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miércoles, 6 de abril de 2011

ausentes.

La playa de Valladolid es artificial. Es primavera. Cuando llegué a esta ciudad me dijeron que no había primavera. Pasamos del frío invernal al calor infernal. Cuando hacer calor dan ganas de bajar a la rivera del Pisuerga. A fingir estar en contacto con la naturaleza mientras la gente hace ejercicio en una playa artificial. Todos bajamos a estar solos. Como si la intimidad de la habitación individual fuera lo falso y lo real el paseo artificial que en su día fue creado para aprovechar el espacio natural de una ciudad contaminada. Una ciudad gris. Contaminada no tanto de humo como de ausencia. Valladolid es una ciudad individual. Como todas las ciudades. De peatones con cascos para no escuchar el ruido de los demás. Abandonamos la soledad de una habitación individual para bajar con el resto y estar realmente ausentes. Auriculares. En el estudiante que lee en un banco. En la chica que corre. En el señor que pasea a su perro. Por la orilla de una playa artificial. Saludar parece un acto irreverente. Cómo hacer escuchar al sordo ausente. Al ciego que observa el infinito a través de las hojas de un árbol serigrafiado en llave. El camino pedregoso. Los muros con graffitis. Policías de la secreta vigilando que no se fume lo innombrable. Valladolid tiene una playa. Ventura, el hamster de una de mis compañeras de piso, nunca ha visto el sol.


sábado, 25 de julio de 2009

44 Heineken Jazzaldia y m´as




Creo que este está siendo el mejor verano de mi vida. De hecho me aventuraría a decir incluso que Dios existe. Y me ama.


El miércoles, después de ver Plan 9 Del Espacio Exterior, la Rubia, Álvaro y yo pasamos por delante de La Cholloteca, una nueva librería de Logroño que ha gozado de popularidad desde su apertura porque la han tachado de nazi. Esto se debe a que una parte de su escaparate esta´ íntegramente dedicada a libros sobre militancia, el Tercer Reich y demás cosas del estilo. Como no podía ser menos, entramos.


Me podía haber reído menos, pero en realidad lo hice más, sobre todo cuando nos encontramos con un libro sobre fotografía gay de temática militar. Acojonante. Libros de fetichismo, de bricolaje, infantiles, discos de Joselito, etc. En fin, qué queréis que os diga, creo que las acusaciones que se hicieron en su día se salieron de madre. Yo creo simplemente que se trata del centro nuclear del bizarrismo en Logroño y punto.


Yo me lo pasé teta entre tanta horterada, y encima mi amigo me regaló El Juego Favorito (1963, Leonard Cohen). Qué más puedo pedir.

Después se nos hizo de noche en la Laurel y terminamos yendo a su piscina (de mis amigos, no de la Laurel), a amortiguar los más de treinta grados tumbados en la hierba con cervezas y haciendo el subnormal en el agua.


Leyendo poesía de Juan Bonilla, cantando canciones de Feria (Déjamelo como Kate Moss, déjamelo como Grace Jones!!) y bebiendo lambrusco bien frío, como tiene que ser.


Llegué a casa ya entrada la madrugada y en mi móvil, que como siempre me dejé en casa, vi un mensaje de Vecino que decía lo siguiente:


“Tu, bicho! Mañana estate a las 11:45 pa ir a sanse! Conduzco yo, lleva lo que necesites ok? Confirma, paaz”


La idea de irnos a Donosti nos rondaba desde que supimos que Russian Red y Vetusta Morla tocarían gratis en la playita con motivo del Jazzaldia, y dos de nuestros amigos se habían pillado ya una habitación en un hostal para ir, pero yo ya me había hecho a la idea de quedarme en Logroño.

Así que al día siguiente preparé el macuto y a mediodía pararon frente a mi portal Vecino, Marta y Rubén, y nos dirijimos a Donosti escuchando a los Red Hot y el recopilatorio de uno de los primeros Gran Hermano, con canciones tan estúpidas como Chihuaha o alguna de la tía aquella que en los noventa cantaba Duro De Pelar.



Playa, muchas risas, una habitación de hostal cogida a última hora, botellón en la playa mientras escuchamos a Russian Red en directo, lambrusco y calimocho, Marta y yo disfrutando como enanas en el concierto de Vetusta,y al día siguiente más playa, y más risas, y regreso a Logroño, y de fiesta a Viana por la noche, y hasta esta mañana y ahora os dejo, que me voy a Huércanos a poner la guinda a este pedazo de fin de semana.

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