Ya sabía yo, que me tenía que estar quieta y no caer... Que siempre me pico.
Me vicié a Muse, a Mars Volta, a Lynch, ¡¡a Madonna!!, a Elv Green, al Resident Evil III, a las aspirinas, a Freud en su momento, a amar en tiempos revueltos, a Buñuel, a Melissa P, a la Tasso, a Haneke, al tabaco...
¡Y ahora voy y me pico a Operación Triunfo, a Virginia y a (Eva)risto!
Por lo menos he llegado tarde (en el mejor momento), lo justo para darme cuenta de que Risto es el hombre de mi vida. ¡Dónde estuvo todo este tiempo! ¿Qué hacía yo con el televisor (isor, risto) apagado todo este tiempo!

Esta tarde vino a mi apartamento demenosdetreintametroscuadrados mi amiga Sara y a parte de ponernos como unas guarras a pizzas y cervezas, vimos Sé Lo Que Hicistéis. Le cae bien la Conde, pero yo soy m´as de Pilar Rubio. ¡La cuestión! Que estaban hablando de El diario de Patricia, y a mí me vino algo a la memoria.
- Estuve a puntito de salir en ese programa cuando el primer Operación Triunfo. - Me remonto pues al 2001, creo. Trece años creo que tenía. La virgen, lo que me cuesta afrontar los 20. - Porque mis amigas llamaron para que conociera a Alejandro. - Hablo pues de Alejandro Parreño. Parreño, por Dios: Parreño. Creo que a día de hoy est´a en un grupo de gasolinera llamado Gente Nómada o algo así.
- ¿Qué dices? ¿Que te gustaba Alejandro?
- Sí, y se reían de mí igual que tú te ríes ahora cuando digo que me pone Risto.
Pero bueno, que eso es lo de menos. No pasaré por lo mismo que pasé por Parreño... ¡Qué frustrante resulta querer follarte a quien no pudes!
Adem´as, de todas formas, a mí quien me gusta es Virginia. Porque es distinta, porque tiene una voz dulcísima, porque es tímida y para los dem´as (las putas y los anormales, los canis y las jennis que andan ahí metidos - y jenni yo, lo sé, por verlo) RARA.
Y cada vez que a Virginia la tachan de rara a mí me sube el ego porque pienso en mis años en Baños de Río Tobía (cuando, ojo, tenía de 9 a 14 años) y en aquellos idiotas que me trataban igual que esos putos veinteañeros la tratan a ella.
Y ahora ando rodeada de putos veinteañeros (como yo, que también soy puta) que siguen juzg´andome. La razón es muy sencilla: la esperanza de vida. Ahora la adolescencia se extiende hasta los 30 (¡la que me espera!) y las cuarentonas de antes son las sesentonas de hoy.
Viviremos hasta los 200 a este paso, sin madurar un ´apice, siguiendo siendo amantes platónicos de Ristos, Patricias Condes, y Marichalares si hace falta hasta los 80 y cantando canciones de Tokyo Hotel en Rock In Rio, porque es por ellos por quienes compramos la entrada y no por Neil Young.
Me vicié a Muse, a Mars Volta, a Lynch, ¡¡a Madonna!!, a Elv Green, al Resident Evil III, a las aspirinas, a Freud en su momento, a amar en tiempos revueltos, a Buñuel, a Melissa P, a la Tasso, a Haneke, al tabaco...
¡Y ahora voy y me pico a Operación Triunfo, a Virginia y a (Eva)risto!
Por lo menos he llegado tarde (en el mejor momento), lo justo para darme cuenta de que Risto es el hombre de mi vida. ¡Dónde estuvo todo este tiempo! ¿Qué hacía yo con el televisor (isor, risto) apagado todo este tiempo!

Esta tarde vino a mi apartamento demenosdetreintametroscuadrados mi amiga Sara y a parte de ponernos como unas guarras a pizzas y cervezas, vimos Sé Lo Que Hicistéis. Le cae bien la Conde, pero yo soy m´as de Pilar Rubio. ¡La cuestión! Que estaban hablando de El diario de Patricia, y a mí me vino algo a la memoria.
- Estuve a puntito de salir en ese programa cuando el primer Operación Triunfo. - Me remonto pues al 2001, creo. Trece años creo que tenía. La virgen, lo que me cuesta afrontar los 20. - Porque mis amigas llamaron para que conociera a Alejandro. - Hablo pues de Alejandro Parreño. Parreño, por Dios: Parreño. Creo que a día de hoy est´a en un grupo de gasolinera llamado Gente Nómada o algo así.

- ¿Qué dices? ¿Que te gustaba Alejandro?
- Sí, y se reían de mí igual que tú te ríes ahora cuando digo que me pone Risto.
Pero bueno, que eso es lo de menos. No pasaré por lo mismo que pasé por Parreño... ¡Qué frustrante resulta querer follarte a quien no pudes!
Adem´as, de todas formas, a mí quien me gusta es Virginia. Porque es distinta, porque tiene una voz dulcísima, porque es tímida y para los dem´as (las putas y los anormales, los canis y las jennis que andan ahí metidos - y jenni yo, lo sé, por verlo) RARA.
Y cada vez que a Virginia la tachan de rara a mí me sube el ego porque pienso en mis años en Baños de Río Tobía (cuando, ojo, tenía de 9 a 14 años) y en aquellos idiotas que me trataban igual que esos putos veinteañeros la tratan a ella.
Y ahora ando rodeada de putos veinteañeros (como yo, que también soy puta) que siguen juzg´andome. La razón es muy sencilla: la esperanza de vida. Ahora la adolescencia se extiende hasta los 30 (¡la que me espera!) y las cuarentonas de antes son las sesentonas de hoy.
Viviremos hasta los 200 a este paso, sin madurar un ´apice, siguiendo siendo amantes platónicos de Ristos, Patricias Condes, y Marichalares si hace falta hasta los 80 y cantando canciones de Tokyo Hotel en Rock In Rio, porque es por ellos por quienes compramos la entrada y no por Neil Young.
Veamos la decadencia, la apología a la cutrez y la falta de respeto. Veamos esos rostros de la sinclase (¿qué signigican?) ante el espect´aculo. Veamos el desprecio ante quien no lo hace como nosotros. El asco ante algo que no aspira a ser mediocre.
¿Que Operación Triunfo no es la mejor elección para comenzar un camino hacia una carrera musical? Pues claro que no, en eso creo que estamos todos de acuerdo, pero que esta chica tiene un algo... Pues lo tiene. Y punto.