viernes, 16 de febrero de 2007

Me devora la ansiedad y se me corre el rimel con facilidad


Me odio, y a la vez me quiero más, cuando estoy en esa semana prerregla. Suena a tópico, la típica excusa de “no me lo tengas en cuenta, estoy en esos días...”, pero, al menos en mi caso es cierto.
Me di cuenta hoy, cuando descubrí que tenía la tripa hinchadísima y no me cerraban los pantalones... ¡aggghh...! miré en la agenda. Efectivamente: me tiene que venir sobre el 20.
De ahí se deducen esos días de repulsión hacia el amor y esa búsqueda impetuosa de echar un polvo.
Y el chocolate... y los frutos secos... la maldita ansiedad.

Me odio, porque no tengo fuerza de voluntad: que por más naranjas y kiwis que tenga en la habitación, una fuerza me arrastra a devorar como una posesa tabletas de chocolate.

Me odio en estos días, sobre todo a las seis de la tarde, cuando la luz es tan bonita, y el aire es frío... pero agradable. Me odio en estos días, cuando recuerdo tonterías y me dan ganas de escuchar esas canciones, o hablar con una Marta o una Letty que cada día están más lejos.

Me odio en estos días porque me acosa la melancolía. Me odio en estos días porque quiero llorar.
Me odio en estos días, porque me emociono como una ignorante de las cosas más pequeñas.

Y, a la vez, me quiero. Me quiero, y quiero llorar. Me quiero, y quiero volar.
Me odio en el espejo, y me dan ganas de tirarme de los pelos y volver a vomitar, pero luego recapacito y me río de mí misma. Porque no entiendo cómo puedo ser tan tonta, preocupándome de quién sabe qué.

Que todo trasciende al físico, y mi angustia también. Que no es un desorden alimenticio, no es complejo, no...

No sé qué es.
Y ahora no estoy en condiones de psicoanalizarme como lo hacía antes, porque no... porque me he convertido en una extraña.

No me conozco. Me miro en el espejo y no sé quién es esa joven que me mira. No sé de quién son estos ojos tristes, todo el día con el rimel corrido...

Qué ojeras tienes, me dicen. Me río: es el rimel, con el frío me lloran los ojos.

Bonita excusa (que ahora desvelo desde aquí).

Bonita excusa, caminando por la calle y apartándome las lágrimas. ¡Adri! ¡Adri...!
Sara me da empujones.
Coño Sara, que no lloro, que es el aire.

Y es el aire, sí, maldita sea es el aire frío el que excita mis lágrimas, pero como la lluvia, me ayuda a desahogarme.

Echo de menos la soledad. Poder llorar tranquilamente, pasarme horas tumbada, inventado nuevos métodos de sugestión para salir de mi cuerpo y volar.

Me siento cerrada, y no es por esta residencia.
Me siento encerrada dentro de mi cuerpo, y necesito que alguien me ayude a salir.

Quiero reinventarme, convertirme en alguien nuevo. Ser una tía segura de sí misma y concentrarme de una vez en las cosas que de verdad importan. Quiero entender la lógica y no depender del café para mantenerme activa.

Mis pensamientos más ocultos ya no salen durante el sueño, precisamente porque cada vez se me hace más difícil soñar.
¿Dónde quedaron aquellos cuadernos en donde, cada mañana, escribía mi sueño de la noche o la tarde anterior e intentaba analizar?
¿Dónde quedaron los sueños que yo misma provocaba para inspirarme y escribir...? E inventar historias. Más historias...

Sólo me queda la escritura automática y esta etérea sensación de no estar viva.
Sólo me queda esta soledad bien disfrazada, esta tristeza...

Esta maldita timidez
que me aísla.
Sólo me queda este té, esta lluvia y este blog: bonito lugar donde vomitar mi alma.
Echo de menos a la Solitaria Suicida que un día fui.
Ahora sólo soy una mediocre autodestructiva.
En fin, que espero que me baje la regla pronto para no tener que seguir martirizándoos con tanta contradicción.

6 comentarios:

  1. Por tercera vez: quedemos... etc etc.

    ResponderEliminar
  2. y tú pensabas que me habías engañado. que soy inocente, pero no gilipollas! esos lagrimones no son del aire, ni de que se te haya metido una paja en el ojo, sino de que se te ha metido algo en el corazón o de que necesitas que se te meta. Son ganas de llorar. a mi también me lloran a menudo los ojos por el aire, es que dicen que si tienes los ojos claros son más sensibles, jaja.
    no te conozco del todo bien pero creo que se cuándo estás mal y cuando necesitas soltar unas lagrimillas. me es indiferente que lo hagas en mi presencia, siempre tendrás mi hombro para empapar esas lágrimas, no las reprimas, DICEN que es malo.
    por cierto, sabes que tienes mi habitación a tu disposición para cuando quieras por si necesitas estar sola ;)
    muchas veces necesitamos estar solos, para encontrarnos con nosotros mismos, y muchas veces reflexionas y comienzas a analizarte y te das cuenta de que ese YO de antes ha desaparecido, que eres otra persona y que eres incapaz de autodefinirte. la soledad es buena nena, en su justa medida, pero lo es.
    aunque simplemente te metas bajo el agua de la ducha y pases allí media hora llorando, pero no reprimas tus penas, expúlsalas al exterior de la mejor manera posible y lo antes que puedas, porque sino, DICEN que podrás llegar a comerte más tabletas de chocolate y todo o que te pongan delante.
    ánimo nena,y ya sabes, aquí estoy para lo que necesites.
    un besitooo

    ResponderEliminar
  3. Ola wapa^
    muxiiaS graCiias por pasarte por mi spaze y comentar me alegra muxiiO saber que mi spaze te gusta!! el tuiiO sta divinO me enCantan las reflexiiOnes que aCeS esperO que siigaS asi muxiiO tiiempO y ya sabeS que puedEs pasarte por mi spaze cuandO kiieras que seraS biien recibiida
    wenO wapa cuidate miil besiitOs xaO*

    rOck priinCez*

    ResponderEliminar
  4. La tristeza es siempre
    Como una esponja
    Absorbe el agua de la vida
    Hasta hacerla morir

    Sentir deseo
    Y estrangularlo a un tiempo
    Es llenar el mar de piedras
    E intentarlo cruzar

    Cuando veas que no puedes soportar
    El vacío de la soledad
    Si la fuerza sólo en tu saliva está
    Aprende a actuar

    Llora cuando sientas la necesidad
    No es bueno sólo dar de ti
    La parte amable y "que todo va bien"
    Aprende a llorar

    Las marcas que dejó la vida
    En la cara se ven
    Las huellas que dejó el amor
    En el corazón se leen

    Aprende a ver y a leer

    Magö de Oz, Tres tristes tigres

    ResponderEliminar
  5. wenas naranjera suicdia y melancolica necerrada en un cuerpo angelical con un alma plagada de desenfrenada soledad envuelta en tu droga: la tinta y el lapiz como medio de escape. nada mujerzuela decirte que me encanat como te expresas y las cosas que escribes. es una puta pasada ais k no dejes que este don tuyo se deperdicie. espero verte prontiko x logroño que hace muxo q no te veo bailando shakira. jajja
    stoy espernaod a que publiques tu rpox libro q el de la lagartija me dejo a dos velas ytengo ganas de leer tu proximo trabajo.
    un besazo para la lokiya awi de logroño city. bss

    ResponderEliminar

¿Quieres estar al tanto de cada nueva publicación? ¡Suscríbete!

Entradas y Comentarios