viernes, 30 de mayo de 2008

Quince Mordiscos #3

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Resulta patético llorar mientras escucho Heart in a cage, de los Strokes. Me veo caer bajo al beber el último trago de café, que se ha quedado frío, y a veces me sobresalta el ruido de la nevera o el crujir de estas viejas paredes. En realidad, lo que realmente me asusta es el gemido. Ese gemir que no cesa, ese sollozo agónico que se escucha cada noche desde mi habitación, que me obliga a levantarme de la cama para encontrarme después con la imagen de un bebé al que se lo engullen dos ancianos. Están los tres en el salón, en el hueco que hay entre el sofá y el piano. No distingo los colores, sólo veo el dolor, sólo escucho ese gemido chirriante y helador. ¿Soy yo acaso ese bebé? Es ese el reflejo de mi impotencia, de mi insignific­ancia.
Me siento tan mayor. Mi rostro ya no tiene expresión, no veo un mañana. Hace tiempo que olvidé lo que es la felicidad. Hace tiempo que camino en círculos... y aún sigo perdiéndome.. Morí hace un año, cuando Vega huyó de mí. He ido muriendo, mejor dicho, apuñalándome cada vez que me preguntaba por qué se había ido. Qué hice para que me dejara así. Si no soy capaz de cuidar lo que quiero, ¿qué me queda?

Canción: Heart in a cage
Intérprete: The Strokes
álbum: First impressions of earth. 2006

Quince Mordiscos #2

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Ilyena me saluda siempre que me ve, al otro lado de la carretera. Su sonrisa dice que envidia mi suerte, mis ojos a veces quieren verme desde fuera, con la vida de ese ruso maniquí. Ella no sabe quién soy, así como yo no sé quién es ella, pero nos conocemos mejor de lo que nos ha llegado a conocer cualquiera. Compartimos el miedo y la melancolía, aunque yo no sé a qué teme, y ella no conoce mis anhelos.
- ¿Por qué no cruzas? – Me pregunta. Porque no tengo iniciativa ni ganas de terminar en tu casa, decorada de forma pobre y hortera. Seguro que las paredes de su habitación son moradas o estridentes. Me imagino sus paredes recubiertas de pósteres o fotos de lo que algún día dejó de ser. Una despensa repleta de botellas de vodka y ginebra, como la mía.
Porque no quiero caer en la tentación de pagar por ti, o de convertirme en algo como tú. No quiero volver a ser víctima de una infección de personalidad. Y no respondo a su pregunta porque mi voz se fue con Vega.Después regreso a casa, a beber y ahogarme en el humo de mi propio tabaco, y llorar mientras veo porno casero en algún canal autonómico de bajo presupuesto. Otras veces imagino a Ilyena sentada a mi lado, otras veces es Vega la que está sentada en este sillón. Quizá sean la misma persona.

Canción: L.E.S artistes
Intérprete: Santogold
álbum: Santogold. 2008

jueves, 29 de mayo de 2008

Quince Mordiscos #1

Las notas del piano repiquetearon contra la ventana del salón. Vega, sentada sobre el radiador, fumando un cigarrillo con tranquilidad, vio cómo el hombrecillo verde del semáforo se movía al ritmo lento y tenso de la canción, cómo el viento susurraba su melodía a los árboles, que respondían con sugerentes movimientos de hojas, y cómo las gotas de lluvia morían contra el cristal atraídas por el melancólico sonido de aquel instrumento.
Cuando terminé la interpretación y el muñeco del semáforo se tornó rojo y estático, Vega apagó su cigarrillo, suspiró abatidamente y dijo “Dejémoslo”.
- Tus canciones me recuerdan cosas que no quiero recordar. Me estás quitando la
vida con tanta tristeza.
Más vale que la beses o te vayas, me dijo la conciencia. Pero ni la besé ni me fui, así que ella cogió sus cosas, su pequeño bolso de Louis Vuitton, y cerró la puerta desde fuera.
Como si la muerte fuera una molestia para quienes están alrededor, como si al morir se convirtiera en un estorbo, mi perrita decidió quitarse de en medio, irse de mi casa aquella tarde de principios de abril. Desde entonces no puedo evitar preguntarme en qué lugar decidió dejar su cuerpecito de color canela.
He caminado por las calles de esta ciudad muchas veces, de incógnito, como un insignificante individuo más, mordiéndome los labios para evitar llorar frente a un escaparate. He caminado en equilibrio sobre el borde de la acera y he mirado a los ojos de los hombres que observan a los niños en los parques. He tropezado con baldosas rencorosas, he fotografiado cosas que me parecieron bonitas en la fugaz memoria de mi retina y he apretado los puños dentro de los bolsillos del abrigo cuando me he visto con ganas de gritar. Pero no he encontrado a mi canela. Quizá nunca estuvo conmigo.

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acabo de recibir la siguiente noticia: Debido a la gran expectación que ha despertado la pizarra de Daniel Tudelilla, los responsables del proyecto han decidido dejarla expuesta una semana ma´s. Parece que no soy la única que no quiere borrarla... O, al menos, no tan pronto. Ya la podrían dejar permanentemente...

Anaïs Nin dijo...


Escucha, no creo que sea yo sola la que cree que estamos viviendo algo nuevo porque sea algo nuevo para mí. No veo en tus escritos ninguno de los sentimientos que me has demostrado, ni ninguna de las frases que has usado. Al leer tus escritos, me pregunté: «¿Cuál de los episodios vamos a repetir?»

Tú tienes tu propia visión y yo la mía, y se han entremezclado. Si a veces veo el mundo tal como tú lo ves (amo las putas porque son las putas de Henry), tú lo verás en otras como yo.

Henry y June.

Anaïs Nin.

lunes, 26 de mayo de 2008

La Pizarra de Tudel

Daniel Tudelilla dibuja para el proyecto Pizarras Bizarras de la Escuela de arte y superior de diseño de Logroño; un innovador proyecto que emplea la pizarra como soporte artístico.
Esta es su (magnífica) aportación:


Si queréis ver esta obra de arte sólo tenéis esta semana, ya que pasados siete días el siguiente artista la borrará para realizar la suya. Y ahí radica la magia de este proyecto: su carácter efímero.
Aunque... yo no me opongo a la idea de robar la pizarra. ¿Qué decís?

Para ver más fotos (y ma´s grandes), información y los bocetos previos, entrad en el blog de Daniel: http://tudel.blogspot.com/

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