
Tú me cuentas las sílabas
Yo rompo todos tus esquemas.
Y si nos quedamos solos te deslizas huidizo, porque en tus deseos más inicuos soy el más dulce de los trances.
Pero no tendrás tiempo de te mer me cuando arranque a bocados
hasta la más banal de tus dudas.
Aspiraré de entre tus labios el calor imantado de tu lengua, y sentiré entonces cómo se pudre mi aliento al tiempo que permanece intacta tu total indiferencia.
Puedo probar la vergüenza en mi boca y convertirla con mi lengua en el más apetecible instrumento de tortura. Enredar entre mis piernas el vaquero de tus tan bien planchados tejanos negros,
y disolverme sin quitarme la ropa, sabiendo que podría matarte sin necesidad siquiera de rozarte con mis yemas.