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sábado, 16 de agosto de 2008

“No riman. Estos modernos no riman”.

La fuga es la vocación de las olas

Creo que todos somos eso,
animales amarrados en las puertas,
fieras rabiosas en el dintel.
Ansiamos la fuga
y guardamos la prisión.
Oleremos siempre
a la selva que nos llama.

En el fondo somos sólo eso:
viejos barcos en el desguace
esperando hacerse a la mar.

Este año se celebra en Logroño el IV Agosto Clandestino, un ciclo de poesía organizado por la editorial riojana 4 de agosto (nótese el ingenio al ponerle nombre al ciclo).

Bueno, ahora os voy a hablar, otra vez, de esta maldita característica que Dios me dio al nacer: la timidez.
Yo me quería dar sutilmente a conocer entre los editores y escritores de mi Logroño natal con la esperanza de que me quisieran publicar algún día o contratar para poner grapas en los catálogos de sus editoriales y esas cosas que hacen las becarias, dado que por no querer, no me quieren enchufar ni en la editorial en la que ilustra mi madre. Así que, para darme sutilmente a conocer, creé sutilmente un blog en la web del diario La Rioja. Siento que me estoy desnudando, y a mediados de agosto hace bastante frío por las noches en Logroño.
Un día, hace poco, recibí un mail: KB quiere ser tu amigo. KB es Enrique Cabezón, el Editor. El del 4 de agosto. Y es que resulta que entre los bloggers de larioja.com nos podemos hacer amigos (como en tuenti, hi5, youtube, flickr o la web de los 40 principales), y yo acepté, obviamente. Dije, jodo, el KB quiere ser mi amigo, lo mismo es que lee mi blog y le gusta lo que cuelgo, mira tú por dónde. Igual termino publicando algo con el 4 de agosto. Que mira, hasta Nacho Escuín publicó hace tiempo con ellos (y mi madre ilustró aquella edición, fíjate tú).

Bueno, la cuestión es que me encontré entonces con tres amigos en larioja.com: una asociación que apoya a los animales (con lo que me gusta a mí el jamón), un estudiante de filología hispánica que escribe poesía y el KB. El otro día colgué en ese blog la entrada sobre los enchufes que colgué aquí, y recibí un comentario firmado por 4deA sugiriéndome que fuera el jueves al agosto clandestino y así conocernos. Y dije, ¡oh, 4 de agosto! Igual me lo ha comentado el KB, o Carmen Beltran. Así que me puse feliz y ayer hasta me teñí la raíz y alisé el pelo para ir. No veas tú, que me puse mona y todo.

Logroño, como ya sabréis todos, es pequeño. Pequeño en comparación a otras ciudades y grande en comparación a otros pueblos. Pero no tan pequeño como para distribuir las actividades por diferentes puntos del ciublo (porque no sé si es ciudad o pueblo). Lo que pasa es que el ayuntamiento (o quien sea) parece que aún no se da cuenta, de modo que a veces (como ayer) ocurren cosas como ésta: Que en la misma calle (11 de junio) se concentran multitud de personas para degustar vino y una riojana harta del bombo al vino como yo, que se tiene que hacer un hueco y apartar a la peña para entrar en La Gota de Leche.
No es la primera vez que ocurren cosas así. Según me contó Nerea Ferrez, el día que vino a presentar su último libro Elena Medel a La Gota de Leche, en el piso de arriba estaban ensayando los de la banda municipal de música, o algo así; el caso es que Elena casi tuvo que ponerse a gritos. ¡¡HE VENIDO a HaBLaR DE MI LIBRO!!
Cosas como estas son el producto de querer crear un local para usos múltiples. Como en Baños de río Tobía: en la misma Casa de Cultura están el aula de danza y la biblioteca.

El caso es que logré entrar, (mini vestido campana de rayas blancas y negras, leggins negros y zapato negro, esta vez plano) y me dirigí hacia la sala nerviosa, porque tenía que decir algo tan estúpido como “hola, soy Adriana, la del blog” al editor del 4 de agosto( 4deA para los amigos de larioja.com).
El susodicho estaba en la puerta, yo dije sonriente (qué raro en mí) “hola” y él me dio dos libretos de poemas de los poetas que iban a recitar. Entonces pensé, no me ha conocido, o no comentó en mi blog, o es un gilipollas. Así que con mis dos cuadernillos de poemas me senté lejos del mundo, en el extremo de una fila cualquiera. Sola, porque mis amigos estaban fuera, bebiendo vino, pensando “gilipollas, gilipollas” y mirando fijamente hacia el fondo de la sala, concretamente al cartel del IV agosto clandestino, leyendo las letras. Maravillada. “IV agosto clandestino. Poetas en Logroño”. Miré cada letra, cada espacio entre las letras, la mierda de dibujo que ilustra el cartel. Estoy harta de tanto emo, de esta moda del poeta sensible que sangra. Letras. El mundo se ha abierto a mí desde que llevo lentillas.

Después aparecieron las chicas de oro y se sentaron una fila por delante de mí. Ojearon los cuadernos de poemas y una de ellas dijo: “No riman. Estos modernos no riman”. No riman los modernos, señora, no riman. Ya no quedan poetas desde que alguien quiso ayudar a los jóvenes. ¡Tú, joven que escribes, apúntate a este concurso literario! ¡Tú, joven, eres poeta! Joven, ¿escribes? ¡es una maravilla! Hijos predilectos de la ciudad, todos aquellos que escribís. Todos aquellos que sabéis rimar razón con corazón, qué proeza, que sensible. Con revistas como Fábula que publican a idiotas como yo, ¡ya no quedan poetas, ni escritores! Por eso no riman, señora, porque para ser algo ahora, para destacar, hay que hacer cosas diferentes. Dentro de poco todos los aficionados seremos tan prosaicos que el poeta sera´aquel que rime de nuevo. Yo aún no sé escribir sonetos. Sera´ esa una de las razones por las que no quieren publicarme en la editorial donde ilustra mi madre.

A los tontos hay que mantenerlos alejados de las armas y las ma´quinas de escribir. Algo así dijo Frank Lloyd. Hoy en día habría que alejarlos también de los blogs, las revistas y los fanzines. Cualquier aficionado tiene mierda publicada en una revista literaria. Todo dios cree ser poeta. Con escribir una rima ya son poetas. Todo el mundo escribe haikus.
Con escribir una frase ya saben hacer haikus, ya pueden publicar, ya pueden engañarse a sí mismos. El caso es gastar dinero. Cumplir un puto sueño, engañarse para no sentirse inútil.

Ayer no eran inútiles. Eran David Eloy Rodríguez, Iva´n Mariscal y una guitarra. Y no sé si fue que aún no me he acostumbrado a las lentillas, pero con el primer poema cantado me sentí como Laura Elena Harring y Naomi Watts al escuchar a La Llorona en Mulholland Drive. Hombre, tampoco lloré, no nos pasemos. Pero es dificil no emocionarse un poco cuando alguien te dice que la jaula ahora esta´ dentro del pájaro y que nunca somos libres. Que no es ma´s que ma´s de lo mismo, pero bonito.

Y se acaba la presentación, y nadie pregunta. Nadie dice nada salvo una niña pequeña que ha repetido la última palabra de cada poema. Luna, luna, luna.
Señora, ¿no pregunta ahora por qué no riman sus poemas?

Todos se van yendo. En la fila donde me he sentado no se ha sentado nadie ma´s. Sera´que estoy apestada, por ejemplo. Carmen Beltran se mete en mi fila y por un momento pienso que va a hablar conmigo “Hola adriana, te tengo linkeada en mi blog”, y me dispongo a saludarla, pero ella mete la cabeza entre dos cogotes de dos chicas de oro. ¿Os ha gustado el recital? Pero ellas no responden ¿por qué no riman los poemas?
Así que sorteo a Carmen y me voy, sin presentarme tampoco a KB. “Oye KB, quiero publicar con vosotros ¿te hace?” Eso lo pienso al salir, cuando me quedo quieta junto a la puerta. Puedo darme la vuelta, entrar y saludarles, pero esta´n hablando con los poetas y las chicas de oro.

En la entrada de la Gota de Leche me espera mi novio, que ha estado con nuestros amigos bebiendo vinos entre la multitud de gente que aún se agolpa contra el edificio, semi borracha con copas en la mano. Le comento un poco lo sucedido y me sugiere volver a entrar. Entramos. Esto es patético Dani, va´monos.

Moraleja: los comentarios en los blogs, como las amistades en Tuenti o en larioja.com, no significan nada.

viernes, 23 de mayo de 2008

decepción, autocomplacencia, desorden...

boomp3.com
Anoche mi sueño se hizo realidad. Me refiero al sueño del otro día, al del barranco.
Anoche terminé emparedada, pero no entre tierra sino entre personas, y no se me comieron las arañas, pero sí los nervios. Y la inseguridad.
Fui a buscar a Sara y Paula a la prestigiosa residencia universitaria que me acogió en su seno hace un año. Pensé que Judith también bajaría, ya que me dijo que hablaría con Sara para venir, pero se le debió pasar y a nosotras se nos pasó recordárselo. De todas formas no creo que se hubiera divertido.
Sara y Paula no lo hicieron.
Llegamos a La Curva a eso de las nueve y cinco y ya estaba lleno de gente (y eso que la Lectura no comenzaba hasta y media), por lo que nos quedamos cerca de la puerta. Me resultó tan incómodo ver la cara de qué hacemos aquí de Sara y Paula. Me daba la sensación de haberlas sacado de la residencia en contra de su voluntad, de ver en sus ojos esa expresión de no encajamos aquí. Y no fue sólo cosa mía esta sensación paranoica de que nos señalan y se ríen.
Llevaba todo el día a tabaco y frutos secos (nada más). Nerviosa e incómoda. Eso sobre todo, incómoda.
Incómoda porque tenía la esperanza de que no iba a llover. Por eso fui a la peluquería por la mañana y me alisé el pelo. Por eso me puse los pantalones negros y las manoletinas.
Luego llovió, se me ahuecó el pelo y me calé el bajo de los pantalones.
Creo que ese grupo de ahí se están riendo de nosotras, me dice Paula. Intento no hacerle mucho caso, aunque yo también me estoy volviendo paranoica. Les veo a todos allí arriba, mirándome, diciéndome que soy una inútil, que es fácil trepar y salir de esa tumba.
Pero llega Christian y me pisotea la poca seguridad que había quedado en mí:
- ¿Cuánto me das por matar a tu peluquero?
Bueno, no te queda tan mal, dice después. No puedo salir a leer. Ni a leer ni a ascender hacia la superficie. Sólo quiero quedarme detrás, tomarme tranquilamente la caña con mis amigas. Sentirme cobijada entre las dos paredes de tierra, aunque se me estén comiendo los nervios.
Nos acercamos a la barra y Paula pide tres plaquettes.
- ¿Qué es eso?
- Eso que vale cincuenta céntimos.
- ¡ ah! Vale.
Dime si no es penoso.
Pero las paredes se van estrechando más y más y me estoy ahogando. Sin embargo, en lugar de ascender, me cuelo por una rendija del suelo y salgo del bar.
- ¿El que ha escrito “Tarde” es del Opus? – Me pregunta Paula mientras lee su texto
- Tía, pero lee, que a ti también te han publicado. Que eres del cosmos.
- COLMO.
Si no vas a leer no sé para que hemos venido. No sé si me lo dijeron así, literalmente, pero así lo entendí. Y yo no podía, no quería irme sin escuchar a mis compañeros leer sus poemas. No podía irme de allí porque había ido principalmente por la presentación. Que fuera o no a leer yo era secundario. Además ya me había hecho a la idea de que no me iba a atrever a leer algo mío en público. Es superior a mí.
Allí, en la puerta del bar, en la calle pero resguardada de la lluvia, había una chica que se metió en nuestra patética conversación de tienes que leer, no puedo hacerlo.
- ¡Lee! – Me dice. – Que he venido a verte, a veros. Así que ya estás leyendo.
- Ya no puedo, les he dicho que no.
- Pero aún no ha empezado, ¿no? Venga, entra y lee.
Lo que empezó siendo una simpática conversación con una desconocida terminó siendo agobiante. Podría haber sido como en las películas, cuando aparece un personaje que da al protagonista el empujoncito que le falta, pero terminó siendo todo lo contrario. Tenía que haberme bebido la botella de agua con tequila que Paula llevaba en el bolso.
Entramos al bar y a las diez comenzó la lectura. Desde nuestra posición no se veía nada. Oírse, que era lo importante, se oía, pero no puede decirse que lo hiciera perfectamente.
- Nos vamos a tener que ir en seguida, que a las once nos cierran la resi.
- Me mareo. - Murmulla Sara.
Y Sara salió fuera, y Paula con ella, y yo dentro, con sentimiento de culpa. No tenía que haberles hecho pasar por esto.
Por qué será que me siento tan mal cuando estoy sola en un sitio lleno de gente.
Tía, es que estaba fatal. En un bar tan pequeño, tanta gente... ni se veía ni oía nada. Ya habrá otras veces. Y yo tengo la impresión de que definitivamente me he quedado abajo, para siempre.

Al llegar a casa recibo un mensaje de Judith:
“Niña, lo siento, se me ha pasado por completo lo tuyo... Perdón!! Qué tal ha ido? Besos (perdón, perdón)”

Drying up in conversation, you will be the one who cannot talk. All your insides fall to pieces, you just sit there wishing you could still make love They're the ones who'll hate you when you think you've got the world all sussed out They're the ones who'll spit at you. You will be the one screaming out.
* * *Cambiando de tema:Esta mañana, en clase, con lo primero que me encontré fue, como de costumbre, con dibujos y tonterías que dibuja y escribe el alumno de primero que por las tardes se sienta en el mismo sitio que yo.
Pero esta vez era bastante más curioso que de costumbre: había hecho un dibujo realmente cutre y vulgar de una tía con las piernas abiertas diciendo “lléname”. A continuación, bajo un “Awixumayita” que escribí el otro día, había escrito:
“Hola rubia rizosa, estas muy buena. He visto tu blog. Muacks”
Para empezar no soy rubia, mi pelo es castaño cobrizo, a ver si nos entendemos.

Borré el dibujo y me quedé con “estás muy buena”, para que me subiera la autoestima.


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