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jueves, 27 de noviembre de 2008

Desengaño secundario.

So pretty in white
Pretty when you're faithful
so pretty in white
Pretty when you're faithful
When you're faithful

Siento estallar mis pechos desde el fondo del sostén, el corazón ha menguado desde que te conocí. Se ha hecho pequeño, como un fruto seco, una pasa, un piñón. Fruta escarchada envuelta en chocolate. No, en yogurt. Pero mis tetas han crecido, mucho, mucho. No me caben aquí, tengo que quitarme el camisón. Tus ojos son marrones, o grises, o ambos colores. O ninguno. Tanta oligofrenia en almíbar, muchos riesgos insanos de pretenciosa soledad, de poetas inconclusos, de presos incompletos, de mi ego incomprendido. De tus labios y tus besos de cartón pluma.

De las alas de mi apéndice, de las vértebras garrapiñadas, de la silueta que aún queda en mi pared aunque te fueras.

Y mis pechos a punto de explotar, y algo entre mis muslos a punto de brotar, burbujeante. Un niño, un anfibio, un realce genital.


Un bastardo, un hereje, un heterónimo,

un dos por uno.

Esto es sólo un anticlimax, un perchero de sonrisas, una elección apresurada...

un canal por donde evacuar las contradicciones.

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