Cuánto nos preocupamos por lo que está sobre nosotros.
El terrorismo, el paro y la inmigración, eso es lo que preocupa a España. Pero cuando agreden a una niña de quince años, cuando le queman el pelo, la mean encima, pasan sobre sus rodillas con una moto, cuando le destrozan la cara y la dignidad, nos asomamos a la ventana y contemplamos. Contemplamos igual que contemplaban en los circos romanos, disfrutamos del morbo que propinan los autos de fé.
Cuando una niña de quince años vuelve a casa sola, con el pelo quemado, coágulos de sangre que emanan de sus ojos, las rodillas destrozadas y apestando a orín, al encontrárnosla cruzamos de acera.
Qué pintas tiene la niña, que hedor tan insoportable.
Ermua tiene 16331 habitantes, y ninguno de ellos movió un dedo. Los suficiente para llamar a la ertzaintza y evitar que la agresión hubiera llegado a esos límites.
Pero nos gusta más el circo, así de alejados estamos siempre de la realidad.
Como dirían Bushido:
Esto es
España, Asociación de Amigos a Distancia: Mírame... pero no me toques.
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