Me levanto esta mañana con unas lagunas mentales de anoche bastante enormes, el pc encendido con el reproductor caliente: toda la noche ha estado sonando Vanessa Paradis, y mi moleskine abierto deja ver un texto escrito con una letra casi indescifrable, que dice:
Veo que da igual ser una de tantas que ninguna. Da igual haber sido una. Da igual tener la esencia por ser tú o por haber sido de cualquiera. De verdad. Da igual haber sido tú o haber sido de cualquiera. Al final, la única puta verdad, es que no eres de nadie, y ser, y estar, y ser sólo tú y estar sola, es realmente lo que de verdad merece la pena.
Y no entiendo
absolutamente
nada.
absolutamente
nada.