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martes, 29 de septiembre de 2009

distancias






Si te parece podemos llamarlo x

esta química que explota

llámalo x, si quieres

A la risa y la comodidad de poder

llorar
contigo.

A hacer el amor y
conocer cada uno de nuestros puntos
en apenas dos meses

a las ganas de verte,
el miedo a perderte,
la manta en el capó del coche

bajo las estrellas
en cualquier monte

Rammstein, o La Polla, mis ojos, dices, que me vas a echar de menos

y prometemos confiar el uno
en el otro antes de darnos

el último beso
y te quieros que ya no cuestan tanto
pero que valen más que todo un mes

paliando la distancia con vídeos de Red Tube
que nos puedan recordar

a esta noche con la manta en el capó del coche

o despertarnos y no obtener la tranquilidad
de tenernos
después de haber compartido

las mismas pesadillas.

Cuando nos coman los celos
¿serán a ti o a mí primero?

Es tan fácil como esto,

te quiero.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Déjame que te lo diga muy bajito



Mis celos y las ganas de ahorcarme

por ti

y no decir nada a nadie

que después todo se sabe.

Los besos

mirarte después

desconocido

como el primer día

sigues siendo

distinto

conmigo

el mismo

Sin decirnos nada

ni a nadie

que te quiero,

pero a callar,

que luego todo se sabe.

viernes, 29 de mayo de 2009

de noche

Me apetecía compensar las burradas que he escrito sobre relaciones paterno-filiales con una movida ultra cursi, tierna y ñoña que se me ha ocurrido en el momento justo en que debería estar haciendo cosas útiles como estudiar o hacer trabajos, y tal. Pero bah. Otros se dedican a decir que cuando se banaliza el sexo, se disocia de la procreación y se desvincula del matrimonio, deja de tener sentido la consideración de la violación como delito penal, así que por qué no iba yo a colgar una ñoñería a las tres y pico de la mañana.




Sé que no vas a subir porque desde el momento en que nos hemos visto ya nos hemos despedido.

Las miradas, las palabras entrecortadas, las copas a las que no sabes si invitarme y los acercamientos tímidos, las estupideces que te puedo llegar a contar y tu manera de mirarme los labios no hacen más que acentuar el carácter efímero del momento y la irremediable caída hacia la amnesia.


Como la vez que alguien me sacó del portal para darme el beso que no me había dado en meses. O aquel otro que salió corriendo del bar para despedirse antes de dejar de vernos para siempre.


Sólo repito patrones, aunque trate de no caer en ellos. Y de la misma manera que puedo eternizar un segundo… los minutos, aunque pasen despacio, se desvanecen en poco tiempo, condensados en un beso, o dos, o tres,

y luego todo se va, en un día, muy, lento, de resaca y pérdidas de tiempo.



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