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lunes, 24 de marzo de 2008

Trabajo de psicología. Capítulo 3

El cuerpo de Johnny es una prisión sin ventanas donde se encuentra su alma, y el único modo de soportar la existencia se basa en la construcción de recuerdos e imaginaciones, en un mundo mental donde pide consejo a sus amigos, se reencuentra con su novia y se reconcilia con su padre.

El tema de los recuerdos me lleva también hacia otra película: Blade Runner (Ridley Scott), en la cual se describe un futuro en el cual conviven seres humanos y androides cuya única diferencia con los hombres es que los recuerdos de éstos son producto de la experiencia vital, y los recuerdos de los androides a lo sumo son sucesiones de imágenes integradas en su estructura robótica. Son pues los recuerdos aquello que hace hombre al hombre, al menos para el autor de ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?, novela a partir de la cual Scott realizó su filme.

La imaginación y los recuerdos son un Matrix para Johnny, un mundo feliz donde puede vivir como un ser humano, disfrutando de sus cinco sentidos y relacionándose con los demás. El mundo real de Johnny es un mundo negro, estático, un mundo de sensaciones. Un mundo de soledad, pues el personal sanitario le trata como a lo que creen que es: un trozo de carne sin cerebro. Esto me recuerda a algo que mencioné en la anterior versión de mi trabajo. A sus ojos, Johnny es como cualquier cosa física: tiene propiedades en relación a forma, tamaño y masa, pero nada semejante a la cualidad de ser un dolor de cabeza o un sentimiento de tristeza,

¿cómo podría el pobre Johnny manifestar sus sentimientos si no tiene ojos con los que llorar ni boca a través de la cual gemir?

sábado, 15 de marzo de 2008

Trabajo de psicología. Capítulo 2.


Johnny es un joven que vuelve de la I Guerra Mundial convertido en el contenedor de su propia mente.

La película comienza con una voz en off que va diciendo lo siguiente mientras el person­al sanitario ingresa en el hospital a un individuo totalmente cubierto:

Aunque el cerebelo sigue permitiendo movimientos físicos limitados, tales movimientos no significan nada. Si los actos corporales son violentos y se repiten de forma persistente, deberán tratarse como espasmos musculares reflejos, es decir, con tranquilizantes.

El cerebro ha sufrido lesiones graves e irreparables. De no estar seguro de esto no le hubiera permitido seguir viviendo.

Su existencia no tiene justificación si no es como estudio para ayudar a otros. Cuídenle como si él se enterase de lo que le están haciendo y sintiera el dolor.

El personal sanitario debe recordar que la atención médica prohíbe permitirse toda debilidad sentimental respecto al paciente. Eviten tal debilidad recordando que a un individuo sin cerebro le es imposible tener dolor, placer, recuerdos, sueños o pensamientos de ningún género. Por tanto este joven estará tan carente de emociones y de ideas como lo están los muertos hasta el día que se reúna con ellos.

Pero Johnny sí piensa y recuerda.

En su libro Filosofía de la psicología, Volker Gadenne dice que la diferencia principal que hay entre las personas y el resto de seres, es que las primeras tienen la propiedad de sentirse de alguna manera y de poder referirse mentalmente a otra cosa fuera de sí mismas.

Johnny se crea su propio mundo, compuesto de recuerdos y sueños. Sin brazos, sin piernas, sin rostro, es incapaz de comunicarse con los demás. No puede desahogarse gritando, porque carece de lengua (y de mandíbula), no puede comunicarse con la mirada porque la guerra le ha despojado de ojos.

La angustia de Johnny se acentúa más aún cuando descubre que al hacer la única acción que su estado le permite: mover la cabeza, los médicos le inyectan tranquilizantes pues interpretan tales movimientos como impulsos musculares.

Ilustración: Tudel.

martes, 4 de marzo de 2008

Trabajo de psicología. Capítulo 1.

With the lights out is less dangerous, que dirían Nirvana. Así ha de estar la habitación de Johnny, sumida en la más profunda oscuridad para evitar que nadie le vea.

Y él sólo pide que abran la ventana, para sentir la luz del sol.

Hace un tiempo, hablando de películas con unos amigos, alguien mencionó Johnny cogió su fusil (Dalton Trumbo, 1971) argumentando que había sido el filme que “peor cuerpo” le había dejado. Yo, que no he tenido la experiencia de visualizar una cantidad considerable de películas en mi vida, pregunté cuál era pues el argumento de la cinta, a lo que este chico respondió: El monólogo interior de un hombre que se ha quedado como un vegetal.

Después de un tiempo, precisamente hace una semana, decidí descargar la dichosa película para ver si era algo tan deprimente como me hicieron creer, pero en lugar de eso aquel filme me dio la clave para realizar de nuevo mi trabajo de filosofía de la psicología.


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