Mostrando entradas con la etiqueta los que nacimos en el ochenta y ocho tenemos veinte jodidos años. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta los que nacimos en el ochenta y ocho tenemos veinte jodidos años. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de abril de 2008

Puta Bipolar

Tengo millones de personalidades que se cruzan, que se alían contra mí. Tengo una camada de pequeños bichejos amarillos que se aferran a mis uñas y me sacan la piel que hay debajo de mis huellas dactilares. Tengo muchísimos defectos que rebotan contra el espejo del baño y un rímel barato que se corre cuando hace frío.

Así, literalmente.


Tengo un librito en blanco donde escribo mentiras para arruinar mi vida. Tengo una botella de plástico abollada y a punto de caer sobre mis pies. Tengo un libro en negro donde disimulo ser una prostituta despeinada. A veces sólo quisiera tener las medias rotas.


It’s all over but the crying, dijeron Garbage.



Estoy bastante harta de los prejuicios que se me están metiendo a rosca por detrás del cuello, un poco más debajo de la nuca. Tengo una lata de cerveza mirándome con cara de pena. Y no sé qué hacer.... No sé qué hacer con todos los pensamientos que se amontonan en mi cabeza y no puedo expresar... ¡Nadie me advirtió de lo difícil que sería hablar!



Porque aunque no lo sepas, soy esa niña pequeña que cada noche es acosada por el gigante verde, pero no... No es el del maíz, es un monstruo enorme que me quiere rasgar las encías con un cuchillo de sierra. Y no lo puedo evitar, ¡me gusta tanto el sabor de la sangre entre mis dientes! Ya os dije que soy una puta gótica muerta de hambre.



Y sigo atada a este cordel rosa que me aprisiona la garganta, aunque el destino decidiera que no debería morir ahogada. Tod­avía lo puedo ver, tras las la´grimas: es mi vida a través de un cristal. Desde fuera parece todo más fácil: incluso me veo más delgada y puedo cantar canciones de No Doubt.



Puede que sean, como dijeron Franz Ferdinand, Dardos de placer, que aunque no quiera son clavados contra mí. Es él quien me tiene atada a esta diana y juega a la ruleta rusa con las cucarachas que se apilan contra mis muslos para ver la función.



Me han vuelto loca después de haberme llamado poetisa. Pero es que si soy escritora puedo permitirme estar loca... así, con suerte, igual venda más aunque termine tirada en una cuneta con una sobredosis de heroína



Quién sabe, dijiste cuando vimos a la Pequeña Amy Winehouse: Después de todo, se la ve feliz. ¿O tal vez a quien vimos fue Dita Von Teese? Yo siempre quise impregnarme en alcohol, y tú verme dentro de una copa de Martini.



Pero siempre supimos que lo que en verdad quisimos fue acabar como los protagonistas de Dolls: colgados trágicamente de un árbol en un peñasco nevado.



Llévame atada a ti, bien fuerte, que no me suelte... Que, por alguna extraña razón, quiero pertenecerte.



Hoy me siento flagelada por los monstruos que encerré.

Entradas y Comentarios