Entre los libros y la porquería de mi habitación - la de Logroño - he encontrado el borrador de El Movimiento De La Lagartija, una cosa que escribí en 2006 y que ahora se puede comprar en Bubok.

El borrador (A5, encuadernado en espiral), está repleto de notas que escribieron los amigos que lo leyeron, y dibujos que hicieron los amigos a quienes les parecía una soberana estupidez.




El libro se divide en cinco partes: Pomme de Reinette, Cafeína y Ácido Acetilsalicílico con Azúcar, Musas y Sirenas, Chèvrefeuille y Fracaso y Traición.

Os dejo un fragmento de Fracaso y Traición:

Piso tus lágrimas lentamente, mientras al otro lado del puente me vigila tu protector. No temo al dolor, así que ya puedes gritar para que venga a rescatarte. Una paliza, un golpe ¿qué me hará? Estoy ansiosa por saber cuál será mi castigo. Tal vez me agarre fuertemente y me arroje al río, donde me perderé entre peces y plantas; insectos y piedras. Agua y contaminación.
Tal vez desaparezca ante tus ojos y dentro de unas semanas descubras mi cuerpo hinchado, arrugado, de un color morado pálido, putrefacto y despreciable. Carente de sentido y llena de vacío.
Tu protector sigue al acecho, pero no parece querer venir en tu ayuda. Una lágrima más. ¿Por qué sigues empeñada en llorar? ¿Por qué no puedes ser capaz de disfrutar con lo que tienes?
No es más feliz quien tiene todo lo que quiere, sino quien quiere todo lo que tiene.
Piso otra lágrima y me zambullo sin pensar al fondo del mar.
Corro sobre el agua, como dicen que hizo Dios, y me siento impotente cuando me persiguen las ballenas. Grandes, preciosas.
Soy parte del plancton, soy parte del almuerzo; pero no soy mentirosa. Yo no acabaré siendo engullida por una orca; no, yo no soy mentirosa.
Resbalo por su piel, húmeda y suave, pero sigo intentándolo. Quiero acercarme a ese orificio por donde expulsa agua. Sigo trepando, pero vuelvo a tropezar, a resbalar y caer de nuevo al agua.
El agua es salada y se cuela en mis ojos y en mi boca, provocándome una ceguera momentánea y un sabor desagradable. Clavo mis uñas en la piel de la ballena, dando lugar a la aparición de pequeñas betas rojas. Las lamo; lamo la sangre de la ballena y me siento terriblemente bien. Reconfortante es el amargo sabor de la debilidad ajena. Betas de sangre, delirios de poder.
Avisaste a las autoridades de la costa, pero ellos no te hicieron caso; corriste a llamar a tu protector, pero él sólo es un voyeur que se excitó con mi victoria. Es así, cariño.
No importa cuál sea tu problema, siempre estarás sola.
Todos somos individuos solitarios.
La vida, como dijo Virginia Wolf, es una experiencia que no puede ser compartida, y en ello radica la esencia de la soledad.
Soledad abismal, como este océano inmenso en el que ahora me encuentro.
Araño salvajemente, como una gata en celo, la dulce y negra piel de este monumental animal, y saboreo ansiosa su bebida carmín que, sin ser alcohólica, me embriaga de valor.


El Movimiento De La Lagartija. 2006

viernes, 28 de agosto de 2009

Adriana la Mala Pécora urbanita (o el vértigo que da estar sobria)

No me gustan los pueblos, los montes, la tierrilla y los insectos. Me gustan los apartamentos en el centro, las habitaciones con vistas a la carretera, el sonido de ambulancias, semáforos y los gritos de la gente que se encuentra por la calle. Me gusta ver los coches por la noche, desde la ventana, mientras escucho a Walkabouts y me fumo un cigarrillo. No me gusta el silencio. Me pone muy nerviosa. No me gusta pasar la noche en la casa de mi abuela. Ni cuando vivía ni ahora. No me gusta el silencio, no me deja dormir.
No me gustan los planes a largo plazo ni las sorpresas inminentes. Y ayer era mi noveno día sin fumar. Y anoche había una movida en el cielo con Marte y la Luna.
Para las doce de la noche ya me había puesto mona, aunque mi instinto me hizo cambiar a última hora los tacones por sandalias planas.
Y mi cara de estupefacción cuando ya en el coche, sin escapatoria, Marty me dice que nos vamos al Cortijo (un pueblo cercano a Logroño) con sus amigos a ver la movida de la Luna y su santa madre.
Y entonces me pongo nerviosa. Pero nerviosa que no sabe Dios ni la virgen, aunque no se me nota mucho porque soy una chica silenciosa y reservada, tal y como me enseñó la sección femenina de la falange.
- A ver, Marty, no puedo ir al Cortijo. No tengo ni tabaco ni alcohol.
- ¿Pero para qué te quieres emborrachar hoy, si sólo vamos a ver las estrellas con los amigos?
- Porque me voy a raspar, Marty, sin alcohol me voy a raspar, y te voy a raspar, y voy a estar margi y amargada en un puto pueblo sin poder irme. En serio, necesito alcohol. O pasamos por un chino o me dejas en casa.
- Que no te vas a raspar, chiqui, que estás conmigo.
- Que no, Marty, que necesito alcohol. ¿No tienes una botella de whiskey en casa?
- No.

Silencio.
Suena mi móvil. Marta y Álvaro.

- Marta, tía, que voy camino del Cortijo con Marty.
- Ey, pues que vamos Álvaro y yo.
- ¿Tenéis alcohol y tabaco?
- ¡¡SÍ!!

Y así fue cómo Adriana estuvo anoche en no sé exactamente qué parte del Cortijo, bebiendo cervezas, disfrutando de la nicotina, mientras del coche de Álvaro salían canciones como Nintendo de Súper Puta y algún tema Clap Your Hands Say Yeah!, y Marty y sus amigos veían las estrellas encima de una furgoneta.

Y Álvaro repitiéndome aquello de: A éste quiérelo bien...


jueves, 27 de agosto de 2009

cosas que me dicen que tiembla el misterio

Dos joyas que me han dicho dos amigos diferentes últimamente:


"Ya sabes lo que pienso sobre ti:

físicamente eres súper atractiva, eres muy inteligente y lista,

y cuando bebes eres la persona más agradable del mundo"


"A éste quiérele bien, Adriana, que es un chico normal, y es muy difícil que a los perturbados como nosotros nos pueda querer esa clase de personas"


martes, 25 de agosto de 2009

Pelos






En la ducha.
Tus pelos enredados en mi boca.
Dibujándose en tu frente
pigmento de sudor
entre mis dientes.
Pelos.
Secos en la garganta,
marcando el camino de vuelta
desde mi vientre hasta la cama.
Pelos.
Húmedos en mi almohada,
huidizos en las sábanas, dibujándose
con el pigmento de tu olor
impregnándome el alma.
Pelos.
Que ahogan mis gritos
sucios de una boca que
bebe de tu mano y vomita
en un aborto oral el producto
que resulta de la suma de tu pelo

y mis caricias.


*Las fotos son mías.
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